viernes, 1 de octubre de 2021

«La Eucaristía y el mundo»... HORA SANTA 43


Monitor:
Hermanos, sean todos bienvenidos a este encuentro con Jesús Sacramentado en el que somos invitados a avivar nuestra fe y confianza en su presencia eucarística. Pidamos humildemente la gracia de su Espíritu para dirigir a él nuestra alabanza y adoración. Presentemos a él nuestros gozos y esperanzas, nuestras preocupaciones y sufrimientos, ya que él más que nadie nos comprende y viene en nuestra ayuda. Pongamos ante su presencia nuestro ser y, reconociéndonos frágiles, pidámosle la fortaleza para salir de nosotros mismos al encuentro del prójimo unidos como Iglesia, para cumplir con su misión. Recibamos a Jesús Sacramentado.

En este momento entra el sacerdote, el diácono o el ministro y expone al Santísimo. (Todos de rodillas).

Canto de entrada:
«Iglesia peregrina»

Todos unidos formando un solo cuerpo,
un pueblo que en la Pascua nació.
Miembros de Cristo, en sangre redimidos,
¡Iglesia peregrina de Dios!
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió.
El nos empuja, nos guía y alimenta
¡Iglesia peregrina de Dios!

Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos testimonio de amor.
Paz para las guerras y luz entre las sombras
Iglesia peregrina de Dios.

Todos nacidos en un solo Bautismo,
unidos en la misma Comunión,
todos viviendo en una misma casa,
¡Iglesia peregrina de Dios!

Todos prendidos de una misma suerte,
ligados a la misma salvación.
Somos un cuerpo, y Cristo la Cabeza,
¡Iglesia peregrina de Dios!


(Momento de silencio para meditar)

Monitor: Desde nuestro bautismo todos somos misioneros, porque nos convertimos en discípulos-misioneros de Cristo. Pidámosle a María Santísima, Reina de las misiones, que nos ayude a abrir nuestros oídos y nuestro corazón para escuchar ahora el relato evangélico en el que Jesús envía a los suyos a llevar la Buena Nueva. Pongámonos en pie: 

(Si está presente un diácono o un sacerdote, corresponde a ellos la lectura del Evangelio)

Del Evangelio según san Marcos:                                  (16, 15-18)
En aquel tiempo Jesús resucitado se apareció a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán”.
Palabra del Señor.

(Momento de silencio para meditar)

Monitor: Después de haber escuchado la Palabra del Señor y de rumiarla en nuestro corazón, oremos ahora por los cinco continentes del mundo, rogando al Señor que la fe se siga extiendo más y más. Abramos nuestro corazón a la gracia y dejemos que cada palabra y pensamiento nos ayude a amar más al Señor y a hacerle amar del mundo entero. Presentemos al Señor la realidad de la Iglesia Católica en cada continente y oremos por cada uno de ellos:

LECTOR 1:

África cuenta actualmente con 54 países.

La Iglesia católica dio sus primeros pasos en África alrededor del siglo I cuando el Patriarcado de Alejandría fue formado, como uno de los cuatro Patriarcados oficiales de Oriente; incluyendo al Patriarcado de Constantinopla, el Patriarcado de Antioquía y el Patriarcado de Jerusalén.

Actualmente cerca de un 16,5% de la población total de este continente se declara católica. Como resultado de ello, África tiene el tercer lugar en cuanto a cantidad de población católica en el mundo, detrás de América Latina y Europa, respectivamente.

LECTOR 2:

Señor Jesús, nos dirigimos hacia Ti pidiendo en este momento por nuestros hermanos africanos. Acoge bajo tu mirada protectora a este continente que desde el verde de sus selvas y de su naturaleza, clama por justicia, paz y libertad, sin saber quizás que Tú puedes darle todo esto y mucho más.

Príncipe de la Paz, concede la paz a todos los pueblos que sufren el odio, el rencor y el racismo. Hazles sentir tu presencia protectora, para que puedan superar las consecuencias de los desastres naturales que frecuentemente afectan al continente, como son plagas y sequías. Sobre todo dales un corazón generoso a los africanos que más tienen, para que ejerciten la solidaridad y la caridad con aquellos que viven sumidos en la miseria y la marginación.

Reúne a todos los hijos de este continente que una vez fue cristiano, en la Iglesia fundada por Ti. Que todos los que no te conocen, sean atraídos por tu luz. Que todos los que han sido atraídos por Ti, proclamen la Nueva Buena a través de su vida.

Tú que con el Padre enviaste al Espíritu Santo sobre los apóstoles en Pentecostés para encender sus corazones con ardor misionero, mantén hoy también el ardor de los apóstoles, para que anuncien la palabra con firmeza en el continente africano. Que la Ley de la Caridad gane los corazones de todos los africanos y los una, para que todos canten la Gloria del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

(Momento de silencio para meditar)

Canto:
«A TÍ LEVANTO MIS OJOS»

A ti, levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo; 
a ti levanto mis ojos, porque espero tu misericordia.

1. Como están los ojos de los esclavos, 
fijos en las manos de sus señores, 
así están nuestros ojos en el Señor, 
esperando su misericordia.

2. Como están los ojos de la esclava, 
fijos en las manos de su señora, 
así están nuestros ojos en el Señor 
esperando su misericordia.

3. Misericordia, Señor, Misericordia, 
que estamos saciados de burlas, 
misericordia, Señor, misericordia 
que estamos saciados de desprecios.

4. Nuestra alma está saciada, 
del sarcasmo de los satisfechos, 
nuestra alma está saciada, 
del desprecio de los orgullosos.

LECTOR 1:

América tiene actualmente 35 países.

La Iglesia católica fue insertada en América gracias a los conquistadores españoles y portugueses. Poco a poco los habitantes originales de este continente fueron abandonando sus antiguas creencias políglotas y abrazando la fe.

En América residen más de 637 millones de personas que afirman profesar el catolicismo, casi la mitad del total de creyentes de esta fe en todo el planeta. Dentro de este continente, la parte llamada América Latina, ocupa un lugar preponderante en número de fieles que profesan la fe católica.

LECTOR 2:

Señor nuestro Jesucristo, hermano de todos los hombres, mira con bondad al continente Americano, la esperanza de la Iglesia, que te busca teñido del color rojo de la sangre de los mártires que dieron su vida por la predicación del Evangelio.

Dale a este continente la gracia de empeñarse en una Nueva Evangelización  a la que todos somos llamados,  con especial protagonismo de los laicos,  particularmente de los jóvenes,  comprometiéndose en una educación continua de la fe,  celebrando tu alabanza  y anunciando la Buena Nueva más allá de las propias fronteras, en una Iglesia decididamente misionera. 

Aumenta las vocaciones para que no falten obreros en la mies.  Anima al continente americano a comprometerse  en una promoción integral  del hombre, desde una evangélica y renovada opción preferencial por los pobres y al servicio de la vida y de la familia. Alienta sus esfuerzos por construir el continente de la esperanza solidaria, en la verdad, la justicia y el amor.

Ayuda a todo el pueblo americano a trabajar  por una evangelización inculturada que penetre los ambientes de las ciudades,  que se encarne en las culturas indígenas y afroamericanas por medio de una eficaz acción educativa  y de una moderna comunicación. Amén.

(Momento de silencio para meditar)

Canto:
ES MI CUERPO

ES MI CUERPO: TOMAD Y COMED,
ES MI SANGRE: TOMAD Y BEBED;
PORQUE YO SOY VIDA, YO SOY AMOR;
¡OH, SEÑOR!, NOS REUNIREMOS EN TU AMOR.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
Él nos guía como estrella en la inmensa oscuridad.
Al partir juntos el pan Él nos llena de su amor,
pan de Dios, el pan, comamos, de amistad.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
para la gente del pueblo es el hijo de José;
con sus manos trabajó como hacían los demás,
conoció los sufrimientos y el dolor.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio;
como todos sus amigos, trabajaba en Nazaret;
carpintero se alegró trabajando en su taller,
con sus manos Cristo obrero trabajó.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
el mayor entre ustedes hágase como el menor,
Yo he lavado ya sus pies, aunque yo soy su Señor;
repitan entre ustedes mi lección.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
los que tengan hambre o sed vengan a Mí y los saciaré
pues Yo soy el Pan vital y el agua que no da más sed;
vamos todos caminantes hacia Dios.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
y su amor tan grande fue que lo condujo hasta la cruz
pero más pudo el amor que la muerte y el dolor;
vencedor, tres días después resucitó.

El Señor nos ama hoy como nadie nos amó,
al que vive en sufrimiento y al que llora en soledad,
entreguemos nuestro amor y consuelo fraternal;
es el signo que el maestros nos dejó.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
en la cruz el Salvador su propia vida nos dio
y toda la humanidad es el cuerpo del Señor,
nada puede separarnos de su amor.

LECTOR 1:

Europa tiene actualmente 45 países.

Cerca de un tercio de la población europea es actualmente católica, pero solo un cuarto del total mundial de católicos reside en Europa, ello debido a que muchos son misioneros y están en los otros continentes.

LECTOR 2:

Jesús Eucaristía, dirige tu mirada hacia los pueblos Europeos, el continente blanco por la raza aria, originaria de sus tierras.

Dale a las familias de Europa un espíritu generoso, abierto a su misión en lo concerniente a la transmisión de la vida. Libera a este continente de la cultura de la muerte y del hedonismo que busca impregnarlo y alejarlo de Dios.

Te pedimos por la Iglesia en Europa, para que sea trasparencia del Evangelio que nos has dejado; que sea auténtico lugar de comunión; que viva su misión de anunciar, celebrar y servir el Evangelio de la alegría y la esperanza para la paz y la alegría de todos.

Vela por todos tus discípulos-misioneros de Europa, que prosigan confiados por la vía de la unidad, como fermento para la concordia del continente. Vela por sus  jóvenes, esperanza del mañana: que respondan generosamente a la llamada que les haces; Vela por los responsables de las naciones europeas: que se empeñen en construir una casa común, en la que se respeten la dignidad y los derechos de todos. ¡Haz que los hombres sigamos y te amemos como esperanza de la Iglesia, de Europa y de la humanidad.

(Momento de silencio para meditar)

Canto:
«OH BUEN JESÚS»

¡OH BUEN JESÚS!, YO CREO FIRMEMENTE
QUE POR MI AMOR ESTÁS EN EL ALTAR,
QUE DAS TU CUERPO Y SANGRE JUNTAMENTE.
AL ALMA FIEL EN CELESTIAL MANJAR (2).

Espero en ti, piadoso Jesús mío,
oigo tu voz que dice: “ven a mí”.
Porque eres fiel, por eso en ti confío,
-todo, Señor, lo espero yo de Ti. (2)

¡Oh buen pastor, amable y fino amante!
Mi corazón se abrasa en santo amor.
Si te olvidé, hoy juro que constante,
-he de vivir tan sólo de tu amor. (2)

Indigno soy, confieso avergonzado,
de recibir la santa comunión;
Jesús, que ves mi nada y mi pecado,
-prepara Tú mi pobre corazón. (2)

Dulce maná y celestial comida,
gozo y salud del que te come bien;
ven sin tardar, mi Dios, mi Luz, mi Vida;
-desciende a mí, hasta mi alma ven (2).

LECTOR 1:

Oceanía tiene actualmente 16 países.

De todos los continentes, Oceanía es el más desconocido y el menos poblado, con 29 millones de habitantes. Como su mismo nombre lo indica, se trata más de mar que de tierra: millones de islas esparcidas en el más grande de los océanos, el Pacífico. Lo que más impresiona de Oceanía es su mosaico de razas, culturas y religiones.. Desde hace siglos, estuvo poblado por una gran cantidad de tribus de nativos (unas 5.000) con culturas, dialectos y religiones autóctonas diferentes.

Es un continente de grandes diferencias y contrastes. Australia con 19 millones de habitantes, constituye un reino aparte. Siguen Nueva Zelandia con 5 millones y los grupos de islas de Micronesia, Melanesia y Polinesia con 4 millones. 

La población total de este continente es de casi 25 millones de habitantes.  La mayoría de ellos aún no han conocido la Buena Nueva de la salvación. Los católicos representan el 27% de la población. La gran mayoría son protestantes, y hay minorías hindúes, budistas y musulmanes.

LECTOR 2:

Dirige tu mirada, Señor sacramentado, al continente de Oceanía, que te invoca desde sus millones de islas dispersas en el azul del Océano Pacífico.

Guía al pueblo de Oceanía a través de los océanos oscuros y tormentosos  de la vida, para que alcance el cielo de paz y luz, preparados para ellos por Ti, que calmas el mar.  Te pedimos por todos los hombres de este continente, para que llegue a todos el anuncio de la Buena Noticia, y así te conozcan a Ti, el único Camino, Verdad y Vida, que los mueva a preguntarse: “¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen?”.

Dios de la Paz, en quien todas las tormentas se aquietan, te pedimos que la Iglesia en Oceanía no deje de crecer, y muestre tu rostro glorioso, lleno de Gracia y Verdad a todos los habitantes de las islas de ese continente, así Dios reine en los corazones de las gentes del Pacífico, y ellos encuentren la paz en el Salvador del mundo.

(Momento de silencio para meditar)

Canto:
«ALMA MISIONERA».

Señor, toma mi vida nueva,
antes de que la espera
desgaste años en mi.
Estoy dispuesto a lo que quieras,
no importa lo que sea,
tu llámame a servir.

LLÉVAME DONDE LOS HOMBRES
NECESITEN TUS PALABRAS
NECESITEN, MIS GANAS DE VIVIR.
DONDE FALTE LA ESPERANZA,
DONDE TODO SEA TRISTE,
SIMPLEMENTE POR NO SABER DE TI.

Te doy, mi corazón sincero
para gritar sin miedo
lo hermoso que es tu amor.
Señor, tengo alma misionera
condúceme a la tierra,
que tenga sed de Ti.

Y así, en marcha iré cantando,
por pueblos predicando,
tu grandeza Señor.
Tendré, mis brazos
sin cansancio,
tu historia entre mis labios,
tu fuerza en la oración.

LECTOR 1:

Asia tiene actualmente 47 países.

Asia sigue siendo la última frontera del catolicismo. Es un continente religioso por antonomasia, cuna de las más antiguas y mayores religiones de la humanidad. Parece que Asia sigue pareciendo impermeable a la fe cristiana. De hecho, todavía hoy, el catolicismo representa sólo al 3% de los asiáticos. Una gota en el mar de la vivencia de la fe. De entre sus países solamente hay uno que es católico: Filipinas.

LECTOR 2:

Señor de la Misericordia, dirige tu mirada, llena de ternura, hacia la Iglesia que haz plantado en tierra de Asia. Acoge a este continente y asístelo mientras prosigue la misión de amor y servicio que haz encomendado.

Protege a la Iglesia de Asia de todas las fuerzas que la amenazan, principalmente en las que la Iglesia es perseguida y proscrita. Ayúdala a ser imagen verdadera de la Santísima Trinidad. Te pedimos que, mediante el servicio prestado con amor por la Iglesia, todos los pueblos de Asia puedan llegar a conocerte para darte gloria como único Salvador del mundo, y a saborear así el gozo de la vida en su plenitud.

(Momento de silencio para meditar)

Canto:
 «NO PODEMOS CAMINAR»

No podemos caminar
con hambre bajo el sol.
Danos siempre el mismo pan:
tu Cuerpo y Sangre, Señor.

Comamos todos de este pan,
El Pan de la unidad.
En un Cuerpo nos unió el Señor
Por medio del amor.

Señor, yo tengo sed de Ti,
Sediento estoy de Dios;
Pero pronto llegaré a ver
El rostro del Señor.

Por el desierto el pueblo va
Cantando su dolor;
En la noche brillará la luz,
Nos guía la verdad.

Ministro: Como comunidad llevada por el Espíritu, que reconoce tu presencia eucarística te presentamos Jesús, , Pan de vida, en esta Hora Santa misionera, las necesidades del mundo entero con esta súplica: 

Envíanos, Señor tu Espíritu.

- Por el continente africano, para que cada uno de los cristianos viva con autenticidad, buscando
siempre el servicio, haciendo de África la familia de Dios. Oremos.

- Por el continente americano, para que la única fe verdadera que ha bendecido tanto a sus tierras
sea siempre la alegría y fortaleza de los que allí viven. Oremos.

- Por el continente europeo, para que aumentes en número y santidad las vocaciones sacerdotales,
religiosas y misioneras, así mismo te pedimos que en las familias acrecientes el amor a la vida y la
capacidad de gozar de ella. Oremos.

- Por el continente de Oceanía, para que vea compensada con dones y carismas la generosa ayuda
donada a través de sus discípulos y misioneros, más allá de sus fronteras. Oremos.

- Por el continente asiático, para que a través del diálogo, la Iglesia enfrente el reto de la
evangelización en el concierto disonante y complejo del mundo contemporáneo. Oremos.

- Por nuestra Iglesia, para que dóciles a la acción del Espíritu, aprendamos a vivir en fidelidad a
Ti, Señor Jesús, y a la humanidad, en estado permanente de misión. Oremos.

Ministro: Padre nuestro, Tu Hijo Unigénito Jesucristo, a quien ahora contemplamos en esta Hostia Santa, encomendó a sus discípulos el mandato de “vayan y hagan discípulos a todas las gentes”; Tú nos recuerdas que a través de nuestro bautismo somos partícipes de la misión de la Iglesia. Por los dones de tu Santo Espíritu, concédenos la gracia de ser testigos del Evangelio, valientes y tenaces, para que la misión encomendada a la Iglesia, que aún está lejos de ser completada, pueda encontrar manifestaciones nuevas y eficaces que traigan vida y luz al mundo. Ayúdanos a hacer que todos los pueblos puedan experimentar el amor salvífico y la misericordia de Jesucristo, Él que es Dios y vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Canto para recibir la bendición con el Santísimo Sacramento:
«MI JESÚS SACRAMENTADO»

Mi Jesús sacramentado,
yo te adoro y te bendigo,
porque oculto en el sagrario,
has querido estar conmigo (2).

Jesús Hostia inmaculada,
inmolada por bien mío,
que mi alma sea tu morada,
amantísimo Dios mío (2).

Tú eres mi Jesús amado,
el esposo prometido,
de las almas el deseado,
eres mi Jesús querido (2).

Eres tú la flor del campo,
lirio hermoso de los valles,
y de mi alma dulce encanto,
mi Jesús Tú bien lo sabes (2).

Mientras tanto, arrodillado, el ministro inciensa el Santísimo Sacramento.

Ministro: Les diste pan del cielo. (T.P. Aleluya). 
Todos: Que contiene en sí todo deleite. (T.P. Aleluya).

Ministro: Oremos. Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Todos: Amén.

Bendición Eucarística.

Si el ministro es sacerdote o diácono, toma el paño de hombros, hace genuflexión, toma la custodia y sin decir nada, traza con el Sacramento la señal de la cruz sobre el pueblo. Si es un laico hace enseguida las siguientes alabanzas.

Alabanzas de desagravio:

Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción. 
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre. 
Bendito sea San José, su castísimo esposo. 
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

El ministro reserva el Santísimo Sacramento.

Canto Final:
«ID Y ENSEÑAD»

Sois la semilla que ha de crecer,
sois la estrella que ha de brillar,
sois levadura, sois grano de sal,
antorcha que ha de alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar,
sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar.

ID, AMIGOS POR EL MUNDO, ANUNCIANDO EL AMOR,
MENSAJEROS DE LA VIDA, DE LA PAZ Y EL PERDÓN.
SED, AMIGOS, LOS TESTIGOS, DE MI RESURRECCIÓN,
ID LLEVANDO MI PRESENCIA. ¡CON VOSOTROS ESTOY!

Sois una llama que ha de encender
resplandores de fe y caridad,
Sois los pastores que han de guiar
al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger,
sois palabra que intento gritar,
Sois reino nuevo que empieza a engendrar
justicia, amor y verdad.

ID, AMIGOS POR EL MUNDO...

Sois fuego y savia que viene a traer,
sois la ola que agita la mar,
La levadura pequeña de ayer
fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder,
ni los montes se han de ocultar,
En vuestras obras que buscan el bien
los hombres al Padre verán.

ID, AMIGOS POR EL MUNDO...

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