lunes, 31 de julio de 2023

«San Ignacio de Loyola»... Un pequeño pensamiento para hoy


El mes de julio termina con la memoria litúrgica de San Ignacio de Loyola, el santo español que fundó la compañía de Jesús, esa congregación religiosa que es conocida como los jesuitas y a la que pertenece el Papa Francisco. Leyendo el evangelio de hoy (Mt 13,31-35) voy hacia la figura de este santo que me ha acompañado siempre, desde hace 35 años por lo menos una, dos o tres veces al año en los días en que doy ejercicios espirituales o en algunas de las ocasiones en que he recibido los ejercicios en alguna de las comunidades de jesuitas. Y voy especialmente a su camino de conversión que me anima a trabajar con ánimo en el mío.

El proceso de conversión de San Ignacio se inicia durante su convalecencia en Loyola después de resultar herido, alcanzado por una pieza artillera, en la guerra de Pamplona. Y, mientras permanecía en la casa de su familia, y no encontrando más que un libro de la Vida de Cristo y otro de vidas de santos, empieza a experimentar otros deseos que le mueven y permanecen, más que los que tienen que ver con ser caballero de un señor terrenal, y es vivir al modo de los santos, y a tener como único Señor a Jesucristo y realizar hazañas por Él. Así, el Espíritu lo llevará a Manresa, otro lugar de España, donde descubre que Dios lo conduce como un maestro de escuela a un niño; y lo va preparando para conducir a muchos con su camino espiritual.

A la luz del ejemplo de San Ignacio, hay que trabajar arduamente en la conversión de nuestras personas, familias, comunidades, parroquias, instituciones y obras apostólicas. Y para conseguir este fruto se requiere que atendamos a algo que nos dice San Ignacio: «Mucho aprovecha entrar con grande ánimo y liberalidad con su Criador y Señor, ofreciéndole todo su querer y libertad, para que su Divina majestad, así de su persona como de todo lo que tiene, se sirva conforme a su santísima voluntad». Que la Virgen María interceda por nosotros para que no descuidemos este quehacer esencial que es trabajar en el campo de nuestra conversión. ¡Bendecido lunes!

Padre Alfredo.

domingo, 30 de julio de 2023

«No concibo la vida sin la escritura»... Un pequeño pensamiento para hoy


Dice el escritor peruano Mario Vargas Llosa que no concibe la vida sin la escritura. Por supuesto yo no me considero un escritor, porque de entrada debo aceptar, que me falta mucho para llegar a escribir como se debe, pues lo que hago es plasmar, como decía la beata María Inés Teresa —«¡A vuela máquina!» los pensamientos que me vienen a la mente y al corazón sin tener tiempo para revisar y editar lo que va saliendo. Por eso, en lo que comparto con ustedes en este «pequeño pensamiento», a veces presenta errores garrafales, dado que no cuento con el tiempo de volver a leer o pasar lo escrito a alguien que me haga la caridad de corregir. Cada día, no sé si por lo viejo, por lo metiche o simplemente porque mi camino de santificación lo va marcando así, me enfrento a más ocupaciones que me impiden incluso sentarme a escribir y ser constante en el envío de mis reflexiones, cosa que causa que algunos se molesten porque no les llega el pensamiento, que otros me escriban de inmediato preguntándome si por mi endeble salud estoy más mal que ayer y que algunos más den gracias porque piensan que dejaré de atiborrarlos con mis envíos al WhatsApp. Lo cierto es esto... el tiempo me desborda y no doy para más.

A veces me he preguntado: ¿por qué seguir escribiendo si hay mucha gente que realmente escribe y lo hace muy bien? ¿Para qué poner en el dispositivo electrónico lo que nunca llegará a un papel y se esfumará al instante? ¿Para qué contar historias que tal vez solamente a mi me interesan, aunque pienso que pueden iluminar el contacto con la Palabra de Dios?... pero, creo que llego a la conclusión de que escribo para plasmar mi gozo por amar a Dios y a todos, porque, de alguna manera, además de empezar a escribir siempre con una pequeña invocación al Señor y bajo la mirada de su Madre, van apareciendo, de forma curiosa en mi mente y en mi corazón, los rostros de tantas y tantas gentes que, a lo largo de mis muchos años de sacerdote, que el próximo viernes 4 llegarán a 34 y que, al buscar plasmar mis pensamientos transformándolos en letras, me llevan a orar por cada uno y por todos. Pero, como he dicho no una, sino muchísimas veces desde que inicié este «pequeño pensamiento», que procuro escribir un día antes de la fecha en que mis doce lectores lo leen... a veces, no tengo, o no me doy el tiempo para escribir. ¡Mil perdones! Sé que no es una obligación y que algunos me dicen: «¡ni te preocupes, que al cabo nadie te paga ni un cinco por eso!» Sin embargo, considero que, además de que me mueve el amor a Dios y al prójimo, es una actividad que me ayuda a crecer y a acercarme más a la realización del proyecto que Dios tiene para mí.

Se darán cuenta de lo largo del pensamiento de este domingo, en el que por cierto, encontrarán, como cada día que escribo, tres párrafos... ¡que es bastante largo! No es para reponer los días que no he escrito, sino porque las cosas me vienen así sin pensarlo. Las ideas llegan al corazón —y al pedacito de cerebro que no se me ha secado por atiborrarlo de tantas cosas— y saltan al dispositivo electrónico. Este día, saboreando el evangelio (Mt 13,44-52), me encuentro con algo que me motiva a seguir escribiendo aunque sea con la inconstancia que ha caracterizado estos últimos meses de mi pequeño pensamiento: «El tesoro escondido y la perla preciosa». Una parábola preciosa en la que Jesús nos centra en la suerte incomparable y la ocasión única de ganar el Reino de los Cielos. Eso me reta a seguir escribiendo, porque, si san Mateo no hubiera puesto por escrito esto... no hubiera llegado a nuestras mentes y a nuestros corazones para aclararnos el sendero hacia la salvación. Y, al llegar a este punto, luego de tantas letras que ya sobrepasaron una cuartilla, creo que, al igual que Mario Vargas Llosa, yo también pienso que no puedo concebir la vida, incluso la vida de fe, la vida de la gracia, sin la escritura. María santísima no escribió, por lo menos nada de eso llegó al papel y era algo inaudito para la mujer de aquellos tiempos, pero de alguna manera, escribe siempre en mi corazón y en el de ustedes para animarnos a ganar el Reino de los Cielos y plasma en nuestro corazón unas cuantas palabras: «Hagan lo que Él les diga» ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo.


miércoles, 26 de julio de 2023

«Abuelos»... Un pequeño pensamiento para hoy

Hoy, al celebrar a San Joaquín y a Santa Ana, quiero recordar y pedir por todos nuestros abuelos, abuelas, personas mayores que viven su ancianidad en circunstancias diferentes. recuerdo a muchos de ellos y agradezco su vida, especialmente, como sacerdote, no puedo olvidar a tantos sacerdotes mayores —más mayores que yo— que siguen al pie del cañón dando gloria a Dios con cada instante de su vida, como mi padrino Mons. Juan Esquerda y mi querido amigo el padre Abundio Camacho. En ellos, que son «abuelos espirituales» con una vejez muy especial, y en muchos otros abuelos y abuelas se hace realidad lo que se reza en el versículo 15 del Salmo 92: «En la vejez seguirán dando fruto».

En su mensaje para este año, para la jornada mundial de los abuelos y de los mayores, el Papa Francisco tiene unas palabras bellísimas que motivan a todos y que ahora quiero compartir con ustedes mis queridos acompañantes en la reflexión, muchos de los cuales son abuelos y mayores. Dice el Santo Padre: «No los dejemos solos, su presencia en las familias y en las comunidades es valiosa, nos da la conciencia de compartir la misma herencia y de formar parte de un pueblo en el que se conservan las raíces. Sí, son los ancianos quienes nos transmiten la pertenencia al Pueblo santo de Dios. Tanto la Iglesia como la sociedad los necesita. Ellos entregan al presente un pasado necesario para construir el futuro. Honrémoslos, no nos privemos de su compañía y no los privemos de la nuestra; no permitamos que sean descartados».

En el evangelio de hoy (Mt 13,1-9) el evangelista san Mateo nos presenta a Jesús «sentado a la orilla del mar». Pienso en los ancianos de aquel tiempo, tal vez más jóvenes que los de ahora porque el promedio de vida ha subido mucho, aún para las personas enfermas como yo y contemplo a cada uno de ellos escuchando esta parábola, que sin duda la hemos orado y reflexionado muchas veces a lo largo de nuestra vida. ¿Cómo puede una persona mayor meditar con las tres figuras que destacan en ella, el sembrador, la semilla y los diferentes terrenos? El sembrador, ha querido necesitar de nosotros, para que crezca la semilla. Sentados a la orilla del lago, en la soledad de una habitación, en la iglesia, en el metro, los abuelos y las personas mayores podemos tomar conciencia de la calidad de «nuestra tierra» y agradecer lo que el Señor, hasta ahora, nos ha permitido vivir. Que los padres de María, y ella misma, intercedan por nosotros para que sigamos dando fruto. ¡Bendecido miércoles!

Padre Alfredo.

martes, 25 de julio de 2023

«La fiesta de Santiago Apóstol en Capula»... Un pequeño pensamiento para hoy


Es inevitable que cada 25 de julio venga a mi mente el recuerdo de la comunidad parroquia de Capula, en la arquidiócesis de Morelia, de la que fui administración parroquial en un momento fugaz a causa de que su párroco enfermó gravemente de forma repentina. Bastaron unos cuantos meses para inmiscuirme en la vida religiosa, usos y costumbres de una singular comunidad cuya fiesta religiosa gira en torno a su patrono Santiago Apóstol. No me canso de dar gracias a Dios por esta valiosa experiencia misionera que tanto aprendizaje me dejó y en la que me acompañó muy de cerca nuestra hermana Vanclarista Belia Canals.

La vida misionera es fantástica y los que estamos sumergidos en ella hemos de saber vivir nuestra fe, que no cambia, de una manera inculturizada según el lugar en donde nos encontremos. La fe siempre ayuda a ver la mano del Señor en los acontecimientos que necesitan ser iluminados por la luz que nos viene por la vivencia del evangelio que llega a todas las comunidades. Esta vivencia del evangelio nos ha sido trasmitida por la predicación apostólica, que nada tiene que ver con la imaginería heredada, un tanto discutible, sino la vivencia de la palabra de Dios que se encarna en todos los pueblos.

La gente de Capula celebra la fiesta de este que fue uno de los tres apóstoles íntimos del Señor, a la vez que admira la valentía de Santiago, que fue el primero de los apóstoles que entregó su vida. Nosotros también, desde donde quiera que estamos, celebramos su triunfo porque nos habla de la imitación de Cristo, que dio la vida para alcanzar nuestra salvación. Pidamos, junto con la de María, la intercesión de Santiago y no olvidemos todos que, como yo, vamos viviendo de recuerdos maravillosos que fortalecen nuestra fe. ¡Bendecido martes!

Padre Alfredo.

lunes, 24 de julio de 2023

«No busquemos señales prodigiosas»... Un pequeño pensamiento para hoy


No cabe duda que vivimos en un mundo que es sensacionalista, un mundo que se siente siempre atraído a «pedir señales», es decir, una sociedad que busca lo que salga de lo común, lo que sea llamativo, lo que cause, obviamente de forma novedosa... ¡admiración! Pero eso no es algo solamente de hoy, el evangelio de este día (Mt 12,38-42) nos abre una ventana para ver que eso pasaba también en tiempos de Cristo y en concreto con él, con su persona, con sus acciones salvíficas. 

San Mateo afirma que Jesús no ha querido ofrecer, a los escribas y fariseos que sutilmente le pedían una señal de su poder por fuera o por encima de aquello que está realizando con su gesto de evangelio, nada más. Su propia vida, como gesto de encarnación al servicio de los demás, es el auténtico signo de Dios para todos los hombres y no una serie de milagros «a la carta». Por tanto, en esta línea debemos entender el contenido de la negativa de Jesús a dar un nuevo signo y ofrecer como única señal la del profeta Jonás que todos conocemos y que destaca la figura de este hombre por anunciar el mensaje de conversión a los ninivitas y no por el hecho de haber estado en el vientre de la ballena. 

De esta manera, Jonás se convierte en un milagro, cuya existencia es en sí misma un signo de la misericordia de Dios para un pueblo pecador que se convierte y cree en Dios. Privados de los signos que piden, los judíos no se arrepentirán y serán aventajados por los paganos, como la reina de Sabá, en el juicio final. Encomendémonos al cuidado de María, la Madre de Jesús quien, por 33 años no vio señales prodigiosas en su Hijo y fue siempre fiel. ¡Bendecido lunes!

Padre Alfredo.

domingo, 23 de julio de 2023

«El trigo y la cizaña crecen juntos»... Un pequeño pensamiento para hoy


Escribo ya al atardecer de este día, y eso gracias a que el padre Pepe, que vino de África por varios asuntos corporales y espirituales, me ha suplido en la Misa de 5:30, de esta manera me puedo sentar a escribir unas cuantas líneas sobre varios aspectos que me llaman la atención del evangelio de este XVI domingo del tiempo ordinario (Mt 13,24-43). EL texto forma parte de las llamadas: «parábolas del reino» y habla del trigo, la cizaña, el grano de mostaza y la levadura como figuras que nos ayuden a reflexionar sobre este tema del reino de los cielos.

Me centro, para compartir algo con ustedes, en el tema del trigo y la cizaña compartiendo en primer lugar que la cizaña crece junto al trigo, pero su aparición no es espontánea ni fruto del azar, sino que es sembrada por alguien. La cizaña crece junto al trigo, incluso, quien conozca las dos cosas, puede constatar que fácilmente la cizaña se confunde con el trigo en un principio, por eso se corre un riego grande si se arranca, pues puede arrancarse también el trigo. No hay mas remedio, deben crecer juntas.

Pero, a la luz de esto, hay que agradecer que Jesús siembra la buena semilla en nuestro corazón y espera que esta germine, por eso, en este domingo, aparece también en escena la semilla de mostaza, que, aunque es pequeña, da luz a un arbusto que puede dar sombra y anidar algunos pájaros. Que María, la Madre de Dios y Madre nuestra, cuide de nosotros para que el fruto sea abundante e impregnemos el mundo de bondad para hacerlo crecer en la fe, esperanza y caridad, como la levadura hace crecer la harina. ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo.

sábado, 22 de julio de 2023

«En la fiesta de santa María Magdalena»... Un pequeño pensamiento para hoy


Este sábado celebramos en la Iglesia la fiesta de santa María Magdalena, apóstol de los apóstoles, esta mujer que dio un gran salto de una vida sumergida en el pecado a una vida de seguimiento incondicional a Jesús, porque ya perdonada por el Señor no hizo otra cosa que servirle con todo su corazón. Para la Familia Inesiana es también un día importantísimo porque un día como hoy, del año 1981, fue llamada a la Casa del Padre la beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento, cuya fiesta celebramos hace un mes, dando realce al día en que empezó la obra misionera que Dios le inspiró.

En la figura de María de Magdala y sobre todo en el itinerario de su vida, descubrimos algunos aspectos importantes de la fe. Hoy quiero recalcar en primer lugar, que admiramos su fe, que vive con valentía. Los creyentes conocemos que la fe, aunque es un don de Dios, requiere coraje por parte del creyente. Lo natural en nosotros es tender a lo visible, a lo que se puede agarrar con la mano. Puesto que Dios es esencialmente invisible, la fe «siempre tiene algo de ruptura arriesgada y de salto, porque implica la osadía de ver lo auténticamente real en aquello que no se ve» (Benedicto XVI). María viendo a Cristo resucitado «ve» también al Padre, al Señor, porque reconoce de inmediato la divinidad de Jesús, que aunque no le reconoce al instante, puede ir a contar a los discípulos: «¡He visto al Señor»!

La beata María Inés, hablando de la Magdalena nos dice: «Quisiera vivir solo de él y para él, como Magdalena, a sus plantas, escuchando las divinas palabras que salen de su boca, pendiente de esos labios que sólo tienen palabras de vida eterna». (Estudios y meditaciones). En su camino de fe, a María Magdalena le movió el amor: ella no ahorró en perfumes para su Amor. ¡El amor!: he aquí un vehículo importantísimo de la fe, porque no se puede escuchar, ni ver, ni creer a quien no se ama. Que ella, de la mano de María santísima, a quien acompañó al pie de la cruz, interceda para que en nuestro camino de fe, amemos más y más al Señor y lo llevemos a los hermanos. ¡Bendecido sábado!

Padre Alfredo.

«¡Padre... ya está grande!»... Una reflexión sobre los sacerdotes viejos


En la época actual, las personas llegamos a la llamada «Tercera Edad» en mejores condiciones que algunas décadas atrás. Yo por ejemplo, al escribir estas líneas, estos a un escaso mes de cumplir 62 años y me dicen —por supuesto los que rondan mi edad—: «¡Qué bien se ve, ni parece que tiene esa edad!», pero, la expresión de algunos jóvenes de la parroquia y de alguna que otra parte es un poco diferente: «¡Padre... ya está grande, pero bueno, se ve bien!

Lo cierto es que veo cada vez que el tiempo corre más de prisa y que cuando menos piense, si Dios me presta vida, a pesar  de mis achaques, seré un sacerdote viejo... es decir, más viejo todavía.

Me encontré en Internet, un escrito de un joven sacerdote en el que comparte que escucha a la gente quejarse de sus viejos sacerdotes todo el tiempo. Comenta que les oye decir: ¡Pobres Padres Viejos!

He aquí las palabras de este padrecito:

«En tiempos de "pop star" sacerdotes, cantantes, curanderos y por qué no decir ilusionistas, crece la cultura de la ingratitud.

Pobres Padres Viejos, que en su vida no aprendieron a ser cantores, pero muchas veces tenían que apoyar el canto porque no había quien cantara en misa...

Pobres viejos sacerdotes, que no saben comunicarse por la pantalla, pero que toda su vida han enfrentado el desafío de comunicar el evangelio aun con tan pocos recursos...

Pobres viejos sacerdotes, los focos del escenario no los alumbran, porque aprendieron a ser sacerdotes en los páramos de la vida, celebrando misas iluminados por velas y no por cañones de luz.

Pobres sacerdotes viejos, que vivieron toda su vida ungiendo a los enfermos, pero que tienen fama de no curar como este sacerdote.

Sacerdotes que ya no arrastran multitud, sino que en tiempos lejanos fueron, solos, pastores de un rebaño inmenso.

No estoy contento cuando la gente dice: ¡queríamos un nuevo sacerdote como tú! ¿Sabes por qué yo no? ¡Porque cuando sea viejo, los demás dirán lo mismo de mí!

¡Estoy mucho menos feliz cuando un sacerdote nuevo piensa que es mejor que un sacerdote mayor!

¡Es fácil que nos guste el cura cuando hace más emocionante el servicio, lo difícil es tener madurez cristiana para entender que ese cura que hoy necesita un poco más de paciencia, ¡ya tuvo paciencia con tantos!

Mi gratitud y oraciones a los sacerdotes viejos y olvidados, pero que durante toda una vida trabajaron para que las personas fueran nuevas y recordaran a Dios.

¡Oremos por nuestros sacerdotes ancianos!»

Me conmueven estas palabras no solamente porque como decimos... ¡«para allá voy que vuelo!», sino porque me invitan a ser agradecido por la vida y misión de sacerdotes muy queridos que dejaron huella en mí como sacerdote y algunos de los cuales viven a sus más de 80 o 90 años entregados en el servicio.

¿Ustedes, qué piensan al respecto?

Padre Alfredo, M.C.I.U.

viernes, 21 de julio de 2023

«Las espigas y el sábado»... Un pequeño pensamiento para hoy


El evangelio de hoy (Mt 12,1-8), nos deja asomarnos a un incidente que sucede cuando Jesús y sus discípulos atraviesan unos sembradíos y los discípulos expresan que tienen hambre. Yo creo que todos pensamos que es un gesto muy natural arrancar unas espigas u otro fruto, para entretener el hambre. De hecho esto no era considerado robo en la cultura judía, incluso estaba previsto en la Ley de Moisés : «Si pasas por el sembrado de tu vecino puedes arrancar unas espigas con la mano, pero no deberás usar la hoz en el trigal de tu prójimo» (Dt 23,25). 

Pero leyendo el texto vemos que no es esto lo que reprochan los fariseos... sino el haberlo hecho ¡«un sábado»! Los comentaristas de la Ley habían ido añadiendo cantidad de prescripciones, y los fariseos tenían esa mentalidad con la que uno se encuentra a veces, y que es intransigencia, rigorismo, legalismo —la Ley es la Ley—. Los apóstoles fueron considerados en este hecho, como gentes de manga ancha que desobedecen las pequeñas leyes que los dirigentes habían hecho emanadas de otras leyes. 

Jesús sale en defensa de sus apóstoles. No elige la interpretación estrecha y rigorista de la ley, sino una interpretación inteligente invitando con ello a juzgar las cosas desde el interior, no simplemente el cumplir por cumplir. Que María santísima, intercediendo por nosotros nos ayude a ir directo al corazón de Jesús y darles siempre a las leyes su verdadero sentido y su verdadero lugar. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.

jueves, 20 de julio de 2023

«Un yugo suave y una carga ligera»... Un pensamiento para hoy


Ya sé que no es tiempo ya de poner un pensamiento para hoy, pues faltan unas cuantas horas para que el día decline, pero, a pesar de estar levantado desde las cinco, no he encontrado un espacio de tiempo para encontrarme frente a frente con la computadora y trasmitir lo que desde anoche empecé a meditar... ¡Así es la vida de los padrecitos! Y eso que alguna gente que poco me conoce me pregunta si no me aburro con todas las horas que me quedan luego de celebrar la misa.

Creo que me cae de perlas el evangelio de hoy (Mt 11,28-30) que habla e la invitación que Jesús hace a que vayamos a él los que estamos cansados y agobiados por la carga porque él nos dará alivio... ¡Y cuán cierto es esto! Quienes pasan por este mundo cerca de mí, de otros sacerdotes o de cualquiera de nuestras hermanas Misioneras Clarisas u otros consagrados, se dan cuenta de que tenemos siempre muchísimas cosas que hacer en nombre de Dios y que a la mayoría de nosotros el tiempo no nos alcanza. Pero hay algo especial en el encuentro con Jesús en la Misa, en la oración personal, en la adoración, en el rosario y demás, que nos restauran las fuerzas, muchas veces, en un santiamén.

Cualquier consagrado, hombre o mujer, puede aseverar que si uno se abandona verdaderamente a Dios, queda realmente reconfortado, colmado de serenidad y de alegría porque su yugo —sus intereses, diría la beata María Inés— es suave y su carga ligera. Nuestra Fe, nuestras vocaciones, nuestras obligaciones religiosas... no son «cargas» en el sentido en que el mundo entiende esto, porque el amor no puede ser más que liberador y radiante cuando se vive con Cristo, por él y en él. Que María santísima nos acompañe siempre a ir a su Hijo, que restaura nuestras fuerzas. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!

Padre Alfredo.

miércoles, 19 de julio de 2023

«Un corazón sencillo y humilde»... Un pequeño pensamiento para hoy

Las personas sencillas, las de corazón humilde, son gentes que saben entender los signos de la cercanía de Dios. Lo afirma Jesús, por una parte, quebrantado por la reacción de algunos ante su mensaje, y por otra, lleno de alegría por quienes atentos escuchan su palabra y la ponen en práctica.

Son muchas las veces que aparece en la Sagrada Escritura esta convicción. A Dios, como nos recuerda el evangelio de hoy (Mt 11,25-27) no lo descubren los sabios y los poderosos, porque están demasiado ocupados en sí mismos. Sino los débiles, los pequeños, los humildes, los que tienen un corazón sin demasiadas complicaciones.

Entre «estas cosas» que no entienden los sabios está, sobre todo, quién es Jesús y quién es el Padre. Pero la presencia de Jesús en nuestra vida sólo la alcanzan a conocer los sencillos, aquellos a los que Dios se lo revela. Por eso vale la pena que hoy, bajo la mirada de María, pidamos al Buen Dios que seamos gentes de corazón sencillo. ¡Bendecido miércoles!

Padre Alfredo.

martes, 18 de julio de 2023

«Ante la indiferencia»... Un pequeño pensamiento para hoy


La indiferencia es algo muy de la cultura de nuestros días que se da no solamente entre los adolescentes y la gente joven, sino en general, incluso hasta en gente mayor. No es la indiferencia de la que nos habla san Ignacio de Loyola en sus ejercicios espirituales y que todos debemos vivir, esa indiferencia que nos ayuda a no aferrarnos a nada y a depender totalmente de Dios porque nos es indiferente salud que enfermedad, pobreza que riqueza, como afirma el santo, sino la indiferencia mundana, esa actitud neurótica, auto-defensiva, que atrinchera el yo de la persona por miedo a ser menospreciado, desconsiderado, herido, puesto en tela de juicio o ignorado, esa indiferencia que no deja ver a nadie más sino a uno mismo sin interesarse en el crecimiento o realización de los demás.

Yo creo que ese fue uno de los pecados de Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm, esas tres ciudades de los que habla el evangelio de hoy (Mt 11,20-24). Su indiferencia ante el mensaje de Jesús les mantuvo insensibles ante la llegada de la Buena Nueva. Y es que a veces, la indiferencia hace que el corazón se quede desentendidamente frío ante lo que llega de fuera e invita a la escucha, a la compasión, a abrirse al otro, a darse, a hacerse donación y ocasiona, en su encerramiento, más daño que una aversión declarada. En la historia de salvación estas tres ciudades.

Hoy por hoy, considero que, como digo, la indiferencia está muy generalizada. Muchos de nosotros nos sentimos impotentes ante quienes por más que se les explique, por más argumentos que se utilicen para desmontar las falsedades y las manipulaciones y las verdades tergiversadas o manipuladas que llegan de aquí y de allá, siguen enganchados en su indiferencia ante el mensaje de Jesús. Pero eso no nos debe hacer perder la esperanza, sólo que amerita más trabajo, más empeño y más dedicación de nuestra parte. Jesús no renunció a entregarse por completo, aunque en estas ciudades no le haya ido tan bien como se hubiese esperado. Que la Virgen santísima, a quien hace poco acabamos de recordar bajo su advocación del Monte Carmelo, nos eche una manita para seguir buscando impregnar el mundo de los intereses de Cristo. ¡Bendecido martes!

Padre Alfredo.

lunes, 17 de julio de 2023

«Libres para seguir a Jesús»... Un pequeño pensamiento para hoy


El seguimiento de Cristo, al cual estamos llamados todos los bautizados, implica, por supuesto, abrazar la cruz. Bien dice la beata María Inés Teresa que la cruz «debe acompañar al misionero en toda su vida, debe ser la compañera inseparable, la dulce compañera que, ¡oh paradoja! llenará de alegría, de dicha inexplicable, los instantes todos de su existencia». (La Santísima Trinidad Misionera). Y es que... si quitamos la cruz de la vida de Cristo, ¿qué nos queda?

Pero ciertamente que para abrazar la cruz con alegría, como la beata nos recuerda, es necesario que lo hagamos con libertad, porque el Señor a nadie nos llamará a seguirle a la fuerza. Y para vivir en esa libertad, es necesario despojarse de todo lo que pueda atar o atorar. Hay muchas personas que aceptan renuncias por amor, o por interés —comerciantes, deportistas—, o por una noble generosidad altruista —en ayuda a países necesitados—. Los cristianos, además, lo hemos de hacer por la opción que hemos hecho de seguir a Jesús.

La decisión de seguirle exige una ruptura incluso a veces hasta con los lazos familiares, porque no se puede seguir a Jesús bajo las restricciones que imponen los vínculos de la sangre. El discípulo tiene que ser ante todo una persona libre y responsable. Libre de la mentalidad apegada al lucro y al exclusivo beneficio personal. Libre ante las posesiones, los objetos y las personas. Libre para enfrentar el conflicto que suscita el anuncio del Reino. Libre para comportarse y ser un verdadero hijo de Dios como Jesús y como María, la mujer más libre después de él. Que ella nos aliente a vivir así. ¡Bendecido lunes!

Padre Alfredo.

domingo, 16 de julio de 2023

«Tierra buena»... Un pequeño pensamiento para hoy


El evangelio de este domingo es tan largo (Mt 131-23), que la liturgia de la palabra de la misa da la opción de recurrir a una versión corta. Es uno de esos relatos que todos conocemos y que han pasado por nuestros oídos una y otra vez, tal vez, sin llegar muchas veces de ellas, al corazón. Este largo fragmento de san Mateo, que nos presenta la parábola de sembrador y su explicación en labios de Cristo, me ha llevado esta vez al último párrafo, en el que Cristo habla de lo sembrado en «tierra buena».

Es que pensar en «tierra buena» es pensar en cada uno de nosotros, que hemos tenido la dicha de recibir el bautismo y de ser colaboradores de Dios en la obra de la evangelización. Sí, somos «tierra buena» y no lo podemos negar. Pero, ¿es en sí la tierra buena y puede conservarse así in aeternum? No. bien sabemos que para que una tierra se conserve en buen estado y sea así receptáculo que albergue semillas, ha de ser abonada, regada, removida. Pienso si me dejo abonar, regar y remover por el Señor o si me conformo con decir que soy «tierra buena».

Pidamos con sencillez la intervención de María, la mejor jardinera, para que ella colabore muy de cerca con su Hijo Jesús y nosotros, como «tierra buena», podamos recibir la semilla que florezca. No importa la cantidad de frutos que demos, no, sino que sigamos siendo siempre capaces de dar, de acuerdo al tiempo, a nuestra edad, a las circunstancias. ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo. 

sábado, 15 de julio de 2023

«No tengan miedo»... Un pequeño pensamiento para hoy


Hoy concluyo mi estancia en Cuernavaca en este viaje que trajo a dar ejercicios espirituales a un grupo de nuestras hermanas Misioneras Clarisas y a presidir en unas horas, la Misa en la que 6 hermanas harán sus votos religiosos por primera vez. ¡Siempre hay quien prolongue el «sí» de María para que el nombre de su Hijo Jesús llegue hasta los últimos confines de la tierra!

El evangelio de hoy (Mt 10, 24-33) me hace pensar en estas 6 mujeres valientes a quienes he dirigido los ejercicios espirituales que prepararon su alma para este paso que, en el interior de su corazón, se perfila a ser un compromiso para siempre. El hilo conductor del texto es la consigna «no tengan miedo» (v.26,28,31). Jesús invita a quien quiera seguirle a confiar en la presencia de su Padre Dios como dueño y Señor de la vida, porque todo lo que existe se rige según su voluntad (vv. 29-31). El Señor confirma la confianza que se ha puesto en él y su Padre (v.33).

Que el Señor siga fortaleciendo el corazón de estas hermanitas que, en plena juventud, han decidido por su plena y libre voluntad, dar este paso viviendo el ideal misionero de la beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento para que todos conozcan y amen a Jesús y que María Santísima, bajo su advocación de Guadalupe, patrona principal de nuestra familia inesiana les de la perseverancia y sean fieles al compromiso que van a hacer. ¡Bendecido sábado!

Padre Alfredo.

viernes, 14 de julio de 2023

«Perseverancia»... Un pequeño pensamiento para hoy


¡Qué ganas de tener todo el tiempo del mundo para escribir! Más de 4 de mis amigos saben cuánto me gusta hacerlo, y cómo gozo de compartir mis maltrechas reflexiones por medio de las letras. Es una de mis pasiones... leer, escribir, hacer ejercicio, celebrar misa, rezar, dar conferencias, confesar... en fin. 

Pero hoy tengo poco tiempo y voy atrasado. Así que van unas cuantas líneas para participarles algo de la reflexión personal que he hecho hoy un poco antes de que saliera la luz el sol en este viernes en el que concluyo esta tanda de ejercicios espirituales y empiezo a preparar las de noviembre en Monterrey y diciembre en Huatabampo para grupos diversos. ¡Me encomiendo a sus oraciones!

El día de hoy me centro en la frase del evangelio (Mt 10,16-23) en la que el Señor dice: «El que persevere hasta el fin, se salvará». ¡Cuánto anhelo esa salvación por supuesto no solamente para mí, sino para todo el que atraviese en mi camino! Y cuánto pienso también es esa palabra: «perseverancia» que junto con «fidelidad», me dan siempre la pauta para seguir adelante. ¡Que María santísima intervenga y nos ayude a todos a alcanzar la perseverancia para ganar la salvación! ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.

jueves, 13 de julio de 2023

«Portadores de la paz»... Un pequeño pensamiento para hoy


Todas las casas de nuestras hermanas Misioneras Clarisas ofrecen siempre un espacio de paz, un ambiente de encuentro con el Señor, esposo de nuestras almas, aunque no todas son casas de ejercicios o casas de oración, sino colegios, hospitales, misiones parroquiales, residencias universitarias o casas de formación. Yo para estos ejercicios espirituales que dirijo en estos días, me encuentro en su casa noviciado, una casa que se abre al público cada domingo y en la que ese día se pueden saborear exquisitos platillos que preparan las hermanas para ayudarse, con eso al sostenimiento de la misma.

Por lo pronto yo disfruto en grande de momentos especialísimos de un silencio que envuelve en la voz de Dios, porque él suele hablar en el silencio. Gran parte del día se me va en las conferencias y en la escucha atenta de las hermanas que participan, pero siempre hay espacio para el ejercicio físico al amanecer, la meditación personal, la oración más pausada que en el correr de cada día en el ministerio ordinario y la deliciosa, frugal y equilibrada comida que preparan nuestras hermanas. Como hoy es jueves sacerdotal y eucarístico, he celebrado la Eucaristía pidiendo por la santificación de todos los sacerdotes, y es un gusto hacerlo aquí, porque las Misioneras Clarisas cada día piden por esto. Como los otros días de este retiro tendremos nuestras conferencias y demás, iluminados por la palabra de Dios que hoy, en el evangelio (Mt 10,7-15) nos interpela para ser hombres y mujeres portadores de la paz.

Realmente no necesitamos nada para llevar la paz de Cristo a los demás si no es que nuestra propia persona. El mundo ansía esta paz pero se confunde buscándola en una serie de ideologías que van y vienen, según la moda, y que solamente logran distraer al ser humano de lo que realmente ha de buscar para ser feliz, que es la paz de Cristo. Para ser portadores de esa paz confiemos más en la fuerza de Dios que en nuestras cualidades o medios técnicos; nos irá mejor si llevamos poco equipaje y si trabajamos sin demasiados cálculos económicos y humanos, como María y como los santos... portadores de paz. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!

Padre Alfredo.

miércoles, 12 de julio de 2023

«Hoy hace 4 años»... Un pequeño pensamiento para hoy

Hace 4 años fue llamado a la contemplación perpetua de Dios mi padre. Yo estaba, como hoy, en esta casa noviciado de mis hermanas Misioneras Clarisas dirigiendo ejercicios espirituales como ahora... ¡el tiempo pasa de prisa siempre! Esta mañana me he puesto a pensar en lo significativo que fue que yo estuviera aquí cuando papá fue llamado por el Creador a dejar esta tierra en la que vamos solamente de paso. Y es que entre las miles y miles de cosas que papá nos enseñó, junto con mi madre a Lalo mi hermano y a mí, fue querer a las hermanas con un amor de familia, entrañable. Recuerdo el convento de Monterrey desde que era pequeño y me vienen ahora a la mente y el corazón los hermosos cantos que entonaron en la Misa de su funeral en mi parroquia de origen, el Espíritu Santo que lucía aquel día desbordada por gente de toda edad y condición. ¡Gracias Dios nuestro, porque así te ha parecido bien!

A la luz de este acontecimiento me topo con el evangelio de hoy (Mt 10,1-7), el llamado de Jesús a los apóstoles, de quienes el evangelista indica el nombre, santo y seña. Todos ocupamos un espacio único e irrepetible en el corazón de Dios. AL igual que a los apóstoles nos ha llamado para estar con él y para enviarnos a predicar (Mc 3,13-14) y eso puedo atestiguarlo con el ejemplo de vida de don Alfredo. A la fecha me sigo encontrando personas que agradecen que él los preparó ya adultos para bautizarse, que los ayudó económicamente a sacar adelante su carrera o a realizar su vocación. Gente que guarda recuerdos sencillos de una caridad exquisita que no hacía ruido pero que hablaba de ese envío a hacer a Cristo presente. 

Todos tenemos seres queridos que se nos van adelantando en la senda hacia el cielo prometido. Todos vivimos de recuerdos maravillosos de personas que han sabido responder al llamado para estar con Cristo y para ser enviados. Cristo, como a los apóstoles al llamarlos, «les dio poder», un poder bien entendido que al pasar por el mundo los llevó a irradiar pequeños y grandes signos del amor de Dios. Que Dios le conceda a mi padre el gozo de contemplar su rostro y que todos nuestros difuntos tengan la misma dicha que pido para él junto a María Santísima, la beata María Inés a quien tanto quiso, y junto a todos los santos y nuestros seres queridos que nos han dejado. ¡Bendecido miércoles!

Padre Alfredo.

martes, 11 de julio de 2023

«Como ovejas sin pastor»... Un pequeño pensamiento para hoy


El evangelio de hoy (Mt 9,32-38) es un fragmento de mucha riqueza, pues resume la diversa actividad de Jesús. El Señor combina la enseñanza del verdadero sentido de las Escrituras en la sinagoga, con la proclamación de la venida del Reino de Dios a los pobres y la acción efectiva en favor de los marginados, enfermos y endemoniados. Esta actividad tan intensa, fue atractiva porque no nació de un programa político orientado a la obtención del poder, ni tampoco de un afán de ganar prestigio ni de un deseo de obtener lucro. Toda la actividad de Jesús nace de un sentimiento de compasión ante un pueblo que está abandonado, confundido y explotado. Pueblo que tenía rostro concreto en los endemoniados, en los ciegos, en la gente descartada, y que «andaba como ovejas sin pastor».

Jesús, que experimenta la ternura y la misericordia infinita de su Padre, no soporta que su pueblo, que debía ser un pueblo de hermanos, ande sin rumbo, abandonado por los pastores que Dios les había dado desde antiguo. Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, tiene los mismos sentimientos de su Padre. Por eso se conmueve ante la gente cansada, decaída, que lleva en su rostro el signo de la desesperación. Su respuesta ante esta urgencia nace, pues, de un sentimiento hondo y va dirigida a responder a las expectativas de este pueblo.

La respuesta de Jesús es muy sencilla. Parte de una toma de conciencia de la realidad — «la cosecha es mucha y los obreros pocos»— y remite a la capacidad que tienen los seres humanos de transformar la realidad movidos por la fuerza de Dios —«rueguen al dueño»—. De este modo, forma una comunidad de discípulos–misioneros entre los que, por supuesto, estamos nosotros. Pidamos la asistencia de la Virgen para seamos las manos, los pies y el cuerpo del Señor que hoy continuemos la tarea y que la gente de nuestro tiempo no ande como ovejas sin Pastor. ¡Bendecido martes!

Padre Alfredo.

lunes, 10 de julio de 2023

«Jesús, siempre incluyente»... Un pequeño pensamiento para hoy


Varias veces he comentado, en mis reflexiones, que Jesús fue siempre inclusivo en sus relaciones con los demás... ¡y vaya que lo sigue siendo!, pues todos cabemos en su corazón. Un ejemplo claro de esta inclusión es el relato evangélico de hoy (My 9,18-26). En la cultura judía y en especial en el tiempo en que vivió Cristo, una mujer no podía mirar a un hombre en público, mucho menos tocarlo. A la vez, si se trataba de una mujer enferma, como la que en esta escena aparece, su enfermedad la hacía impura, por lo que estaba aislada de la vida comunitaria y familiar. 

El evangelio nos presenta a esta mujer, que por su enfermedad y por su sexo estaba doblemente excluida. Sin embargo, es consciente de su situación y se arriesga a tocar a Jesús. Al romper las barreras culturales, supera la marginación y obtiene la salud, necesaria para ser aceptada en la comunidad. La respuesta de Jesús sorprende a los espectadores: no la rechaza ni la regaña... ¡la felicita! Reconoce en ella la fe que transforma la injusta realidad, la fe que hace posible la curación. Rápidamente, luego de esto, Jesús continúa su camino. A la puerta de la casa encuentra un cortejo fúnebre preparando la sepultura de una niña, que se burla de su intención. Jesús los enfrenta y los saca de la casa. Se acerca a la pequeña y le restaura la salud. Este gesto dignifica a esta niña postrada por la enfermedad y la devuelve al seno de su familia.

La salud restaurada en la mujer mayor y la vida de la niña, aun cuando los niños casi no contaban para nada en aquella cultura, son el símbolo de la nueva realidad que irrumpe con Jesús que incluye a todos en el plan de salvación. La realidad del Reino que Cristo ofrece, es una propuesta en donde todos tienen espacio y no hay excluidos, esta buena noticia se difunde por toda la comarca. Hoy Jesús sigue pidiéndonos una Iglesia de puertas abiertas en donde haya lugar para todos. Dejémonos mirar por María, su Madre santísima y pidámosle su intercesión para que todos nos sintamos amados por Dios y nos acerquemos a él a ser curados o a restaurar la vida. ¡Bendecido lunes!

Padre Alfredo.

domingo, 9 de julio de 2023

«En ejercicios espirituales para un grupo de Misioneras Clarisas»... Un pequeño pensamiento para hoy

Como sucede ya casi habitualmente desde mayo... las diversas actividades me hacen ser muy inconstante al escribir compartiendo mis reflexiones con ustedes en este «Pequeño pensamiento para hoy». Ayer, por ejemplo, aunque tenía toda la intención, fue imposible. Escribo ahora desde la casa noviciado de nuestras hermanas Misioneras Clarisas, en donde estaré, Dios mediante, hasta el sábado en que regrese a Monterrey. Me tiene aquí el hecho de que, cada año, por la gracia de Dios, dirijo unos días de ejercicios espirituales a las hermanas que realizan la experiencia del «Mes Inesiano», un tiempo de reflexión profunda en el carisma de nuestra fundadora la beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento. Ayer viajé de Monterrey en avión a mi querida selva de cemento (CDMX) y de allí en autobús a esta hermosa ciudad. Cuando vengo no salgo y a pesar de estar viniendo por más de 40 años cada verano, prácticamente no conozco la ciudad, pero gozo enormemente el ambiente de silencio, la belleza de los jardines de las casas de nuestras hermanas (Casa Madre y Noviciado) y el clima inigualable acompañado de las tormentas eléctricas características de este tiempo.

¿Se dan cuenta de lo larguísimo del párrafo anterior? Es que como no escribí ayer, ahora repongo... Todos hemos escuchado hablar de san Agustín o lo hemos leído. Los sacerdotes lo tenemos de fiel compañero los 4 años que estudiamos teología, pues es uno de los grandes exponentes de los misterios de Dios. Él tiene, en el primer libro de las Confesiones, una plegaria que me da pie a la reflexión de este día: «Tú me incitas a que me deleite en alabarte, porque nos has hecho para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Ti». Y en una de sus cartas afirma: «Amamos el reposo, pero si no es amando a Dios no lo encontramos». Aquí estoy en ese descanso. Descanso de la mente, del cuerpo... del ajetreo del mundo. Y aunque me esperas largas horas de confesión y orientación entre conferencia y conferencia, el tiempo aquí pasa de forma diversa. Pero, ¿quién entiende esto? Uno se da cuenta de que hay una búsqueda de la felicidad, de la verdad y del sentido de la existencia, pero no siempre la gente acierta a encontrarlos. El tiempo de ejercicios espirituales ofrece esta valiosa oportunidad para reformar la vida y seguir adelante en esta búsqueda de Dios.

El evangelio de este domingo (Mt 11,25-30) nos da la clave de interpretación de esta búsqueda. Jesús exclama: «¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendido, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. Sí, estas cosas del valor de los ejercicios espirituales, de una charla religiosa, de la pertenencia a algún grupo o movimiento de iglesia, a un rato de meditación, no son comprendidas ni valoradas por cualquiera, y mucho menos por tanta gente que se ha enredado, como dice san Pablo en la primera lectura de hoy (Rom 8,9.11-13) en el desorden egoísta de este mundo. Les invito a que nos acompañen en estos días con sus oraciones que nos ayuden a abrir la mente y el corazón al Señor con la misma sencillez de María santísima. Que ella interceda para que estos días de profunda oración y reflexión, dejen huella en cada una de las hermanas religiosas y en las almas que se acerquen a ellas en los diversos apostolados que realizan. ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo.

viernes, 7 de julio de 2023

«Todos somos vocacionables»... Un pequeño pensamiento para hoy


¿Qué horas de escribir son estas?... me preguntará más de uno. Y la cosa está peor, porque apenas completo casi a medianoche la pequeña reflexión que era para el día de hoy que, en algunas partes donde me leen, están ya durmiendo o casi despertando al día siguiente. Lo que pasa es que este día fue una jornada muy especial marcada por muy diversas cosas, desde lo más ordinario, como celebrar Misa e ir al gimnasio, hasta hechos extraordinarios que sería difícil narrar a estas alturas.

Sin embargo no quiero dejar de compartir lo que medité el día de hoy aunque apenas ahora lo lleve a las letras escritas. El evangelio de hoy (Mt 9,9-13) como el de todos los días, dejó una resonancia en mi corazón, especialmente porque la vocación de la que se habla, que es la de san Mateo, es muy significativa para mí, porque han ustedes de saber que cuando el Señor me llamó a seguirle, yo hacía mis pininos en contraloría en la presidencia municipal de san Nicolás, aunque no era un cobrador de impuestos. Jesús elige a Mateo, que es un publicano, o sea, a un recaudador de impuestos al servicio de la potencia ocupante, que era Roma, y, como todos los publicanos, con muy mala fama entre el pueblo. Jesús le da un voto de confianza, sin pedirle confesiones públicas de conversión. Mateo le sigue inmediatamente, dejándolo todo, y le ofrece en su casa una buena comida a la que también invita a otros publicanos, con gran escándalo de los «buenos».

Toda llamada de Jesús, sea en la condición que sea, es motivo de fiesta, y más si al que llama sale de una esfera del mundo en la que no se espera encontrar algo o alguien que valga la pena. Todos somos vocacionables, todos somos llamados. ¿Ya descubriste a qué te ha llamado el Señor? Que María santísima, que respondió con un perpetuo «sí» al llamado del Señor nos ayude a no poner excusas, que el Señor llama a quien quiere como lo vemos en Mateo. ¡Bendecido descanso y han de dispensar los de otros usos horarios!

Padre Alfredo.

jueves, 6 de julio de 2023

«La murmuración y el corazón»... Un pequeño pensamiento para hoy


Ante la curación de un paralítico, que estaba postrado en una camilla, según nos narra el evangelio de hoy (Mt 9,1-8), algunos escribas se escandalizaron y comenzaron a murmurar acerca de lo que Jesús hacía y la autoridad con que lo realizaba que solamente estaba reservada a Dios. Jesús se da cuenta de su comportamiento y les preguntó: «¿Por qué piensan mal en sus corazones?». 

La situación me brinda la oportunidad de tocar un tema que a veces se pasa por alto, pero que es de vital importancia. Es verdad que ante la vida de los demás, ante actitudes que a veces pueden parecer extravagantes o extrañas, resulte placentero juzgar. Hay quienes están con la vista clavada en todos los detalles de cuánto ha hecho el del lado, para después, con la información que se tiene, crucificarle con la lengua. Existen personas, incluso de misa diaria, que con la murmuración, van haciendo temas que incluso les llenan el día y por desgracia, el corazón.

Donde no hay oración sincera, pureza de corazón, rectitud de intención y lucha para combatir los males, como la murmuración en la propia vida, poco se puede hacer para desterrar lo que va endureciendo el corazón. El corazón es la apertura de todo el ser a la existencia de los demás, a pesar de que a la primera, no se comprendan sus acciones. Pidamos a María Santísima que interceda por nosotros para que podamos hacer a un lado lo que sabemos que no deja crecer en la fe y alcanzar la felicidad que el Señor quiere para nosotros. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!

Padre Alfredo.

miércoles, 5 de julio de 2023

«Cosas difíciles de comprender»... Un pequeño pensamiento para hoy


Hay gente que me dice: —padre Alfredo, en los tres evangelios sinópticos viene un pasaje extraño de unos demonios que fueron expulsados y que al salir ¡se fueron a los cerdos de una piara... pero dicen lugares diferentes. ¿Cuál es el verdadero?—.  Y es que san Marcos sitúa a los dos endemoniados entre los Gerasenos (Mc 5,1ss). San Lucas, entre los Gergesenos (Lc 8,26ss) y san Mateo, en el pasaje del evangelio de hoy, entre los Gadarenos (Mt 8,28-34).

La verdad es que si en el evangelio se buscara sólo un documento histórico, materialmente preciso como un reportaje nos metemos en un gran lío, pues aún en nuestra vida ordinaria sabemos que cuando contamos un hecho extraordinario, no atinamos a dar lugares ni tiempos precisos de las cosas que suceden, sino nos vamos a lo que más nos impacta. Así, las divergencias de los evangelios, lejos de ser un escándalo ponen en mayor relieve su acuerdo profundo en lo que es esencial. Lo significativo es que sean dos o tres los documentos los que se cruzan en lo esencial, conservando cada uno su autonomía, y aun, quizá, sus errores de detalle, nos lleven a una profunda reflexión de la acción milagrosa de Jesús en las vidas de todos.

Jesús es siempre e fuerte y firme contra el enemigo. Tanto si se personifica el mal en el demonio, cosa que hace muchas veces el evangelio, como si no, todos tenemos experiencia de que existe el mal en nuestras vidas y, también, de nuestras pocas fuerzas para combatirlo. Necesitamos la fuerza de Dios que se manifiesta en Jesús. La razón de la permisión de Jesús de que el mal se vaya a los cerdos se nos escapa, pero nos consta que fue para un bien mayor. Los hombres quedaron libres. Que María santísima nos ayude a ahuyentar el mal de nuestras vidas. ¡Bendecido miércoles!

Padre Alfredo.

martes, 4 de julio de 2023

«En medio de la tempestad está el Señor»... Un pequeño pensamiento para hoy

Hace algunos años participé en un curso de renovación sacerdotal en Tierra Santa. Pasé allá tres maravillosas semanas de las cuales en algunas ocasiones he compartido algunas de las experiencias vividas. Incluso en aquel tiempo pude escribir el «pequeño pensamiento» desde allá. Recuerdo que cuando nos llevaron al lago de Genesaret —conocido también como lago de Galilea o de Tiberíades— nos explicaron que cada día en ese lago, se forman con frecuencia algunos temporales que a veces suelen ser grandes.

Seguramente, según nos narra el evangelio de hoy (Mt 8,23-27), los apóstoles estaban aterrorizados al enfrentar un suceso de esta magnitud, a pesar de estar avezados en su oficio de pescadores. El pasaje dice que despertaron a Jesús, que iba dormido —debía tener un gran cansancio, un sueño profundo y una salud de hierro— con una oración bien espontánea: «Señor, sálvanos, que nos hundimos». Y quedaron admirados del poder de Jesús, que calmó con su potente palabra la tempestad: «¿quién es éste? hasta el viento y el agua le obedecen». Seguir a Jesús no es fácil. El evangelio afirma brevemente que cuando él subió a la barca, «sus discípulos lo siguieron»; pero eso no les libra de que, algunas veces en su vida, haya tempestades y sustos. También en la de la Iglesia, que, como la barca de los apóstoles, ha sufrido, en sus dos mil años de existencia, perturbaciones de todo tipo, y que no pocas veces parece que va a la deriva o amenaza naufragio, hay temporadas en que flaquean las fuerzas, las aguas bajan agitadas y todo parece conducir a la ruina.

Cuando sabemos que Cristo está en la barca de la Iglesia y en la de nuestra vida, ¿cómo podemos pecar de cobardía o de falta de confianza? Es verdad que también ahora, a veces, parece que Jesús duerme, sin importarle que nos hundamos; pero él escucha siempre nuestras súplicas. La oración nos lleva a la confianza en Dios, que triunfará definitivamente en la lucha contra el mal. Y una y otra vez sucederá que Jesús increpará a los vientos y al lago, y vendrá una gran calma. Que María santísima nos ayude a sostenernos y a vencer el miedo. ¡Bendecido martes!

Padre Alfredo.

lunes, 3 de julio de 2023

«Palpar las llagas de Cristo en los hermanos»... Un pequeño pensamiento para hoy


Hoy la Iglesia celebra la fiesta de santo Tomás apóstol. Ese apóstol famoso por la popular frase: «Yo como santo Tomás... ver para creer». El gesto de Tomás que mete el dedo en las llagas de Jesús resucitado ocupa la parte central del Evangelio de este día (Jn 20,24-29) y nos hace ir a nosotros también hacia el encuentro del Resucitado que vive en cada uno de nuestros hermanos más necesitados, especialmente de los que tenemos cerca. 

El Papa Francisco, en una de sus homilías en esta fiesta, diez años atrás, exclamó: «Debemos tocar las llagas de Jesús, debemos acariciar las llagas de Jesús. Debemos sanar las llagas de Jesús con ternura. Lo que Jesús nos pide hacer con nuestras obras de misericordia es lo que Tomás había pedido: entrar en las llagas». Uno puede imaginarse en este día a Tomás, sumergido en una incredulidad que se esfuma en cuanto Jesús le da la oportunidad de ver y tocar sus llagas. Nosotros no hemos visto a Cristo crucificado, ni a Cristo resucitado, ni hemos visto en carne viva sus llagas ni mucho menos las hemos palpado. 

Pero sabemos perfectamente que Cristo vive en el hermano «llagado» que reclama que nos acerquemos a él, le veamos y toquemos sus llagas. El Papa Francisco, en aquella ocasión decía: «Hay que besar con ternura las llagas de Jesús en nuestros hermanos hambrientos, pobres, enfermos y en los que están en la cárcel». Así que con la intercesión de santo Tomás y la mirada dulce y curativa de María, hay mucho que hacer. Pongámonos manos a la obra. ¡Bendecido lunes!

Padre Alfredo.

domingo, 2 de julio de 2023

«Dios en primer lugar»... Un pequeño pensamiento para hoy


La hipérbole es un recurso estilístico literario que consiste en la exageración de cantidades, cualidades y características. Es utilizado con frecuencia en el ámbito literario, en el lenguaje coloquial y en propaganda comercial y política, además de textos y bromas humorísticas. Se usa para provocar sentimientos e impresiones fuertes. Como figura retórica usualmente no debe interpretarse de manera literal, pero lleva siempre encerrada una verdad. En el tiempo de Cristo, como en el nuestro, se usaba bastante, pero hoy, viendo de cerca lo que el Señor nos dice, no debemos pensar en una hipérbole, sino en una gran verdad y por eso las palabras de Jesús que encontramos en el evangelio de este domingo (Mt 10, 37-42) nos parecen duras. 

Y es que ser discípulo¬–misionero de Cristo es difícil. Por eso, antes de nada, hemos de pedir espíritu de discernimiento. Jesús no nos habla de una alternativa, sino que quiere indicarnos que Él debe ser el primer amor. Estamos ante el primer mandamiento: amar a Dios y lo que esto significa. Frente a las obligaciones familiares socialmente importantes o a las sugerencias familiares materialistas, Jesús propone una radicalidad absoluta, una armonización total entre la vida familiar y la opción de fe; propone purificar lo que en nuestras relaciones familiares o sociales no genera vida porque son contrarias al evangelio. Parece exagerado lo que pide, pero es que no se puede vivir la fe si no se pone a Dios en primer lugar.

Jesús está hablando a discípulos–misioneros, y ser su testigo de este calibre es tener la actitud de vida existencial del Crucificado, el estilo como perciben la realidad de la vida los crucificados del mundo. Nunca hay que olvidar que el llevar la cruz, es cargar con alegría la cruz del testimonio, del estilo de vida y de imitar la situación constante que vivió Jesús. Que María interceda por nosotros este domingo y comprendamos con claridad, lo que Jesús quiere decirnos. ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo.

sábado, 1 de julio de 2023

«La salvación que Jesús ofrece es universal»... Un pequeño pensamiento para hoy

A todos, creo yo, nos pasa por la mente el hecho de que el tiempo pasa volando. ¡Ya estamos en julio y cuando menos pensemos, el año se acaba! Y claro, también cuando menos pensemos la vida en este mundo se acaba para, como lo esperamos los hombres y mujeres de fe, ir a gozar de la vida eterna. Mientras tanto aquí seguimos, avanzando en nuestro caminar sin descuidar nuestro proceso de conversión y santificación buscando que la salvación alcance a todos, cuantos somos los habitantes de la tierra.

El evangelio de hoy (Mt 8, 5-17) ilumina este nuestro andar recordándonos precisamente que la salvación de Dios no está reservada a unos cuantos. Dios ama a todos los hombres; su amor rompe las barreras que levantamos entre nosotros. Jesús hace un milagro ¡en favor de un capitán del ejército de ocupación! ¡en favor de un oficial de las fuerzas del orden! ¡en favor de un pagano! Los romanos eran mal vistos por la población: muchos judíos fieles escupían al suelo, en señal de desprecio, después de haberles adelantado en el camino.

Pero la gracia no depende de si uno es judío o romano: sino de su actitud de fe. Y el centurión pagano da muestra de una gran fe y humildad. Jesús alaba su actitud y lo pone como ejemplo: la salvación que él ofrece es universal. Jesús tiene una admirable libertad ante las normas convencionales de su tiempo. Transmite la salvación de Dios como y cuando quiere y así lo sigue haciendo. Pidamos la intercesión de María santísima para que el nombre de su Hijo Jesús sea conocido y amado traspasando las fronteras que nosotros hemos hecho. ¡Bendecido sábado!

Padre Alfredo.