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viernes, 3 de abril de 2020

Contemplación del Camino de la Cruz ante Jesús Eucaristía... HORA SANTA 40


(Mientras se expone a Jesús Sacramentado en la Custodia, en el expositor o se abre el Sagrario. En caso de que no presida un sacerdote o diácono, preside la celebración un Ministro Extraordinario de la Comunión Eucarística haciendo solamente lo que le corresponde, por lo tanto en ese caso no se da la bendición con el Santísimo Sacramento).

Canto de Entrada:
“JUNTO A TI AL CAER DE LA TARDE”

Junto a ti, al caer de la tarde,
y cansados de nuestra labor,
te ofrecemos con todos los hombres
el trabajo, el descanso, el amor.

Con la noche las sombras nos cercan
y regresa la alondra a su hogar;
nuestro hogar son tus manos, Oh Padre
y tu amor nuestro nido será.

Cuando al fin nos recoja tu mano
para hacernos gozar de tu paz,
reunidos en torno a tu mesa
nos darás la perfecta hermandad.

Te pedimos señor que nos nutras
con el pan que del cielo bajó,
y renazca en nosotros la vida
con la fe, la esperanza, el amor.

Sacerdote: Señor, estamos ante tu presencia eucarística. Nos hemos reunido cuando el día declina, porque queremos adorarte en esta Hora Santa. Tú nos invitas a orar esta tarde como tus discípulos-misioneros. Nuestro alimento en este espacio de tiempo será estar contigo en el Sacramento Eucarístico y meditar en tu camino al Calvario, para morir por nosotros, y luego quedarte para siempre con nosotros en tu presencia Eucarística.

Sacerdote: Adoremos y demos gracias en cada momento,
Todos: al Santísimo Sacramento
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

Todos: Jesús mi Señor, y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que por tu infinita misericordia me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. 
Amén. 

I. Primera Estación: 
Jesús es condenado a muerte.  
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Pilatos, por miedo a los judíos, te condenó a muerte Señor Jesús. Que el recuerdo de tu camino en la Cruz, ahora que te contemplamos en la Eucaristía, nos haga siempre fieles a ti  no juzguemos a nadie y no seamos traidores de nadie. Que sepamos siempre reconocer tu presencia eucarística en la Hostia Consagrada.

Por haber sido condenado a muerte – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


II. Segunda estación: 
Jesús carga con su Cruz.  
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Y Jesús, llevando su cruz al hombro, subió al Monte Calvario". ¡Oh Señor!, que también nosotros aceptemos la cruz de nuestros sufrimientos de cada día, por amor tuyo y por la salvación de nuestras almas. Amén

Por haberte cargado con la Cruz – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


III. Tercera estación: 
Jesús cae por primera vez.  
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Había sudado sangre. Había sido azotado y coronado de espinas: Estaba en ayunas y muy débil; Oh Señor: nosotros también somos tremendamente débiles. Ayuda con tu poder nuestra gran debilidad para que no caigamos en pecados ni en vicios. Amén.

Por tu primer caída – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


IV. Cuarta estación: 
Jesús se encuentra con su Santísima Madre.  
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Porque María amaba más que todas las madres, por eso ella sufría más que todas las demás al perder a su Hijo. Al ver a María con tantos sufrimientos, ¿nos quejaremos todavía de nuestras penas? Oh Madre Dolorosa enséñanos a sufrir con paciencia como tú. Amén.

Por tu Madre Santísima – perdón Señor, piedad – si grandes son tus culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


V. Quinta estación: 
El cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz.
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Estaba tan débil que los soldados temían que no alcanzara a llegar hasta el Calvario. Cireneo al principio ayudó obligado, pero luego se dio cuenta que era el oficio más provechoso de toda su vida. Oh Jesús: haz que también nosotros ayudemos generosamente a todos los que necesitan de nuestros servicios y favores. Amén.

Por tu agonía en el Huerto – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


VI. Sexta estación: 
La Verónica enjuga el rostro de Jesús.  
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Lo habían escupido tanto. Estaba lleno de sudor. La sangre de los puñetazos corría por su frente. Entonces la Verónica con la mejor de las toallas de su casa le seca el rostro. Y Jesús deja su retrato santísimo en aquella tela. Oh Jesús: qué bien pagas los favores que se hacen a los demás. Bendito seas. Amén.

Por tu pasión y muerte – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


VII. Séptima estación: 
Jesús cae por segunda vez.  
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: La Sagrada Biblia dice: "ya no parece un hombre. Parece ser un destrozado. Pero, porque se humilló hasta la muerte, por eso Dios lo glorificó más que a todos los demás". Oh Jesús manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo. Amén.

Por tu humildad profunda – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


VIII. Octava estación: 
Jesús encuentra a las santas mujeres que lloran por él.  
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Jesús les dice: "No llorés por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque si a Mí que no he cometido faltas, así me hace sufrir la justicia divina, cómo será a vosotros que sois tan pecadores". Oh Señor: sabemos que merecemos muchos sufrimientos por nuestros pecados. Pide al Padre Dios que no nos castigue como merecen nuestras culpas. Amén.

Por tu gran inocencia – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


IX. Novena estación: 
Jesús cae por tercera vez.  
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: "Lo vi, dice el Profeta, y estaba totalmente destrozado por nuestros pecados. Los castigos que nosotros merecíamos cayeron sobre él". Mil veces, bendito seas oh Cristo que has querido sufrir tanto para borrar nuestras culpas. Haz que tu pasión y muerte no sea inútil para ninguno de nosotros. Amén.

Por tu pasión y muerte – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


X. Décima estación: 
Jesús es despojado de sus vestiduras y le dan a beber hiel y vinagre.  
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Oh Cristo: mueres como el más pobre de todos los seres. Se repartieron entre ellos tus vestiduras, y por bebida te ofrecieron hiel. Que el Padre Dios reciba tus terribles sufrimientos, por nuestras faltas, y como pago de todas las ofensas que hemos hecho. Amén.

Por tu cruz y por tus clavos – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas, mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


XI. Undécima estación: 
Jesús es clavado en la cruz. 
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Dijo el Profeta: "Han taladrado mis manos y mis pies y se pueden contar todos mis huesos". Y lo dijiste tú, oh Cristo: "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos". Gracias Señor. Enséñanos a sufrir como Tú: con paciencia y ofreciendo todo a Dios. Amén.

Por tu paciencia inmensa – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


XII. Duodécima estación: 
Jesús muere en la cruz.                                               
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Mientras agonizaba en medio de los más atroces sufrimientos, Jesús decía: "Padre: perdónalos porque no saben los que hacen. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? – Todo está consumado". Y a las tres de la tarde, dando un gran grito: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Inclinó la cabeza y expiró. Oh Padre Celestial: recibe la Pasión y Muerte de tu amado Hijo, y su preciosa Sangre por el perdón de los pecados de todos nosotros y de todo el mundo. Amén.

Por tu Pasión y Muerte – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).


XIII. Décimo tercera estación: 
Jesús es bajado de la cruz y colocado en brazos de su Santísima Madre.  
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Jamás ha existido hijo alguno a quien su madre amara tanto como amaba María a su Hijo Jesucristo. Por eso el dolor de María al morir Jesús fue el dolor más grande que ha existido. Ea oh Madre, de amor copiosa fuente, haz que al llorar contigo experimente de tu pena el poder. Haz que en amor se encienda el pecho frío para que amando a Cristo dueño mío le pueda complacer.

Por haberte crucificado – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).

 
XIV. Décima cuarta estación: 
Jesús es sepultado.  
Sacerdote: Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos.
Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Sacerdote: Alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Todos: Y los dolores de su Santísima Madre.

Lector: Señor Jesús: Tú no te quedarás siempre en el sepulcro. Resucitarás para nunca más morir. Te felicitamos por tu gran triunfo y te rogamos que también nosotros todos seamos un día resucitados por ti y llevados a la gloria del cielo a cantas las alabanzas de Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Por tus sagradas llagas – perdón Señor, piedad – si grandes son mis culpas – mayor es tu bondad.

(Momento de silencio).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Lector: Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo,
Todos: y los dolores y angustias de su Santísima Madre.

Canto Penitencial.
(Se elige una estrofa de los cantos tradicionales de Cuaresma).

(En este momento, si está presidiendo  un sacerdote o un diácono, da la bendición con el Santísimo Sacramento, de otra manera, en este momento, se hace solamente la reserva en el Sagrario).

Oración final:

Según la intención de S.S. Juan Pablo II para ganar las indulgencias concedidas a los que hacen el Vía Crucis:

Padre nuestro, Avemaría, Gloria.

jueves, 30 de marzo de 2017

QUE TU PASIÓN ME MUEVA A COMPASIÓN... Viacrucis Breve I*

Mi santa madre me ha compartido que, desde que éramos pequeños, tiene la costumbre de escribir cada cuaresma un viacrucis breve —de su propia inspiración o basado en alguna de su infinita colección de viacrucis, novenas, rezos y demás— para orar con él cada viernes de este tiempo fuerte y privilegiado. Esto gracias a que acabo de dar con dos de ellos en mi visita relámpago a Monterrey para celebrar su cumpleaños número 82 y los iré compartiendo con su previa autorización y alguna que otra modificación... ¡Cuántas de nuestras mamás no harán lo mismo y, como yo, ni cuenta nos hemos dado!

QUE TU PASIÓN ME MUEVA A COMPASIÓN
El camino que he de recorrer,
la verdad que debo proclamar,
la vida que tengo que vivir...
¡Te seguiré, Señor, quiero compartir estos momentos, 
pues somos una sola cosa!
(viacrucis de 1994)

Acto de Contrición: Jesús, mi Señor y Redentor. Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, me pesa de todo corazón porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno. Propongo no volver a pecar, confío en que por Tu infinita misericordia me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.


PRIMERA ESTACIÓN
«JESÚS ES CONDENADO A MUERTE»


Reflexión: Fueron mis pecados los que retorcieron esa soga en torno de tus muñecas y las anudaron con fuerza.

Propósito: La fuerza de la gracia solo se recibe si estoy libre de pecado. Debo procurar vivir en estado de gracia frecuentando el sacramento de la reconciliación y pedir y dolerme del pecado que se comete en el mundo.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


SEGUNDA ESTACIÓN
«SE OBLIGA A JESÚS A CARGAR LA CRUZ»


Reflexión: Él no fue obligado, eso se pensó, pero es por amor a mí por lo que abraza la cruz y acoge los pecados del mundo. Yo debo acoger en la misma forma la cruz de cada día y no imponer, por mi descuido, cruces a los demás.

Propósito: Si quiero seguirte muy cerca, Jesús amado mío, he de hacer lo que tú hiciste y cumplir siempre con mis deberes y obligaciones.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


TERCERA ESTACIÓN
«JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ»


Reflexión: Jesús, la fortaleza divina, enardecida por el amor, te levantó después del tambaleo, el tropiezo y la caída.

Propósito: El contemplar tu primer caída, Señor Jesús, me mueve a pedir perdón por los que no han podido levantarse y a suplicar al Padre celestial fortaleza, y la gracia de no  condenar a las almas por sus caídas, porque yo también caigo debido a que soy miseria.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


CUARTA ESTACIÓN
«JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE BIENAVENTURADA»


Reflexión: María Santísima salió al camino para encontrar a su Hijo Jesús y estimularle al sacrificio, diciéndole con un gesto silencioso que si necesitaba dos manos más, las suyas estaban vacías y prontas para la tarea de ayudarle a llevar la cruz.

Propósito: Así debo hacer yo también, con ánimo dispuesto, ofrecer mi ayuda, mi tiempo, mi persona, en el tiempo presente

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


QUINTA ESTACIÓN
«SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ»


Reflexión: Antes de llegar al Calvario, el peso que primero se cargó el Cireneo con disgusto, es llevado ya con gozo, pues comprende que la Divina Providencia le ha otorgado el privilegio completamente inmerecido, de poder ayudar a Dios a salvar al mundo. 

Propósito: No debo de olvidarme de agradecer a nuestro Padre celestial mi vida de cada día, teniendo presente que todo contacto con la cruz a lo largo del día es transformador. Tú, Señor, deseas mi cooperación.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


SEXTA ESTACIÓN
«VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS»


Reflexión: Deseaba Berenice —conocida como la Verónica— con sus manos llenas de caridad, enjugar la sangre, el sudor y los salivazos del rostro hermosísimo de Cristo, y lo hizo.

Propósito: Yo, si vivo cada día tu viacrucis, Señor, seré tu consolación en oblación amorosa, además, debo consolar con ternura a mis «cristos» dañados moralmente.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


SÉPTIMA ESTACIÓN
«JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ»


Reflexión: Se desploma bajo el doble peso: su cuerpo bajo la cruz cargada de los pecados de comisión de la humanidad, y su alma bajo la cruz más pesada, cargada de los pecados de omisión.

Propósito: Que no se me olvide, al confesarme, acusarme de los pecados de desamor (pecados de omisión) y agradecer contigo a nuestro Padre celestial, que, a pesar de mis fallas, errores, negligencias y demás, me ha llamado a vivir en tu corazón, Jesús Verbo encarnado, vida de mi alma.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


OCTAVA ESTACIÓN
«JESÚS CONFORTA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN»


Reflexión: Se dirige Jesús a las mujeres que lloran y las amonesta a que oren, no por él, sino por sí mismas y sus hijos.

Propósito: Vivir el dolor por los que no han llegado a conocerte como te conozco yo, por los que no se arrepienten de sus pecados, por todos los miembros de tu cuerpo místico que se hallan enfermos y en trance de morir. He de entregarte la ofrenda de lo que haga cada día y aceptar con sencillez las correcciones que me vienen de ti y de los que en tu nombre actúan.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


NOVENA ESTACIÓN
«JESÚS CAE POR TERCERA VEZ»


Reflexión: El «reato» (obligación de expiar la pena correspondiente a un pecado) moral de cada ofensa, desde la primera cometida por Adán y Eva, hasta la última que se cometa al final de los tiempos, le hicieron caer, pero ahí está la reserva del amor que es la que lo reanima a proseguir el camino.

Propósito: «Todo lo puedo en aquel que me conforta», en esta frase del apóstol san Pablo (Flp 4,13), me apoyaré cuando las fuerzas o el desaliento vengan a mí.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


DÉCIMA ESTACIÓN
«JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS»


Reflexión: Una mano codiciosa agarra y arranca la túnica inconsútil del virginal Jesús.

Propósito: Mi condescendencia con la carne es esa mano, me humillo y avergüenzo y pido perdón por ser mi carne «flaca» (impurezas, inmodestias). He de mover mi voluntad para practicar la autodisciplina y control sobre mí mismo.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


DÉCIMA PRIMERA ESTACIÓN
«JESÚS ES CRUCIFICADO» 


Reflexión: Mientras sus manos están clavando… él ora sumergido en un silencioso dolor.

Propósito: Me doleré de los pecados que se cometen en el mundo y oraré siempre por todas las faltas, errores, imperfecciones y negligencias para repararlas. Jesús, debo ofrecerme contigo por la salvación de las almas porque tú deseas que coopere contigo para salvación mía, de los míos y del mundo entero.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

DÉCIMA SEGUNDA ESTACIÓN
«JESÚS MUERE EN LA CRUZ»



Reflexión: Por fin descansan los pies cansados del hombre Dios.

Propósito: La Hostia está en lo alto con el ladrón arrepentido y quisiera yo «robar» el cielo asistido por María tu santísima madre y unirme contigo, amado Jesús, para vivir el ofertorio de cada santa misa que se celebre, entregando al Padre misericordioso todo lo que soy y tengo, para expiar y reparar los pecados que se cometen en el mundo entero.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


DÉCIMA TERCERA ESTACIÓN
«EL CUERPO DE CRISTO ES BAJADO DE LA CRUZ» 


Reflexión: Dios fue hecho cadáver por obra mía.

Propósito: Que siempre tenga conciencia plena del precio que pagaste por mí, Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre. Quiero ayudarte con mi vida, y tomado de la mano de María tu Madre, para ser tu consuelo en oblación amorosa.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

DÉCIMA CUARTA ESTACIÓN
«EL CUERPO DE JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO»



Reflexión: Todo está consumado… y sin embargo ahora, precisamente, es cuando todo acaba de empezar.

Propósito: Qué tenga conciencia de que con mi bautismo fui sepultado contigo, Señor Jesús, muriendo a fin de resucitar contigo. Quiero hacer todo por ti, contigo y en ti, Jesús verbo encarnado.

Oración: Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


*Basado en el viacrucis que mi madre hizo en 1994.

lunes, 2 de marzo de 2015

VIACRUCIS... Para meditar a solas en la pasión de Jesús

Se inicia haciendo la señal de la Cruz: "Por la señal de la Santa Cruz, de nuestro enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".

(Se va mencionando cada estación, de acuerdo a lo relatado en los evangelios. En cada una hay una invocación, reconociéndonos pecadores e implorando el perdón y la misericordia de Dioos; sigue la lectura de una cita bíblica; después una reflexión para meditar en cada momento y una súplica para nuestra vida diaria. Se hace una aclamación alabando a Jesús por su Sacrificio y se reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria, mientras caminamos física o espiritualmente hacia la estación siguiente. Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación).

Acto de Contrición: Jesús, mi Señor y Redentor. Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, me pesa de todo corazón porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno. Propongo no volver a pecar, confío en que por Tu infinita misericordia me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.

Ofrecimiento: ¡Dulcísimo Jesús mío, que por mi amor quisiste caminar fatigado y afligido con el pesado madero de la cruz! En memoria y reverencia de lo que por mí padeciste en aquél áspero camino, te ofrezco este momento de oración, unido a tus infinitos merecimientos, con la intención de ganar todas las indulgencias que se conceden a los que hacen con devoción este santo ejercicio. Para este fin te suplico y ruego por las graves necesidades encomendadas por el Papa y aplico cuantas indulgencias ganaré por las benditas almas del Purgatorio que fueren de tu agrado y de mi mayor obligación. Dame, Señor, tu divina gracia, para que cuanto en este santo ejercicio medite o rece, sea grato a tus divinos ojos. Así sea.

PRIMERA ESTACIÓN 
«Jesús es condenado a muerte». 

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén. 



"Pilato mandó sacar a Jesús y dijo a los judíos: 'Aquí tenéis a vuestro rey'. Pero ellos le gritaban: '¡Fuera, fuera, crucifícalo!' Pilato le dice: '¿Pero cómo he de crucificar a vuestro rey?' respondieron los príncipes de los sacerdotes: 'Nosotros no tenemos más rey que el César'. Entonces se los entregó para que fuera crucificado" (Jn 19, 14-16) 



En la casa de Pilatos, el Redentor del mundo fue cruelmente azotado, coronado de espinas y sentenciado a muerte. ¡Jesús mío, condenado en vez de mi, ten misericordia! Que el recordar la condena injusta que tu sufriste, me cuide de no condenar a los demás.

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

SEGUNDA ESTACIÓN
«Jesús con la cruz a cuestas».

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén. 





"Los judíos tomaron a Jesús y cargándole la cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario" (Jn 19,17).




 Le pusieron a Jesús en sus lastimados hombros el gran peso de la cruz. ¡Jesús mío, cargado con mis pecados para descargarme de ellos, ten misericordia! Concédeme, para hacerme digno de ti, el saber aceptar la cruz de cada día con amor.

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

TERCERA ESTACIÓN
«Jesús cae por primera vez».

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  




"Han ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no aparté la cara ni de los ultrajes ni de las salivas que me echaban" (Is 50,6) 




Caminando el Señor con la cruz a cuestas, herido y desangrado, cayó en tierra debajo de la Santa Cruz. Señor, el que camina, alguna vez cae. ¡Jesús mío, sucumbiendo bajo el peso de mis pecados para expiarlos, ten misericordia! Que sepa levantarme y ayude a los demás a seguir caminando.

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  


CUARTA ESTACIÓN

«Jesús encuentra a su Santa Madre». 

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  




"Una espada atravesará tu corazón" (Lc 2,35) 





Jesús, con la Santa Cruz a cuestas, encontró a su Santísima Madre triste y afligida. ¡Jesús mío, encontrando a tu angustiada Madre, ten misericordia! Por el dolor que sufrió la Santísima Virgen María, te pido que bendigas a todas las madres que en este mundo sufren.

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  

QUINTA ESTACIÓN
«El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz».

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  




"Cuando llevaban a Jesús al Calvario, detuvieron a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para llevarla detrás de Jesús" (Lc 23,26) 




Los judíos contrataron a Simón Cirineo para que ayudara a llevar la cruz a nuestro Redentor, no movidos por la piedad, sino temiendo que se les muriese en el camino por el grande peso de la cruz. ¡Jesús mío, invitándome a participar de tu Cruz, ten misericordia! Que sepa dar un poco de mi tiempo y de mi amor a aquellos que lo necesitan.

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  

SEXTA ESTACIÓN
«La Verónica limpia el rostro de Jesús».

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  





"Muchos se horrorizaban al verlo, tan desfigurado estaba su semblante que no tenía ya aspecto de hombre" (Is. 52, 14) 





La Verónica, viendo a Su Majestad fatigado, y su rostro oscurecido con el sudor, polvo, salivas y bofetadas, se acercó con toda reverencia a limpiárselo con un lienzo, en el cual quedó impreso el  divino rostro del Salvador. ¡Jesús mío, con el rostro manchado de inmundas salivas para expiar mi orgullo, ten misericordia! Ayúdame a ser también como la Verónica, un cristiano valiente, para consolar a los que lloran y sufren por el camino. 

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  

SÉPTIMA ESTACIÓN
«Jesús cae por segunda vez». 

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  




"Eran nuestros sufrimientos los que llevaba, nuestros dolores los que pesaban… Ha sido traspasado por nuestros pecados, desecho por nuestras iniquidades…" (Is 53, 4-5) 




Cayó el Señor por segunda vez en la puerta judiciaria. ¡Jesús mío, sucumbiendo otra vez para enseñarme a levantarme después de las caídas, ten misericordia! Que no me desaliente frene a los fracasos o debilidades, sino que sepa levantarme y siga caminando. 

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  

OCTAVA ESTACIÓN
«Jesús consuela a las piadosas mujeres». 

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  




"Seguían a Jesús una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por él, pero Jesús volviéndose a ellas, les dijo: 'Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos'" (Lc 23, 27-28) 




Unas piadosas mujeres, viendo que llevaban a crucificar al Señor, lloraron amargamente por verle tan injuriado. ¡Jesús mío, consolando a las mujeres de Israel, que, llorando, te seguían, ten misericordia! Me pides que llore por mí mismo por seguir en este mundo, pero ¿quién no se ha de compadecer de ti al mirarte así?

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  

NOVENA ESTACIÓN
«Jesús cae por tercera vez». 

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  




"Venid a mí todos los que estén cansados y oprimidos y yo los aliviaré. Carguen mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas" (Mt 11, 28-29) 




Jesús cayó por tercera vez en tierra, hasta llegar con su santa boca al suelo; y queriéndose levantar, no pudo, antes volvió a caer de nuevo. ¡Jesús mío, sucumbiendo de nuevo al pensar en mis ingratitudes, ten misericordia! Que no sea yo causa de tropiezo para los demás, sino una mano amigo que alivie y levante.

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  


DÉCIMA ESTACIÓN
«Jesús es despojado de sus vestiduras». 

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  




"Llegados al lugar llamado Gólgota le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel, pero él, habiéndolo gustado, no quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos a suerte" (Mt. 27,33) 





Habiendo llegado nuestro Redentor al Monte Calvario, los soldados sin piedad ninguna le despojaron de sus vestiduras. ¡Jesús mío, despojado de tu vestiduras para expiar mis debilidades, ten misericordia! Cuando el dolor me toque y despoje de mi egoísmo y orgullo, que sepa llenarme de ti.

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  

DÉCIMA PRIMERA ESTACIÓN
«Jesús es clavado en la Cruz». 

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  





"Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús y a los dos malhechores, uno a la derecha y el otro a la izquierda" (Lc 23,34) 





El Señor fue clavado en la cruz; y oyendo su Santísima Madre el primer golpe del martillo, quedó transida de dolor. ¡Jesús mío, clavado en la Cruz para expiar mis malas acciones, ten  misericordia! Que tenga el valor y la voluntad de perdonar a todos los que me ofenden.

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  

DÉCIMA SEGUNDA ESTACIÓN
«Jesús muere en la Cruz». 

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  




"Hacia la hora sexta, las tinieblas cubrieron la tierra hasta la hora nona. El sol se eclipsó y el velo del Templo se rasgó en medio. Y Jesús, con fuerte voz dijo: 'Padre en tus manos encomiendo mi espíritu'. Y al decir esto, expiró" (Lc 23, 44-46) 


(Conviene, si es posible, arrodillarse y permanecemos en silencio un momento)

Crucificado ya el Señor, y cruelmente atormentado, exhaló por tu amor el último suspiro. ¡Jesús mío, muerto en la Cruz para abrirme el Paraíso, ten misericordia! Ayúdame a comprender que morir no es quedarme muerto, sino nacer a una nueva vida.

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  

DÉCIMA TERCERA ESTACIÓN
«Jesús en los brazos de María Santísima». 

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  



"Un hombre llamado José, el cual era del Consejo, hombre bueno y justo, de Arimatea, cuidad judía, quien esperaba también el reino de Dios, que no había estado de acuerdo en la resolución de ellos, en sus actos, fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Después lo bajó y lo amortajó en una sábana" (Lc 23, 50-53) 



José y Nicodemo bajaron de la cruz el santo Cuerpo y le pusieron en los brazos de la Santísima Virgen. ¡Jesús mío, depuesto en los brazos de tu afligida Madre, ten misericordia! Que el dolor por quienes amo me lleve a comprender tu pasión y tu sufrimiento por toda la humanidad.

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  


DÉCIMA CUARTA ESTACIÓN
«Jesús es puesto en el sepulcro». 

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.  




"José tomó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, y lo depositó en su propio sepulcro nuevo, que había hecho cavar en la roca, hizo rodar una piedra grande a la puerta del sepulcro y se retiró". (Mt 27, 59-60) 




La Virgen María, Señora nuestra, acompañó a colocar el Cuerpo de su querido Hijo en el Santo Sepulcro. ¡Jesús mío, encerrado entonces en el sepulcro y ahora en el Sagrario, ten misericordia! Que no tenga miedo de morir, porque la muerte es un paso a la vida que eres tú.

Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. ¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Santísima Madre. Amén!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  
Recordando  las palabras del ángel: "No teman, sé que buscan al crucificado. No está aquí, ha resucitado como lo había dicho. Vayan aprisa a decir a sus discípulos: ¡ha resucitado!" se reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria, por las intenciones del Santo Padre, luego se añade la oración final:  

Señor Jesús, he llegado al final de este camino doloroso que tú recorriste. Ahora levanto la vista y te veo suspendido en la cruz, con las manos y los pies traspasados por los clavos y con la cabeza coronada de espinas. Estoy seguro Señor Jesús, que tu sufrimiento es el fruto de tu infinito amor por mí y por toda la humanidad. Tú agonizas y mueres por mí. Haz que también yo te ame mucho, para que sea fiel en mi vida a tu pasión y muerte y jamás me separe de ti por el pecado. Te lo pido por los dolores de tu Madre la Virgen María. Amén.

Alfredo Delgado Rangel, M.C.I.U.