El blog del padre Alfredo / Fr. Alfredo's blog
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martes, 21 de julio de 2026
«Olivia Trejo Solorio, una vida de entrega con convicción»... VIDAS CONSAGRADAS QUE DEJAN LA HUELLA DE CRISTO XCIII
«La familia de Jesús, una familia que trasciende los lazos de sangre»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY
El mejor ejemplo de esto es precisamente María, la siempre fiel, la mujer que dio un «Sí» incondicional a un Dios que le pedía no ya una fe inquebrantable, sino su propia vida y la vida de su pueblo, Israel. Con ella y en Ella, como Madre que escucha la Palabra y la pone en práctica, Dios se hace presente entre nosotros de una manera nueva, increíble diría yo. El Dios Siempre fiel se hace uno de nosotros y nace así una nueva familia, un nuevo pueblo «que hace la voluntad del Padre»
Jesús, con la respuesta que da a estas preguntas que hace alguien de quien no sabemos nada, nos invita a formar parte de la verdadera familia de los hijos de Dios, la Iglesia, que construye el Reino desde una fraternidad inquebrantable que nace de la fe y del amor y va más allá de los lazos de sangre. Ciertamente es un exigente compromiso en el que no bastan solo nuestras fuerzas, pero también una consoladora esperanza y una unidad que hemos de vivir con un tinte familiar con María. ¡Bendecido martes!
Padre Alfredo.
«Theresia Sri Mudjiati, una mujer consagrada que supo cosechar»... VIDAS CONSAGRADAS QUE DEJAN LA HUELLA DE CRISTO XCII
«La gente buena y santa en nuestro camino»... Un pequeño pensamiento para hoy
Abundio calca perfectamente en su ser y quehacer lo que Miqueas nos deja en herencia en la primera lectura de hoy (Miq 6,1-4.6-8) Este profeta, según podemos ver en este trozo de la Escritura, es un maestro por antonomasia, que, con pocas palabras y con el mejor modo de hacerse entender, nos enseña mucho. En primer lugar nos enseña que es de Dios de donde procede siempre y solamente el bien; luego nos muestra que es Dios mismo quien ha devuelto la libertad de hijos a todos y que espera siempre una respuesta, no para engrandecerle a él, sino para perfeccionarnos nosotros y ser lo que debemos ser porque libremente elegimos seguirle. Finalmente nos recuerda que la repuesta que nos pone con alegría ante él, esta forjada de humildad reconociendo a nuestro excelso Señor como quien da sentido a lo que somos y hacemos. ¡Cuánto aprendo del padre Abundio con solo mirarlo, con sentir su cariño de padre y de hermano, con sus consejos y con su testimonio de una vida cargada de años —con los achaques correspondientes— y marcada por una portentosa fidelidad y perseverancia!
¿Haz pensado en las personas buenas y santas que Dios ha puesto en tu vida comenzando con nuestras familias, ya sean biológicas o no? Podemos guardar recuerdos maravillosos, conmovedores e inolvidables de familiares y amigos que, en diversas circunstancias de la vida nos han acercado o regresado a Dios. Hay recuerdos que quizá desearíamos olvidarlos sin importar a qué categoría pertenezcan, pero los que vienen de gente de bien, representan la mano activa o de Dios en nuestras vidas. Desde que llegamos a este mundo, como peregrinos que vamos de paso, recibimos bendiciones y más bendiciones de estas personas que Dios pone en nuestro camino. Sus vidas nos inspiran, nos enseñan a perseverar y nos muestran caminos concretos de santidad. A través ellos Dios nos concede ayuda, consuelo y fuerza para seguir su voluntad. No olvidemos que junto a ellos nos acompaña María, los santos, la Iglesia por la comunión de los santos. ¡Bendecido lunes!
Padre Alfredo.
domingo, 19 de julio de 2026
«PACIENCIA, PACIENCIA»... Un pequeño pensamiento para hoy
Dios es paciente porque permite que el bien y el mal coexistan en el mundo y espera por la conversión humana, como ilustra la parábola de la cizaña. Dios es paciente, porque espera unos meses a que de un granito tan pequeño como el de la mostaza brote un arbusto. Dios es paciente porque espera que la levadura fermente la masa. ¿Pero cuánto tardan el trigo y la cizaña en crecer? ¿En cuánto dura el crecimiento de la mostaza para llegar a ser un arbusto? ¿Cuánto tiempo tarda la levadura en fermentar la masa? El trigo y la cizaña llegan a su madurez entre 130 y 180 días. El granito de mostaza en tres o cuatro meses ya es un arbusto que ha e fortalecerse y la levadura tarda entre 3 o 4 horas. Pues Dios, como nos damos cuenta, es mucho, muchísimo más paciente con nosotros.
La paciencia de Dios con nosotros es infinita e incondicional. A diferencia de nuestra paciencia humana, la de él no depende de nuestro comportamiento, sino de su naturaleza misericordiosa, de su compasión, de su bondad. Su propósito no es castigarnos al primer error, sino darnos el tiempo y la oportunidad de arrepentirnos y cambiar. En la Sagrada Escritura, en otros pasajes, esta paciencia divina se describe como «lenta a la ira». Lejos de cansarse de nuestras fallas, Dios, como Padre bueno y cariñoso que nos ama, nos ofrece una y otra vez su gracia. Su mayor deseo es que nadie se pierda y todos tengan la oportunidad de acercarse a Él, sosteniéndonos con amor incluso cuando nos desviamos del camino. De seguro Jesús vio el crecimiento del trigo y la cizaña desde pequeño, al igual que los granos y arbustos de mostaza en los grandes patios de las pequeñas casas del oriente medio y allí, en la pequeña casita de Nazareth, vio fermentar la masa. Que María nos ayude a valorar la paciencia de Dios y a ser agradecidos. ¡Bendecido domingo!
Padre Alfredo.
«María Luisa Ruiz Estrada, la hermana que hablaba desde el silencio de su sí»... VIDAS CONSAGRADAS QUE DEJAN LA HUELLA DE CRISTO XCI
«EL TRIGO Y LA CIZAÑA ADENTRO Y AFUERA»... Homilía en el Triduo Inesiano en la Casa Madre
HOMILÍA EN EL TRIDUO INESIANO
DOMINGO 19 DE JULIO DE 2026
Sáb 12,13.16-19Sal 85Rom 8,26-27Mt 13,24-43
sábado, 18 de julio de 2026
«Hora Santa para pedir perdón y preprarse a la reconciliación»... HORA SANTA 45
Monitor: Bienvenidos queridos hermanos y amigos. Nos reunimos en oración, porque queremos adorar en esta Hora Santa a Jesús Sacramentado. Él desea inmensamente estar a nuestro lado y por eso nos invita a orar como sus discípulos-misioneros. Nuestro alimento en este espacio de tiempo será estar con Él en el Sacramento Eucarístico y escucharle en su Palabra, para ir, después, al encuentro de los hermanos más alejados. Nos ponemos de rodillas para entonar el canto y recibir a Jesús que llega en la Eucaristía.
CANTO
Lector 1: A cada petición vamos a responder: Perdona las traiciones, Corazón Agonizante de Jesús.
Por los que no quieren salir de sus pecados y más bien perseveran en ellos. R/
Por los incrédulos que dudan de la presencia real de Jesucristo en este adorable Sacramento. R/
Por los que desprecian tu presencia amado Jesús en el Santísimo Sacramento. R/
Por los que te profanan Jesús en tu presencia real en cuerpo, sangre, alma y divinidad. R/
Por los que ultrajan las Hostias Consagradas. R/
Por los que te reciben sin contrición, sin deseo de corregirse. R/
Por los irrespetuosos ante tu presencia real. R/
Por los soberbios que se creen merecedores de tan Altísimo Sacramento. R/
Por los desconfiados de las gracias y dones de Jesús en su presencia en la Eucaristía. R/
Por los que le son indiferentes ante su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad presente en todos los Sagrarios del mundo. R/
Por los que se presentan con fastidio ante El, Jesús Eucaristía. R/
Por los que prefieren divagar durante la Santa Misa, y en la adoración frente a el Santísimo Sacramento. R/
Por los que hablan, se duermen u ocupan ese tiempo sagrado en cosas terrenas. R/
Por los que no se reverencian, o lo hacen sin amor ante Su presencia Eucarística. R/
Por los que no se arrodillan en los momentos más sagrados en la Santa Misa, así como al entrar y salir del templo de Dios. R/
«DEJARNOS MIRAR POR JESÚS»... Un pequeño pensamiento para hoy
Escribo esta mañana mi reflexión desde este bendito lugar «La Casa Madre» en donde la Beata María Inés Teresa echó a andar el proyecto misionero que Dios, acompañado de su Madre santísima le encomendó: «La Familia Inesiana». Y lo hago en este marco hermoso que, desde ayer, renueva el carisma en cada uno de los más de 150 representantes de las 6 expresiones inesianas compartimos este «Triduo Inesiano». Mientras que la confabulación para el mal que en muchas partes del mundo busca instalarse en el corazón del hombre llevándolo a la guerra, a la violencia, al acoso, a las enemistades y las discordias, incluso en gente que se considera buena. Madre Inés, como Miqueas (2,1-15) no se queda callada y nos habla de esperanza. Así es y así se ha de vivir: el mal no tiene lugar en el corazón del que pertenece al Señor. Ni el odio, ni la mentira, ni el robo a los pobres, ni el racismo o la xenofobia es parte de la viña del Señor.
Madre Inés, con su testimonio de vida, que ayer hemos contemplado muy de cerca, nos invita a dejarnos mirar por Jesús con su actitud de apertura, seguro de que el bien y la bondad son la expresión de la misericordia a pesar de los pesares del mundo actual y que nada del mal ni de ninguna otra triquiñuela del enemigo puede, como dice el Evangelio de hoy (Mateo 12,14-21) quebrar la caña desquebrajada, ni apagar la mecha vacilante. Es verdad que vivimos tiempos de mucha incertidumbre, quizás más oscuros de los que hemos vivido en los últimos años, pero también es verdad que gente buena, gente santa como madre Inés, nos llenan de esperanza. Los tiempos en que ella escuchó la llamada el Señor y quiso responder con fidelidad, eran tiempos turbulentos. La persecución religiosa arreciaba en México y ella, con una valentía impresionante pero seguro acompañada del miedo natural de todo mortal, emigró, sin ser acompañada por ningún miembro de su familia, a los Estados Unidos para poder realizar su vocación.
No podemos dejar de proclamar que todos vivimos tiempos duros en los que nos damos cuenta de que somos cañas desquebrajadas; todos somos mechas que vacilamos entre la esperanza y el desengaño y la Palabra de Dios, pero los gestos de Jesús y el ejemplo de los santos, como estamos viendo en estos días aquí en Casa Madre, renuevan como siempre la confianza en que podremos seguir adelante. La confianza de que ante el dolor, la persecución o la muerte no estamos totalmente perdidos, nuestro lote nos lo ganó Aquel que lucha por el derecho de todos, por la dignidad ante todo y de todo ser humano, Aquel que, en el silencio de su amor, nunca nos abandona. Hay que dar gracias a Dios con María por personas como la Beata María Inés, cuya vida, es una muestra clara de lo que Dios espera de nosotros. ¡Bendecido sábado!
Padre Alfredo.
viernes, 17 de julio de 2026
«LA LEY DE LA MISERICORDIA Y DE LA COMPASIÓN»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY
No es casualidad que el evangelio de hoy (Mateo 12,1-8) me lleve a encontrarme con Jesús que ofrece vida sin fin, «enredado» en cuestiones legales, como tantas otras veces, con los fariseos. Para los fariseos todo se jugaba en el estricto cumplimiento de la Ley. Una ley que contaba con más de 613 preceptos —248 positivos y 365 negativos— que pretendían regir y controlar la vida entera de la persona. Quienes no los cumplían al pie de la letra eran, además de pecadores, personas impuras. Cierto que una gran parte del pueblo no los cumplía porque... ¡no los conocían! Es realmente difícil poder aprender 613 mandatos y tampoco se enseñaban a la gente sencilla, que era analfabeta en su mayoría, además de que las Escrituras estaban reservadas a las élites religiosas. Creo que ante esto vale la pena preguntarnos si nos sabemos los 10 mandamientos.
La cita elegida en esta ocasión por Jesús: «quiero misericordia y no sacrificio», (Os 6,6) nos deja ver que para Él lo único que hay que hacer es todo aquello que contribuya al bien del ser humano, y lo único que no hay que hacer es aquello que le hace daño. Es así como toda ley puede tener sentido. La primacía del amor, la misericordia, la compasión… por encima de toda normativa, precepto, casuística. Jesús lo anuncia con palabras y gestos, y terminará su vida pidiéndonos a sus discípulos–misioneros que nos amemos. No hay otra obligación, no hay otra prioridad. Es de esto e donde brotó la fuerza de Madre Inés para que la obra inspirada por Dios marchara en perseverancia y fidelidad. Al ver su vida nos damos cuenta de que la vida vivida con autenticidad no es fácil, pero no podemos excusarnos tratando de ignorar o tergiversar lo que Jesús propone. De hecho, desde nuestras pequeñas experiencias de compasión, solidaridad, entrega, compromiso con los más vulnerables, amor a los otros… es seguro que podemos dar continuidad a lo que la Beata, que nunca se soltó de la mano de María, empezó. ¡Bendecido viernes!
Padre Alfredo.
jueves, 16 de julio de 2026
«EL YUGO SUAVE Y LA CARGA LIGERA»... Un pequeño pensamiento para hoy
La expresión «los que están fatigados y agobiados por la carga» designa dos tipos de fatiga. Están los que trabajan, es decir, los que se agotan en un esfuerzo constante e infructuoso. Y están, por otra parte, los que soportan una carga, es decir, los que han recibido un peso que no pidieron. Unos se agotan intentando, otros se ven aplastados bajo el peso de lo que se les ha impuesto. Y en tiempos de Jesús, al diario trabajar había que añadir un «yugo» muy especial —La Ley— que se había vuelto más pesado debido a las interpretaciones acumuladas causadas por una casuística que transformaba cada acción cotidiana en una ocasión para el pecado potencial y que no dejaba ser libre.
Jesús no condena ni el trabajo ni la Ley ni. No dice: «Deséchenlo todo». Dice: «Tomen mi yugo sobre ustedes». Su yugo es la relación con Él que da fuerza para llevar la carga. En este pasaje Jesús no dice: «Deja tu carga y descansa», sino: «Deja tu carga y toma la mía». No se trata de quitar el yugo, sino de intercambiar un yugo por otro. La diferencia entre su yugo y los del mundo reside en él mismo: «pues soy manso y humilde de corazón». El amo determina la naturaleza del yugo. Un yugo impuesto por un tirano es diferente de un yugo impuesto por alguien que te conoce, te ama y comparte tu carga. Y lo curioso es que Jesús conoce muy bien nuestras cargas, esas pesadas que no provienen tanto de la realidad objetiva sino de lo que creemos que deberíamos ser, de lo que imaginamos que los demás esperan de nosotros, de lo que nos imponemos para aparentar estar a la altura. El yugo de Jesús aligera porque pide algo más: no desempeño, sino humildad. Pidamos a la Virgen, a quien hoy celebramos como Nuestra Señora del Carmen que nos ayude. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!
Padre Alfredo.
miércoles, 15 de julio de 2026
San Buenaventura y los sabios y entendidos... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY
Él logró unir la más alta teología con una profunda mística que brotaba de su capacidad contemplativa. Desde niño, cuando se llamaba Giovanni di Fidanza, quedó prendado de la humildad de San Francisco de Asís, quien intercedió por él y lo sanó milagrosamente de una grave enfermedad. Con el tiempo, ingresó a la orden franciscana y llegó a ser su Ministro General durante 17 años, logrando unificarla en tiempos de división, por lo que es considerado su «segundo fundador». Destacó como sacerdote defendiendo la fe católica con una profundidad impresionante y una claridad excepcional, lo que llevó al Papa Sixto V a declararlo Doctor de la Iglesia en 1588. Su obra maestra, «El Itinerario de la mente hacia Dios», refleja su convicción de que estudiar teología y filosofía no sirve de nada sin la oración. A pesar de ser una de las mentes más brillantes de la Edad Media, sus contemporáneos solían encontrarlo lavando platos o trapeando pisos, equilibrando el estudio riguroso con el carisma de pobreza de San Francisco.
Los misterios del Evangelio se siguen ocultando a los soberbios que creen bastarse a sí mismos, pero se revelan a los humildes que reconocen que toda sabiduría viene de lo alto. Ese es nuestro reto actual: estudiar y profundizar en nuestra fe, pues la falta de formación debilita la vivencia religiosa y nos vuelve vulnerables ante ideologías o sectas. La incapacidad de defender la doctrina, el abandono de los sacramentos y una fe inconsistente nos desafían a ser nuevos «Buenaventuras» que unan el conocimiento con el encuentro con Nuestro Señor en momentos privilegiados de oración. Que la Virgen María, con quien San Buenaventura tuvo una profunda devoción rezando el rosario con sencillez, interceda por nosotros y nos ayude. ¡Bendecido miércoles!
Padre Alfredo.
lunes, 13 de julio de 2026
«En el día internacional del TDAH»... Un pequeño pensamiento para hoy
Una persona con déficit e hiperactividad es impulsiva porque actúa de forma inmediata, sin reflexionar, sin pensar en las consecuencias o en el riesgo o el peligro, ni para sí mismos, ni para los demás. Inquietos con las manos o los pies, poco están sentados en las situaciones que lo requieren hacen todo con mucha pasión. Siempre activos hasta en los lugares en que es inapropiado y hablan y hablan de forma excesiva respondiendo antes de ser formulada completamente una pregunta. Tienen dificultad para esperar su turno y frecuentemente interrumpen conversaciones o temas de estudio y debate. En los deportes destacan por una excesiva actividad motora porque siempre están en continuo movimiento, corren, entrenan mucho, saltan... Con todo esto podemos pensar con certeza que la oración en una persona con TDAH y en general su vivencia de fe y práctica de la religión, puede ser un poco diferente a la de un católico neurotípico. En la Iglesia hay más de un santo neurodivergente aunque ningún santo ha sido reconocido oficialmente como tal. Quienes me conocen de cerca saben que cada día algo tiene que ver conmigo Santa Teresitas del Niño Jesús —o yo con ella—. Descubrí desde hace muchos años, que a veces le costaba concentrarse en la oración y recurría a pequeñas oraciones para superar este obstáculo. También era conocida por su sensibilidad y por haber luchado contra la escrupulosidad en su infancia. Otros santos que, al leer su biografía, me llaman la atención por algo relacionado con esto son San José de Cupertino, San Juan María Vianney —el santo cura de Ars— y Santo Tomás de Aquino.
Aunque los días especiales que el mundo mundial hace sobre enfermedades, trastornos y demás, creados para combatir el estigma social y educar sobre la prevención y acompañamiento de todo esto, no coinciden con las celebraciones de la Iglesia. Me parece una «diocidencia» —coincidencia— que este día internacional del TDAH pueda ser iluminado por el Evangelio de hoy que nos dice que hay que cargar con la cruz que nos toca (Mateo 10,34 al 11,1). Exigirnos una vida auténticamente evangélica, supone afrontar y enfrentar la presencia de cualquier «defecto de fábrica en nosotros». Jesús no ha venido a traer paz sino guerra. ¡Qué extraño suena esto en labios de Jesús, el Príncipe de la paz! Pero son palabras suyas que iluminan para no instalarnos y querer que el mundo cambie para que estemos a gusto quienes tenemos alguna divergencia. El seguimiento de Jesús no puede encontrar impedimento, aunque provoque sufrimiento y trabajo al doble. No es extraño que un cerebro divergente traiga consigo malentendidos, incomprensiones, rechazos. El discípulo no puede llevar una vida distinta a la de su maestro y convertida en un «muro de las lamentaciones» escudándose una y otra vez. En la escala de valores del cristiano no pueden darse razones ajenas al Evangelio. A veces el dolor pasa por nuestra vida. No es definidor de una vida, pero en él puede haber algo de verdad. Etty Hillesum Hillesum, aquella joven intelectual, pensadora y escritora judía neerlandesa, mundialmente conocida por el profundo testimonio que dejó en sus diarios y cartas sobre los horrores de la ocupación nazi en Ámsterdam y que murió asesinada a los 29 años en el campo de concentración de Auschwitz dijo algo que merece la pena señalar en este día para animar a quienes sufren por este trastorno que parece «chistoso» pero que, ciertamente causa dolor: «El dolor no es el lugar de nuestros deseos sino el de nuestra verdad». Con un cerebro neurotípico o con uno divergente la vida es real, es esta que nadie puede arrebatarnos, ni el pecado, ni la depresión, ni la soledad, ni la incomprensión, porque tiene «sabor a cruz» y eso nos acerca al Señor. Que María nos ayude a pasar las cuentas del rosario, aún con distracciones y a mirar a su Hijo en el Sagrario, aunque el vuelo e una mosca nos desconcentre para ser como él dando la vida con amor. ¡Bendecido lunes!
Padre Alfredo.
domingo, 12 de julio de 2026
«LA FUERZA DE LA PALABRA DE DIOS QUE TRANSFORMA LA VIDA»... Un pequeño pensamiento para hoy
jueves, 9 de julio de 2026
El pasaje nos presenta algunos de los signos de la presencia de este Reino anunciado que se concretizan ante todo en gestos definidos que son realizados gratuitamente: «Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente». Esto quiere decir que los discípulos tienen que acoger dentro de la comunidad a todos aquellos que han sido excluidos de la comunidad. No deben llevar nada para el camino: «No lleven con ustedes, en su cinturón, monedas de oro, de plata o de cobre. No lleven el morral para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias ni bordón, porque el trabajador tiene derecho a su sustento». O sea que los enviados deben confiar en la hospitalidad de la gente. Pues el discípulo que va sin nada llevando sólo la paz (Mc 10,13), muestra que confía en la gente.
Así, anunciar el Reino, hasta nuestros días, no consiste, en primer lugar, en impartir doctrinas, sino en tratar de vivir de forma fraterna compartiendo la Buena Nueva que Jesús nos trajo: Dios es Padre, y nosotros somos todos hermanos y hermanas. Jesús nos vino a traer una cosa totalmente nueva. Vino a rescatar unos valores comunitarios que son fáciles de hacer a un lado: la hospitalidad, el compartir, la comunión alrededor de la mesa, la acogida de los excluidos. Luego de esta reflexión me viene una pregunta: ¿Cómo entender hoy la recomendación de no llevar nada por el camino cuando se va en misión? Hay que dejarse mirar por Jesús en la Eucaristía y él nos hablará con aquellas mismas instrucciones adecuadas a los tiempos de hoy... no hay duda. Que María nos mantenga atentos a escucharle. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!
miércoles, 8 de julio de 2026
«Discípulos y apóstoles»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY
El domingo pasado, en el rezo del ángelus, el Papa León nos recordó que «en la esclavitud, Cristo es liberación; bajo el azote de la guerra, Cristo es esperanza y en la hora del pecado, Cristo es perdón». Esta —dijo el Papa— es la verdadera sabiduría, es decir, el camino que queremos recorrer juntos, unidos en su nombre. Hoy el evangelio (Mateo 10,1-17) nos narra aquel momento en el que Jesús, de entre sus discípulos, eligió a 12 para ser sus apóstoles. Este es, por así decir, un momento clave de la Iglesia que con él, va a recorrer un camino, un camino de discipulado, pero también un camino de misión.
Me parece un buen día para reflexionar en que ser discípulo y ser apóstol no son dos cosas excluyentes, sino dos etapas del mismo camino espiritual. Un discípulo es un aprendiz que sigue las enseñanzas de Jesús, mientras que un apóstol es un enviado con la misión de compartir y predicar esas enseñanzas. Con razón el Papa Francisco hablaba mucho de nuestro compromiso de ser discípulos–misioneros, es decir discípulos y apóstoles.
Cierto que primero es necesario ser discípulo —aprender, formarse y cultivar una relación con Cristo— para luego poder ser apóstol —un misionero que lleva ese mensaje al mundo—. Todo bautizado está llamado a vivir ambas facetas: nutrirse de la fe y dar testimonio activo en su entorno. El Señor eligió a doce apóstoles de entre sus muchos discípulos para capacitarlos, darles autoridad y encomendarles la misión de continuar su obra y expandir su mensaje tras su partida. A nosotros también nos ha elegido. ¿Eres consciente de la tarea que tienes como discípulo–misionero de Cristo? Con María de la mano es posible llevarlo a cabo. ¡Bendecido miércoles, día de regresar al calorón de Monterrey!
Padre Alfredo. Ver menos
martes, 7 de julio de 2026
«La cosecha es mucha y los obreros pocos»... Un pequeño pensamiento para hoy
Tenemos un clero claramente envejecido en lo físico y en lo mental... ¡y sin relevos! Un amigo sacerdote me decía: «Todos mis amigos de la infancia ya están jubilados y yo, a mis casi 65 años, apenas recibiendo una nueva encomienda para levantar una parroquia que va a comenzando... ¡que Dios me ayude! Yo me emociono por que la parroquia que me tienen encomendada, cuenta con más de 200 jóvenes en los grupos de la pastoral de adolescentes y de jóvenes, entre ellos muchos varones pero... ¿cuántos de esos se cuestionan si tienen vocación sacerdotal? Muchos de ellos son parejas que parecen enamorados y allí mismo encuentran novia. Alcanzo a ver que además, con la mala fama que tenemos los padrecitos, el sacerdocio está lejos de ellos. Los invito a vivir el proceso vocacional y me cambian la plática, aunque muchos son muy buenos, participan en la liturgia, se confiesan seguido, no faltan a misa y algunos hasta entre semana van.
Jesús pide al Padre que mande obreros a su mies y a nosotros nos toca mantenerlas en el campo donde son necesarios los sembradores y segadores. A veces nos falta orar más por esa intención. El Señor —como decía Benedicto XVI— no dijo que en primer lugar hubiera que hacer una campaña publicitaria para promover las vocaciones... ¡Lo primero es «rogar» al dueño de la mies! Estoy promoviendo mucho nuestro próximo encuentro para varones que quieran conocer de cerca la vocación sacerdotal... no va ninguno apuntado. No es atractivo. El ser sacerdote no atrae y les aseguro que esta vocación es maravillosa. Me ha dado 37 años de felicidad estableciendo el reino y colaborando para que todos conozcan y amen a Dios. ¿Habrá algún interesado en vivir el retiro si no creo que haya jóvenes que me lean? Que la Virgen, Madre de las vocaciones, no nos deje. ¡Bendecido martes!
Padre Alfredo.
domingo, 5 de julio de 2026
«”Modo party” y “modo rest”»... Un pequeño pensamiento para hoy
Corremos sin medida, trabajamos sin freno, producimos en exceso y nos exigimos sin descanso. Pero ¿qué ocurre cuando el cuerpo, la mente y el alma ya no pueden más? Hoy, en el Evangelio (Mt 11,25-30) Jesús nos invita a descansar. No nos ofrece una simple pausa ni una evasión de los problemas, sino algo mucho más profundo: la paz que nace cuando dejamos de sostener la vida únicamente con nuestras propias fuerzas y aprendemos a abandonarnos en las manos de Dios. El cansancio del mundo actual es peligroso, porque nace de la autosuficiencia. Cuando creemos que todo depende de nosotros, terminamos cargando pesos que nunca fuimos llamados a llevar. El Señor nos recuerda que la humildad evangélica consiste en reconocer nuestra necesidad de Dios: «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré». Pero, ¿cómo descansar en esta sociedad del rendimiento, que cada vez se convierte más en una sociedad del dopaje, donde el ser humano termina clamando desde la derrota del cansancio que provoca ansiedad, depresión, angustia, burnout y otros males neuronales? ¡Qué difícil es, incluso en medio de un mundial de futbol, abrir espacio para la quietud, la calma y la serenidad del alma! Los Fan Fest quieren mantener a todos en «modo party» que agota más.
Es necesario detenernos, limpiar la mirada y reconocer que no podemos vivir de manera deshumanizada debido a la patética necesidad de un activismo desmedido. Necesitamos descansar con Jesús para recuperar lo verdaderamente humano. Nuestros tiempos, tan parecidos en muchos aspectos a otros momentos de la historia, no piden quietismo. No fuimos creados para la inercia. Pero sí para una militancia sensata, alimentada por la interioridad y el silencio: dos pilares que generan lucidez y ayudan a contrarrestar el estruendo del mundo. Dios es calma y quietud, Él, al terminar la Creación, descansó, según nos narra el libro del Génesis y nunca es tarde para aprender a descansar. Pienso en María en casa de Isabel, donde seguramente encontró momentos de descanso, y le pido que me acompañe también en mis ratitos de reposo. ¿Cómo descansas tú? ¿Qué te hace entrar en «modo rest»? ¿Lees, caminas, rezas, escribes, paseas en bicicleta, te sientas a contemplar, tomas un buen café o una taza de té? ¡Bendecido domingo y sin llegar al desenfreno sigamos disfrutando del futbol, que gane quien rece más y se prepare mejor, como decía mi buen amigo Osvaldo Batocletti!
Padre Alfredo.
sábado, 4 de julio de 2026
«Danzón n.º 2»... Una obra maestra de Arturo Márquez
La obra fue estrenada con gran éxito el 5 de marzo de 1994. Influenciada por el danzón, los ritmos populares y la música mexicana de concierto, es la más destacada de la serie de nueve piezas tituladas así de las cuales ya he hablado en general, y se convirtió en una pieza recurrente en la interpretación de orquestas sinfónicas de México y el mundo. El gobierno mexicano en su vigésimo aniversario reconoció a «Danzón n.º 2» como la segunda obra de música mexicana de concierto más famosa, sólo por detrás del Huapango de José Pablo Moncayo. Críticos como Aurelio Tello lo califican como «uno de los rostros más profundamente genuinos de la actual música mexicana».
La mejor forma de acercarse al Danzón No. 2 de Arturo Márquez es a través de un texto de su puño y letra, que dice así: «La idea de componer el Danzón No. 2 surgió en 1993 durante un viaje a Malinalco con el pintor Andrés Fonseca y la bailarina Irene Martínez, ambos expertos en bailes de salón y con una especial pasión por el danzón, la cual me transmitieron desde el principio y también en posteriores excursiones a Veracruz y al Salón Colonia en la colonia Obrera del Distrito Federal.
A partir de estas experiencias empiezo a aprender sus ritmos, su forma, sus contornos melódicos a base de escuchar las viejas grabaciones de Acerina y su Danzonera, y dentro de mi fascinación capto que la aparente ligereza del danzón es sólo una carta de presentación para una música llena de sensualidad y rigor cualitativo que nuestros viejos mexicanos siguen viviendo con nostalgia y júbilo como escape hacia su mundo emocional, el cual afortunadamente aún podemos ver en el abrazo que se dan música y baile en Veracruz y en los salones de la ciudad de México.
Danzón No. 2 es un tributo a ese medio que lo nutre. Trata de acercarse lo más posible a la danza, a sus melodías nostálgicas, a sus ritmos montunos, y aun cuando profana su intimidad, su forma y su lenguaje armónico, es una manera personal de expresar mi respeto y emotividad hacia la verdadera música popular. El Danzón No. 2 fue compuesto gracias a un encargo de la Dirección de Actividades Musicales de la UNAM y está dedicado a mi hija Lily».
Debido a su carácter rítmico y su asociación con el danzón, las audiencias asociaron paulatinamente la pieza a un ánimo festivo que predomina en las diversas interpretaciones de esta obra alrededor del mundo.
Padre Alfredo.
«DE ODRES Y REMIENDOS»... Un pequeño pensamiento para hoy
El Evangelio, según hoy nos muestra Jesús, es Buena Nueva. Es una gran novedad. Por eso lo normal es que Dios tenga cosas nuevas que anunciarnos: de lo contrario no sería ni mejor ni mayor que nosotros. Por eso, habla Jesús de vino nuevo. El Evangelio es como un traje nuevo que no admite llevar cosidos viejos harapos en un remiendo cualquiera. Este traje y este vino es el regalo que Jesús nos trae de parte de Dios. Y espera que nosotros guardemos este vino nuevo en un odre también nuevo, ¿o qué no estamos llamados a ser la humanidad nueva? Hay que buscar ser un odre que no eche a perder el vino.
El cuero de un odre viejo ya se ha estirado y endurecido; al no poder expandirse, se agrieta y revienta, destruyendo tanto el envase como el líquido. Esta metáfora, tan bien empleada por el Maestro, junto a la del remiendo, ilustra cómo las estructuras rígidas o antiguas no pueden contener transformaciones o verdades revolucionarias sin destruirse en el proceso. Las dos parábolas revelan esta verdad: si no comprendemos que se necesita algo nuevo, dos objetos valiosos —la ropa y los odres— corren el riesgo de arruinarse. ¡Qué alegría que tenemos una nueva vida de libertad en Jesús que todo lo hace nuevo llevando a plenitud la Ley! Que María santísima nos ayude a ser fieles en todo tiempo y lugar. ¡Bendecido sábado!
Padre Alfredo.
viernes, 3 de julio de 2026
«TRAE ACÁ TU MANO»... Un pequeño pensamiento para hoy
Jesús, vuelve a la semana siguiente, cuando ya está Tomás con la comunidad. Y es que Jesús vuelve siempre, sin reproches, sin reclamos, sin regaños; vuelve con su cercanía, con su paz, con su misericordia. Se acerca a Tomás con una especial ternura y le dice: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino cree». Y del incrédulo Tomas surge una gran confesión de fe: ¡Señor mío y Dios mío! De la duda de Tomás, podemos aprender a gestionar nuestras propias dudas. Nos hace bien de vez en cuando entrar en nuestro interior, habitado por Dios mismo.
El silencio interior, que podemos hacer luego de pensar en este momento que vivió Santo Tomás, provocará en nosotros la actitud propia de las personas que se saben incondicionalmente queridas, protegidas y acompañadas. Como Tomás, nosotros también debemos reconocer al Señor en las llagas de su costado sin limitarnos a tocarlas sino ir más allá y aliviarlas, curarlas en el hermano necesitado de cariño, de escucha, de compresión. Jesús nos invita a ver y tocar, para curar, todas sus llagas en tantas personas heridas en nuestro mundo. Que María santísima nos ayude. ¡Bendecido viernes!
Padre Alfredo.
jueves, 2 de julio de 2026
«ME DA PENA EL ¡MODO PARTY! QUE PARALIZA EL ALMA»... Un pequeño pensamiento para hoy
Entonces, en lugar de fijar nuestra mirada en los escribas, veamos al hombre paralizado, que permanece callado en todo el relato dejándose llevar por sus amigos sin siquiera manifestar su fe ante Jesús, ni pedir él la curación. EL Señor le dice: «Ten confianza, hijo, se te perdonan tus pecados». Es que, en realidad, es el pecado lo que paraliza la existencia de todo ser humano y le impide vivir. Curar a un paralítico es dar al hombre la posibilidad de caminar, de elegir su vida, de ejercer su actividad, pero para alcanzar esto primero es necesario perdonar los pecados y liberar del sentimiento de culpa. Solo después será posible curar la parálisis, porque con frecuencia es el sentimiento de culpa lo que nos paraliza a todos. Jesús lo libera del pecado y le anima a asumir de nuevo su vida con ánimo y responsabilidad: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa». La curación corporal confirma y manifiesta su potestad espiritual: el signo verifica la palabra.
El pecado no puede estar en nosotros sin hacernos daño y traer dolor, incertidumbre y culpabilidad que no se queda solo en el pecador, sino que se propaga. Prueba de ello son los nefandos actos cometidos en los «Fan-Fest» —festivales del mundial— de Ciudad de México, Monterrey y Tijuana, donde el pecado se ha hecho «social» y la chusma alcoholizada, con una total ausencia de Dios en su corazón, ha perdido su brújula moral—empezando por las autoridades civiles— dejándose dominar, «¡en el modo party!» por los instintos más básicos y egoístas en una dinámica que paraliza el alma y la dignidad de la persona. Deberíamos de leer a Octavio Paz, que en su Laberinto de la soledad advertía: «Nuestra pobreza puede medirse por el número y suntuosidad de las fiestas populares». En la parálisis del hombre curado los hombres y mujeres de fe podemos ver el símbolo de nuestras propias parálisis, de todo aquello que no solo como personas, sino como sociedad, nos detiene impidiéndonos avanzar en la vida. Estoy contento con el desempeño de nuestros jugadores mexicanos en el mundial, pero no con la parálisis social que esto está causando y que empobrece al ser humano en todo sentido. Que la humildad de María Madre, que seguro sufre por sus hijos, no nos deje. ¡Bendecido jueves social y eucarístico!
Padre Alfredo.
