viernes, 3 de julio de 2026

«TRAE ACÁ TU MANO»... Un pequeño pensamiento para hoy


Hoy la fiesta del Apóstol Santo Tomás nos lleva a contemplar al Señor resucitado. La liturgia, en el evangelio (Juan 20,24-29), nos lleva a la escena del momento en el que Tomás, no estaba con la comunidad cuando apareció Jesús, y no cree lo que le dicen los demás. Él aún no ha captado la experiencia de la Resurrección y por lo tanto sigue desanimado y por eso no les cree. Este dato es muy importante, porque nuestra fe no puede apoyarse solo en testimonios; nuestra fe tiene que ser una experiencia personal, un encuentro con Alguien vivo que nos libera del desencanto, y nos muestra un camino. Al mismo tiempo nos deja ver cómo el desánimo y el desaliento nos pueden llevar a la incredulidad.

Jesús, vuelve a la semana siguiente, cuando ya está Tomás con la comunidad. Y es que Jesús vuelve siempre, sin reproches, sin reclamos, sin regaños; vuelve con su cercanía, con su paz, con su misericordia. Se acerca a Tomás con una especial ternura y le dice: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino cree». Y del incrédulo Tomas surge una gran confesión de fe: ¡Señor mío y Dios mío! De la duda de Tomás, podemos aprender a gestionar nuestras propias dudas. Nos hace bien de vez en cuando entrar en nuestro interior, habitado por Dios mismo. 

El silencio interior, que podemos hacer luego de pensar en este momento que vivió Santo Tomás, provocará en nosotros la actitud propia de las personas que se saben incondicionalmente queridas, protegidas y acompañadas. Como Tomás, nosotros también debemos reconocer al Señor en las llagas de su costado sin limitarnos a tocarlas sino ir más allá y aliviarlas, curarlas en el hermano necesitado de cariño, de escucha, de compresión. Jesús nos invita a ver y tocar, para curar, todas sus llagas en tantas personas heridas en nuestro mundo. Que María santísima nos ayude. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario