Toda persona consagrada está llamada a anticipar la victoria de Dios sobre la muerte ya en los días de su existencia terrena, pues, animada por la gracia del Espíritu, vive aquí abajo anticipando lo que
será la vida futura.
La vida religiosa es la concreción del deseo de estar con Cristo en una unión que se prepara en este mundo y llega a su plenitud en el cielo. Así fue la vida en este mundo de la hermana Olivia Trejo Solorio, una mujer de una búsqueda constante de la voluntad de Dios entre los vaivenes que toda existencia terrena puede tener.
Olivia Trejo Solorio nació el 19 de julio de 1946 en Celaya, Guanajuato, un lugar pintoresco del centro de México mundialmente famoso por su tradicional cajeta artesanal elaborada con leche de cabra, ganándose el título de la «Capital de la Cajeta"» o la «Ciudad más dulce del mundo». Allí mismo fue bautizada el 15 de agosto de aquel mismo año. Siendo todavía muy pequeña, su familia emigró a los Estados Unidos instalándose en California, en donde recibió la educación elemental.
Fue en esas tierras californianas en donde Olivia escuchó la voz del Señor y respondió a su llamado ingresando a la congregación de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento el 27 de diciembre de 1964 iniciando su formación como postulante. La Beata María Inés Teresa había fundado en Los Ángeles una guardería que hasta la fecha da un gran servicio a los hijos pequeños de inmigrantes de varias naciones y cuyos recursos económicos son limitados. Allí los pequeños van aprendiendo a convivir siguiendo los protocolos que una sociedad, formada por múltiples culturas, ha de seguir. Los niños aprenden, además, sus primeras palabras en inglés.
El 8 de diciembre de 1965, esta hermana, que se distinguió desde joven, entre otras cosas, por su refinada educación, dio un paso más convencida de que Dios le llamaba a conocer más a fondo la vida consagrada en el estilo trazado por la Beata María Inés Teresa iniciando su noviciado para hacer su primera profesión religiosa como religiosa Misionera Clarisa dos años después, el 8 de diciembre de 1967 y luego consagrarse definitivamente el 8 de septiembre de 1974.
Sus primeros años como religiosa los vivió allí esa región de Estados Unidos donde estudió enfermería,. En 1977 fue enviada a la región de México en donde se especializó en Espiritualidad. En 1980 regresó a California y continuó estudiando para obtener el diploma de Bachelor in Arts y su acreditación como maestra.
Allá mismo hizo estudios especializados para enseñar a adultos con problemas de aprendizaje. Siendo, en aquellos tiempos, una de las primeras hermanas en alcanzar ese grado de preparación.
Siempre inquieta por ir buscando cumplir la voluntad de Dios, hizo un alto en su vida como Misionera Clarisa, experimentando en 1987, un año especial de discernimiento para ver si podía incorporarse al Instituto de Notre Dame, una congregación religiosa dedicada en exclusiva a la educación, haciendo una experiencia de vida en esa congregación para regresar, convencida de su vocación de Misionera Clarisa al año siguiente viviendo en plenitud su carisma y entregándose con los dones que Dios le concedió.
Así vivió por muchos años hasta que en Roma, el Señor la vio madura para celebrar las Bodas del Cordero.
Que el Señor le haya regalado a la hermana Olivia el gozo de contemplar su rostro en la eternidad.
Padre Alfredo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario