sábado, 18 de julio de 2026

«Hora Santa para pedir perdón y preprarse a la reconciliación»... HORA SANTA 45


Monitor:
Bienvenidos queridos hermanos y amigos. Nos reunimos en oración, porque queremos adorar en esta Hora Santa a Jesús Sacramentado. Él desea inmensamente estar a nuestro lado y por eso nos invita a orar como sus discípulos-misioneros. Nuestro alimento en este espacio de tiempo será estar con Él en el Sacramento Eucarístico y escucharle en su Palabra, para ir, después, al encuentro de los hermanos más alejados. Nos ponemos de rodillas para entonar el canto y recibir a Jesús que llega en la Eucaristía.

CANTO
«ALTÍSIMO SEÑOR»

Altísimo Señor, 
que supiste juntar
a un tiempo en el altar,
ser cordero y pastor
Quisiera con fervor, 
amar y recibir
a quien por mí 
quiso morir.

Cordero divinal 
por nuestro sumo bien,
inmolado en Salén, 
en tu puro raudal
de gracias celestial, 
lava mi corazón,
que el fiel te rinde 
adoración.

Suavísimo maná, 
que sabe a dulce miel,
ven y del mundo vil 
nada me gustará.
Ven y se trocará 
del destierro cruel
con tu dulzura 
la amarga hiel.

Momentos de silencio para adoración.

Lector 1: Jesús Eucaristía, queremos pasar esta Hora contigo, para consolarte, y para hacer alguna reparación por medio del amor de nuestro pobre corazón, por la agonía que sufriste en Gethsemaní. 

Lector 2: En aquella hora solitaria fuiste abandonado, y las criaturas que Tú creaste para amarte, no te amaron. El peso de todos nuestros pecados recayó sobre Ti, y el de los míos también.

Lector 1: Por el dolor que te causamos entonces con nuestros pecados, queremos esforzarnos en satisfacerte con nuestro amor. Fortalece Jesús mío nuestro débil corazón, para que aunque sea en pequeña medida, te de consolación.

Lector 2: Sagrado Corazón de Jesús, fortalecido en tu agonía por un Ángel, confórtanos en estos momentos en los que reconocemos que somos pecadores y que siempre estamos necesitados de ti.

Momentos de silencio para adoración.

Si está presente un diácono o un sacerdote, hace esta pequeña lectura. Si no, la lee alguien más: 

Del Evangelio según San Lucas (Lucas 22, 39-44)
«En aquel tiempo salió Jesús y, según su costumbre, se fue al Monte de los Olivos; y los discípulos lo siguieron. Al llegar al lugar, les dijo: “Oren, para que no caigan en tentación”... En medio de su gran sufrimiento, Jesús oraba aún más intensamente, y el sudor le caía a tierra como grandes gotas de sangre. Palabra del Señor. 

Momentos de silencio para adoración.

Lector 1: A cada petición vamos a responder: Perdona las traiciones, Corazón Agonizante de Jesús.

Por los que no quieren salir de sus pecados y más bien perseveran en ellos. R/
Por los incrédulos que dudan de la presencia real de Jesucristo en este adorable Sacramento. R/
Por los que desprecian tu presencia amado Jesús en el Santísimo Sacramento. R/
Por los que te profanan Jesús en tu presencia real en cuerpo, sangre, alma y divinidad. R/
Por los que ultrajan las Hostias Consagradas. R/
Por los que te reciben sin contrición, sin deseo de corregirse. R/
Por los irrespetuosos ante tu presencia real. R/
Por los soberbios que se creen merecedores de tan Altísimo Sacramento. R/
Por los desconfiados de las gracias y dones de Jesús en su presencia en la Eucaristía. R/
Por los que le son indiferentes ante su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad presente en todos los Sagrarios del mundo. R/
Por los que se presentan con fastidio ante El, Jesús Eucaristía. R/
Por los que prefieren divagar durante la Santa Misa, y en la adoración frente a el Santísimo Sacramento. R/
Por los que hablan, se duermen u ocupan ese tiempo sagrado en cosas terrenas. R/
Por los que no se reverencian, o lo hacen sin amor ante Su presencia Eucarística. R/
Por los que no se arrodillan en los momentos más sagrados en la Santa Misa, así como al entrar y salir del templo de Dios. R/

CANTO
«HASTA LA LOCURA»

Me puede faltar todo en la vida, me puede faltar hasta la vida
Pero nunca quiero que me falte, el deseo de amarte hasta el final.
Quiero amarte hasta el extremo, sin reservas darme por entero
Como los que se han enamorado, yo te canto mi amado, hasta el final.

Hasta la locura te amo, Señor
Ya no quedan dudas en mi corazón
De que te amo, de que te amo, Señor (bis).

Tú eres todo lo que tengo, todo lo que sueño y cuanto pienso
Y mi corazón te lo he entregado, desde siempre mi amado, hasta el final.

Hasta la locura (…)

Momentos de silencio para adoración.

Lector 1: Señor nuestro Jesucristo, nos acercamos a tu altar llenos de arrepentimiento por nuestros pecados, pero también llenos de confianza porque estamos seguros de tu misericordia.

Lector 2: Tenemos conciencia de que nuestros pecados son muchos y de que no hemos sabido dominar nuestros corazones y nuestras lenguas. Por eso, Señor de bondad y de poder, con nuestras miserias y temores nos acercamos a Ti. 

Lector 1: Fuente de misericordia y perdón, venimos a refugiarnos en Ti que has dado la vida por salvarnos, antes de que llegues como juez compasivo, pero justo, como debe ser, a pedirnos cuentas.

Lector 2: Señor, a pesar de todo no nos da vergüenza descubrirte a Ti nuestras llagas. Nos dan miedo estos pecados, cuyo número y magnitud solo Tú conoces, pero confiamos en tu infinita misericordia.

Lector 1: Señor nuestro Jesucristo, Rey eterno, Dios y hombre verdadero, míranos con amor, pues quisiste hacerte hombre para morir por nosotros. Escúchanos, pues espero en Ti. Ten compasión de nuestros pecados y miserias, Tú que eres fuente inagotable de amor.

Lector 2: Te adoramos, Señor, porque diste tu vida en la cruz y te ofreciste en ella como redentor por todos los hombres y mujeres del mundo, de todo tiempo y lugar.

Lector 1: Adoramos Señor, la sangre preciosa que brotó de tus heridas y ha purificado al mundo de sus pecados. Mira, Señor, a estos pobres pecadores, creados y redimidos por Ti. nos arrepientimos de nuestros pecados y proponemos corregir sus consecuencias.

Lector 2: Purifícanos de todas nuestras maldades para que podamos recibir menos indignamente tu sagrada comunión. Que tu Cuerpo y tu Sangre nos ayuden Señor, a obtener de Ti el perdón de nuestros pecados , buscando el sacramento de la reconciliación y la satisfacción de nuestras culpas; nos libren de nuestros malos pensamientos, renueven en nosotros los sentimientos santos, nos impulsen a cumplir tu voluntad y nos protejan en todo peligro de alma y cuerpo. Amén.

CANTO
«MORA EN MÍ, AMADO MÍO».

Mora en mí amado mío,
come mi pan, sacia tu sed.
Mi fuente en Ti se torna en río,
lo que tengo, lo que soy, a todos doy.

Te doy mi amor, te doy mi tiempo,
sin titubear confía en mí.       
Vive en mi amor, vive en mi huerto; 
lo que tengo, lo que soy, a todos doy. 

Cristo en amor tan generoso
desde la cruz lección nos dio.   
Como amo yo, amen con gozo,
lo que tengo, lo que soy, a todos doy. 

En el amor fraterno unidos  
con Cristo en Santa Comunión.  
Moren en mí como en un nido,  
lo que tengo, lo que soy, a todos doy. 

Momentos de silencio para adoración.

CANTO PARA RECIBIR LA BENDICIÓN:
«¡OH, BUEN JESÚS!»

¡Oh, buen Jesús!  
Yo creo firmemente
que por mi bien estás en el altar,
que das tu cuerpo y sangre juntamente
al alma fiel en celestial manjar,
al alma fiel en celestial manjar (2 veces).

Dulce maná y celestial comida,
gozo y salud de quien te come bien,
ven sin tardar, mi Dios, mi Luz, mi Vida,
Desciende a mí, hasta mi pecho ven. (bis)

¡Oh buen Pastor! amable y fino amante,
mi corazón se abraza en santo ardor;
si te olvidé, hoy juro que constante,

he de vivir tan solo de tu amor (bis).

Espero en ti piadoso Jesús mío,
oigo tu voz que dice: ven a mí
por que eres fiel, por eso en ti confío,

todo, Señor, espérolo de ti (bis).

(Si el ministro es sacerdote o diácono, hará las oraciones y dará la bendición, de otra manera, se hacen las oraciones correspondientes y se reserva el Santísimo Sacramento en el Sagrario).

Ministro: Nos diste, Señor, el Pan del Cielo
Todos: Que en sí contiene todas las delicias.

Ministro: Oh Dios que bajo este admirable sacramento del Altar, nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal manera los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

BENDICIÓN

Últimas oraciones:

Bendito sea Dios
Bendito sea su santo nombre
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre
Bendito sea el Santo Nombre de Jesús
Bendito sea su sacratísimo corazón
Bendita sea su preciosísima sangre
Bendito sea Jesucristo en el santísimo Sacramento del altar
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador
Bendita sea la gran Madre de Dios: María santísima
Bendita sea su santa e inmaculada concepción
Bendita sea su gloriosa Asunción
Bendito sea el nombre de María: Virgen y Madre
Bendito sea san José su castísimo esposo
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.

CANTO FINAL PARA LA RESERVA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO:
«VASO NUEVO»

Gracias quiero darte por amarme,
gracias quiero darte yo a ti Señor,
hoy soy feliz porque te conocí
gracias por amarme a mí también.

Yo quiero ser, Señor amado,
como el barro en manos del alfarero,
toma mi vida hazla de nuevo,
yo quiero ser un vaso nuevo.

Te conocí y te amé,
te pedí perdón y me escuchaste
si te ofendí perdóname Señor

pues te amo y nunca te olvidaré.
























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