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domingo, 2 de noviembre de 2025

María de Guadalupe, Madre de las Vocaciones a la Vida Consagrada... LOS MISTERIOS GLORIOSOS ESPECIALMENTE PARA SER REZADO POR SACERDOTES


Monitor: La vida consagrada en un presbiterio es la presencia sencilla de quienes, decididos a seguir radicalmente a Cristo, viviendo en comunidad los consejos evangélicos de pobreza, obediencia y castidad, se integran a la comunidad formada por los sacerdotes diocesanos de determinado territorio para compartir su amor por la misión y el compromiso con el pueblo de Dios. Juntos forman un equipo que enriquece la vida de la Iglesia con diferentes carismas y vocaciones.

En su Carta Encíclica Fratelli tutti, el Papa Francisco se dirigió a las personas, comunidades y obras que viven y llevan adelante en medio del mundo una especial consagración con estas palabras que bien nos vienen para iniciar este rezo del Santo Rosario en comunidad sacerdotal:

“He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mira hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos! Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos» (No 1). Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos» (No 2).”

Vivimos como sacerdotes para acompañar y servir a un mundo herido, donde las tristezas y las angustias de nuestros feligreses, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son la herida que supura sin descanso, noche y día, más allá o másacá por los vaivenes de la política, la economía y la vida social. Nuestras comunidades parroquiales, colegios, casas de retiro y acogida, son espacios para el Cristo sediento,  maltratado, abusado, extranjero, encarcelado, descartado.

A la luz del Evangelio, muchas de nuestras comunidades son el «Buen samaritano» del Tercer Milenio que no asume una visión ingenua de la vida, sino que con caridad pastoral en cada acción de escucha, de bondad y de cercanía, sacia la sed con el agua viva de la misericordia. 

Recemos este rosario juntos, sacerdotes diocesanos y religiosos, pidiendo a María Santísima que nos alcance de su Hijo Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, lo que la misericordia debe ser, ayudando, desde nuestra trinchera, a sanar algunas heridas, las más que podamos. 

Oraciones iniciales.-

Guía: Por la señal de la Santa Cruz...
Guía: Yo confieso, ante Dios...
Guía: Señor, abre mis labios.
Todos: Y mi boca proclamará tu alabanza.
Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Todos: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Guía. Hoy rezamos los misterios gloriosos.
 
El Papa Francisco nos dice: “Todos somos conscientes de la transformación multicultural por la que atravesamos (…). De ahí la importancia de que los consagrados estén insertos con Jesús, en la vida, en el corazón de estas grandes transformaciones. (…) Poner a Jesús en medio de su pueblo es tener un corazón contemplativo capaz de discernir cómo Dios va caminando por las calles de nuestras ciudades, de nuestros pueblos, en nuestros barrios. Poner a Jesús en medio de su pueblo, es asumir y querer ayudar a cargar la cruz de nuestros hermanos. Es querer tocar las llagas de Jesús en las llagas del mundo, que está herido y anhela, y pide resucitar. Ponernos con Jesús en medio de su pueblo. No como voluntaristas de la fe, sino como hombres que somos continuamente perdonados, hombres ungidos en el bautismo para compartir esa unción y el consuelo de Dios con los demás”. (Papa Francisco Homilía 2 febrero 2017).

1° Misterio: La Resurrección de Jesucristo.
- Pidamos a la Virgen que los sacerdotes diocesanos y religiosos, con nuestra alegría
y esperanza, demos testimonio de Cristo resucitado.

2° Misterio: La Ascensión del Señor al cielo.
- Oremos para que los jóvenes de hoy busquen el sentido de la vida y la verdadera
felicidad, que es Dios revelado en Jesucristo y para que nosotros, como sacerdotes, les acompañemos en su toma de decisiones.

3° Misterio: La venida del Espíritu Santo.
- Pidamos a la Virgen que cuide de los que se preparan en los seminarios y casas de formación para ser apóstoles de su Hijo como sacerdotes, y reciban con abundancia los dones del Espíritu Santo.
4° Misterio: La Asunción de María al cielo en cuerpo y alma a los cielos.
- Roguemos a María que nuestros hermanos sacerdotes en dificultades no pierdan la esperanza.
5° Misterio: La Coronación de María como Reina de todo lo creado.
- Pidamos a María para que todos sacerdotes diocesanos y religiosos
colaboremos en la construcción del Reino de Dios, cada cual según su propio carisma.

Oraciones finales.-

Animador: Dios te Salve Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas, ¡Ea! Pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, ¡Oh Clemente! ¡Oh Piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de
alcanzar las divinas gracias y promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amen.

Letanías.

Animador: Señor, ten piedad.
Todos: Señor, ten piedad.
Animador: Cristo, ten piedad.
Todos: Cristo, ten piedad.
Animador: Señor, ten piedad.
Todos: Señor, ten piedad.
Animador: Cristo, óyenos
Todos: Cristo, óyenos
Animador: Cristo, escúchanos
Todos: Cristo, escúchanos
Animador: Padre celestial, que eres Dios
Todos: Ten piedad de nosotros.
(A cada una de las siguientes letanías respondemos: Ruega por nosotros)
Santa María, Madre de Dios,
Madre de Jesucristo,
Esposa de Dios, Espíritu Santo,
Madre del sí a Dios,
Madre de la esperanza,
Madre del Amor,
Madre dócil a la Palabra,
Madre de la luz,
Madre de la Iglesia,
Madre modelo a seguir,
Madre de los sacerdotes,
Madre de los jóvenes,
Madre generosa,
Madre de la bondad,
Virgen de la escucha,
Virgen fiel,
Vasija del amor de Dios,
Arcilla que se deja moldear,
Creyente fiel,
Reina de la fe,
Semilla de esperanza,
Estrella de salvación,
Esclava de Dios,
Roca de la fe,
Modelo de entrega a Dios,
Portadora del Evangelio,
Ideal de Santidad,
Templo del Espíritu Santo,
Reina y Madre de las y los consagrados
- Animador: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Todos: Óyenos Señor.
- Animador: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Todos: Perdónanos Señor.
- Animador: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Todos: Ten piedad y misericordia de nosotros.

- Animador: Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas que te dirigimos ante nuestras necesidades: antes bien, líbranos de todos los peligros, ¡Virgen gloriosa y bendita! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

- Animador: Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna: concédenos a quienes recordamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Poel mismo Jesucristo nuestro Señor. Todos: Amén.


miércoles, 27 de octubre de 2021

Los 46 rosarios a la Virgen de Guadalupe...

El origen de la devoción de rezar 46 rosarios seguidos a la Virgen de Guadalupe viene del siglo XIX a iniciativa del venerable siervo de Dios monseñor José Antonio Plancarte y Labastida, quien fue Abad del templo de Guadalupe en el Tepeyac y tenía una gran devoción a la Virgen Morena. Se sabe que en sus inicios, esta devoción comenzaba con una verbena en el jardín del Santuario y poco a poco se fue extendiendo a otras partes.

Esta venerable tradición devocional enlaza el mes de octubre, dedicado al santo rosario, a partir del día 28, con la fiesta de Santa María de Guadalupe el 12 de diciembre.

La devoción consiste en rezar 46 rosarios —uno cada día—, un número simbólico para representar el número de estrellas impresas en el manto de la imagen de Guadalupe. La devoción se conserva hasta el día de hoy; como todo encuentro de fe, es una práctica agradable a Dios y por su medio consta que se han alcanzado muchos favores. Así, se empieza a rezar el 28 de octubre y se termina el 12 de diciembre.

El venerable José Antonio Plancarte y Labastida fue quien también solicitó la coronación pontificia de la imagen de la Virgen de Guadalupe en 1895.

Haciendo click en el enlace siguiente podrás ver cómo rezar el santo rosario:

Haz click aquí

He aquí las 46 estrellas del manto de la Virgen y las constelaciones que la integran:


El manto que cubre a la Santísima Virgen de Guadalupe tiene cuarenta y seis estrellas distribuidas de una manera no simétrica. Esta forma de distribución de las estrellas ha llamado la atención de diversos investigadores.

Desde la década de los 80 se iniciaron estudios relacionados con Astronomía para comprobar si efectivamente las estrellas en el manto son constelaciones estelares. Con avanzada tecnología relacionada con la Astronomía, ha sido posible identificar con toda claridad que efectivamente en el manto de la Virgen de Guadalupe se encuentran doce constelaciones y el planeta Júpiter.

Lo asombroso de la investigación es que las constelaciones del manto están distribuidas exactamente en el mismo orden en que se encontraban en el cielo de México a las 6:45 de la mañana del 12 de diciembre de 1531 en el momento en que la Santísima Virgen de Guadalupe plasmaba su imagen en la tilma de san Juan Diego.

Padre Alfredo.

martes, 6 de julio de 2021

Las 15 promesas, las 10 bendiciones y los 7 beneficios de rezar el Santo Rosario...


Si te preguntas, cuál es el sacramental más emblemático que poseemos los católicos, seguramente las personas responderían que es «el Santo Rosario». 

La palabra Rosario significa «Corona de Rosas». Nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que dicen el Ave María le están dando a Ella una hermosa rosa y que cada Rosario completo le hace una corona de rosas. La rosa es la reina de las flores, y así el Rosario es la rosa de todas las devociones, y por ello la mas importante de todas. Con los misterios de la Luz incluidos, el Rosario consta de 20 Padrenuestros y 200 Avemarías. 

Hasta ahora se ha considerado como la mejor definición del Rosario, la que dio el Sumo Pontífice San Pío V en su Bula de 1569: «El Rosario o salterio de la Sma. Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor". 

El Rosario esta compuesto de dos elementos: oración mental y oración verbal. En el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la meditación sobre los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre. Los veinte misterios del Rosario se han dividido en cuatro grupos: Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos. La oración verbal consiste en recitar cada decena encabezada por un Padre Nuestro, mientras meditamos sobre los misterios del Rosario.

En estos últimos años el rosario ha hecho una reaparición magistral: cada vez hay más católicos rezándolo, y hasta los que poco sabían de él ya han aprendido a rezarlo en familia.

El Rosario es una devoción en honor de la Virgen María sobre la que ella misma ha hecho una serie de promesas, los Papas han explicado las bendiciones que aporta y un santo de la talla de san Luis María Grignion de Montfort ha hablado sobre sus beneficios. A continuación los señalamos:


Las 15 promesas del Rosario:

Cuenta la tradición que, en la segunda mitad del siglo XV, la Virgen María se le apareció al Beato dominico Alano de la Rupe, quien escribió el famoso libro «De Dignitate Psalterii» (De la dignidad del Salterio de María), en el cual relata cómo la Virgen pide a Santo Domingo de Guzmán que propague el rezo del Santo Rosario y anota las 15 promesas que hace María Santísima a quien lo rece.

1. Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.

2. Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.

3. El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.

4. Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.

5. El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.

6. Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.

7. Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.

8. Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la muerte participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.

9. Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.

10. Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.

11. Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.

12. Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.

13. Mi hijo me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la muerte.

14. Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único hijo, Jesucristo.

15. La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.


Las 10 bendiciones del Rosario según el Magisterio de los Papas:

1. Los pecadores obtienen el perdón.

2. Las almas sedientas se sacian.

3. Los que están atados ven sus lazos desechos.

4. Los que lloran hallan alegría.

5. Los que son tentados hallan tranquilidad.

6. Los pobres son socorridos.

7. Los religiosos son reformados.

8. Los ignorantes son instruidos.

9. Los vivos triunfan sobre la vanidad.

10. Los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragios


Los 7 beneficios del Rosario según san Luis María Grignion de Montfort:

1. Nos eleva gradualmente al perfecto conocimiento de Jesucristo.

2. Purifica nuestras almas del pecado.

3. Nos permite vencer a nuestros enemigos.

4. Nos facilita la práctica de las virtudes.

5. Nos aviva el amor de Jesucristo.

6. Nos enriquece con gracias y méritos

7. Nos proporciona con qué pagar todas nuestras deudas con Dios y con los hombres y nos consigue de Dios toda clase de gracias.


No dejemos de rezar el Santo Rosario y aprovechemos en familia o solos, cualquier espacio de tiempo para hacer diariamente con devoción este sacramental. 

Padre Alfredo.

domingo, 17 de enero de 2021

10 razones que explican el poder del Rosario*...

El padre Dwight Longenecker, párroco de Our Lady of the Rosary en Carolina del Sur (Estados Unidos), compartió un artículo para el National Catholic Register con 10 razones por las cuales la oración del Rosario es una de las más “poderosas” para los católicos.

“Los santos lo dicen. Los papas lo dicen. El Rosario es un arma poderosa contra el mal. ¿Pero te has detenido a descubrir por qué?”, escribió el presbítero en la introducción de su artículo publicado en 2020.


Aquí las 10 razones que explican el poder del Rosario:

1. Porque el Rosario involucra la voluntad

“La voluntad humana es poderosa porque es compartir el poder de Dios. Nos da la voluntad de elegir hacer el bien o hacer el mal, y esa voluntad, en sí misma, es un arma poderosa en el ámbito espiritual. Es por eso que Satanás busca esclavizarnos e incapacitar nuestra voluntad mediante adicciones. Cuando nuestra voluntad se une con la voluntad de Dios a través de la oración, literalmente aprovechamos la fuente de poder de Dios”.

2. Porque el Rosario es físico 

Cuando “usamos los aspectos físicos de la oración”, como adoptar una postura intencional o sacramentales como “velas bendecidas, agua bendita, inciensos y cuadros o estatuas sagradas”, entonces “estamos usando herramientas que tenemos y que Satanás no tiene”, lo que significa una ventaja. “Los ángeles, y esto incluye a los demonios, son criaturas puramente espirituales. No tienen forma física y, por lo tanto, son inferiores a nosotros”. 

3. Porque el Rosario involucra nuestras funciones lingüísticas 

“Satanás no tiene los medios del habla física”, en cambio el hombre fue provisto por Dios de “lenguas para alabarlo” y “cuerdas vocales y aliento para hablar y cantar”. “Por eso debemos rezar el Rosario en voz alta, moviendo nuestros labios. Esto compromete nuestros cuerpos físicos y nuestro intelecto a través del cual podemos producir el habla”.

4. Porque el Rosario implica nuestra imaginación 

Cuando meditamos en los misterios del Rosario, involucramos la parte no verbal de nuestra mente, que se comunica a través de imágenes, “de una manera positiva y purificadora”.  “A Satanás le gusta cautivar nuestra imaginación a través de imágenes pecaminosas. Estas imágenes se pueden comunicar a través de Internet, televisión o cualquier estímulo visual, pero también quiere que nuestra imaginación se quede en imágenes que son destructivas. Por lo tanto, nuestra imaginación puede usarse para fantasías lujuriosas, imaginaciones violentas contra nuestros enemigos o disfrutar de recuerdos negativos”. Meditar en los misterios del Rosario “limpia nuestra imaginación y compromete y usa la imaginación para promover la voluntad de Dios en lugar del mal”.

5. Porque recitar el Rosario a través del lenguaje lleva a la meditación

“Nuestras mentes generalmente funcionan en un modo lingüístico: usando el habla y los conceptos del habla para pensar en los problemas, pensar en el futuro, planificar lo que viene después, etc.”. Entonces, cuando se reza el rosario la imaginación puede “limpiarse” con “la meditación”. “Al rezar el Rosario, este canal de nuestra mente está ocupado y las puertas se pueden abrir a la imaginación y lo que podemos llamar las partes ‘sublingüísticas’ de nuestro ser”.

6. Porque con el Rosario se accede a experiencias de días pasados para sanar

“Las verdaderas emociones son irracionales e inexplicables”, y por tanto, es en “el área emocional del alma donde tenemos nuestras experiencias fundamentales”. “En el útero materno y en las etapas prelingüísticas de la vida, experimentamos la vida de una manera irracional y emocional. Mientras rezamos el Rosario y el canal lingüístico está ocupado y el canal imaginativo está ocupado, el Espíritu Santo puede acceder a las experiencias sublingüísticas, profundas y crudas de nuestros primeros días. Si hay heridas y malos recuerdos emocionales, la Madre María puede sanarlos”.

7. Porque con el Rosario se aplican los “misterios curativos”

“Al rezar el Rosario, los misterios sobre nacimiento, el ministerio, la pasión y la gloria de Cristo se abren y el Espíritu Santo los aplica a nuestras propias necesidades internas. Donde hay impurezas, se purgan. Donde hay malos recuerdos, se curan. Donde hay heridas, el doctor Jesús y la enfermera María atienden nuestras necesidades”.

8. Porque el Rosario es el arma idónea para la batalla espiritual

“Satanás odia el Rosario. Odia a María. Odia el Evangelio. Odia a Dios. Odia a Cristo el Señor. Odia la oración del Señor. Odia el Ave María. Te odia cada vez que rezas el Rosario porque estás entrando en el territorio que él quiere reclamar como suyo. Él quiere controlar tu voluntad y tú le quitas eso. Él quiere controlar tus palabras, pero tú le quitas eso. Él quiere tener control sobre tu imaginación, pero tú le quitas eso. Él quiere tener control sobre tus emociones y tus primeros años de vida; tú se lo quitas”.

9. Porque se aplica a la vida real las mismas victorias sobre el mal relatadas en los Evangelios

“En muchos sentidos, los misterios del Evangelio dan vida a la victoria de Cristo sobre Satanás, y al rezar el Rosario podemos aplicar esas victorias contra la obra de Satanás en el mundo”.

10. Porque el Rosario es accesible y fácil para todos

Es “increíblemente sorprendente” que Dios, a través del Rosario, genera una “curación muy profunda en vidas individuales y en el mundo de la manera más accesible y fácil”. “No es necesario realizar largas sesiones de psicoanálisis o asesoramiento. En cambio, los hombres, mujeres y niños y niñas comunes pueden simplemente rezar el Rosario. Todas estas cosas buenas suceden incluso cuando no son conscientes de que están teniendo lugar estos aspectos profundos de rezar”. 

* Artículo tomado de ACI prensa traducido y adaptado inicialmente por Diego López Marina y ahora por un servidor. Publicado originalmente en CNA.

lunes, 3 de agosto de 2020

REFLEXIONES EN TORNO AL ROSARIO*


¿POR QUÉ EL ROSARIO?

El Papa San Juan Pablo II responde a esta pregunta: «El Rosario es la oración de la madurez espiritual porque es una oración completa, bíblica, cristocéntrica, resumen de toda la liturgia, aconsejada por 43 Papas, apoyada por el Concilio Vaticano II, recomendada expresamente por el documento de Pueblo, querida por los Santos, practicada por toda clase de personas y generadora de muchísimos bienes» (Brasil 1980).

¿QUÉ ES EL ROSARIO?

Es la devoción a la Santísima Virgen María —autorizada y reglamentada por la Iglesia— que consiste en el rezo de ciento cincuenta Avemarías, agrupadas en 20 decenas, rezándose al principio de cada decena un Padrenuestro y al final un Gloria, estando dedicada cada decena a la consideración de un Misterio de la vida de Jesús y de María. Estos misterios se dividen en cuatro grupos de cinco: Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos. Se llama también Rosario al rezo de una cuarta parte, es decir, cinco decenas en la que —según el día— se medita uno de los cuatro grupos de Misterios, siendo ésta la forma más común de su rezo actualmente. Rosario es también el nombre que damos a la sarta de cuentas —camándula— que sirve para rezarlo.

¿QUÉ QUIERE DECIR ROSARIO?

La palabra «Rosario» viene de rosa. Metafóricamente se traduce por corona de rosas, ramillete de rosas, jardín de rosas... Hace muchos siglos nació en Grecia la costumbre de coronar con laurel al triunfador de alguna competencia y con rosas a quien se quería honrar. Con la devoción del Santo Rosario, se honra la Santísima Virgen ofreciéndole un ramillete o corona de rosas místicas, es decir, oraciones, alabanzas y súplicas.

¿POR QUÉ DOSCIENTAS AVEMARÍAS?

Desde los primeros siglos de la Iglesia, los ciento cincuenta salmos —el Salterio— han sido parte esencial de la oración eclesial. Como para los seglares era difícil rezarlos, se inició la costumbre de unirse «espiritualmente» a los religiosos rezando ciento cincuenta oraciones. Costumbre que también se utilizó para honrar a Nuestra Señor. Así nació el «Salterio de la Virgen» que posteriormente se convertiría en el Rosario, al cual el Papa San Juan Pablo II le añadió los misterios «luminosos», haciendo un total de 200 Avemarías.

¿QUÉ CONVIRTIÓ AL ROSARIO EN UNA DEVOCIÓN UNIVERSAL?

Santo Domingo de Guzmán y la Orden de Predicadores por él fundada, dieron al Rosario su forma actual y lo extendieron por todo el mundo después que Santo Domingo —guiado por la Virgen Santísima— utilizó con éxito esta devoción en la lucha contra la herejía. Historia que se repitió en muchas ocasiones, como cuando el Papa San Pío V, consciente del poder de esta devoción, la utilizó en auxilio de la civilización cristiana en peligro de ser destruida. EL triunfo así obtenido es la batalla de Lepanto (1571), reforzó mucho esta devoción.

¿POR QUÉ REZAR TODOS LOS DÍAS EL ROSARIO?

1. Porque con él honramos a la Santísima Virgen María, Madre de Jesús y Madre nuestra, uniéndonos a todas las generaciones que la llaman «bendita entre todas las mujeres».

2. Porque pidiéndole cincuenta veces cada día a la Madre de Dios que ruegue por nosotros, «ahora y en la hora de nuestra muerte» podemos estar seguros que contaremos con Ella.

3. Porque sus oraciones se nutren de la Palabra de Dios, la cual no vuelve a Él sin producir el fruto para el que fue dicha.

4. Porque la meditación frecuente de sus Misterios —Breviario del Evangelio— alimenta nuestra fe y nos da normas de vida cristiana.

5. Porque es «Escuela de oración» en la que nos unimos a la Santísima Virgen y Ella nos ayuda y enseña a elevar nuestra mente y corazón a Dios.

6. Porque en Fátima, Nuestra Señora nos pide que lo recemos todos los días.

7. Porque el Papa recomienda que lo recemos y nos da ejemplo rezándolo él.

8. Porque a lo largo de muchos siglos, ha demostrado ser arma poderosa y fuente de innumerables gracias para quienes lo rezan.

9. Porque la disciplina y esfuerzo de rezarlo y meditarlo es un hermoso acto de penitencia que podemos ofrecer a Dios, por manos de María.

10. Porque al ser una oración sencilla y humilde, es arma que contrarresta las armas del maligno como son el orgullo y la soberbia.

11. Porque si se reza en la Iglesia, en familia o en una asociación piadosa, y se cumple con los requisitos de Confesión, Comunión y oración por el Santo Padre, quien lo reza puede ganar una indulgencia plenaria cada día, para sí mismo, o para las almas del Purgatorio.

12. Porque nos dice el beato Alano de Rupe que la Virgen María, Reina del Santísimo Rosario, ha hecho valiosas promesas a quienes lo recen y amen.

*Adaptado de un artículo del Ejército Azul de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.

sábado, 25 de abril de 2020

Carta del Papa Francisco con motivo del mes de mayo del año de la pandemia...


«Queridos hermanos y hermanas:

Se aproxima el mes de mayo, en el que el pueblo de Dios manifiesta con particular intensidad su amor y devoción a la Virgen María. En este mes, es tradición rezar el Rosario en casa, con la familia. Las restricciones de la pandemia nos han «obligado» a valorizar esta dimensión doméstica, también desde un punto de vista espiritual.

Por eso, he pensado proponerles a todos que redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa durante el mes de mayo. Ustedes pueden elegir, según la situación, rezarlo juntos o de manera personal, apreciando lo bueno de ambas posibilidades. Pero, en cualquier caso, hay un secreto para hacerlo: la sencillez; y es fácil encontrar, incluso en internet, buenos esquemas de oración para seguir.

Además, les ofrezco dos textos de oraciones a la Virgen que pueden recitar al final del Rosario, y que yo mismo diré durante el mes de mayo, unido espiritualmente a ustedes. Los adjunto a esta carta para que estén a disposición de todos.

Queridos hermanos y hermanas: Contemplar juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre, nos unirá todavía más como familia espiritual y nos ayudará a superar esta prueba. Rezaré por ustedes, especialmente por los que más sufren, y ustedes, por favor, recen por mí. Les agradezco y los bendigo de corazón».

Oración 1:

Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como un signo de salvación y esperanza. A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos, que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación del pueblo romano, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que lo concederás para que, como en Caná de Galilea, vuelvan la alegría y la fiesta después de esta prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y hacer lo que Jesús nos dirá, Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo y se cargó de nuestros dolores para guiarnos a través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,  no desprecies nuestras súplicas en las necesidades,  antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.

Oración 2:

«Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios».

En la dramática situación actual, llena de sufrimientos y angustias que oprimen al mundo entero, acudimos a ti, Madre de Dios y Madre nuestra, y buscamos refugio bajo tu protección.

Oh Virgen María, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos en esta pandemia de coronavirus, y consuela a los que se encuentran confundidos y lloran por la pérdida de sus seres queridos, a veces sepultados de un modo que hiere el alma. Sostiene a aquellos que están angustiados porque, para evitar el contagio, no pueden estar cerca de las personas enfermas. Infunde confianza a quienes viven en el temor de un futuro incierto y de las consecuencias en la economía y en el trabajo.

Madre de Dios y Madre nuestra, implora al Padre de misericordia que esta dura prueba termine y que volvamos a encontrar un horizonte de esperanza y de paz. Como en Caná, intercede ante tu Divino Hijo, pidiéndole que consuele a las familias de los enfermos y de las víctimas, y que abra sus corazones a la esperanza.

Protege a los médicos, a los enfermeros, al personal sanitario, a los voluntarios que en este periodo de emergencia combaten en primera línea y arriesgan sus vidas para salvar otras vidas. Acompaña su heroico esfuerzo y concédeles fuerza, bondad y salud.

Permanece junto a quienes asisten, noche y día, a los enfermos, y a los sacerdotes que, con solicitud pastoral y compromiso evangélico, tratan de ayudar y sostener a todos.

Virgen Santa, ilumina las mentes de los hombres y mujeres de ciencia, para que encuentren las soluciones adecuadas y se venza este virus.

Asiste a los líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría, diligencia y generosidad, socorriendo a los que carecen de lo necesario para vivir, planificando soluciones sociales y económicas de largo alcance y con un espíritu de solidaridad.

Santa María, toca las conciencias para que las grandes sumas de dinero utilizadas en la incrementación y en el perfeccionamiento de armamentos sean destinadas a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares.

Madre amantísima, acrecienta en el mundo el sentido de pertenencia a una única y gran familia, tomando conciencia del vínculo que nos une a todos, para que, con un espíritu fraterno y solidario, salgamos en ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria. Anima la firmeza en la fe, la perseverancia en el servicio y la constancia en la oración.

Oh María, Consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, haz que Dios nos libere con su mano poderosa de esta terrible epidemia y que la vida pueda reanudar su curso normal con serenidad.

Nos encomendamos a Ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Amén.

sábado, 21 de marzo de 2020

ROSARIO EUCARÍSTICO... HORA SANTA 38

Resultado de imagen para maría y la eucaristía

Monitor: Queridos amigos, hoy Jesús nos invita a compartir un momento de intimidad con Él en la Adoración Eucarística. Ese Jesús, que está vivo y realmente presente en la Eucaristía, quiere que le regalemos un poco de nuestro tiempo para amarlo, para alabarlo y para adorarlo. Hoy estará aquí, frente a nosotros, sobre el altar, presente y vivo en ese pedacito de pan que realmente ya no es pan, sino el Cuerpo de Cristo, que está siempre esperando para que lo amemos, para que lo adoremos. Vamos a rezar, acompañados de su Madre Santísima, juntos ante su presencia, este Rosario Eucarístico, contemplando los misterios de la vida de Jesús, en los cuales nos revela y nos regala para siempre su cuerpo y su sangre hechos pan y vino.

Canto para recibir a Jesús Eucaristía:

«TAN CERCA DE MÍ»

TAN CERCA DE TÍ, TAN CERCA DE MÍ,
QUE HASTA LO PUEDO TOCAR,
JESÚS ESTÁ AQUÍ.

Le hablaré sin miedo al oído,
le contaré las cosas que hay en mí,
y que sólo a Él, le interesarán,
Él es más que un mito para mí.

No busques a Cristo en lo alto,
ni lo busques en la oscuridad:
muy cerca de ti, en tu corazón,
puedes adorar a tu Señor.

Míralo a tu lado caminando
paseando entre la multitud,
muchos ciegos son, porque no le ven,
ciegos de ceguera espiritual.


Ministro: Alabado sea el Santísimo Sacramento.
Todos: Aquí y en todas sus Iglesias donde está sacramentado.

(Se reza el Credo, un Padre nuestro y tres Avemarías)




Monitor: 1º Misterio: La multiplicación de los panes.

Lector: «En aquellos días, Jesús y sus apóstoles se retiraron en una barca a un lugar solitario para descansar. Pero muchos los siguieron desde todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Al llegar, Jesús sintió compasión de aquella muchedumbre y se puso a enseñarles muchas cosas. Era ya una hora muy avanzada cuando los discípulos se le acercaron y le dijeron: "Ya se hace muy tarde. Despídelos para que vayan a sus aldeas y puedan comer". Jesús les contestó: "Dénles ustedes de comer". Los discípulos preguntaron alarmados: "¿De dónde vamos a sacar para darle de comer a tanta gente? Tan sólo tenemos cinco panes y dos peces". Entonces Jesús ordenó a la multitud que se sentara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los repartió entre los discípulos para que los fueran sirviendo. También repartió los peces. Todos comieron hasta saciarse, y con lo que sobró se llenaron doce canastos. Los que comieron los panes fueron unas cinco mil personas.» (Mc 6,31-44).

Se reza el Padrenuestro, diez Avemarías y el Gloria.

Monitor: Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.
Todos: Sea por siempre bendito y alabado, Jesús Sacramentado.

Monitor: En la multiplicación de los Panes, Jesús quiere mostrarnos que el Pan que El nos va a regalar en la Eucaristía es para todos y cada uno de nosotros, para todos los que quieran recibirlo. Sin embargo, muchas veces despreciamos ese grandísimo regalo que El nos ha dejado y lo dejamos solo en el Sagrario, o esperando en la mesa a ser comido por nosotros. Vamos a aprovechar este momento para pedirle perdón por nuestra indiferencia, respondiendo a cada súplica:
«Ten misericordia de nosotros».
Todos: Ten misericordia de nosotros.

Lector:
Por nuestra indiferencia a Tí, que estás presente en cada comunión, te decimos...
Por nuestras distracciones y faltas de atención en la Misa de cada domingo, te decimos...
Por tantas comuniones que hemos recibido sin estar en gracia de Dios, te decimos...
Por nuestras faltas a la Misa dominical y por el abandono de la confesión y la comunión frecuente, te decimos...
Porque muchas veces nos olvidamos de Tí, Señor, te decimos...
Por tantas veces que, pudiendo haberte venido a visitar, te dejamos solo en el Sagrario, te decimos...
Por tantas veces que no quisimos ver tu luz y compartir el banquete de la Eucaristía, te decimos...
Por no dar testimonio de tu amor entre nuestros amigos y familiares, te decimos...
Por todas las veces que pudimos ayudar a que alguien se acercase a Tí en la Eucaristía, y no lo hicimos, te decimos...
Por todos que en Tí no creen, no te adoran, ni te aman, te decimos...

Monitor:  Jesús está realmente presente ahí en el Altar, frente a nosotros, esperando que creamos en El, que lo adoremos y que lo amemos. Cantamos ¡Oh, buen Jesús!

Canto de meditación:

«OH BUEN JESÚS»

¡OH BUEN JESÚS!, YO CREO FIRMEMENTE
QUE POR MI AMOR ESTÁS EN EL ALTAR,
QUE DAS TU CUERPO Y SANGRE JUNTAMENTE.
AL ALMA FIEL EN CELESTIAL MANJAR (2).

Espero en ti, piadoso Jesús mío,
oigo tu voz que dice: “ven a mí”.
Porque eres fiel, por eso en ti confío,
-todo, Señor, lo espero yo de Ti. (2)

¡Oh buen pastor, amable y fino amante!
Mi corazón se abrasa en santo amor.
Si te olvidé, hoy juro que constante,
-he de vivir tan sólo de tu amor. (2)

Indigno soy, confieso avergonzado,
de recibir la santa comunión;
Jesús, que ves mi nada y mi pecado,
-prepara Tú mi pobre corazón. (2)

Dulce maná y celestial comida,
gozo y salud del que te come bien;
ven sin tardar, mi Dios, mi Luz, mi Vida;
-desciende a mí, hasta mi alma ven (2).



Monitor: 2º Misterio: Jesús nos dice que Él es el Pan de Vida.

Lector: «En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: "¿Qué debemos hacer para obrar como Dios quiere?". Jesús les respondió: "La obra de Dios consiste en que crean en Aquel que El ha enviado". Ellos entonces le dijeron: "¿Y qué señal nos das Tú para que viéndola creamos en Tí? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del Cielo les dio a comer" Jesús les respondió: "En verdad, en verdad les digo: No fue Moisés quien les dio el pan del cielo. Es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo, porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo". Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Y Jesús les contestó: "Yo soy el Pan de la Vida. El que venga a mí no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed".» (Jn 6,28-35)

Se reza el Padrenuestro, diez Avemarías y el Gloria.

Monitor:  Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.
Todos: Sea por siempre bendito y alabado, Jesús Sacramentado.

Monitor:  Jesús nos dice que la obra de Dios consiste en que creamos en Aquel que el Padre ha enviado. Jesús nos dice que El es el Pan Vivo que ha bajado del Cielo, El es en quien debemos creer para agradar al Padre. Expresemos nuestra fe en Jesucristo respondiendo a cada oración: «En Tí creemos, Señor».
Todos: En Tí creemos, Señor

Lector: Porque creemos, Jesús, que Tú eres el Pan Vivo que ha bajado del Cielo, te decimos...
Porque creemos, Jesús, que Tú estás realmente presente en el Pan y el Vino que recibimos en la Eucaristía, te decimos...
Porque creemos que en cada Eucaristía revivimos tu Pasión, Muerte y Resurrección, te decimos...
Porque creemos Señor, que si comemos tu Cuerpo y bebemos tu Sangre tendremos Vida Eterna, te decimos...
Porque creemos Señor Jesús, que tu Carne es verdadera comida, y tu Sangre es verdadera bebida, te decimos...
Porque creemos Jesús, que al recibirte en la Eucaristía nos hacemos uno contigo y con tu Padre, te decimos...
Porque creemos Señor, que al compartir la Eucaristía nos unimos a toda la Iglesia en un solo cuerpo, te decimos...

Monitor: Jesús está realmente presente ahí en el Altar, frente a nosotros, esperando que creamos en El, que lo adoremos y que lo amemos. Cantamos: Jesucristo, danos de este pan.

Canto de meditación:

«MI JESÚS SACRAMENTADO»

Mi Jesús sacramentado,
yo te adoro y te bendigo,
porque oculto en el sagrario,
has querido estar conmigo (2).

Jesús Hostia inmaculada,
inmolada por bien mío,
que mi alma sea tu morada,
amantísimo Dios mío (2).

Tú eres mi Jesús amado,
el esposo prometido,
de las almas el deseado,
eres mi Jesús querido (2).

Eres tú la flor del campo,
lirio hermoso de los valles,
y de mi alma dulce encanto,
mi Jesús Tú bien lo sabes (2).



Monitor: 3º Misterio: Jesús nos promete que quien come su Cuerpo y bebe su Sangre, tendrá la Vida Eterna.

Lector: «En aquellos días, Jesús enseñaba a las muchedumbres diciendo: "En verdad, en verdad les digo: El que cree tiene vida eterna. Yo soy el Pan de la Vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y murieron. Este Pan que baja del Cielo es para que quien lo coma no muera. Yo soy el Pan Vivo bajado del Cielo. El que coma de este pan, vivirá eternamente. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día".» (Jn 6, 47-51a.54)

Se reza el Padrenuestro, diez Avemarías y el Gloria.

Monitor: Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.
Todos: Sea por siempre bendito y alabado, Jesús Sacramentado.

Monitor:  Al dejarnos el regalo de su Cuerpo y Sangre en la Eucaristía, Jesús nos dejó también la esperanza en que no moriremos jamás. Sembró en nosotros la confianza de que si comemos su Cuerpo y bebemos su sangre, tendremos Vida Eterna. Vamos a manifestar nuestra confianza en la promesa de Jesús, respondiendo a cada oración: «En ti confiamos Señor».
Todos: En ti confiamos Señor

Lector: Porque Tú nos prometiste que quien come tu cuerpo y bebe tu sangre tiene Vida Eterna, te decimos...
Porque todos los domingos nos das la oportunidad de comulgar, y de hacernos parte de Tí, te decimos...
Porque tu misericordia dura para siempre, eres compasivo y lento para el enojo, te decimos...
Porque en momentos de soledad y amargura levantamos nuestro grito al cielo y tenemos plena seguridad de tu presencia, Señor, te decimos...
Porque sabemos que Tú nos resucitarás en el último día, te decimos...
Porque quisiste quedarte entre nosotros hecho pan y vino para acompañarnos y darnos fuerza, te decimos...
Porque nos prometiste que estarás con nosotros hasta el fin de los tiempos, te decimos...

Monitor: Jesús está realmente presente ahí en el Altar, frente a nosotros, esperando que creamos en El, que lo adoremos y que lo amemos. Cantamos: Vive Jesús, el Señor.

Canto de meditación:

«BENDIGAMOS AL SEÑOR»

Bendigamos al Señor, que nos une en caridad
Y nos nutre con su amor, en el Pan de la Unidad
¡Oh Padre nuestro!

Conservemos la unidad, que el Maestro nos mandó,
donde hay guerra que haya paz, donde hay odio que haya amor.
¡Oh Padre nuestro!

El Señor nos ordenó devolver el bien por mal,
ser testigos de su amor, perdonando de verdad.
¡Oh Padre nuestro!

Al que vive en el dolor y al que sufre en soledad,
entreguemos nuestro amor y consuelo fraternal.
¡Oh Padre nuestro!



Monitor: 4º Misterio: Jesús nos anuncia que al comer su Cuerpo y beber su Sangre, nos hacemos uno con El, y El se hace uno con nosotros.

Lector: «En aquellos días, Jesús enseñaba a las muchedumbres diciendo: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Al igual que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.".» (Jn 6,55-57)

Se reza el Padrenuestro, diez Avemarías y el Gloria.

Monitor:  Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.

Todos: Sea por siempre bendito y alabado, Jesús Sacramentado.

Monitor: Jesús nos enseñó que por medio de la Eucaristía nos hacemos uno con El, y El se hace uno con nosotros. Esto nos llena de alegría porque Dios mismo nos permite sentir su presencia dentro de nosotros, y esta alegría nos mueve a alabarlo desde lo más profundo de nuestro ser. Nos unimos a la alabanza respondiendo a cada oración: «Te alabamos Señor».
Todos: Te alabamos Señor

Lector: Porque estás ahí presente en la Eucaristía, queremos decirte...
Porque te haces uno con nosotros y nos permites ser uno contigo en la Eucaristía, queremos decirte...
Porque por medio de la Eucaristía haces que todos seamos uno en la Iglesia, queremos decirte...
Por el amor de tu entrega en la Cruz para salvarnos y darnos Vida Eterna, queremos decirte...
Porque en los momentos de sufrimiento y de vacío en nuestra alma, Tú nos alimentas y nos das vida con el pan divino de la Eucaristía, queremos decirte...
Porque contigo se alegra nuestro corazón, queremos decirte...
Porque al recibirte inundas nuestras almas de una profunda alegría, queremos decirte...
Porque al recibirte en la Eucaristía, sanas las heridas de nuestra alma, queremos decirte...

Monitor: Jesús está realmente presente ahí en el Altar, frente a nosotros, esperando que creamos en El, que lo adoremos y que lo amemos. Cantamos: Eucaristía.

Canto de meditación:

«CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES»

Cantemos al Amor de los Amores 
Cantemos al Señor, 
Dios está aquí 
Vengan adoradores, 
Adoremos, a Cristo Redentor 

Gloria a Cristo Jesús, 
Cielos y tierra, bendigan al señor 
Honor y gloria a Ti, rey de la gloria 
Amor por siempre a Ti Dios del Amor

Unamos nuestra voz a los cantares 
del Coro Celestial, 
Dios está aquí, al Dios de los Altares 
alabemos con gozo angelical.

Gloria a Cristo Jesús...

Los que buscáis solaz en vuestras penas
y alivio en el dolor;
Dios está aquí,
y vierte a manos llenas
los tesoros de divinal dulzor. 

Gloria a Cristo Jesús...



Monitor: 5º Misterio: La institución de la Eucaristía en la Ultima Cena.

Lector: «Sabiendo Jesús que iba a ser entregado, reunió a los Doce para cenar. Mientras estaban comiendo, Jesús tomó pan y lo bendijo, lo partió, y dándoselo a sus discípulos dijo: "Tomen y coman, éste es mi Cuerpo". Luego tomó una copa, y luego de dar gracias se las dio diciendo: "Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre de la Alianza, que será derramada por muchos para el perdón de los pecados". Y agregó: "Hagan esto en memoria mía".» (Mt 26,26-28; 1Cor 11,25)

Se reza el Padrenuestro, diez Avemarías y el Gloria.

Monitor:  Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.
Todos: Sea por siempre bendito y alabado, Jesús Sacramentado.

Monitor: Al dejarnos su Cuerpo y su Sangre, Jesucristo nos hizo dos grandes regalos: primero, su presencia en nuestras vidas de una forma visible, como alimento, y segundo, la Vida Eterna, que es el regalo más grande que podría habernos hecho. Concientes de la maravilla de sus presentes, queremos darle gracias sinceramente. Lo hacemos, respondiendo a cada oración: «Gracias Señor».
Todos: Gracias Señor

Lector: Porque al recibir tu Cuerpo y Sangre nos fortaleces en la fe, te decimos...
Porque con tu Cuerpo revives nuestro espíritu, te decimos...
Porque te ofreces cada domingo en la Eucaristía, te decimos...
Por la fuerza que nos renuevas en cada Eucaristía, te decimos...
Porque a pesar de nuestras miserias, te entregas a nosotros sin condiciones y con amor, te decimos...
Porque en cada Misa nos esperas para regalarnos una vez más tu Cuerpo y tu Sangre, te decimos...
Porque en cada Comunión, no miras nuestros pecados, sino nuestra fe, te decimos...

Monitor:  Jesús está realmente presente ahí en el Altar, frente a nosotros, esperando que creamos en El, que lo adoremos y que lo amemos. Cantamos: Como Cristo nos amó.

Canto de meditación:

«BENDITO, BENDITO SEA DIOS»

Bendito, bendito, bendito sea Dios,
los ángeles cantan y alaban a Dios (2).

Yo creo, Jesús mío, que estás en el altar, 
oculto en la hostia te vengo a adorar ( 2 )

Espero, Jesús mío, en tu suma bondad, 
poder recibirte con fe y caridad ( 2 )

Por el amor al hombre moriste en una cruz 
y al cáliz bajaste por nuestra salud ( 2 )

Jesús, Rey del cielo está en el altar, 
su Cuerpo, su Sangre, nos da sin cesar ( 2 )

Entre sus ovejas está el Buen Pastor, 
en vela continua lo tiene el amor ( 2 )



Enseguida sigue la bendición con el Santísimo Sacramento si hay un ministro ordenado presente, si no, se hace la reserva.

Canto final:

«MI ALMA GLORIFICA AL SEÑOR»

Mi alma glorifica al Señor, mi Dios
gózase mi espíritu en mi Salvador.
Él es mi alegría, es mi plenitud,
Él es todo para mí.

Ha mirado la bajeza de su sierva,
muy  dichosa me dirán todos los pueblos,
porque en mí ha hecho grandes maravillas
el que todo puede, cuyo nombre es: Santo.

Su clemencia se derrama por los siglos
sobre aquellos que le temen y le aman;
desplegó el gran poder de su derecha,
dispersó a los que piensan que son algo.

Derribó a los potentados de sus tronos,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a sus padres,
a Abraham y descendencia, para siempre.

miércoles, 30 de octubre de 2019

«Santo Rosario en PDF»... Ideal para imprimir»...

El padre Luis Gerardo Montemayor M.C.I.U., ha hecho un tríptico del Santo Rosario que se puede imprimir en tamaño oficio (Legal en U.S.A.). Le agradecemos mucho su aportación que seguro será de gran utilidad para muchos.

sábado, 8 de junio de 2019

«Rezando el Rosario con la Madre María Inés»... Rosario Meditado con la beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento (Esquema 2)


Agradezco al grupo de hermanas Misioneras Clarisas que se dieron a la tarea de elaborar una serie de esquemas para rezar el Santo Rosario con meditaciones de los escritos de la beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento. Este es el segundo de ellos. Lo comparto, con algunas adaptaciones para que todos, sea cual sea nuestra vocación o estado de vida, los podamos utilizar.


INTRODUCCIÓN

«Presenta en el rezo del Santo Rosario los intereses todos de Jesús, únicos por los que tu corazón palpite, representándole con viva fe, las necesidades de tu Madre la Santa Iglesia, que son tuyas propias, y pon ante el Inmaculado Corazón de María las masas inmensas de paganos, de infieles que aún no han recibido la Fe en su Divino Hijo».


MISTERIOS GOZOSOS

PRIMER MISTERIO
«LA ANUNCIACIÓN»

«Y a mí, ¿Qué me dice Jesús amado desde la obscuridad profunda del seno de tu Madre? ¡Ah!, ¡qué divinas enseñanzas!, ¡qué humildad la tuya y la de tu Madre Santísima! ¡Todo un Dios reducido a la impotencia más completa!... Me enseñas a ser humilde, a que ame la obscuridad y el olvido, el desprecio de todo lo que no seas Tú o a Ti me lleve… Me incitas a que abandone yo el cielo de los puros afectos, el cielo de todos mis gustos, para imitarte a Ti, en lo que yo pueda, y dejándolo todo por tu amor. “Heme aquí dispuesto a cumplir tu santísima voluntad”,  cualquiera que ella sea, cuésteme lo que me cueste».


SEGUNDO MISTERIO
«LA VISITA DE MARÍA SANTÍSIMA 
A SU PARIENTA ISABEL»

«La caridad de Cristo, desde el momento en que empezó a habitar en su seno, más esplendorosa aun, más viva, ardía en su inmaculado corazón, llevando tras sí, esas ansias de inmolarse, de darse, de entregarse, prodigarse en bien de sus prójimos. Ella ya sentía en su alma la necesidad de practicar, lo que más tarde su hijo divino proclamaría como bienaventuranza. Ya sentía ese impulso irresistible de ver a Dios, en sus semejantes, en cumplimiento de lo que más tarde el Verbo diría: “Todo cuanto hagan con uno de estos mis pequeñitos, conmigo lo hacen”. Y aquella otra y definitiva bendición, con que el Hijo de Dios distinguirá, al fin de los tiempos a los suyos, de los que no lo son: “Vengan,  benditos de mi Padre, a la gloria que les tengo preparada desde la eternidad; porque tuve sed y me dieron de beber, tuve hambre y me dieron de comer, estuve desnudo y me vistieron, encarcelado y me visitaron, enfermo y me socorrieron”… ellos responderán entonces: ¿cuándo tuviste sed y te dimos de beber?, cuándo hambriento y te dimos de comer?

Y María, la reina de las virtudes, de los ángeles y de los santos, sería  la que primero diera el ejemplo, y la practicara durante toda su vida esa virtud, de la cual ha dicho el mismo Jesús: “que borra la multitud de los pecados”.»


TERCER MISTERIO
«EL NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS»

«Nos habla el Hijo de Dios, cuando concibe en su mente el hacerse Hombre por salvar al hombre. Este Dios creador de quien dependen todas las cosas y a quien la naturaleza toda rinde adoración, este Dios tres veces santo a quien continuamente adoran los nueve coros de ángeles por Él creados, proyecta descender a la tierra, abandonar su hermoso cielo en donde es tan feliz y tomar entre nosotros la forma de un hermosísimo Niño; y ahí entre las pajas del pesebre, reclinado apaciblemente con unos pobres pañales que los envuelven y tiritando de frío, clama muy alto: “Aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón”.»


CUARTO MISTERIO
«LA PRESENTACIÓN DE JESÚS 
EN EL TEMPLO»

«Si en Jesús todo fue proporcionado a su edad, no saliéndose para nada de la vida ordinaria de los demás, con cuánto cariño y veneración debo yo seguir en todo, la vida común, considerando esta práctica, como mi máxima penitencia, como la piedra de toque que debe marcar mi progreso, mi perfección.»


QUINTO MISTERIO
«EL NIÑO ESÚS PERDIDO 
Y HALLADO EN EL TEMPLO»

«"Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos”. Si Jesús de Nazaret obedecía con rendimiento, sujetándose a la jerarquía establecida por Dios, ¡con cuánta mayor razón debo yo obedecer, yo que soy polvo y ceniza!

Dios mío, enséñanos a ser obedientes a tus voluntades, a tus disposiciones, a los que nos has puesto para que nos dirijan, nos guíen, nos ayuden.  No permitas que nuestro propio juicio se sobreponga a esta tu Voluntad, pues no seríamos felices, ni cumpliríamos en la tierra el fin para el que fuimos creados, ya que, desobedeciendo nos rebelaríamos a tu amor.»


MISTERIOS DE LA LUZ


PRIMER MISTERIOS
«EL BAUTISMO DE JESÚS 
EN EL RÍO JORDAN»
(Mt 3,13-17)

«Almas, Jesús, almas para la Santísima Trinidad. Almas que tú creaste, que formaste en las que te incrustaste todo entero por el santo Bautismo. Pero cuántos millones de ellas, desde la creación, han vivido sin la gracia sobrenatural; no ha habido quien regenere sus almas en las aguas saludables del Bautismo. ¿Qué pasa, Señor, si las creaste por amor?»


SEGUNDO MISTERIO
«LA AUTORREVELACIÓN 
EN LAS BODAS DE CANÁ»
(Jn 2,1-11).

«La castidad por el Reino de los Cielos, que profesan los religiosos debe ser estimada como un singular don de la gracia. Ella libera de modo especial el corazón del hombre para que se inflame más en el amor a Dios y a todos los hombres y, es por lo mismo, signo peculiar de los bienes celestiales y medio aptísimo para que los religiosos se dediquen con alegría al servicio divino y a las obras de apostolado. Evocan así ellos ante todos los cristianos aquel matrimonio instituido por Dios y que habrá de tener en el siglo futuro su plena manifestación, por el que la Iglesia tiene a Cristo por único esposo».


TERCER MISTERIO
«EL ANUNCIO DEL REINO DE DIOS
Y LA INVITACIÓN A 
LA CONVERSIÓN»
(Mc 1,14-15).

«Hacerlo todo, todo, porque Él sea conocido y amado por todos los habitantes de este mundo» (Carta circular no. 13 del periodo 1973-1985). «El misionero pone ante el Inmaculado Corazón de María las masas inmensas de paganos, de infieles, que aún no han recibido la fe de su Divino Hijo; le hace ver cómo también por ellos derramó su Sangre Preciosa, y aplica a cada uno de ellos los méritos de la redención».


CUARTO MISTERIO
«LA TRNASFIGURACIÓN»
(Mt 17, 1-7).

«El monte de la transfiguración, tan glorioso para Cristo Jesús, en donde San Pedro quería hacer tres tiendas. El monte que vio la gloria del Salvador, oculta bajo los velos mortales » (Estudios y Meditaciones - Sobre los santos evangelios  f. 637). «Nuestro criterio tiene que unificarse con el de Cristo, su Evangelio, su Pasión, su Muerte y su Resurrección, esto y no otra cosa».


QUINTO MISTERIO
«LA INSTITUCIÓN 
DE LA EUCARISTÍA»
(Lc. 22, 14-20)

«¡Hablar de la Eucaristía!, del don más precioso y delicado de tu amor, ¡oh Dios mío!, es tanto como pretender penetrar en tu corazón y traducir al humano lenguaje los latidos más tiernos de tu amor por los hombres» (La Eucaristía y las misiones – Reflexiones y consejos pág. 638, f. 1389). «Hemos tenido la dicha de comerte en tu Eucaristía. Te hemos comido, te comemos todos los días, y te llevamos muy adentro del corazón» (Ejercicios Espirituales de 1950). «La misión de Jesús visible en el mundo ya terminó, Él ya acabó su carrera, más se quedó en la Eucaristía hasta la consumación de los siglos para seguir desde allí siendo el promotor, el auxiliador, el sostén, el refrigerio, el agua, el consuelo de todos aquellos que quieren como Él: “pasar por el mundo haciendo el bien”».


MISTERIOS DOLOROSOS


PRIMER MISTERIO
«LA ORACIÓN DE JESÚS 
EN EL HUERTO»

«Gracias te doy Jesús, muy sinceras por estos tragos de amargura que me has hecho apurar, mi corazón ha rebozado de ella y se ha sentido muy feliz de tener esto que ofrecerte, ha habido momentos que te ha dicho: “si es posible que pase de mí este cáliz”… pero al momento: qué bueno Jesús, que puedo sufrir esto por tu amor, que puedo soportar por el amor de tu amor, el dardo que hiere la fibra de mi amor».


SEGUNDO MISTERIO
«LA FLAGELACIÓN»

«Quiero sufrir con un corazón fuerte, con ánimo sereno, y aunque me sienta abatida, rogaré para no perder la paz del alma. Quiero hacer todas mis acciones, aun las más triviales con amor puro, para consolar a Jesús, para alegrar a mi Madre».


TERCER MISTERIO
«LA CORONACIÓN DE ESPINAS»

«Pondré mi corazón en esa Pasión con todas sus circunstancias, para que se me imprima de tal manera, que nunca se pueda apartar mi pensamiento de esta cruelísima Pasión; y me sea aliento, refrigerio y consuelo en todos los trances de mi vida, sobre todo cuando tuviere que beber del cáliz amargo del Señor, si le pluguiere dármelo a gustar. Pero en lo que ha de hacer hincapié mi pensamiento es en llevar la compasión y la ternura a mi corazón, para sentir ahí, hondo pesar de las penas de este Jesús dulcísimo, viendo yo en mis pecados el motivo de este tormento íntimo y los instrumentos de sus dolores exteriores».


CUARTO MISTERIO
«JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS»

«¡Oh!, cuán conmovedor es contemplar el cuadro de la Pasión y llorar porque la principal causa fueron mis pecados; pero alegrarme también, porque con estos tesoros infinitos puedo comprar muchas almas para el cielo y así hacer efectiva en muchas almas la Redención».


QUINTO MISTERIO
«CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE 
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO»

«Lo extienden sobre la cruz y taladran sus manos sacrosantas con gruesos clavos, después lo levantan sin consideración alguna y siente en su cuerpo la restiración de todos sus miembros. Tiene una sed abrazadora, el dolor de su Madre quien está ahí le martiriza atrozmente. Los judíos blasfeman de Él, el ladrón lo injuria, y sus labios no exhalan una queja, su corazón y su alma están en el Padre, a quien dirige su tierna y ardiente oración, al sentir la inmensa desolación, el abandono de este buen Padre: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" Es su última, su suprema lección… es éste su continuo grito: “Aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón”. Y yo que le escucho,  que lo adivino en todas las cosas, ¿no, aprenderé de este Divino Maestro a ser mansa y humilde como Él? Si Tú, Jesús mío, esculpes en mi corazón esta sentencia con letras  de fuego, él no rehusará seguirte en la humillación, hazlo así, te lo pido por el corazón humildísimo de tu Madre, porque para ser tus delicias quiso ser: mansa y humilde de corazón».


MISTERIOS GLORIOSOS


PRIMER MISTERIO
«LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR»

«Nuestra vida tiene que tener como ideal, como ejemplo a Cristo, y a Cristo resucitado, contemplarlo en la gloria de su resurrección, para animarse a seguirlo en su vida de trabajos, afrentas y menosprecios».


SEGUNDO MISTERIO
«LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR»

«Comprendiendo Jesús que aun cuando viniera el Consolador, nos quedaríamos tristes sin su compañía, nos asegura que no nos dejará huérfanos. Es la promesa de la Eucaristía. Sin la Eucaristía nos sería imposible la vida. Con Él todas las amarguras son dulces, todas las incomprensiones: amables; Él todo lo comprende, lo suaviza y lo mitiga».


TERCER MISTERIO
«LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO»

«Haz  que descienda con sus siete dones el Espíritu de Verdad, y que me penetre, me trasforme, me unifique, me convierta en ascuas ardientes, para tu gloria, por las almas. El Espíritu Santo se glorifica cuando ve secundada su acción en el alma que tanto ama. Unifícanos en tu Santo Espíritu para que no seamos sino una cosa en la Beatísima Trinidad».


CUARTO  MISTERIO
«LA ASUNCIÓN DE LA 
SANTÍSIMA VIRGEN AL CIELO»

«Siendo como eres tan tierna Madre mía, tan solícita y buena, ¿cómo es que hay muchas almas que no te aman, otras que te aman tan superficialmente?, sí, superficialmente, porque no saben profundizar en las ternuras sin fondo de este abismo de tu corazón de Madre. ¡Ni yo misma, Madre, a quien has regalado tanto, a quien has prodigado tus más dulces ternuras, he sabido corresponder!
¡Qué todos los hombres se sientan como yo, atraídos irresistiblemente a ti, Madre mía! ¿Qué no harás por ellos? Sí, yo lo sé, ¡tendrás para ellos ternuras deliciosas, amores exquisitos! Entonces comprenderán ellos que los amores que hasta entonces han gustado son efímeros».


QUINTO MISTERIO
«LA CORONACIÓN 
DE MARÍA SANTÍSIMA»

«Porque mi Madre reine en tantos y tantos hogares, porque ella haga amar a su Hijo divino, porque todos esos pueblos la proclamen su patrona, su reina, daría mil vidas si pudiera. Yo quiero Madre adorada, llevar tu cariño, tu amor, tu ternura, tus delicadezas a todos los pueblos de la tierra, quiero enamorar a todos de ti, quiero decirles cuánto los amas, quiero que te conozcan para que te amen.
Déjame Madre que te lleve por el mundo entero, concédeme la inmensa gracia de hacerte amar de todos los pechos, concédeme la dicha de que Jesús reine en todas partes, sentado en el trono augusto de tu purísimo corazón».

ACCIÓN DE GRACIAS

«¡Gracias Madre mía! ¡Cuántas, incontables, son las gracias que te debo Madre    mía! Sin ti, ¿qué sería de mí? Y ahora Madre, una gracia más: que te ame como he deseado toda mi vida, que en este continuo pensar de mi corazón en ti, en ese continuo ofrecerte mis obras, en este mi deseo inmenso que tú conoces de hacerte amar y conocer de todas las creaturas, tenga el primer lugar, la imitación de tus virtudes, para que, siendo muy parecida a ti, merezca llamarme tu hija».


ORACIÓN FINAL

«Dame tu luz para que acierte a hacer en todo tu adorable voluntad y para inculcarla muy profundamente en todos los que me has dado”. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén».

viernes, 7 de junio de 2019

«Todo Misionero ama entrañablemente a María» Rosario Meditado con la beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento (Esquema 1)


Agradezco al grupo de hermanas Misioneras Clarisas que se dieron a la tarea de elaborar una serie de esquemas para rezar el Santo Rosario con meditaciones de los escritos de la beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento. Este es el primero de ellos. Lo comparto, con algunas adaptaciones para que todos, sea cual sea nuestra vocación o estado de vida, los podamos utilizar.


INTRODUCCIÓN

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno.
Propongo firmemente no volver a pecar y confío que por tu infinita misericordia me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén

- Señor abre mis labios,
- y mi boca proclamará tu alabanza.
Todo discípulo–misionero de Cristo ama entrañablemente a María, experimenta ese gozo exterior, que, saliendo de lo más íntimo del corazón, se traduce en hablar de ella, en dulces cantares a ella. Porque aunque es cierto que el amor acendrado reside en lo más profundo del corazón, también es cierto, que la llama que arde en el corazón, cuando es intensa, no puede menos de salir al exterior con esas tiernas manifestaciones que a ella también agradan tanto.

María, la contemplativa por excelencia, después de los grandes elogios que recibió del enviado de Dios, pronuncia su fíat salvador, ese fíat por el cual todos seremos salvados, si cooperamos como ella, si como ella creemos en la voluntad santísima de Dios.

Concédenos Virgen Santa que, por la atención constante a cumplir en todo momento la santa voluntad de Dios, y a vivir abandonados en absoluto al divino beneplácito, en una continua oración interior con el Huésped de nuestro corazón, lleguemos en la tierra a esa no ininterrumpida presencia de Dios que será en el cielo nuestra única ocupación.

MISTERIOS GOZOSOS

PRIMER MISTERIO 
«LA ANUNCIACIÓN»

«Ah Señor y Dios mío!, me conmueve y enternece tu predilección por la mujer. De mil maneras habrías podido enviar a tu Hijo al mundo, y sin embargo no quisiste otro medio que esta Purísima Virgen. Y hoy Madre, que has sido elevada sobre todos los ángeles y santos por tu dignidad de Madre de Dios, tu chiquilla no quiere quedarse sin tributar a su Madre sus homenajes, sus alabanzas, sus ardientes saludos. Y qué más puedo decirte María mía que, “Ave María…” Sí, ¡Ave María! ¡Señora y Madre mía! ¡Qué dulce melodía debe ser ésta para tus oídos virginales! ¡Qué de recuerdos para tu amante corazón! Aquella tu pobre casita de Nazaret, aquel pequeño cuartito en el que recogida en la más ardiente oración tu alma santa se unía a Dios, la aparición del arcángel San Gabriel, su salutación, su promesa, tu bendito  “fíat” y  luego… el Verbo, el Hijo de Dios en tus purísimas entrañas… El arcángel se va al cielo, y tú, Reina, quedas con el Cielo mismo dentro de ti.
¿Verdad Madre, que cada vez que escuchas pronunciar con fervor el “Ave María”, todos estos dulcísimos recuerdos invaden tu corazón?»

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


SEGUNDO MISTERIO
«LA VISITA DE MARÍA SANTÍSIMA A SU PRIMA SANTA ISABEL»

«Cuando ya tenía la dicha de poseer en su tálamo sagrado al Verbo de Dios, cuando todo la convidaba al retiro y a la oración silenciosa, Ella, la humilde María, la siempre escogida María se “dirige presurosa a las montañas de Judea, a una ciudad de la tribu de Judá, y habiendo entrado en la casa de Zacarías, saludó a Isabel.

¿Qué iba a hacer la Virgen pura, la llena de gracia, el tabernáculo de la divinidad, a aventurarse por esos caminos pesados y solitarios? ¿Ella, la tierna doncellita, la contemplativa María?

Iba a cumplir un deber de caridad, iba a presentar a su prima Isabel todos los servicios que su estado requería, iba a darle el parabién por la misericordia que Dios le había hecho, iba a congratularse con ella y a alabar juntas al Señor por sus inmensos beneficios; iba a santificar, aun antes de nacer, al que iba a ser el precursor de su Hijo; iba a llenar de júbilo ese hogar que tanto había sufrido.
¡Qué ejemplos me das, Madre Santísima! Tú, la tiernecita niña, la Madre del Mesías, la Reina de cielos y tierra, ofrecerse a prestar los humildes servicios de los sirvientes.

¡Oh poder de la Caridad! ¡Oh vínculo de amor que nos une a Dios! ¡Oh divina virtud por la que seremos juzgados! ¡Oh reina hermosísima (se refiere a la Caridad) que sola prevalecerás en la gloria de las tres virtudes teologales!»

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


TERCER MISTERIO
«EL NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS»

«Aquel dulcísimo y hermosísimo Niño, aquella purísima y encantadora Virgen, aquel santísimo  y humildísimo San José... y todo lo demás de cueva, pajas, pañales, y frío, ¿no llegan hasta el alma y tocan sus fibras? ¿No la conmueven de amor y gratitud?

¡Ah, se necesitaría tener corazón de piedra para no enternecerse ante semejante espectáculo. Oh Jesús, ¿quién te temerá, tan chiquitín y hermoso? ¿Quién no escuchará la elocuencia de tu silencio? ¿Quién no se sentirá movido a amar más a un Dios que se hace niño, sólo por mi amor? ¿Quién no querrá imitarte en la pobreza que brilla aquí?

Yo sí quiero niño mío. Quiero que la pobreza sea mi dueña, quiero dejarme cautivar por ella, para cautivarte a Ti. Oh sí, dame la pobreza de espíritu, de corazón y de cuerpo».

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


CUARTO MISTERIO
«LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO»

«Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor (Lc. 2,22.,39). El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y  la gracia de Dios estaba con Él.

Si Jesús iba creciendo en sabiduría, edad y gracia, delante de Dios y de los hombres, como nos dice el Santo Evangelio, ¡cómo debería yo crecer, progresar de virtud en virtud, para parecerme a mi divino Modelo!»

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


QUINTO MISTERIO
«EL NIÑO JESÚS PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO»

«Madre mía, tú que recibiste la obediencia pronta, alegre y afectuosa de tu hijo, alcánzame Madre, que llegue a ser en ella muy semejante a este divino modelo!»

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


MISTERIOS DE LA LUZ

INTRODUCCIÓN

«Para que tu alma se conserve siempre pura y buena, ama muchísimo a tu Madre del cielo; si la amas, ella te amará también inmensamente, te cuidará momento por momento, te librará de todos los peligros. Reza, en su honor, todos los días, el santo Rosario, y ella, tu Madre, te llenará de gracias».
(Carta a su sobrino Luis Emilio el 21 de junio de 1944).

O bien:

«El Santo Rosario, fuente de energía y banco celestial, donde se negocian los intereses de Jesús»
(Lira del Corazón, 1ª parte, cap. VIII).


PRIMER MISTERIO
«EL BAUTISMO DEL SEÑOR»

Pidamos abandono absoluto en la Voluntad del Padre

«El día que recibiste el santo bautismo, toda la Santísima Trinidad vino a habitar en tu alma, ha hecho en ella su morada, aún vive en ella, puesto que solo el pecado mortal arroja del alma a Dios».
(Carta a su sobrino Luis Emilio en su Primera Comunión, f. 1330).

O bien:

«Cómo debemos agradecer la gracia inmensa del bautismo, que nos hizo hijos de Dios sin mérito de nuestra parte, sino que gratuitamente lo recibimos».
(Carta colectiva desde Japón en 1953).

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


SEGUNDO MISTERIO
«LA AUTOREVELACIÓN
PRIMER MILAGRO EN LA BODAS DE CANÁ»

Pidamos ir a Jesús por María

«La dulce solicitud de la Madre de Jesús al ver la carencia de vino “Hijo, no tienen vino”. Pero Él le contesta que no ha llegado su hora. Pero Ella que se siente Reina y Madre, y sabe que su Hijo accederá, con su dulce autoridad manda que se llenen la hidrias...

El Hijo de Dios anticipó su hora a ruegos de su Madre; así le debemos pedir siempre a esta Madre amorosísima interceda por nosotros para que anticipe la hora señalada por Dios en el orden a la santificación, y en general a todo orden de cosas, principalmente cuando son espirituales».
(Ejercicios espirituales de 1950 –  f. 884.  pág. 457).

O bien:

«¿Que será cuando el esposo divino, después de una vida santa, plena de abnegación, de entrega a los demás por amor a él, de pureza y sacrificio, podamos sentir, en los umbrales de la eternidad, el beso dulcísimo acogedor del Amado, que nos invita a entrar en su gozo para siempre?»
(Carta colectiva desde Moravia, Costa Rica, el 26 de febrero de 1979).

O bien:

«El misionero, penetrado de su papel de mediador entre Jesús y los hombres, lleva consigo a todas las almas y pone en boca de todas ellas, las alabanzas que él dirige a Dios».
(Lira del Corazón).

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


TERCER MISTERIO
«LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO»

Pidamos poner nuestra miseria al servicio de la Misericordia.

«¡Concédeme que te dé a conocer al mundo entero, que te amen todos, como yo te quiero amar!»
(Pensamientos, 263).

O bien:

«Que yo coopere, por tu misericordia, a la extensión de tu Reino. Tú Jesús mío, que te gozas en consentir, que tus hijos se sientan necesarios a tu corazón, para la difusión del Evangelio, sacia los deseos de mi alma, colma los anhelos de mi corazón, que todos ellos no tienden sino a hacerte amar…»
(Ejercicios Espirituales de 1944).

O bien:

«Para que el apostolado sea fecundo; para que esas horas a veces amargas, agotantes, en que el alma se prodiga en favor de los prójimos, no la enerven (disminuir la fuerza, el vigor), necesita indispensablemente, hablar a solas con su Dios, comunicarse con él de corazón a corazón, vaciar su alma toda entera, con sus anhelos, sus victorias y derrotas en el océano de infinita ternura del corazón de Jesús».

O bien:

«Y entonces, de la fusión de esos dos abismos, brotará la llama ardiente que el alma apóstol difundirá por todo el mundo».
(Contemplación y apostolado – consejos y reflexiones  pág. 619, f. 1371).

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


CUARTO MISTERIO
«LA TRASFIGURACIÓN»

Pidamos testimoniar con nuestras vidas que la Pasión es el camino a la Resurrección.

«Recordemos que antes del domingo de Resurrección está el viernes santo y con ello quiero decirles, que si como debe ser, queremos hacer realidad en nosotros el misterio de Cristo, este debe ser completo, sin mutilaciones.

Si aceptamos y lo seguimos en el gozo de la Resurrección, sepamos seguirlo con alegría en el dolor en todas sus formas.

No retiremos la ofrenda cuando viene la prueba, cualquiera que esta sea. Sepamos estar con Cristo también en el huerto de Getsemaní. No lo dejemos solo, sigámoslo de ahí hasta el calvario, hasta la tumba, seguros de que así, y solo así, estaremos con él en su triunfo, en su Resurrección».
(Carta Circular No. 16 Período 1973-1985 en la Solemnidad de la Resurrección del Señor. f. 5712).

O bien:

«Que cada uno colabore a hacer de cada una de nuestras comunidades "una comunidad pascual" una comunidad que "anuncie a Cristo Resucitado", una comunidad "Epifanía", una comunidad "testimonio" de que cree en lo que anuncia, que vive lo que cree y que predica lo que vive».
(Carta circular del 26 de marzo de 1978).

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


QUINTO MISTERIO
«LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA»

Pidamos Adorar a Jesús en los sagrarios del mundo entero.

«Quiso quedarse con nosotros en la Eucaristía para ser nuestro alimento, nuestro sostén, nuestra guía, nuestro amor, nuestro inseparable compañero del destierro».
(Cartas colectivas).

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


MISTERIOS DOLOROSOS

PRIMER MISTERIO
«LA ORACIÓN DE JESÚS EN EL HUERTO»

«Jesús agoniza en el huerto e invade su alma el temor, el tedio, la angustia.  ¡Tan feliz que vivía en su cielo!...

¿A quién buscan?, pregunta a los sayones que le van a aprehender…  “Yo soy…” Como heridos de un rayo caen todos de bruces… Y sin embargo se deja maniatar y conducir como un cordero… Es que, como Maestro no olvida su lección: “aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón».

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


SEGUNDO MISTERIO
«LA FLAGELACIÓN»

«Se abandona esa noche en manos de sus verdugos, quienes la gastan toda entera en martirizarlo y mofarse de Él… Es llevado de tribunal en tribunal, lo visten como rey de burlas… lo flagelan hasta dejarlo exhausto. "Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón"».

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


TERCER MISTERIO
«LA CORONACIÓN DE ESPINAS»

«Lo coronan de crueles espinas… le vendan los ojos y le preguntan: adivina, ¿quién te hirió? Y Él calla, calla siempre, su mirada es apacible y bondadosa, ruega por sus enemigos, quiere que no olvidemos ser como Él: manso y humilde de corazón».

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


CUARTO  MISTERIO
“JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS”

«Ponen en sus llagados hombros el pesado madero de la Cruz y azotándolo cruelmente, es llevado al Calvario. ¡Cuánto se goza mi alma cuando sabe sufrir con el Corazón de Jesús!, el cáliz no pierde su amargura, pero, no obstante, se torna delicioso… ¡Quién me diera sufrir siempre, siempre para estar más unida a Ti!»

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


QUINTO MISTERIO
“LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE 
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO”

«Contemplo a María Santísima arrobada en éxtasis de amor inefable y dulcísimo, y me la represento después sumergida por entero en el mar de su amargura, destilando de sus dedos mirra delictísima, y, con  su Hijo divino, al pie de la Cruz, ofreciendo al Padre celestial, aquel mismo Hijo que Él, treinta y tres años antes, nos ofreciera de rodillas desde su Trono, entregándoselo ahora a la humanidad cubierto con los pecados de los hombres, hecho el oprobio y deshecho de la plebe, y la cual, el mismo Padre celestial, como horrorizado por tanta iniquidad, rehúsa poner sobre Él sus divinos ojos, haciendo prorrumpir a la excelsa Víctima con esta desgarradora queja: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?”.

He aquí el nuevo Calvario: el Altar, donde de manera incruenta, Jesús hostia sigue inmolándose por nosotros. ¿Y será posible para la esposa dirigir sus ojos a otro lugar que no sea éste? Su corazón miserable debe estar estrechado al de su Amado, contarle a Él sus culpas, sus infidelidades, sus penas, sus amarguras, sus anhelos, sus deseos., allí debe llevar a diario, las almas todas que quiere salvar… allí negociar por sus intereses, allí pedir intensamente perdón por el mundo entero…. Y ojalá, Jesús mío, que después de haber vivido siempre en tu presencia, pudiese también morir de amor al pie de tu altar, entregando al Eterno Padre, a mi amado Padre celestial, en unión con la Víctima sagrada esta miserable y pequeña víctima...»

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


MISTERIOS GLORIOSOS

PRIMER MISTERIO
«LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR»

«Después de la humillación viene la gloria, era imposible que el Padre dejase a su Hijo sumergido en aquel mar de menosprecios, de injurias, de deshonor. Suena la hora solemne de las eternas recompensas, de la gloria suprema, del coronamiento inefable, de la doctrina y milagros del Salvador con su Resurrección».

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


SEGUNDO MISTERIO
«LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR»

«Resucitó Jesús como lo había predicho: a los tres días, para poder ascender después a los cielos y llevar tras sí, a toda multitud de almas que gemían cautivas en el seno de Abraham. En este misterio, tenemos el fundamento de nuestra fe, la esperanza segura para triunfar con Él eternamente en  los cielos».

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


TERCER MISTERIO
«LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO»

«Jesús se ausenta, nos deja en apariencia, se oculta, parece no importarle nuestras tribulaciones, pero no obstante está, es Él mismo quien nos sostiene, quien nos guía, nos fortalece, y su Espíritu pide en nosotros con gemidos inenarrables al Padre, con tal intensidad y fervor, que el Padre no puede menos que escucharle. Nos ha prometido que se quedará con nosotros hasta la consumación de los siglos».

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


CUARTO MISTERIO
«LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN AL CIELO»

«¡Ah Jesús mío!... Tú también lo sabes, un ascensor me llevó al ascensor de tus brazos y este ascensor fue el corazón purísimo de tu Madre, y como me siento tan bien en él, quiera mostrarlo a las almas, en ese suavísimo ascensor irían rápidamente al de tus brazos, y de ellos a tu eternidad feliz».

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.


QUINTO MISTERIO
«LA CORONACIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA 
COMO REINA DE CIELO Y TIERRA»

«María es la reunión de todas las gracias, de todas las perfecciones, en Ella se dieron cita los atributos de Dios, los cuales honró en grado sublime. María, el tabernáculo de la Divinidad, es la digna Madre de Dios, la amada hija del Padre, es la predilecta Esposa del Espíritu Santo, es la excelsa Reina del cielo».

Padrenuestro, 10 Avemarías y Gloria.

LA SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

LAS LETANÍAS

- Señor, ten piedad.
- Señor, ten piedad.

- Cristo, ten piedad.
- Cristo, ten piedad.

- Señor, ten piedad.
- Señor, ten piedad.

- Cristo, óyenos.
- Cristo, óyenos.

- Cristo, escúchanos.
- Cristo, escúchanos.

- Dios Padre celestial,
- . . . ten misericordia de nosotros. (Y esta respuesta se repite a continuación).
- Dios Hijo, Redentor del mundo,
- Dios Espíritu Santo,
- Trinidad Santa, un solo Dios,

- Santa María,
- . . . ruega por nosotros. (Y esta respuesta se repite después de cada alabanza a María).
- Santa Madre de Dios
- Santa Virgen de las vírgenes
- Madre de Cristo
- Madre de la Iglesia
- Madre de la divina gracia
- Madre purísima
- Madre castísima
- Madre virginal
- Madre sin corrupción
- Madre inmaculada
- Madre amable
- Madre admirable
- Madre del buen consejo
- Madre del Creador
- Madre del Salvador

- Virgen prudentísima
- Virgen digna de veneración
- Virgen digna de alabanza
- Virgen poderosa
- Virgen clemente
- Virgen fiel

- Espejo de justicia
- Trono de sabiduría
- Causa de nuestra alegría
- Vaso espiritual
- Vaso digno de honor
- Vaso insigne de devoción
- Rosa mística
- Torre de David
- Torre de marfil
- Casa de oro
- Arca de la alianza
- Puerta del cielo
- Estrella de la mañana
- Salud de los enfermos
- Refugio de los pecadores
- Consuelo de los afligidos
- Auxilio de los cristianos

- Reina de los Angeles
- Reina de los Patriarcas
- Reina de los Profetas
- Reina de los Apóstoles
- Reina de los Mártires
- Reina de los Confesores
- Reina de las Vírgenes
- Reina de todos los Santos
- Reina concebida sin pecado original
- Reina elevada al cielo
- Reina del Santísimo Rosario
- Reina de la familia
- Reina de las misiones
- Reina de la paz

- Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
- perdónanos, Señor.

- Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
- escúchanos, Señor.

- Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
- ten misericordia de nosotros.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios: no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.


ORACIÓN FINAL

Te rogamos Señor, nos concedas gozar de perpetua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, nos veamos librados de las tristezas presentes y gocemos de la eterna alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.