He sabido que muchos católicos indonesios tienen una devoción profunda a esta fiesta y celebran una Misa de Acción de Gracias para cantarle a la Virgen: «Selamat Ulang Tahun Bunda Maria» —la canción de cumpleaños— y comparten pasteles decorados como en un cumpleaños muy familiar. Me imaginé esa escena con mucha ternura: una comunidad sencilla, tal vez después de la Misa, acercándose a María no con grandes discursos, sino con una canción, un pastel y un corazón de hijos. Así también nosotros podemos mirar hoy a la Virgen María, la Madre del Dios por quien se vive, Nuestra Señora de la ternura silenciosa, y decirle con alegría: gracias por haber nacido para Dios y para nosotros.
San Mateo, en la narración de la genealogía de Cristo (Mt 1,18-23), nos cuenta de María y nos hace ir a su desposorio con José. La aceptación de la Virgen del proyecto que Dios le designó da un sentido especial a su vida. Su historia la conocemos muy bien: mujer de pocas palabras y profundo corazón, gastó los años de su vida en permanecer siempre en concordancia con la voluntad de Dios. Y es que nosotros, como ella, también celebramos nuestro cumpleaños o nuestro día del santo, porque, como ella, tenemos una misión que cumplir. Nuestra vida no es una vida sin sentido, es una vida con una misión, esa que nos ha encomendado el Señor a través de la Beata María Inés Teresa, que hoy nos invita a ir a María para decirle: «Selamat Ulang Tahun Bunda Maria». ¡Bendecido martes y vamos María!
Padre Alfredo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta aquí: