Yo creo que todos hemos escuchado o hemos sido víctimas de la envidia o nos hemos dado cuenta de que algunas veces la bondad y la justicia constituyen un obstáculo para los intereses de personas que van por otros caminos. El Hijo de Dios va a chocar contra el muro del mal, como han chocado tantas veces las personas buenas. Y el Hijo de Dios se niega a distanciarse de estas personas buenas que sufren precisamente por su bondad.
Y no es que con estas palabras el proyecto de Jesús sea presentado por él mismo como una carrera hacia el suicidio. Jesús cuenta con la fuerza y el amor de Dios, que le harán triunfar del odio y la muerte. Pro los discípulos, ofuscados por el miedo no entendían todavía ese lenguaje. ¿Lo entendemos en su totalidad nosotros? ¿Captamos que hemos de seguir los mismos criterios de Cristo aunque seamos entregados a los hombres? Pidamos la intercesión de María para que, como ella, que guardaba en el corazón lo que no entendía inicialmente, para luego rumiarlo y dar el paso, sepamos entender los proyectos de su Hijo Jesús. ¡Bendecido viernes!
Padre Alfredo.
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