lunes, 21 de septiembre de 2026

El valor moral hoy y siempre...


A lo largo de la historia, las sociedades humanas han necesitado normas y brújulas invisibles para orientar sus decisiones. Estas guías no están escritas en leyes físicas, sino en la conciencia colectiva e individual: son los valores morales. Un valor moral es una cualidad o principio que le otorga sentido a nuestros actos, permitiéndonos juzgar si una conducta es buena o mala, justa o injusta. Valores como el respeto, la honestidad, la solidaridad y la responsabilidad funcionan como los cimientos que sostienen las relaciones humanas y la paz social. En una época marcada por el individualismo y los cambios constantes, reflexionar sobre el valor moral no es un ejercicio meramente filosófico, sino una necesidad vital. Nos invita a preguntarnos quiénes somos, cómo nos relacionamos con los demás y qué tipo de legado humano queremos construir en nuestra comunidad.

Llamamos valor a la cualidad que ostenta todo objeto que en sí mismo representa una preferibilidad, una superioridad. Se dice sencillamente que valor es «lo que vale»; pero para que una cosa valga necesita un reconocimiento. Por ejemplo, el oro tiene valor porque toda la humanidad ha reconocido que vale. Diríamos entonces que «valor es lo que vale para el hombre, y vale para lo que tenga significación en su vida». Hablar de valor, entonces, es hablar de dignidad humana. El valor moral es la mediación objetiva de la moralidad. Se integra de dos dimensiones: la realidad ética y la referencia religiosa, que en nuestro caso es hablar de una referencia cristiana.


a) REALIDAD ÉTICA

El valor moral cristiano, en cuanto realidad ética genérica, dice relación a la construcción normativa de lo humano. En la realización ideal de lo humano es donde reside el constitutivo del valor moral. Es decir, el valor moral dice relación a «promover a todos los hombres y a todo el hombre» (PP 14 de S.S. Pablo VI).
El valor moral se da en un proceso histórico y no como una realidad abstracta. Ya decíamos que la moral es una ciencia eminentemente práctica. 

Se da, además, como un dinamismo siempre creciente y no como la repetición de algo previamente dado. «La moral se vive». Yo creo que todos nos hemos hecho estas preguntas: ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? En todo hombre existe la sensación de vivir, de vivir para algo, y en razón de algo. La idea que cada hombre tiene de lo que es, de su origen, de su destino, lo lleva a buscar una cierta manera de actuar, a un modo de vivir conforme a un valor moral.

El valor moral se presenta como una liberación de cada hombre y de todos los hombres y como un despliegue de humanidad que lleva al mismo hombre al desarrollo de su creatividad y a establecer un compromiso de hacer siempre una nueva humanidad.


b) REFERENCIA RELIGIOSA-CRISTIANA

El constitutivo específico del valor moral cristiano es Cristo, en cuanto que es interiorizado en el vivir de cada creyente. Este cristocentrismo del constitutivo del valor moral cristiano puede ser expresado de diverso modo. De hecho han existido formas diferentes de exponer el horizonte religioso de la ética cristiana. Algunos ejemplos son los siguientes:

La forma como cada hombre ordena los valores en su vida, obedece a su reconocimiento de las dignidades que representan estos valores. A la manera en como el hombre ordena los valores le llamamos «jerarquización»; así, hablamos de la «jerarquización de valores».

La jerarquización de valores, conforme a la moral, no permanece en un plano reflexivo, sino que se manifiesta en forma práctica y concreta. Hay en filosofía una ciencia, a parte de la ética o de la moral en teología, que estudio los valores y se llama axiología. No nos ocuparemos de ella, pero conviene saber que existe. Esta ciencia filosófica se plantea con sentido metódico y proyección abierta, la búsqueda de las esencias y de las variantes de los valores, para conocer, a través de ellas, otro sendero que conduzca a mejorar nuestra concepción de lo humano.

Los valores se van viviendo según la convicción moral de la persona, por eso, quien no tiene y vive una auténtica moral bien cimentado, será casi imposible que tenga una adecuada jerarquización de valores.

° El ejercicio de la caridad.
° La búsqueda del establecimiento del Reino de Dios.
° La imitación de Cristo.
° La realización del Cuerpo Místico de Cristo.
° El seguimiento de Cristo en sus diversas formas.

El valor moral va haciendo que el hombre ordene en su vida una serie de valores que regidos por la moral van marcando su caminar. Que los hombres vivan diversos valores y los consideren en manera diversa no quiere decir que se pierda la universalidad del valor moral, sino que este se realiza en valores concretos que el hombre va realizando en su diario vivir y a los cuales les va dando un cierto precio.

Padre Alfredo.

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