miércoles, 9 de septiembre de 2026

«Ser misericordiosos es una decisión valiente»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY


La misericordia atraviesa todo el evangelio de san Lucas de manera explícita e implícita, porque expresa así el corazón mismo de la enseñanza de Jesús. Al final del pasaje de hoy (Lc 6,27-38), el Señor nos invita a imitar al Padre, cuyo amor no distingue entre buenos y malos, sino que abraza a todos sin medida. Esta invitación resume el evangelio entero: no juzgar, no condenar, perdonar de corazón y dar con generosidad. 

San Lucas nos muestra de esta manera a un Dios que no nos espera con una libreta de notas para castigarnos, sino con los brazos abiertos para recibirnos. Ser misericordiosos no es un sentimiento pasajero ni una debilidad: es una decisión valiente. Significa mirar al hermano con los ojos de Cristo, dejar a un lado el juicio, no condenarlo por sus errores y acompañarlo con un corazón compasivo, caminando a su paso. Porque, si somos sinceros, a veces, en las prisas de cada día nos parecemos a aquel señor que le decía a Dios: «Señor, dame paciencia… ¡pero dámela ya!». Y el Señor, con infinita ternura, nos va enseñando que la paciencia, como la misericordia, no se improvisa: se aprende amando.

Por eso hoy Jesús nos recuerda que la medida que usemos con los demás será la que Dios use con nosotros. Pidamos esta mañana la gracia de mirar el mundo con los ojos de Cristo, reflejo de la misericordia del Padre, para ser canales de su amor y constructores de paz en un mundo que tanto la necesita. Que la Virgen Madre, cuya mirada se cruzó tantas veces con la de Jesús, nos ayude a entender que la misericordia no es debilidad, sino la fuerza del amor divino que reconstruye y da vida a la comunidad de discípulos misioneros de Cristo. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!

Padre Alfredo.

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