sábado, 3 de octubre de 2026

«ÁNGEL DE MI GUARDA, MI DULCE COMPAÑÍA»... Un pequeño pensamiento para hoy


Hoy es la fiesta de los santos ángeles custodios. Estos ángeles que nos acompañan 24/7 y que a muchos de nosotros nos enseñaron a rezarles desde muy pequeños esa hermosa oración: «ángel de mi guarda, mi dulce compañía...». La liturgia de la palabra nos brinda por eso este pasaje maravilloso (Éxodo 23, 20-23a) como primera lectura. Este pequeño fragmento del libro del Éxodo funciona como un colofón teológico a las leyes dadas en el Sinaí, el decálogo y el código de la alianza (Éxodo 20, 1-23, 19). Dios no solo da mandamientos, sino que también garantiza el acompañamiento para cumplirlos y llegar a la meta. Dios no nos deja solos en el desierto de la vida; su presencia se hace dinamismo y guía en los ángeles que nos acompañan.

Al igual que Israel, la Iglesia y cada creyente estamos en un éxodo constante. El desierto es parte del trayecto. Sin embargo, la promesa sigue vigente. Dios nos acompaña, va delante de nosotros y nos guía y conduce en medio de las dificultades y la incertidumbre. Tan sólo hemos de estar atentos cada día a su Palabra para escucharla, acogerla y vivirla, pero para poder vivir la fe con todas sus consecuencias, el evangelio de hoy nos da una clave importante: «hacernos como niños» (Mateo 18, 1-5. 10). Los discípulos, al igual que nosotros hoy, están imbuidos de la lógica del mundo, donde el estatus y las apariencias lo son todo y eso hace que se pierda la inocencia que brilla en los niños. Sin esa inocencia poco se puede entender y poco se puede vivir de lo tocante a la fe.

Por eso Jesús pone a un niño «en medio» y lo hace icono de lo que ha de ser aquel que quiera entrar en el Reino. Un niño es inocente y por esa inocencia es que puede dar el paso a la fe. ¿Cuándo aprendimos nosotros esa oración del ángel de la guarda? Cuando éramos pequeños... ¡inocentes! Hoy ¿cuántos adultos pensamos en el ángel de la guarda y nos encomendamos a él que va por delante como dice el libro del Éxodo? Entrar en el Reino exige un giro de 180 grados porque se trata de recobrar la inocencia manifestada en una pureza de corazón y en una rectitud de intención que deben acompañarnos siempre junto al ángel custodio. A la Virgen la sabemos «Reina de los ángeles» y ella, bien sabemos, nos puede ayudar junto con nuestro ángel de la guarda a recuperar la inocencia perdida para acrecentar nuestra fe. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.

viernes, 2 de octubre de 2026

SAN CARLO ACUTIS Y LOS ESTUDIANTES

San Carlo Acutis fue un joven italiano que nació el 3 de mayo de 1991 en Londres, Reino Unido, y destacó por su sencillez, espontaneidad y simpatía, así como su gran habilidad para las comunicaciones y la informática.

Algunos dicen que era un joven virtuoso y talentoso, muy divertido pero también un poco vago, era un estudiante aparentemente normal. Alegre y bromista, sencillo y espontáneo, fue una presencia positiva y luminosa en los bancos de su escuela. 

Carlo estudió primaria y secundaria en un colegio privado, en el centro histórico de Milán, donde Carlo Acutis estudió la educación primaria y secundaria de 1997 a 2005. Algunos de sus amigos más cercanos dicen que le gustaba mucho hacer el bien pero que quería que todos supieran el bien que estaba haciendo.

Desde un punto de vista escolar no había nada que pudiera ponerlo de mal humor. Si había examen, los demás se agitaban, pero él decía: «estudié, que pase lo que sea». Carlo no se daba por vencido fácilmente.

Las horas que Carlo no dedicaba a los estudios las dedicaba a la programación de sitios de Internet. Desde pequeño demostró una enorme capacidad de enfoque y autocontrol a una edad muy temprana, cosa que le ayudó a aprender programación avanzada de forma autodidacta utilizando textos universitarios y en particular estudió como crear una exposición virtual sobre los milagros eucarísticos. Su sitio sigue vigente en: https://www.miracolieucaristici.org/es/liste/list.html. Probablemente estaba «¡distraído!» por esta otra gran pasión, aseguraban algunos de sus amigos, porque para Carlo, Dios y sus asuntos, siempre fue el primero en ser atendido. Carlo solía repetir la frase: «La Eucaristía es mi autopista al cielo».

En la escuela, Carlo Acutis evangelizaba así como él era, con su ejemplo y con su vida, con su bondad hacia los demás, pero también con su constante buen humor. Michele del Vecchio, uno de los amigos más cercanos de Carlo en la escuela primaria y secundaria, lo recuerda con estas palabras: «Pasamos muchas tardes viendo películas y jugando juntos. Estábamos muy unidos. Lo que siempre me gustó de él fue que era muy simple y que nunca juzgaba a nadie. Era un gran aficionado a la informática, le gustaba hacer vídeos, muchas veces cómicos. Eran videos muy divertidos». 

A la par de esto era conocido por regular estrictamente sus propios pasatiempos, como los videojuegos —¡limitándose a jugar solo una hora a la semana!— para no descuidar sus deberes, su vida espiritual y su ayuda a los más necesitados.

Aunque sus maestros y compañeros se habían percatado de sus grandes cualidades humanas, fue tiempo después, ya que había sido llamado a la Casa del Padre, que se descubrieron sus obras y su gran fe en Dios. Era muy discreto y solo después de su muerte en 2006 descubrieron que Carlo iba todos los días a la iglesia a comulgar y tomarse un tiempo para la oración personal, o que hacía mucho voluntariado y que ayudaba a los pobres en su barrio después de la escuela. 

Federico Oldani, uno de sus compañeros del colegio afirma que lo recuerda como una persona auténtica. Dice que se enojaba si faltaba a la tarea, que siempre lo regañaba el profesor de francés por ser un poco alborotador y que a veces llegaba tarde a la escuela... ¡a pesar de que vivía a dos metros de distancia! y que recuerda que una vez le echaron de clase por reírse. ¡Definitivamente se comportaba como un adolescente! 

Tengo una amiga en asís, Carla Turi, que tuvo la dicha de conocer a Carlo desde que sus papás lo llevaban de vacaciones a Asís, en donde él quería que su cuerpo inerte reposara. Carla tiene una tienda de artículos religiosos y recuerdos en Asís mismo y allí lo veía en el diario vivir en su comportamiento con la familia y en el juego con los amigos como un niño y un muchacho ordinario. Carla recuerda detalles que al contarlos hacen que sus ojos se llene de lágrimas destacando sobre todo las pequeñas acciones llenas de caridad.

Carlo falleció de leucemia en 2006, cuando tenía solo 15 años. Fue beatificado el 10 de octubre de 2020 en la Basílica de San Francisco de Asís, en presencia de sus padres Andrea Acutis y Antonia Salzano y fue canonizado el 27 de abril en Roma para convertirse en el primer santo Milenial. 

¡Así que grazie mille Carlo, porque con tu ejemplo nos muestras que la santidad está realmente al alcance de todos!

ORACIÓN:

Oh Dios, nuestro Padre,
gracias por habernos dado a Carlo,
modelo de vida para los jóvenes y mensaje
de amor para todos. Tú has hecho que
se enamore de tu hijo Jesús, haciendo de la
Eucaristía su «autopista hacia el cielo».
Tú le has dado a María como Madre muy amada,
y has hecho que con el Rosario se convirtiese
en un cantor de su ternura. Acoge su intercesión
por nosotros. Mira sobre todo a los pobres,
a quienes él amó y ayudó.
[También a mí concédeme, por su intercesión,
la gracia que necesito...]
Y haz que nuestra alegría sea plena,
conduciendo a Carlo entre los santos
de la Iglesia universal, a fin de que su sonrisa
siga resplandeciendo para nosotros
y para gloria de tu nombre.

Amén

Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Imprimatur + Domenico Sorrentino
Obispo de Asís

«Leonor Velia de la Rosa. La hermana que hizo de la educación sobrenaturalizada el camino a la santidad»... VIDAS CONSAGRADAS QUE DEJAN LA HUELLA DE CRISTO XCV

Conocí a la hermana Leonor en 1984 cuando ella se encontraba en la comunidad de Los Angeles en California. En aquellos años las hermanas estaban a cargo de una escuela parroquial en esa querida arquidiócesis en la que pasé cuatro años de mi vida misionera ya como sacerdote muchos años después.

Fue una sorpresa encontrarme, a salida de Roma a Yakarta con que nuestra querida «Leo» nos dejó para volar al encuentro del Creador. En el aeropuerto de Doha, en los Emiratos Árabes Unidos, mientras esperaba la conexión de mi vuelo, pude repasar las cuentas de rosario agradeciendo que apenas unos días antes, había podido estar con ella en Guadalajara, a donde había sido trasladada hace pocos meses debido a su condición de salud, de manera que en «La Casa del Tesoro» tuviera todos los cuidados necesarios. Con ella me echaba mis buenas pláticas... ¡Ni a ella ni a mí nos gustaba platicar!

Leonor Velia de la Rosa nació el 16 de marzo de 1943 en la ciudad de El Paso, Texas, en los Estados Unidos, en el seno de una familia profundamente cristiana y fue hija única. El mismo día que nació recibió el sacramento del bautismo y fue confirmada el día 26 de noviembre del siguiente año.

Leo —como le dijimos siempre de cariño— pasó su infancia entre las ciudades fronterizas de El Paso y Ciudad Juárez, que está en el estado de Chihuahua. Su educación primaria, la estudió en Ciudad Juárez y el resto de su formación académica en El Paso. Allí se graduó de Secretaria Bilingüe y técnica en la enseñanza de inglés. 

Ingresó a la congregación de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento el 25 de julio de 1970 y al año siguiente, el 8 de septiembre de 1971 inició su noviciado. Después de terminar su primer año de noviciado, fue destinada a Ciudad de México como maestra de inglés en el instituto Scifi, labor que desempeñó durante varios años. El 31 de octubre de 1973 emitió su primera profesión religiosa para vivir en pobreza, castidad y obediencia. Esa ceremonia tuvo lugar en la Casa Madre en Cuernavaca, Morelos. 

En 1978 recibió su cambio a Santa Ana California, en la región de la Familia Inesiana en los Estados Unidos. Ahí como joven profesa realizó estudios de psicología con especialidad en niños y adolescentes, estudios que puso al servicio de la región como directora de preescolar en la guardería de Santa Ana y como maestra de novicias. Leo guardaba de allí un recuerdo muy especial de la Beata María Inés que dejó por escrito: «En el año de 1979 durante la penúltima visita que Nuestra Madre hizo a California sucedió algo que me dejó muy edificada. Ella viajaba sola, llegó a la casa a media mañana yo pensé que se iba a ir a descansar, pero cual fue mi sorpresa cuando una hermana me avisó que Nuestra Madre quería hablar conmigo, en ese tiempo era yo maestra de novicias. Ella me dijo: "Cuéntame hija, cómo están las pequeñas, ¿qué dicen, cómo van?”. Me di cuenta en ese momento que para ella importaban mucho más las demás personas y más aun sus hijas las más pequeñas. Allí en la comunidad de Santa Ana permaneció hasta 1980. Al año siguiente, recibió el cargo de superiora local y consejera regional al mismo tiempo que seguía ejerciendo su servicio como directora.

El Señor le regaló la dicha de realizar su consagración perpetua a Dios el 15 de agosto de 1980, en la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe en Ciudad de México en una misa que presidió el excelentísimo señor Jerónimo Prigione. Allí recibió sus votos en nombre de la Iglesia su fundadora, la Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento. En el año de 1982 fue nombrada superiora local en la casa de Los Ángeles, allá mismo en California, donde las hermanas tenían a su cargo una escuela parroquial que a la fecha ya fue cerrada. Fue en esa comunidad donde tuve la bendición de conocerla en 1984, a mi paso por California donde estuve poco más de un mes en mi traslado a Roma para mi noviciado. ¡Éramos jóvenes los dos!

Al cerrarse esa escuela Leo regresó a la región de México, en concreto a la Casa Madre, para estar un tiempo al cuidado de su mamá que allí residía y podía visitarla y atenderla con frecuencia. En 1990 fue nombrada secretaria regional, cargo que desempeño de forma extraordinaria hasta el año 2002, y durante este periodo, en 1998 fungió como tercera consejera regional y ese año, el  4 de julio, celebró sus bodas de plata en la capilla de esta casa en la que la Beata María Inés dio inicio a esta maravillosa obra misionera de la que muchos formamos parte.

Este mismo cargo de secretaria regional lo ejerció también durante el período de gobierno 2005-2006, hasta el año 2007 cuando tuvo cambio a la casa noviciado de Grevilias —allí mismo en Cuernavaca— para formar parte del equipo formador. y el 7 de octubre de 2023 pudo dar gracias por 50 años de vida religiosa en esa misma comunidad. Recuerdo que casi un mes antes Leo me llamó invitándome a presidir su misa de acción de gracias, pero como yo soy párroco de Nuestra Señora del Rosario en San Nicolás, fue del todo imposible que la acompañara. 

Ya entrada en años, como puede suponerse, siguió con alegría prestando pequeños pero importantes servicios a la comunidad, dando conferencias a las postulantes y a las novicias y compartiendo tantas y tantas experiencias que su corazón misionero guardaba en torno a sus encuentros con la Beata María Inés y su experiencia en los Estados Unidos con personas —sobre todo padres de familia— de diversas nacionalidad en esa sociedad pluricultural en la que Dios le permitió servir. Allí permaneció hasta el año de 2025 que fue trasladada a la comunidad de Guadalajara, en Jalisco a nuestra querida «Casa del Tesoro», que fue su último destino.

En todas las encomiendas que recibió, la hermana Leonor se destacó por su disponibilidad, una obediencia siempre alegre y confiada en la voluntad de Dios y gran espíritu de fe. Se distinguió en especial desde novicia por ser muy responsable, sincera y recta. Una cualidad que en ella llegó a convertirse en virtud fue su gran educación y finura religiosa en el trato. Todos los que la conocimos podemos afirmar que fue una mujer de una educación finísima, siempre atenta y con una gran actitud de escucha. Las hermanas dicen que siempre ofrecía a todas una amable y bondadosa sonrisa que acogía a todos sin distinción. Fue una hermana piadosa, fiel a sus actos de piedad, amante de la santísima Virgen y fervorosa de la eucaristía. No perdía oportunidad por pedir por la salvación de las almas. Los dones que Dios le había dado, los puso incansable e incondicionalmente al servicio de la comunidad, reconociendo a la vez con mucha simplicidad las limitaciones que tenía, especialmente su frágil salud, sobre todo en sus últimos años de vida.

En cuanto a la vida fraterna era verdaderamente «una hermana incondicional», servicial y atenta actuando en todo momento con una caridad exquisita. Calladamente se esforzaba por ser el ángel de paz y unidad en la comunidad, por lo que siempre fue bien aceptada entre quienes convivían con ella, pues además era jovial y alegre. La hermana manifestó durante toda su vida un profundo amor a nuestra madre fundadora, a la congregación, a todos los miembros de la Familia Inesiana y a la santa madre Iglesia, especialmente a los sacerdotes, por quienes oraba constantemente. ¡Eso me consta y lo viví en mi propio caminar vocacional!

El tiempo que vivió en la casa noviciado fue muy especial. Allí, rodeada de hermanas jovencitas, se distinguió por transmitirles, en su calidad de postulantes y novicias, el sentido de la educación sobrenaturalizada por la que tanto aprecio tenía Madre Inés que decía: «La santidad sobrenaturalizada es la santidad» , tan importante sobre todo en las primeras etapas de formación, además de cuestiones básicas de finura en el trato, cuestiones prácticas de limpieza, etc. Durante su estancia en Guadalajara continuó viviendo su entrega al Señor en medio del dolor y sacrificio propios de la enfermedad de la última etapa, sin embargo, esta situación de enfermedad no le impidió seguir ayudando en labores pequeñas como en el comedor de comunidad.

El 6 de agosto de este 2026, la hermana Leo fue hospitalizada luego de un par de días en los que mostró mucha debilidad. Tratando de estabilizarla por vía intravenosa en el hospital le aplicaron un medicamento que le provocó una reacción alérgica, por lo que estuvo un par de días en terapia intermedia. Durante su estancia en el hospital, su superiora general, la madre Martha Gabriela Hernández tuvo la oportunidad de hablar con ella mediante una llamada para invitarla a seguir donando su vida al Señor en esta última etapa. Leo le dijo que así lo estaba haciendo y que ofrecía todos sus dolores y su enfermedad por la congregación, especialmente por el mayor fruto espiritual de la reunión del CONECI 2026 —consejo especial consultivo e informativo—. El martes 11el equipo médico manifestó que ya habían hecho todo lo posible y que la vida de la hermana estaba ya solamente en las manos de Dios. La hermana pidió regresar a su amada comunidad para ahí prepararse para el encuentro definitivo con el Señor. El viernes 14 entró en agonía y en la madrugada del domingo el Señor la encontró preparada. Unos minutos antes de las 2:00 de la mañana el Señor la abrazó para siempre en su amor misericordioso. El parte médico manifestó que la hermana Leonor falleció por varias complicaciones a consecuencia de un evento vascular cerebral no traumático.

Así fue como entregó su alma al Señor nuestra querida hermana y amiga, elevando su oración y sus dolores como incienso a Dios, que un día la llamo como su esposa. Podemos decir con toda seguridad que en ella se cumplen estas palabras que la Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento escribió en la su libro La Lira del Corazón: «Nada me resta por hacer, he hecho todo lo que tú has querido; he tenido, es cierto, muchas deficiencias, pero estas Señor, tu bien sabes que son inherentes a mi naturaleza decaída». (Lira del Corazón, Cap. XII, F. 438)


jueves, 1 de octubre de 2026

«EL MES DE LAS MISIONES, EL MES DEL ROSARIO»... Un pequeño pensamiento para hoy


Iniciamos hoy el mes de octubre, el mes de las misiones, el mes del rosario y lo hacemos con la celebración de santa Teresita de Lisieux, la Doctora de la Iglesia que es patrona de las Misiones. Su testimonio de vida, tan conocido por muchos en la Iglesia y fuera de ella, es un recordatorio y un aliciente para vivir el Evangelio, con todas sus invitaciones, en el estado de vida y en la vocación que cada uno vive. Ya sabemos que el evangelio es el mismo para todos, no existen pasajes específicos para los casados, para los religiosos, para los misioneros, para los solteros. El Evangelio es Cristo, uno y completo en cada Palabra que la liturgia nos ofrece; uno, completo y concreto para cada uno de nosotros ayer, hoy y siempre. Esto lo captó plenamente santa Teresita. Ella vivió de la Palabra y acogió el envío. Todo lo hizo Dios en ella. En todo momento se mostró y se supo discípula-misionera de Cristo. Ella entendió desde jovencita que Dios, al invitarnos a seguirlo, nos lleva a salir de nuestro territorio existencial. 

El seguimiento de Cristo (Lucas 10, 1-12) implica salir de ese mundo conocido del que nos hemos adueñado y nos quedamos instalados porque ya dominamos. Esa es la primera misión: dejar el pasado sin mirar atrás dejando a Dios ser Dios. Dejar que nos sorprenda cada día. Y a esto estamos invitados todos: casados, religiosos, clérigos, solteros, enfermos, monjas de clausura, niños y adolescentes, jóvenes, pecadores todos. Esta es nuestra misión: convertirnos para descubrir en cada acontecimiento, cada persona y en nosotros mismos cómo está Dios presente y predicar esta buena noticia: que no estamos solos. No hay condición que nos excluya, ni requisitos previos que nos puedan excusar.

Recuerdo que santa Teresita cuenta que un día, mientras estaba en el lavadero del Carmelo, la llamaron para comunicarle que un joven seminarista, destinado a las misiones, pedía una religiosa que lo sostuviera con sus oraciones y sacrificios. Cuando supo que había sido elegida para acompañarlo espiritualmente, su alegría fue inmensa: desde la clausura podía participar realmente en el anuncio del evangelio. Así vivió, a su manera, el envío de los setenta y dos que escuchamos en san Lucas: no recorrió caminos lejanos, pero caminó junto a los misioneros con la oración, la entrega y el amor puesto en cada tarea pequeña. Su ejemplo nos recuerda que toda misión comienza dejándose enviar por el Señor y que también desde lo escondido podemos preparar el camino para que su paz llegue a muchos. Que ella y la santísima Virgen a quien en este mes acompañamos de manera especial en el rezo del rosario nos ayuden. ¡Bendecido jueves!

Padre Alfredo.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

«Para seguir a Jesús»... Un pequeño pensamiento para hoy


El evangelio de hoy (Lucas 9, 57-62) nos muestra a tres personas que quieren seguir a Jesús o que reciben de él la invitación. Pero el Señor no les endulza el camino: les advierte que seguirlo no garantiza gratificaciones, compensaciones ni comodidades —«el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza»— y les plantea una exigencia muy clara: ¡no mirar atrás! Dios espera nuestra respuesta, y el evangelio nos abre a una aventura cuyo final no podemos prever. Para emprenderla hay que salir de las comodidades cotidianas y de esos espacios familiares y seguros a los que tanto nos aferramos. ¡Cuánta gente «cuarentona» sigue sin salir de la casa de sus padres porque allí «está becada» y puede gastarse el sueldo a lo lindo sin responsabilidad alguna!

Cuando aquellos hombres piden tiempo para enterrar a sus padres o despedirse de sus familias, Jesús no les está pidiendo que desprecien su historia ni sus raíces. Les está mostrando que la llamada no admite excusas interminables ni aplazamientos. Para seguirlo hay que llevar sólo lo indispensable y poner el corazón entero en la construcción del reino de Dios, venciendo la incertidumbre y el miedo al cambio. Ante la grandeza y la soberanía de Dios que proclama la primera lectura, tomada del libro de Job (Job 9, 1-12), nuestra respuesta no puede quedarse en un buen deseo: ha de convertirse en misión y en esfuerzo por hacer comunidad. Arriesgarlo todo por el evangelio tiene un propósito: preparar la mesa de la fraternidad para que nadie quede excluido. Y, en ese camino, el único equipaje verdaderamente necesario es la misericordia y el amor de Dios.

En este día recordamos también la inmensa tarea de san Jerónimo, que dedicó su vida a traducir la Biblia para ponerla al alcance de todos. Su conocida afirmación —«ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo»— ilumina el evangelio de hoy: seguir al Señor supone escuchar su Palabra y dejar que ella ordene nuestros afectos, aligere nuestro equipaje y nos ponga en camino. Pidamos a san Jerónimo y, por supuesto, a María Santísima, la mujer que supo escuchar y guardar la Palabra, que nos ayuden a comprender que la Biblia no es un refugio para alejarnos de la vida, sino una lámpara para reconocer a Cristo y servirlo en nuestros hermanos. ¡Bendecido miércoles!

Padre Alfredo.

martes, 29 de septiembre de 2026

«EN LA FIESTA DE LOS ARCÁNGELES»... Un pequeño pensamiento para hoy


Estamos celebrando la fiesta de los santos arcángeles. Cada año, en este día, la Iglesia tiene un recuerdo especial para recordarnos que la presencia de Dios —como tantas veces vemos en la Biblia— se manifiesta a través de sus ángeles. Con la presencia de Gabriel en Nazaret María experimentó cómo Dios la envolvió haciendo que el Espíritu de Dios la inundara para convertirla en la Madre de Dios; con la presencia de Rafael Tobías sintió la gracia de Dios que le devolvió la luz a sus ojos y a su vida. Son los ángeles quienes presentan ante Dios las súplicas y oraciones que Tobías hizo y por eso le acompaña en su camino. Es esa misma fuerza interior que sentimos en nuestras luchas contra la tentación y contra el mal acompañados de la presencia de Miguel, que nos libra de las asechanzas del maligno ayudándonos a vencer todo mal en nuestra vida.

Con razón Jesús le dice a Natanael y a los discípulos: «En verdad, en verdad les digo: verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre». Los ángeles están con nosotros y nos envuelven de la presencia de Dios. Por eso nosotros también tenemos que buscar esa higuera bajo la que nos podamos recoger, ese lugar a solas que todos ocupamos para encontrarnos con Dios y con tranquilidad en ese momento sintamos esa paz interior porque nos llenamos de Dios acompañados por sus ángeles. Todos necesitamos mucha ayuda del cielo para llevar adelante la misión que Dios nos ha confiado.

Parte de esa ayuda nos llega de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Quizá podemos pensar —releyendo el evangelio de esta fiesta (Juan 1,47-51)— que a la sombra de la higuera, Natanael pensaba en su proyecto de futuro, qué haría con su vida, qué querría Dios de él, etc. Meditaría a lo mejor pidiendo la luz al Espíritu Santo e inspiraciones de los ángeles, que le ayudarían a adentrarse en esos pensamientos para responder con generosidad a Dios. Eso nos lo hace pensar la respuesta que Natanael da a Jesús: «Rabbí, tú eres el hijo de Dios, tú eres el rey de Israel». Pidamos a la Virgen a quien le llamamos «Nuestra Señora de los ángeles» que nos preste de su confianza en el Señor, para ver también nosotros cosas mayores. Porque Dios nunca se deja ganar en generosidad, sobre todo si o que buscamos es la paz interior. ¡Bendecido martes!

Padre Alfredo.

lunes, 28 de septiembre de 2026

«Así es el Señor y así es el reino»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY


Hoy hemos iniciado el novenario rumbo a la fiesta de «Nuestra Señora del Rosario», patrona de nuestra parroquia. Caminamos hacia ese día tan especial en el marco de los 25 años de haber sido constituidos como parroquia. Como en años anteriores, cada día vendrá un sacerdote diferente a presidir la eucaristía. Esta vez ha sido el padre Jesús Antonio Peña, a quien cariñosamente llamamos «Toñito», no solo por lo bajito que es, sino también porque su vocación nació en la parroquia vecina de «Coronación de la Virgen del Roble»: de allí, del grupo juvenil Kairós, dio el salto al Seminario de Monterrey.

El día ha sido iluminado por el evangelio de san Lucas 9, 46-50, que nos recuerda que el más importante en el reino de los cielos será quien haya amado con mayor caridad en la tierra a Dios y a sus semejantes, aunque sean «tan pequeños» como los niños. ¡Qué bien nos hacen las preguntas que los discípulos planteaban a Jesús al comienzo de su vida pública! Con sus preguntas, actitudes y aspiraciones nos fueron abriendo una senda que nos ayuda sobremanera a crecer en la fe. Sus aciertos y sus errores, manifestados en la sencillez de diálogos como el de hoy, también nos acercan con sencillez a Jesús.

Al principio, ellos creían que en el reino de Dios tenía que haber unos destinados a servir y otros beneficiados por el servicio de los demás. Pensaban que existía una escala de poder, importancia y prestigio para obtener la sumisión de otros. Pero la respuesta de Jesús a quienes discutían sobre cuál de ellos era el más importante quedó plasmada en una escena muy gráfica: puso a un niño en el centro para destacar su pequeñez, su fragilidad y la poca importancia que entonces se le concedía en la sociedad. Así es el Señor y así es el reino; por eso María santísima es siempre modelo para formar parte de él con alegría. Contemplémosla en estos días previos a su fiesta y pidámosle que nos ayude a crecer en sencillez.

Padre Alfredo.

domingo, 27 de septiembre de 2026

«LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE»... Un pequeño pensamiento para hoy


Todos conocemos —por lo menos en México— este dicho tan repetido que va muy bien al filo del evangelio: «obras son amores y no buenas razones». Desde una perspectiva cristiana, este refrán popular adquiere su máximo significado al expresar que la fe auténtica y el verdadero amor a Dios y al prójimo se demuestran a través de acciones concretas y no mediante discursos, intenciones o justificaciones vacías. Este dicho, profundamente arraigado en la espiritualidad católica por santas como Santa Teresa de Jesús, refleja a la perfección la exigencia evangélica de coherencia entre lo que se profesa y lo que se vive. Y es que la verdadera fe, hoy y siempre, según nos recuerda el evangelio, la viven aquellas personas que saben traducir el evangelio en las obras cada día.

Pero el problema está en si el evangelio que hemos recibido de Jesús responde a nuestro compromiso o se queda solo en las palabras bonitas y profundas que no hablan de una tarea o de un compromiso. Porque puede suceder como lo que pasa con el hijo mayor de la parábola (Mt 28,21-32) que seguramente le ha de haber respondido a su padre con mucha cordialidad para asegurarle que iría a trabajar a la viña y finalmente no fue. Jesús no nos comparte esas parábolas para que le admiremos, sino para que les saquemos jugo y que no seamos como el primero de los hermanos de la parábola de hoy o como el hermano mayor del hijo pródigo… Gente que parece que hace bien y que no quiebra un plato pero que solo vive en la superficie del cumplimiento: ¡cumplo y miento!

En definitiva, el Maestro nos está advirtiendo que lo verdaderamente importante son las obras y no las buenas palabras que se quedan en intenciones que no se cumplen. Ya lo había dicho en otras ocasiones: «No todo el que dice ¡Señor, Señor! entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre» (Mt 7,21). Es un consuelo saber que nuestra salvación depende en gran parte de nosotros mismos; de nuestro compromiso. Es a nosotros a quien Cristo nos invita a que vayamos a trabajar a su viña, a que nos esforcemos por conquistar el Reino.  Nuestra respuesta puede ser muy diversa, como las de los dos hijos de la parábola, pero debemos esforzarnos por responder con una conducta de hechos y no solo de buenas palabras. Que la Virgen nos ampare y nos cuide para vivir siempre en la verdad y no quedarse navegando en mentiras y promesas que nunca se cumplen. ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo.

sábado, 26 de septiembre de 2026

«En manos de los hombres»... Un pequeño pensamiento para hoy


El relato del evangelio de este viernes es muy corto (Lc 9,43b-45) y presenta un contraste muy especial. Por una parte, el evangelista nos habla de la admiración general por todo lo que hacía Jesús, por sus milagros, por sus palabras llenas de bondad que revelaban el amor infinito del Padre. Pero por parte nos presenta el fuerte anuncio de Jesús que expresa con un trágico realismo: ¡Lo van a entregar en manos de los hombres! De alguna manera san Lucas, con esta forma de narrar retrata la realidad de nuestro mundo, el mundo de los seres humanos que es así: la justicia y la bondad no siempre son reconocidas, ni mucho menos. Incluso son perseguidas.

Yo creo que todos hemos escuchado o hemos sido víctimas de la envidia o nos hemos dado cuenta de que algunas veces la bondad y la justicia constituyen un obstáculo para los intereses de personas que van por otros caminos. El Hijo de Dios va a chocar contra el muro del mal, como han chocado tantas veces las personas buenas. Y el Hijo de Dios se niega a distanciarse de estas personas buenas que sufren precisamente por su bondad.

Y no es que con estas palabras el proyecto de Jesús sea presentado por él mismo como una carrera hacia el suicidio. Jesús cuenta con la fuerza y el amor de Dios, que le harán triunfar del odio y la muerte. Pro los discípulos, ofuscados por el miedo no entendían todavía ese lenguaje. ¿Lo entendemos en su totalidad nosotros? ¿Captamos que hemos de seguir los mismos criterios de Cristo aunque seamos entregados a los hombres? Pidamos la intercesión de María para que, como ella, que guardaba en el corazón lo que no entendía inicialmente, para luego rumiarlo y dar el paso, sepamos entender los proyectos de su Hijo Jesús. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.

viernes, 25 de septiembre de 2026

«¿QUIÉN ES JESÚS PARA TI?... Un pequeño pensamiento para hoy


Hoy el evangelio (Lc 9,18-22) nos nos hace una pregunta muy personal: ¿quién es Jesús para ti? En el relato de este viernes san Lucas narra que Jesús se había retirado a orar a solas. Él sabe que la gente habla de él, de lo que es y de lo que hace. Hay expectación a su alrededor e incluso entusiasmo por parte de algunos. Sabe que lo que los discípulos y los que le siguen un poco más lejos opinan sobre él pero no concuerda mucho con lo que Jesús sabe de sí mismo y de su Misión. Por eso se nota como un clima general de tensión.

Ante esta situación, Jesús expresa con claridad lo que le preocupa. Quiere que sus discípulos se definan, que tomen una opción y dejen de engañarse con falsas expectativas por cosas que escuchan de allá y de acá. Cuando Pedro responde en nombre de todos, Cristo les ordena guardar un silencio sepulcral y corrige con firmeza la idea que tienen de él. Porque detrás de la confesión de Pedro se esconde todavía la imagen de un Mesías poderoso, guerrero y triunfal. Y esa imagen, definitivamente, no coincide con la manera en que Jesús entiende y lleva adelante su misión.

El anuncio de la pasión es precisamente la corrección a la idea de Mesías que tienen los discípulos y el pueblo en general. Para Jesús el modelo de persona según los planes de Dios para llevar adelante su obra liberadora va a tener que pasar y asumir el fracaso. Pues los poderosos y mucha gente se pondrán en contra. Y no solo se pondrán en contra, sino que incluso le perseguirán hasta darle muerte. Pero este fracaso no será definitivo, sino que será el camino hacia la resurrección, hacia la verdadera liberación y vida. De esta manera Jesús nos recuerda hoy que el Reino no se crea si no asumimos nuestro compromiso de seguirle sabiendo quién es y a qué nos llama. María sí que comprendió muy bien y ella nos puede ayudar. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.