La historia nos dice que la primera persona en querer celebrar oficialmente esta fiesta fue una mujer llamada Sonora Smart Dodd. Su mamá murió en el año de 1898 cuando estaba dando a luz. Entonces, fue la responsabilidad de su papá —un veterano de la Guerra Civil de Estados Unidos—, de cuidar a sus 6 hijos solo. Se llamaba William Jackson Smart y aunque no existen muchos elementos biográficos a los que se pueda recurrir, todo parece indicar que, enfrentando el miedo de quedarse solo con esta tarea descomunal para un hombre, hizo un gran trabajo.
Ya siendo adulta Sonora Smart Dodd fue a la Iglesia una mañana de mayo de 1909 a la celebración religiosa del recién instaurado Día de las Madres. Ella —quien admiraba mucho a su papá— estaba en el público pensando en una fecha para que también se celebrara la paternidad. Se celebrara a los papás cada 5 de junio, porque ese era el cumpleaños de su papá y así fue como un domingo 19 de junio se llevó a cabo la primera misa del Día del Padre. Como fue una celebración originada en la religión, se decidió que la celebración tendría que ser en domingo y así se llegó al tercer domingo de junio.
Sonora Smart Dodd falleció en 1978, así que pudo ver cómo su iniciativa se extendió para agradecer a tantos papás que saliéndose del común de muchos hombres que no valoran este don, viven heroicamente su paternidad.
El Día del Padre es una bendición, no solo porque refuerza la necesidad esencial de los padres, sino porque ofrece a los hombres católicos la oportunidad de reflexionar sobre su propio desempeño como padres valientes que, aunque vayan remando contra corriente.
Este Día del Padre, independientemente de las fallas del pasado, cada hombre puede ser una nueva creación en Cristo que, bajo la mirada de María, que tuvo que ver mucho con la paternidad de San José. ¡Feliz Día del Padre sin olvidar a los que, como el mío, Don Alfredo Leonel Delgado Laurel, ya han sido llamados a la Casa Paterna!
Padre Alfredo.