lunes, 19 de octubre de 2026

«Bajo la mirada de Dios»... Un pequeño pensamiento para hoy


Ahora que he tenido unos días de descanso de los trajines ordinarios he tenido un buen tiempo para meditar contemplando diversas iglesias, para caminar mucho y compartir con mis hermanos sacerdotes viendo gente de todas partes, de todos colores y sabores. Y entre lo que he meditado está el hecho de que vivir humanamente bajo la mirada de Dios es vivir de acuerdo con las opciones vitales que tomemos en nuestra vida y del color con el que veamos las cosas. Vivir con proyectos, con sueños qué realizar, es superar el puro existir humano, es trascender. Hemos podido contemplar infinidad de obras de arte dentro de diversos templos de acá de Europa que expresan el anhelo del hombre de alcanzar la vida eterna. Pero por otra parte hemos pensado cómo en aquellos tiempos el hombre vivía cerca de Dios, sin estar sumergido en tanta clase de distracciones como las que hay ahora.

No es fácil, en medio de un mundo que presenta tantas opciones para alcanzar la felicidad —aunque solo sea de manera pasajera— llevar a cabo una deliberación que seleccione lo conviene hacer para alcanzar la plena realización personal y dar gloria a Dios. Hoy, más que nunca, es necesario establecer primacía entre tan diversos y a veces opuestos deseos, que llegan del exterior y despiertan una infinidad de deseos promocionados por esa fuerte influencia que llega de afuera. Si antes el anhelo y el deseo que predominaba era dejar huella, hoy los sueños van en torno al tener, al acaparar bienes, al alcanzar riquezas…. Lo que el texto del evangelio de hoy (Lucas 12, 13-21) llama codicia, uno de los pecados capitales clásicos. A veces l codicia es tan fuerte, que llega a cegar la mente humana, su capacidad de elección y de búsqueda de Dios.

¡Cuánta ceguera hay en el mundo que no permite ver ni siquiera lo efímero que es lo que va y viene en este mundo! Cuando uno contempla obras tan impresionantes como la Catedral de Munich que la guerra quiso destruir y que sigue en pie gracias a la reconstrucción de sus partes dañadas, contempla ese anhelo, ese deseo de llegar a Dios. Y es que los deseos realmente humanos son más fuertes que la muerte: el amar, el aproximarse a la verdad, el conectar con el Dios que nos trasciende y engrandece. Estos son los deseos de lo que construye nuestra condición humana, nuestra persona; que nos lanzan a la plenitud de lo que somos, que se conseguirá en el más allá que hemos de anticipar, de modo limitado, en el aquí y ahora. Que gusto poder ver en este viaje tantas obras que hablan por sí solas y nos invitan a centrar nuestros sueños, nuestros anhelos, nuestras esperanzas... en Dios. Que la Virgen santísima, Madre de los sacerdotes, nos siga acompañando en nuestro viaje. ¡Bendecido lunes!

Padre Alfredo.

domingo, 18 de octubre de 2026

«El DOMUND en la Bürgersaalkirche de Munich»... Un pequeño pensamiento para hoy

Hoy la Iglesia celebra el DOMUND —DOmingo MUNDial de las misiones y nunca me imaginé que un día como este estuviera yo en misa en la nación que más ayuda a la Iglesia misionera. Aquí no hace falta recordar a la gente que hay que ayudar a las misiones. Todos los bautizados tienen tatuado en su corazón el ayudar a la Iglesia misionera. Solo en el 2025 entregaron poco más de 537 millones de euros sin contar lo que durante el año organizan parroquias, colegios y comunidades diversas para enviar sus ayudas. Asistimos a misa a la «Bürgersaalkirche», la Iglesia en donde están los restos del beato padre jesuita Rupert Mayer (1876-1945). La misa muy solemne y con el gran regalo de escuchar, en medio de los espectaculares cantos en latín, el llorido de algunos bebés, indicándonos que la Iglesia en Alemania, a pesar de todo lo que escuchemos, es una Iglesia que está viva. El padre Rupert fue capellán militar durante la Primera Guerra Mundial y perdió la pierna izquierda en un ataque con granadas, convirtiéndose en el primer sacerdote católico en recibir la Cruz de Hierro. 

En el período de entreguerras, este hombre extraordinario alcanzó gran renombre como predicador, director de retiros espirituales y líder de la Marianische Männerkongregation (Congregación de Caballeros Marianos), una cofradía masculina precursora de las actuales Comunidades de Vida Cristiana. Ya enemigo de los nazis en la década de 1920, el padre Mayer sufrió acoso y encarcelamiento constantes durante el Tercer Reich y pasó la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial bajo arresto domiciliario en la abadía de Ettal. Tras vivir lo justo para presenciar la derrota del nazismo y recuperar su libertad, el padre Mayer falleció de un derrame cerebral el día de Todos los Santos de 1945. En 1987, Rupert Mayer fue beatificado por el papa Juan Pablo II. ¿Y qué tiene que ver esto con el DOMUND? Es que en el DOMUND de una o de otra manera todos los miembros de la Iglesia estamos involucrados. De todos esos hombres que formaron la cofradía, sigue habiendo descendientes que oran, se sacrifican y brindan ayuda económica a la Iglesia misionera. ¡La Iglesia estaba repleta!

Este domingo el profeta Isaías ilumina el anhelo misionero de muchos en la Iglesia con este pasaje (Isaías 25,6-10a) en el que nos habla del proyecto de Dios sobre la historia humana poniéndonos la imagen de un festín con manjares exquisitos y vinos refinados. Dios quiere sentar a la misma mesa a todos los pueblos sin excepción alguna; quiere que todos participen de la misma fiesta, de la misma alegría, y compartan el mismo alimento: la Palabra y la Eucaristía. En esa comunión que nos viene del encuentro con el Señor nos viene nuestra alegría y nuestra felicidad ya desde ahora. ¿Por qué no querer que esa alegría llegue a todos hasta los últimos rincones de la tierra? La garantía de todas estas afirmaciones no es otra que la promesa de Dios. El centro del pasaje son las palabras: «lo ha dicho el Señor». Por eso a nosotros nos toca trabajar de la mano de María la Madre de Dios, nos toca salir a las esquinas (Mateo 22, 1-14) para invitar a todos a entrar a una Iglesia de puertas abiertas con el traje de fiesta puesto que es el deseo de transformar el corazón para hacerlo semejante al de Cristo. ¡Bendecido DOMUND 2026!

Padre Alfredo.

sábado, 17 de octubre de 2026

HAZ UNA CADENA DE ORACIÓN POR LOS SACERDOTES QUE CONOCES...


El don del sacerdocio en un hombre que es completamente ordinario representa una de las paradojas más profundas de la fe cristiana: la elección divina de personas comunes y corrientes para llevar a cabo una misión extraordinaria. Por eso el sacerdocio no puede ser entendido como un mérito propio o un estatus de superioridad humana, sino como un regalo gratuito e inmerecido de Dios que se manifiesta a través de la fragilidad de hombres nacidos en hogares, familias y parroquias comunes

Detrás de cada «padrecito» hay un hombre que sostiene las batallas de toda una comunidad, muchas veces en absoluto silencio y con sus propias batallas. Cada día, un párroco recibe las heridas más profundas en la confesión, acompaña los duelos más dolorosos y se desgasta por la salvación de nuestras almas. Cada día un vicario parroquial se parte en pedazos para atender las necesidades de los grupos parroquiales apoyando a su párroco. Cada día, los sacerdotes formadores, empiezan su día muy de madrugada para alentar a los seminaristas que serán sus relevos. Sin embargo, olvidamos con frecuencia que ellos también sienten el cansancio, la soledad y la incomprensión del mundo actual.

El don del sacerdocio viene de lo alto, es divino, un regalo de Dios. Pero quienes lo portan somos seres humanos de carne y hueso. Cada sacerdote necesita del respaldo espiritual de los laicos para mantenerse firme, santo y fiel frente a las tentaciones cotidianas.

La intercesión de los fieles laicos no puede ser un auxilio de última hora cuando el pastor ya está debilitado. Al contrario, la oración fiel es el escudo protector y el bálsamo con el que el Señor sostiene el corazón de sus consagrados. Cada día es un buen día para cobijar a los pastores bajo el manto y la protección maternal de la santísima Virgen María.

Haz pensado que puedes hacer una cadena de oración por los sacerdotes que conoces... ¿Pudieras empezar ahora mismo?

Padre Alfredo.

«Lo que decimos, lo que hacemos y lo que somos»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY


Siempre debe haber una congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos, sobre todo quienes predicamos, porque podemos proclamar muy bonitos sermones, pero si actuamos de otra manera, ¿de qué nos sirve y que podemos dejar sinceramente en los oyentes? Claro que este compromiso nos obliga a pensar con claridad, a orar mucho, a reflexionar, tratando de profundizar lo más posible. Estos días he estado lejos de casa y lejos de la tarea de predicar, porque comparto unos días de descanso con un grupo de sacerdotes amigos. Sin embargo, los diversos templos en los que he estado en Bohemia, en Baviera y sus alrededores, me han dado la oportunidad de estar en misa y orar detenidamente pensando mucho en esto: ¿qué predico y cómo predico? Le estoy pidiendo a Dios que cuide siempre que la superficialidad no atrape mi corazón y lo haga ser incongruente; que no busque en las homilías lucirme ante los demás. 

Hoy, en la primera lectura (Efesios 1, 15-23) san Pablo escribe a los suyos que están en Éfeso y les dice que los recuerda en su oración. Yo también así estoy en estos días de vacaciones. El Código de Derecho Canónico reconoce el derecho de los sacerdotes —específicamente párrocos y vicarios parroquiales— a tener un tiempo anual de descanso —de hasta un mes continuo o interpolado— porque nos recuerda que somos seres humanos con necesidades físicas, psicológicas y espirituales, y no solo «instrumentos de trabajo eclesial», como nos ve la mayoría de la gente (canon 283 § 2 y 533 § 2). Las leyes de la Iglesia aseveran que es muy importante conservar la salud física y mental del sacerdote porque el ministerio pastoral conlleva una gran carga de estrés, soledad y desgaste emocional. El descanso del sacerdote —afirma la Iglesia— previene problemas como el agotamiento extremo —burnout— o la fatiga crónica. En los Evangelios, el propio Jesús invitaba a sus apóstoles a retirarse a un lugar tranquilo para descansar cuando la muchedumbre los abrumaba —«Vámonos aparte, a un lugar retirado, y descansarán un poco» Mc 6,31—.

Un sacerdote descansado, equilibrado y en paz puede ejercer de forma mucho más fructífera y saludable su labor al frente de la comunidad parroquial. En tiempo, que corre tan rápido como el agua de un riachuelo, mucho nos ha ayudado el convivir, el reír juntos, el conocer lugares, el rezar... Cada momento de estos días refuerza nuestro sacerdocio en el don de la amistad sacramental que nos une. Quiero ahora, en este mal tramado escrito volver a done inicié tocando unas palabras de san Pablo a los Efesios para decirles que así como nosotros los tenemos muy presentes en la oración, pidan ustedes a Dios que nos de siempre el espíritu de sabiduría y revelación para que podamos entrar con sencillez cada día en el misterio de Dios y preparemos muy bien —con una vida coherente— el mensaje que de parte de Dios queremos compartir. Pidamos juntos a María que nos alcance de Cristo la fuerza para seguir creciendo en la fe dando testimonio con nuestro ser y quehacer sacerdotal al pueblo santo de Dios en cada una de nuestras comunidades y a toda la humanidad.

Padre Alfredo.

viernes, 16 de octubre de 2026

«CON UNA CONFIANZA COMO LA DE MARÍA»... Un pequeño pensamiento para hoy


Muchas he contado cómo Jesús, mientras está cada vez más cerca de sus discípulos, que lo van conociendo, según nos narra el Evangelio, es protagonista de una tensión que a la par de esto va creciendo día a día con quienes rechazan su mensaje. Por eso hoy, el discurso a los suyos lo empieza con una advertencia contundente: «Guárdense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía» (Lucas 12,1-7). Y para eso va a la imagen de la levadura, que es muy significativa, ya que una pequeña cantidad basta para fermentar toda la masa. Del mismo modo, la falta de verdad y de coherencia puede infiltrarse poco a poco en la vida de una persona o de una comunidad.

Inmediatamente, viendo lo que esto pueda traer como consecuencia, Jesús enlaza esta advertencia con una llamada insistente a no tener miedo. Es que en realidad, ambas cosas están profundamente unidas. Muchas veces las máscaras nacen del miedo: miedo a ser juzgados, a fracasar, a perder prestigio o a mostrar nuestra fragilidad, miedo a que no nos quieran o nos segreguen. Tal vez uno de los gritos que más necesitamos escuchar hoy sea precisamente este: «¡No tengan miedo!». Vivimos rodeados de incertidumbres personales, sociales y eclesiales. Sin embargo, Jesús nos recuerda que nuestra vida descansa en una providencia más grande que nuestros cálculos y preocupaciones.

Por eso el centro de este evangelio no hay que ponerlo la denuncia, sino en la confianza. Jesús llama a los discípulos «amigos míos» y les recuerda que el Padre cuida hasta de los pequeños pájaros y conoce incluso el número de los cabellos de su cabeza. Nada de nuestra vida le es indiferente a Dios. Cierto que la fe no elimina las dificultades ni las incertidumbres, pero nos permite afrontarlas desde otro lugar si compartimos los mismos sentimientos y la misma valentía de Cristo (cf. Filipenses 2,1-11). ¿Qué miedos condicionan nuestra entrega a Cristo? ¿Qué imagen de nosotros intentamos proteger? Hoy le he pedido a la Virgen en la misa, que me pase algo de la confianza que en ella siempre reboza. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo. 

SOY UN APRENDIZ DE BLOGUERO...

Hace dos décadas más o menos, tener un blog personal era la vía principal para que los autores compartieran textos, reflexiones o capítulos por entregas. Hoy en día, la atención se ha trasladado a plataformas más dinámicas pero yo me resisto a morir con mi blog. Hace años tenía varios, entre ellos el de «UNA DOSIS DIARIA» y el de «LECTURA Y MÚSICA PARA EL ALMA». NO los tengo más por falta de tiempo o de organización para mantenerlos al día, aunque siguen vivos con el contenido escrito hasta el último día de su cierre.

Para mí sigue siendo importante tener un blog aunque las redes sociales actuales premien la velocidad y no el contenido. Creo que un blog personal es el único espacio digital donde las reglas no cambian cada trimestre y donde yo puedo controlar mi audiencia, el contenido y el alcance de cada publicación como la sección de «UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY».

Las publicaciones en TikTok desaparecen del feed en cuestión de horas. Un carrusel de Instagram queda sepultado bajo 500 publicaciones nuevas antes de mediodía ¿Y la actualización de alguna de las otras redes en la que pasaste 45 minutos trabajando tuvo poco alcance y desapareció ayer. Eso se debe a que en esta era de las carreras y las prisas competitivas las redes sociales modernas premian la velocidad, no el contenido. 

La mayoría de las plataformas son dueñas de las audiencias, de los contenidos y, en última instancia, del alcance que las publicaciones tengan... ¡nada puedo controlar yo! Un simple ajuste en el algoritmo puede reducir la visibilidad de lo que publico en un 30 % de la noche a la mañana. En el blog yo puedo escribir algo duradero.

Por eso considero que mi blog no es una reliquia de 2009 cuando comencé a escribir. Ningún algoritmo decide quién ve mis mal hilvanados escritos, Horas Santas, testimonios de vida, retiros, temas, oraciones y demás. Ninguna plataforma puede limitar el alcance de todo esto porque no haya promocionado una publicación o pagado por la promoción.

Ahora que herramientas de IA como Chat GPT y META extraen respuestas del contenido web, una entrada de blog bien redactada puede ser citada en respuestas generadas por IA... ¡Ya lo he visto! Eso es un nuevo modo de distribución de conocimiento que no existía hace dos años. Y solo funciona si tienes un sitio con contenido original que los motores de búsqueda y los rastreadores de IA puedan indexar. ¡Gracias a Dios mi blog cuenta para eso! Mi blog se ha convertido en uno de los pilares de mi identidad como bautizado y como sacerdote, algo que controlo por completo.

Tengo entendido que Google procesa aproximadamente 99,000 consultas por segundo con un total de 13.6 millones de búsquedas diarias 8500 y el 15% de estas búsquedas son completamente nuevas. La mayoría de los clics siguen dirigiéndose a resultados orgánicos, no a anuncios. 

El concepto de blog en sí es más antiguo que la mayoría de las plataformas sociales. Según la entrada de la Wikipedia en español sobre el tema, el término «weblog» apareció a finales de la década de 1990 y evolucionó rápidamente de ser diarios personales en línea a convertirse en una herramienta de publicación seria para periodistas, profesionales y organizaciones de todo el mundo. Esa función principal —ofrecer a las personas un canal directo con su público— sigue siendo la misma. Aquí soy dueño del contenido, de las estadísticas y de la relación con cada lector que se suscribe y comenta. 

La experiencia original es lo único que la IA no puede replicar, y los motores de búsqueda premian cada vez más el contenido que muestra el lado humano... ¡Hay que escribir! La mayoría de la gente no evita escribir un blog porque piense que es inútil. Lo evitan porque piensan que tienen que ser perfectos. No empiezan porque están esperando la plataforma adecuada, el diseño adecuado, el momento adecuado. ¡Si todos los cristianos aprovecháramos esta herramienta! Un blog no tiene por qué ser bonito desde el primer día. Tiene que existir, con tu nombre en él, diciendo algo que merezca la pena leer. Todo lo demás se puede ir perfeccionando en el día a día.

Puede que Platón no escribiese sus Diálogos en un blog, ni san Agustín sus Confesiones, aunque les aseguro que hoy en día, sí que usarían los blogs, pues son la mejor forma de crear conversación con los lectores. Me imagino a la fundadora de la familia misionera a la que pertenezco... seguramente tendría un blog manteniendo el anhelo de que todos conozcan y amen a Dios.

Yo, por lo pronto, sigo siendo un aprendiz e bloguero y así soy feliz.

Padre Alfredo.

jueves, 15 de octubre de 2026

«EL EVANGELIO NOS CALA»... Un pequeño pensamiento para hoy


La lectura del pasaje de Lucas 11, 47-54 nos confronta directamente con el peligro de la hipocresía espiritual y el uso de la fe como una barrera en lugar de una puerta abierta hacia Dios. En este fuerte reproche a los doctores de la Ley, Jesús nos invita a reflexionar sobre la coherencia de nuestra vida cristiana y el verdadero peso de nuestras acciones, que se ha de verificar en todo lo que hacemos según lo que somos. Jesús cuestiona a los maestros de la Ley con palabras fuertes: «¡Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado!». ¡Qué contradicción tan profunda! Es bastante fácil honrar el pasado, levantar monumentos a los santos y admirar las grandes virtudes de los mártires. Lo difícil es escuchar y obedecer la verdad incómoda que esos mismos profetas nos predican hoy. Acá en Praga he visto templos suntuosos, esplendorosos pero vacíos. Son, a primera vista, museos que se mantienen gracias a que cobran la entrada a cientos y miles de turistas que admiran sus obras.

El reproche del evangelio de hoy se vuelve aún más agudo cuando Jesús les dice a estos hombres engreídos: «¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, que se han apoderado de la llave de la ciencia! Ustedes no han entrado y han cerrado el paso a los que pretendían entrar». Los líderes religiosos debían ser puentes que acercaran al pueblo a la misericordia del Padre. Sin embargo, utilizaban su conocimiento de la norma para imponer cargas pesadas, juzgar y excluir a los más sencillos. Y honrar con los labios lo que rechazamos con nuestras vidas es una sutil forma de aprobar el rechazo a Dios. Esto me obliga a hacerme una pregunta que comparto: ¿Cómo uso mi fe en el día a día, aún en el tiempo de vacaciones? Los cristianos no podemos ir por la vida con actitudes moralistas, rostros amargados o juicios severos convirtiéndonos en obstáculo para quienes poco conocen a Dios. La Iglesia existe para evangelizar y proponer el amor liberador de Cristo, no para levantar muros que condenen.

El pasaje concluye mostrando la violenta reacción de los fariseos y escribas, quienes comenzaron a acosarlo ferozmente para tenderle una trampa. Las palabras del Señor han puesto el dedo en la llaga de su orgullo. A nosotros a veces nos sucede lo mismo... ¡el evangelio nos cala, pone el dedo en la llaga! Ante esto tenemos dos opciones: reaccionar con soberbia para defendernos, o derribar nuestras defensas y pedir perdón. Hoy hay que mirar a la Virgen y a santa Teresa, a quien celebramos hoy, para pedirles que nos pasen algo de su sencillez y asertividad para no endurecer el corazón ante la verdad acercándonos más y más a Cristo, que si habla claro es porque nos ama con el mismo amor de su Padre. Que nos alcancen ser auténticas «llaves» que abran puertas de esperanza, reconciliación y amor para todas las personas que nos rodean. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!

Padre Alfredo.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Por primera vez en mi vida llego a Praga, la joya viva que parece llevarnos a un cuento de hadas; una capital bañada por el río Moldava que fusiona calles adoquinadas, imponentes torres góticas y barrocas que hablan de una rica historia imperial que parece detenida en el tiempo con una parte moderna de unos cuantos edificios que resaltan desde la vista del castillo «Pražský hrad», el castillo antiguo más grande del mundo —con una superficie de casi 70.000 m²—.  Aquí está también el monasterio «Strahovský klášter» vinculado a la orden de los norbertinos —o premonstratenses— que deben su nombre común gracias a su fundador, San Norberto de Xanten y que posee una de las bibliotecas históricas más bellas del mundo y su propia cervecería, donde los monjes elaboraban cerveza desde hace siglos y donde hoy en día se pueden degustar cervezas artesanales locales y platos típicos checos. Quien más me movía el corazón para venir Praga es el Santo Niño de Praga, la venerada escultura de madera recubierta de cera de 45 centímetros que representa al Hijo de Dios en su infancia, revestido con insignias reales, conocido mundialmente por los múltiples milagros y favores atribuidos a su devoción y que, en la fundación de nuestra familia misionera tiene un papel preponderante del que poco se habla. 

Esta imagen fue esculpida en España durante el siglo XVI y llegó a Bohemia como un regalo de bodas. Fue traída por la noble española doña María Manrique de Lara al casarse con un noble checo, y posteriormente su hija, la princesa Polixena de Lobkowitz, la donó en 1628 al convento de los Carmelitas Descalzos de Praga. ¡Gracias a Dios en aquel entonces no existían las mesas de regalo! Durante los saqueos de la Guerra de los Treinta Años, la imagen quedó gravemente dañada y sin manos. Años después, el padre Cirilo de la Madre de Dios encontró la efigie rota y escuchó la promesa: «Cuanto más me honren, más los bendeciré», tras lo cual fue restaurada y la devoción se expandió de forma extraordinaria. En los años de la fundación, la beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento encomendaba las necesidades de sus obras misioneras, comunidades y vocaciones a la protección del Santo Niño de Praga. Entre sus cosas, en la Casa Madre, se conserva, junto a sus objetos personales y escritos, una imagen del Santo Niño que acompañaba sus momentos de oración y entrega cotidiana. 

En los registros espirituales de la Familia Inesiana, se citan con frecuencia frases suyas confiando las dificultades de las misiones a la intercesión del Santo Niño de Praga con expresiones sencillas como esta cuando esperaba reunir lo necesario para la misión de Japón: «Casi casi, creo que se van a espantar al leer la cantidad, pensando que de dónde vamos a sacar todo este dinero. Acuérdense hijos, que todas nuestras construcciones las hemos hecho sin dinero, esperando en que la Divina Providencia mueva los corazones, pero… a Dios rogando y… con el mazo dando. Por eso ya estamos haciendo NUEVE VECES AL DÍA la novena al Santo Niño de Praga». (Carta colectiva desde Karwizawa, Japón, el 27 de abril de 1957). Por eso me siento contento y como san Pablo expresa hoy a los Gálatas (Gal 5,18-25) quiero seguir viviendo en el Espíritu de Cristo para dar frutos como los dio Madre Inés. La Madre de Dios me habrá de ayudar a mí y a todos y, como dice Madre Inés: a Dios rogando y con el mazo dando. ¡Bendecido miércoles!

Padre Alfredo.

martes, 13 de octubre de 2026

«EN MARTES 13»... Un pequeño pensamiento para hoy


«Martes 13, ni te cases ni te embarques»... «En todas partes tiene cada semana su martes»... «En trece y martes, ni te cases, ni te embarques, ni vayas a ninguna parte»... «Martes, ni te cases, ni te embarques, ni de tu familia te apartes»... «Para un hombre desgraciado, todos los días son martes»... «En martes, ni tela urdas ni tu hija cases; ni la lleves a confesar que no dirá la verdad»... ¡Hoy es martes 13 y cuánto susto le tienen los supersticiosos a este día! Junto a esto están las cosas que dicen que no se debe hacer en martes 13: Hacer un viaje o, al menos, evitar sentarse en el asiento que lleve el número 13 o coger un vuelo que contenga ese número, así como no levantarse apoyando primero el pie izquierdo, pasar por debajo de una escalera, no reunirse en casa siendo 13 personas o romper un espejo. También dicen que no hay que derramar sal ni tener la cartera vacía de dinero y que hay que evitar cruzarse con gatos negros. Que no abras un paraguas en el interior y que ni se te ocurra poner zapatos nuevos sobre la mesa ni cortar ambos extremos de la barra de pan.

¿A dónde vamos a parar con una sociedad que cada día se llena más de supersticiones? El martes estaba consagrado a Marte, el dios de la guerra y símbolo de destrucción en la mitología latina, por lo que existía la creencia de que no era buena idea emprender algo importante o arriesgado en ese día de la semana. En otras culturas, como la egipcia o la turca, era considerado asimismo día aciago y algunos historiadores de la madre patria relacionan esta superstición con el hecho de que en martes se produjeron algunas importantes derrotas de los moros a las tropas cristianas... ¡En fin, le sigues buscando y no acabas de encontrar! Para nosotros los cristianos el único significado que le podemos dar al martes es relacionarlo con el «Martes Santo», un día de preparación para el Triduo Pascual. En ese martes, según los relatos del Nuevo Testamento, Jesús anunció su futura muerte a los discípulos, así como las palabras que le dirigió a Judas Iscariote por su traición y a Pedro por las negaciones que cometería. De allí en fuera es un día más que hay que aprovechar para acrecentar la gracia de Dios en nuestra vida, dejando espacio para que Jesús sigan transformando nuestro corazón.

Hoy san Pablo, en la Carta a los Gálatas (Gálatas 5,1-6)  nos recuerda que no hay que hacerse esclavos de nada ni de nadie. La superstición es algo que esclaviza. Toda superstición atribuye un poder «mágico» o sobrenatural a objetos, rituales o días específicos —como el martes 13 precisamente— rebajando la soberanía del Creador al pretender manipular la realidad materialmente. Diversos analistas y teólogos señalan que «sin querer queriendo» algunos cristianos caen en la práctica de supersticiones como el abrir una Biblia en cierta página para protección o usar declaraciones positivas como conjuros pensando que habrá «resultados mágicos instantáneos» en lugar de un proceso comprometido de obediencia a la voluntad de Dios. Y es que en lugar de edificar la fe a través de la razón y la meditación de la Palabra, la superstición se alimenta del miedo al futuro y de la anticipación de fuerzas oscuras, lo que aprisiona la mente y desvirtúa la paz prometida por el Evangelio. ¡Dios nos libre de ser supersticiosos porque no se puede vivir feliz así! Que María santísima nos ayude porque ella supo vivir a la sorpresa de Dios. ¡Bendecido martes 13!

Padre Alfredo.

lunes, 12 de octubre de 2026

«CON UN TINTE DE ALEGRÍA»... Un pequeño pensamiento para hoy

Desde ayer estoy en Roma. Aproveché la oportunidad de unir unos días de descanso con el trabajo de la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Guillermo Tritschler y Córdova en la que estoy empeñado desde hace tiempo con la hermana Silvia y el padre Raúl. En unas horas más estaré en el Dicasterio de las Causas de los Santos entregando un anteproyecto del sumario de los testigos de esta causa que promete avanzar mucho. Vengo con los padres Sergio, Van Troi, Edgar, Jaime y Rolando.

Ayer en la tarde concelebramos la misa en «La Casita» en este marco de los 75 años de fundación de la obra misionera de Madre Inés y de los 45 años de su retorno a la Casa Paterna. En una celebración marcada por la alegría, expresamos el gozo de estar en este bendito santuario en donde todo habla de la beata madre que dio su vida buscando el reinado de Cristo en todos los corazones del mundo. La lectura de Isaías (Isaías 25,6-10a) le dio el aire misionero con un tinte de alegría que el padre Van Troi, al predicar, resaltó como algo necesario para ser unos buenos evangelizadores en este tiempo que nos ha tocado vivir. Isaías habla de un momento prodigioso, lleno de alegría en un festín escatológico, donde será destruida la muerte y todos reconocerán a Dios como «salvador»  en el monte santo, en la nueva Jerusalén. 

Este es el mensaje sublime y esperanzador que hemos de brindar al mundo que muchas veces vive sumergido en la tristeza que se enreda en la búsqueda de una felicidad que en este mundo será siempre pasajera y muy corta si no se tiene la visión del cielo que, como Madre Inés, muchos santos tuvieron. Recuerdo la frase de san Alberto Hurtado: «¡Contento, Señor, contento!». Cierto que la palabra profética convoca a algo que verdaderamente no se realizará en este mundo, ni en esta historia sino en la «historia» nueva que quitará el «velo» que tienen todos los pueblos, según el texto de hoy y que debe caer para que todos los hombres puedan ver algo nuevo y definitivo. Vamos pidiéndole a la Virgen, a quien en esta celebración contemplamos en la imagen de la «Virgen de la Promesa» que habló a la beata María Inés para asegurarle que la acompañaría en toda la obra de evangelización emprendida en su corazón misionero. ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo.