San Carlo Acutis fue un joven italiano que nació el 3 de mayo de 1991 en Londres, Reino Unido, y destacó por su sencillez, espontaneidad y simpatía, así como su gran habilidad para las comunicaciones y la informática.
Algunos dicen que era un joven virtuoso y talentoso, muy divertido pero también un poco vago, era un estudiante aparentemente normal. Alegre y bromista, sencillo y espontáneo, fue una presencia positiva y luminosa en los bancos de su escuela.
Carlo estudió primaria y secundaria en un colegio privado, en el centro histórico de Milán, donde Carlo Acutis estudió la educación primaria y secundaria de 1997 a 2005. Algunos de sus amigos más cercanos dicen que le gustaba mucho hacer el bien pero que quería que todos supieran el bien que estaba haciendo.
Desde un punto de vista escolar no había nada que pudiera ponerlo de mal humor. Si había examen, los demás se agitaban, pero él decía: «estudié, que pase lo que sea». Carlo no se daba por vencido fácilmente.
Las horas que Carlo no dedicaba a los estudios las dedicaba a la programación de sitios de Internet. Desde pequeño demostró una enorme capacidad de enfoque y autocontrol a una edad muy temprana, cosa que le ayudó a aprender programación avanzada de forma autodidacta utilizando textos universitarios y en particular estudió como crear una exposición virtual sobre los milagros eucarísticos. Su sitio sigue vigente en:
https://www.miracolieucaristici.org/es/liste/list.html. Probablemente estaba «¡distraído!» por esta otra gran pasión, aseguraban algunos de sus amigos, porque para Carlo, Dios y sus asuntos, siempre fue el primero en ser atendido. Carlo solía repetir la frase: «La Eucaristía es mi autopista al cielo».
En la escuela, Carlo Acutis evangelizaba así como él era, con su ejemplo y con su vida, con su bondad hacia los demás, pero también con su constante buen humor. Michele del Vecchio, uno de los amigos más cercanos de Carlo en la escuela primaria y secundaria, lo recuerda con estas palabras: «Pasamos muchas tardes viendo películas y jugando juntos. Estábamos muy unidos. Lo que siempre me gustó de él fue que era muy simple y que nunca juzgaba a nadie. Era un gran aficionado a la informática, le gustaba hacer vídeos, muchas veces cómicos. Eran videos muy divertidos».
A la par de esto era conocido por regular estrictamente sus propios pasatiempos, como los videojuegos —¡limitándose a jugar solo una hora a la semana!— para no descuidar sus deberes, su vida espiritual y su ayuda a los más necesitados.
Aunque sus maestros y compañeros se habían percatado de sus grandes cualidades humanas, fue tiempo después, ya que había sido llamado a la Casa del Padre, que se descubrieron sus obras y su gran fe en Dios. Era muy discreto y solo después de su muerte en 2006 descubrieron que Carlo iba todos los días a la iglesia a comulgar y tomarse un tiempo para la oración personal, o que hacía mucho voluntariado y que ayudaba a los pobres en su barrio después de la escuela.
Federico Oldani, uno de sus compañeros del colegio afirma que lo recuerda como una persona auténtica. Dice que se enojaba si faltaba a la tarea, que siempre lo regañaba el profesor de francés por ser un poco alborotador y que a veces llegaba tarde a la escuela... ¡a pesar de que vivía a dos metros de distancia! y que recuerda que una vez le echaron de clase por reírse. ¡Definitivamente se comportaba como un adolescente!
Tengo una amiga en asís, Carla Turi, que tuvo la dicha de conocer a Carlo desde que sus papás lo llevaban de vacaciones a Asís, en donde él quería que su cuerpo inerte reposara. Carla tiene una tienda de artículos religiosos y recuerdos en Asís mismo y allí lo veía en el diario vivir en su comportamiento con la familia y en el juego con los amigos como un niño y un muchacho ordinario. Carla recuerda detalles que al contarlos hacen que sus ojos se llene de lágrimas destacando sobre todo las pequeñas acciones llenas de caridad.
Carlo falleció de leucemia en 2006, cuando tenía solo 15 años. Fue beatificado el 10 de octubre de 2020 en la Basílica de San Francisco de Asís, en presencia de sus padres Andrea Acutis y Antonia Salzano y fue canonizado el 27 de abril en Roma para convertirse en el primer santo Milenial.
¡Así que grazie mille Carlo, porque con tu ejemplo nos muestras que la santidad está realmente al alcance de todos!
ORACIÓN:
Oh Dios, nuestro Padre,
gracias por habernos dado a Carlo,
modelo de vida para los jóvenes y mensaje
de amor para todos. Tú has hecho que
se enamore de tu hijo Jesús, haciendo de la
Eucaristía su «autopista hacia el cielo».
Tú le has dado a María como Madre muy amada,
y has hecho que con el Rosario se convirtiese
en un cantor de su ternura. Acoge su intercesión
por nosotros. Mira sobre todo a los pobres,
a quienes él amó y ayudó.
[También a mí concédeme, por su intercesión,
la gracia que necesito...]
Y haz que nuestra alegría sea plena,
conduciendo a Carlo entre los santos
de la Iglesia universal, a fin de que su sonrisa
siga resplandeciendo para nosotros
y para gloria de tu nombre.
Amén
Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Imprimatur + Domenico Sorrentino
Obispo de Asís