Hace dos décadas más o menos, tener un blog personal era la vía principal para que los autores compartieran textos, reflexiones o capítulos por entregas. Hoy en día, la atención se ha trasladado a plataformas más dinámicas pero yo me resisto a morir con mi blog. Hace años tenía varios, entre ellos el de «UNA DOSIS DIARIA» y el de «LECTURA Y MÚSICA PARA EL ALMA». NO los tengo más por falta de tiempo o de organización para mantenerlos al día, aunque siguen vivos con el contenido escrito hasta el último día de su cierre.
Para mí sigue siendo importante tener un blog aunque las redes sociales actuales premien la velocidad y no el contenido. Creo que un blog personal es el único espacio digital donde las reglas no cambian cada trimestre y donde yo puedo controlar mi audiencia, el contenido y el alcance de cada publicación como la sección de «UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY».
Las publicaciones en TikTok desaparecen del feed en cuestión de horas. Un carrusel de Instagram queda sepultado bajo 500 publicaciones nuevas antes de mediodía ¿Y la actualización de alguna de las otras redes en la que pasaste 45 minutos trabajando tuvo poco alcance y desapareció ayer. Eso se debe a que en esta era de las carreras y las prisas competitivas las redes sociales modernas premian la velocidad, no el contenido.
La mayoría de las plataformas son dueñas de las audiencias, de los contenidos y, en última instancia, del alcance que las publicaciones tengan... ¡nada puedo controlar yo! Un simple ajuste en el algoritmo puede reducir la visibilidad de lo que publico en un 30 % de la noche a la mañana. En el blog yo puedo escribir algo duradero.
Por eso considero que mi blog no es una reliquia de 2009 cuando comencé a escribir. Ningún algoritmo decide quién ve mis mal hilvanados escritos, Horas Santas, testimonios de vida, retiros, temas, oraciones y demás. Ninguna plataforma puede limitar el alcance de todo esto porque no haya promocionado una publicación o pagado por la promoción.
Ahora que herramientas de IA como Chat GPT y META extraen respuestas del contenido web, una entrada de blog bien redactada puede ser citada en respuestas generadas por IA... ¡Ya lo he visto! Eso es un nuevo modo de distribución de conocimiento que no existía hace dos años. Y solo funciona si tienes un sitio con contenido original que los motores de búsqueda y los rastreadores de IA puedan indexar. ¡Gracias a Dios mi blog cuenta para eso! Mi blog se ha convertido en uno de los pilares de mi identidad como bautizado y como sacerdote, algo que controlo por completo.
Tengo entendido que Google procesa aproximadamente 99,000 consultas por segundo con un total de 13.6 millones de búsquedas diarias 8500 y el 15% de estas búsquedas son completamente nuevas. La mayoría de los clics siguen dirigiéndose a resultados orgánicos, no a anuncios.
El concepto de blog en sí es más antiguo que la mayoría de las plataformas sociales. Según la entrada de la Wikipedia en español sobre el tema, el término «weblog» apareció a finales de la década de 1990 y evolucionó rápidamente de ser diarios personales en línea a convertirse en una herramienta de publicación seria para periodistas, profesionales y organizaciones de todo el mundo. Esa función principal —ofrecer a las personas un canal directo con su público— sigue siendo la misma. Aquí soy dueño del contenido, de las estadísticas y de la relación con cada lector que se suscribe y comenta.
La experiencia original es lo único que la IA no puede replicar, y los motores de búsqueda premian cada vez más el contenido que muestra el lado humano... ¡Hay que escribir! La mayoría de la gente no evita escribir un blog porque piense que es inútil. Lo evitan porque piensan que tienen que ser perfectos. No empiezan porque están esperando la plataforma adecuada, el diseño adecuado, el momento adecuado. ¡Si todos los cristianos aprovecháramos esta herramienta! Un blog no tiene por qué ser bonito desde el primer día. Tiene que existir, con tu nombre en él, diciendo algo que merezca la pena leer. Todo lo demás se puede ir perfeccionando en el día a día.
Puede que Platón no escribiese sus Diálogos en un blog, ni san Agustín sus Confesiones, aunque les aseguro que hoy en día, sí que usarían los blogs, pues son la mejor forma de crear conversación con los lectores. Me imagino a la fundadora de la familia misionera a la que pertenezco... seguramente tendría un blog manteniendo el anhelo de que todos conozcan y amen a Dios.
Yo, por lo pronto, sigo siendo un aprendiz e bloguero y así soy feliz.
Padre Alfredo.