viernes, 16 de octubre de 2026

«CON UNA CONFIANZA COMO LA DE MARÍA»... Un pequeño pensamiento para hoy


Muchas he contado cómo Jesús, mientras está cada vez más cerca de sus discípulos, que lo van conociendo, según nos narra el Evangelio, es protagonista de una tensión que a la par de esto va creciendo día a día con quienes rechazan su mensaje. Por eso hoy, el discurso a los suyos lo empieza con una advertencia contundente: «Guárdense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía» (Lucas 12,1-7). Y para eso va a la imagen de la levadura, que es muy significativa, ya que una pequeña cantidad basta para fermentar toda la masa. Del mismo modo, la falta de verdad y de coherencia puede infiltrarse poco a poco en la vida de una persona o de una comunidad.

Inmediatamente, viendo lo que esto pueda traer como consecuencia, Jesús enlaza esta advertencia con una llamada insistente a no tener miedo. Es que en realidad, ambas cosas están profundamente unidas. Muchas veces las máscaras nacen del miedo: miedo a ser juzgados, a fracasar, a perder prestigio o a mostrar nuestra fragilidad, miedo a que no nos quieran o nos segreguen. Tal vez uno de los gritos que más necesitamos escuchar hoy sea precisamente este: «¡No tengan miedo!». Vivimos rodeados de incertidumbres personales, sociales y eclesiales. Sin embargo, Jesús nos recuerda que nuestra vida descansa en una providencia más grande que nuestros cálculos y preocupaciones.

Por eso el centro de este evangelio no hay que ponerlo la denuncia, sino en la confianza. Jesús llama a los discípulos «amigos míos» y les recuerda que el Padre cuida hasta de los pequeños pájaros y conoce incluso el número de los cabellos de su cabeza. Nada de nuestra vida le es indiferente a Dios. Cierto que la fe no elimina las dificultades ni las incertidumbres, pero nos permite afrontarlas desde otro lugar si compartimos los mismos sentimientos y la misma valentía de Cristo (cf. Filipenses 2,1-11). ¿Qué miedos condicionan nuestra entrega a Cristo? ¿Qué imagen de nosotros intentamos proteger? Hoy le he pedido a la Virgen en la misa, que me pase algo de la confianza que en ella siempre reboza. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo. 

SOY UN APRENDIZ DE BLOGUERO...

Hace dos décadas más o menos, tener un blog personal era la vía principal para que los autores compartieran textos, reflexiones o capítulos por entregas. Hoy en día, la atención se ha trasladado a plataformas más dinámicas pero yo me resisto a morir con mi blog. Hace años tenía varios, entre ellos el de «UNA DOSIS DIARIA» y el de «LECTURA Y MÚSICA PARA EL ALMA». NO los tengo más por falta de tiempo o de organización para mantenerlos al día, aunque siguen vivos con el contenido escrito hasta el último día de su cierre.

Para mí sigue siendo importante tener un blog aunque las redes sociales actuales premien la velocidad y no el contenido. Creo que un blog personal es el único espacio digital donde las reglas no cambian cada trimestre y donde yo puedo controlar mi audiencia, el contenido y el alcance de cada publicación como la sección de «UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY».

Las publicaciones en TikTok desaparecen del feed en cuestión de horas. Un carrusel de Instagram queda sepultado bajo 500 publicaciones nuevas antes de mediodía ¿Y la actualización de alguna de las otras redes en la que pasaste 45 minutos trabajando tuvo poco alcance y desapareció ayer. Eso se debe a que en esta era de las carreras y las prisas competitivas las redes sociales modernas premian la velocidad, no el contenido. 

La mayoría de las plataformas son dueñas de las audiencias, de los contenidos y, en última instancia, del alcance que las publicaciones tengan... ¡nada puedo controlar yo! Un simple ajuste en el algoritmo puede reducir la visibilidad de lo que publico en un 30 % de la noche a la mañana. En el blog yo puedo escribir algo duradero.

Por eso considero que mi blog no es una reliquia de 2009 cuando comencé a escribir. Ningún algoritmo decide quién ve mis mal hilvanados escritos, Horas Santas, testimonios de vida, retiros, temas, oraciones y demás. Ninguna plataforma puede limitar el alcance de todo esto porque no haya promocionado una publicación o pagado por la promoción.

Ahora que herramientas de IA como Chat GPT y META extraen respuestas del contenido web, una entrada de blog bien redactada puede ser citada en respuestas generadas por IA... ¡Ya lo he visto! Eso es un nuevo modo de distribución de conocimiento que no existía hace dos años. Y solo funciona si tienes un sitio con contenido original que los motores de búsqueda y los rastreadores de IA puedan indexar. ¡Gracias a Dios mi blog cuenta para eso! Mi blog se ha convertido en uno de los pilares de mi identidad como bautizado y como sacerdote, algo que controlo por completo.

Tengo entendido que Google procesa aproximadamente 99,000 consultas por segundo con un total de 13.6 millones de búsquedas diarias 8500 y el 15% de estas búsquedas son completamente nuevas. La mayoría de los clics siguen dirigiéndose a resultados orgánicos, no a anuncios. 

El concepto de blog en sí es más antiguo que la mayoría de las plataformas sociales. Según la entrada de la Wikipedia en español sobre el tema, el término «weblog» apareció a finales de la década de 1990 y evolucionó rápidamente de ser diarios personales en línea a convertirse en una herramienta de publicación seria para periodistas, profesionales y organizaciones de todo el mundo. Esa función principal —ofrecer a las personas un canal directo con su público— sigue siendo la misma. Aquí soy dueño del contenido, de las estadísticas y de la relación con cada lector que se suscribe y comenta. 

La experiencia original es lo único que la IA no puede replicar, y los motores de búsqueda premian cada vez más el contenido que muestra el lado humano... ¡Hay que escribir! La mayoría de la gente no evita escribir un blog porque piense que es inútil. Lo evitan porque piensan que tienen que ser perfectos. No empiezan porque están esperando la plataforma adecuada, el diseño adecuado, el momento adecuado. ¡Si todos los cristianos aprovecháramos esta herramienta! Un blog no tiene por qué ser bonito desde el primer día. Tiene que existir, con tu nombre en él, diciendo algo que merezca la pena leer. Todo lo demás se puede ir perfeccionando en el día a día.

Puede que Platón no escribiese sus Diálogos en un blog, ni san Agustín sus Confesiones, aunque les aseguro que hoy en día, sí que usarían los blogs, pues son la mejor forma de crear conversación con los lectores. Me imagino a la fundadora de la familia misionera a la que pertenezco... seguramente tendría un blog manteniendo el anhelo de que todos conozcan y amen a Dios.

Yo, por lo pronto, sigo siendo un aprendiz e bloguero y así soy feliz.

Padre Alfredo.

jueves, 15 de octubre de 2026

«EL EVANGELIO NOS CALA»... Un pequeño pensamiento para hoy


La lectura del pasaje de Lucas 11, 47-54 nos confronta directamente con el peligro de la hipocresía espiritual y el uso de la fe como una barrera en lugar de una puerta abierta hacia Dios. En este fuerte reproche a los doctores de la Ley, Jesús nos invita a reflexionar sobre la coherencia de nuestra vida cristiana y el verdadero peso de nuestras acciones, que se ha de verificar en todo lo que hacemos según lo que somos. Jesús cuestiona a los maestros de la Ley con palabras fuertes: «¡Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado!». ¡Qué contradicción tan profunda! Es bastante fácil honrar el pasado, levantar monumentos a los santos y admirar las grandes virtudes de los mártires. Lo difícil es escuchar y obedecer la verdad incómoda que esos mismos profetas nos predican hoy. Acá en Praga he visto templos suntuosos, esplendorosos pero vacíos. Son, a primera vista, museos que se mantienen gracias a que cobran la entrada a cientos y miles de turistas que admiran sus obras.

El reproche del evangelio de hoy se vuelve aún más agudo cuando Jesús les dice a estos hombres engreídos: «¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, que se han apoderado de la llave de la ciencia! Ustedes no han entrado y han cerrado el paso a los que pretendían entrar». Los líderes religiosos debían ser puentes que acercaran al pueblo a la misericordia del Padre. Sin embargo, utilizaban su conocimiento de la norma para imponer cargas pesadas, juzgar y excluir a los más sencillos. Y honrar con los labios lo que rechazamos con nuestras vidas es una sutil forma de aprobar el rechazo a Dios. Esto me obliga a hacerme una pregunta que comparto: ¿Cómo uso mi fe en el día a día, aún en el tiempo de vacaciones? Los cristianos no podemos ir por la vida con actitudes moralistas, rostros amargados o juicios severos convirtiéndonos en obstáculo para quienes poco conocen a Dios. La Iglesia existe para evangelizar y proponer el amor liberador de Cristo, no para levantar muros que condenen.

El pasaje concluye mostrando la violenta reacción de los fariseos y escribas, quienes comenzaron a acosarlo ferozmente para tenderle una trampa. Las palabras del Señor han puesto el dedo en la llaga de su orgullo. A nosotros a veces nos sucede lo mismo... ¡el evangelio nos cala, pone el dedo en la llaga! Ante esto tenemos dos opciones: reaccionar con soberbia para defendernos, o derribar nuestras defensas y pedir perdón. Hoy hay que mirar a la Virgen y a santa Teresa, a quien celebramos hoy, para pedirles que nos pasen algo de su sencillez y asertividad para no endurecer el corazón ante la verdad acercándonos más y más a Cristo, que si habla claro es porque nos ama con el mismo amor de su Padre. Que nos alcancen ser auténticas «llaves» que abran puertas de esperanza, reconciliación y amor para todas las personas que nos rodean. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!

Padre Alfredo.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Por primera vez en mi vida llego a Praga, la joya viva que parece llevarnos a un cuento de hadas; una capital bañada por el río Moldava que fusiona calles adoquinadas, imponentes torres góticas y barrocas que hablan de una rica historia imperial que parece detenida en el tiempo con una parte moderna de unos cuantos edificios que resaltan desde la vista del castillo «Pražský hrad», el castillo antiguo más grande del mundo —con una superficie de casi 70.000 m²—.  Aquí está también el monasterio «Strahovský klášter» vinculado a la orden de los norbertinos —o premonstratenses— que deben su nombre común gracias a su fundador, San Norberto de Xanten y que posee una de las bibliotecas históricas más bellas del mundo y su propia cervecería, donde los monjes elaboraban cerveza desde hace siglos y donde hoy en día se pueden degustar cervezas artesanales locales y platos típicos checos. Quien más me movía el corazón para venir Praga es el Santo Niño de Praga, la venerada escultura de madera recubierta de cera de 45 centímetros que representa al Hijo de Dios en su infancia, revestido con insignias reales, conocido mundialmente por los múltiples milagros y favores atribuidos a su devoción y que, en la fundación de nuestra familia misionera tiene un papel preponderante del que poco se habla. 

Esta imagen fue esculpida en España durante el siglo XVI y llegó a Bohemia como un regalo de bodas. Fue traída por la noble española doña María Manrique de Lara al casarse con un noble checo, y posteriormente su hija, la princesa Polixena de Lobkowitz, la donó en 1628 al convento de los Carmelitas Descalzos de Praga. ¡Gracias a Dios en aquel entonces no existían las mesas de regalo! Durante los saqueos de la Guerra de los Treinta Años, la imagen quedó gravemente dañada y sin manos. Años después, el padre Cirilo de la Madre de Dios encontró la efigie rota y escuchó la promesa: «Cuanto más me honren, más los bendeciré», tras lo cual fue restaurada y la devoción se expandió de forma extraordinaria. En los años de la fundación, la beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento encomendaba las necesidades de sus obras misioneras, comunidades y vocaciones a la protección del Santo Niño de Praga. Entre sus cosas, en la Casa Madre, se conserva, junto a sus objetos personales y escritos, una imagen del Santo Niño que acompañaba sus momentos de oración y entrega cotidiana. 

En los registros espirituales de la Familia Inesiana, se citan con frecuencia frases suyas confiando las dificultades de las misiones a la intercesión del Santo Niño de Praga con expresiones sencillas como esta cuando esperaba reunir lo necesario para la misión de Japón: «Casi casi, creo que se van a espantar al leer la cantidad, pensando que de dónde vamos a sacar todo este dinero. Acuérdense hijos, que todas nuestras construcciones las hemos hecho sin dinero, esperando en que la Divina Providencia mueva los corazones, pero… a Dios rogando y… con el mazo dando. Por eso ya estamos haciendo NUEVE VECES AL DÍA la novena al Santo Niño de Praga». (Carta colectiva desde Karwizawa, Japón, el 27 de abril de 1957). Por eso me siento contento y como san Pablo expresa hoy a los Gálatas (Gal 5,18-25) quiero seguir viviendo en el Espíritu de Cristo para dar frutos como los dio Madre Inés. La Madre de Dios me habrá de ayudar a mí y a todos y, como dice Madre Inés: a Dios rogando y con el mazo dando. ¡Bendecido miércoles!

Padre Alfredo.

martes, 13 de octubre de 2026

«EN MARTES 13»... Un pequeño pensamiento para hoy


«Martes 13, ni te cases ni te embarques»... «En todas partes tiene cada semana su martes»... «En trece y martes, ni te cases, ni te embarques, ni vayas a ninguna parte»... «Martes, ni te cases, ni te embarques, ni de tu familia te apartes»... «Para un hombre desgraciado, todos los días son martes»... «En martes, ni tela urdas ni tu hija cases; ni la lleves a confesar que no dirá la verdad»... ¡Hoy es martes 13 y cuánto susto le tienen los supersticiosos a este día! Junto a esto están las cosas que dicen que no se debe hacer en martes 13: Hacer un viaje o, al menos, evitar sentarse en el asiento que lleve el número 13 o coger un vuelo que contenga ese número, así como no levantarse apoyando primero el pie izquierdo, pasar por debajo de una escalera, no reunirse en casa siendo 13 personas o romper un espejo. También dicen que no hay que derramar sal ni tener la cartera vacía de dinero y que hay que evitar cruzarse con gatos negros. Que no abras un paraguas en el interior y que ni se te ocurra poner zapatos nuevos sobre la mesa ni cortar ambos extremos de la barra de pan.

¿A dónde vamos a parar con una sociedad que cada día se llena más de supersticiones? El martes estaba consagrado a Marte, el dios de la guerra y símbolo de destrucción en la mitología latina, por lo que existía la creencia de que no era buena idea emprender algo importante o arriesgado en ese día de la semana. En otras culturas, como la egipcia o la turca, era considerado asimismo día aciago y algunos historiadores de la madre patria relacionan esta superstición con el hecho de que en martes se produjeron algunas importantes derrotas de los moros a las tropas cristianas... ¡En fin, le sigues buscando y no acabas de encontrar! Para nosotros los cristianos el único significado que le podemos dar al martes es relacionarlo con el «Martes Santo», un día de preparación para el Triduo Pascual. En ese martes, según los relatos del Nuevo Testamento, Jesús anunció su futura muerte a los discípulos, así como las palabras que le dirigió a Judas Iscariote por su traición y a Pedro por las negaciones que cometería. De allí en fuera es un día más que hay que aprovechar para acrecentar la gracia de Dios en nuestra vida, dejando espacio para que Jesús sigan transformando nuestro corazón.

Hoy san Pablo, en la Carta a los Gálatas (Gálatas 5,1-6)  nos recuerda que no hay que hacerse esclavos de nada ni de nadie. La superstición es algo que esclaviza. Toda superstición atribuye un poder «mágico» o sobrenatural a objetos, rituales o días específicos —como el martes 13 precisamente— rebajando la soberanía del Creador al pretender manipular la realidad materialmente. Diversos analistas y teólogos señalan que «sin querer queriendo» algunos cristianos caen en la práctica de supersticiones como el abrir una Biblia en cierta página para protección o usar declaraciones positivas como conjuros pensando que habrá «resultados mágicos instantáneos» en lugar de un proceso comprometido de obediencia a la voluntad de Dios. Y es que en lugar de edificar la fe a través de la razón y la meditación de la Palabra, la superstición se alimenta del miedo al futuro y de la anticipación de fuerzas oscuras, lo que aprisiona la mente y desvirtúa la paz prometida por el Evangelio. ¡Dios nos libre de ser supersticiosos porque no se puede vivir feliz así! Que María santísima nos ayude porque ella supo vivir a la sorpresa de Dios. ¡Bendecido martes 13!

Padre Alfredo.

lunes, 12 de octubre de 2026

«CON UN TINTE DE ALEGRÍA»... Un pequeño pensamiento para hoy

Desde ayer estoy en Roma. Aproveché la oportunidad de unir unos días de descanso con el trabajo de la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Guillermo Tritschler y Córdova en la que estoy empeñado desde hace tiempo con la hermana Silvia y el padre Raúl. En unas horas más estaré en el Dicasterio de las Causas de los Santos entregando un anteproyecto del sumario de los testigos de esta causa que promete avanzar mucho. Vengo con los padres Sergio, Van Troi, Edgar, Jaime y Rolando.

Ayer en la tarde concelebramos la misa en «La Casita» en este marco de los 75 años de fundación de la obra misionera de Madre Inés y de los 45 años de su retorno a la Casa Paterna. En una celebración marcada por la alegría, expresamos el gozo de estar en este bendito santuario en donde todo habla de la beata madre que dio su vida buscando el reinado de Cristo en todos los corazones del mundo. La lectura de Isaías (Isaías 25,6-10a) le dio el aire misionero con un tinte de alegría que el padre Van Troi, al predicar, resaltó como algo necesario para ser unos buenos evangelizadores en este tiempo que nos ha tocado vivir. Isaías habla de un momento prodigioso, lleno de alegría en un festín escatológico, donde será destruida la muerte y todos reconocerán a Dios como «salvador»  en el monte santo, en la nueva Jerusalén. 

Este es el mensaje sublime y esperanzador que hemos de brindar al mundo que muchas veces vive sumergido en la tristeza que se enreda en la búsqueda de una felicidad que en este mundo será siempre pasajera y muy corta si no se tiene la visión del cielo que, como Madre Inés, muchos santos tuvieron. Recuerdo la frase de san Alberto Hurtado: «¡Contento, Señor, contento!». Cierto que la palabra profética convoca a algo que verdaderamente no se realizará en este mundo, ni en esta historia sino en la «historia» nueva que quitará el «velo» que tienen todos los pueblos, según el texto de hoy y que debe caer para que todos los hombres puedan ver algo nuevo y definitivo. Vamos pidiéndole a la Virgen, a quien en esta celebración contemplamos en la imagen de la «Virgen de la Promesa» que habló a la beata María Inés para asegurarle que la acompañaría en toda la obra de evangelización emprendida en su corazón misionero. ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo.

sábado, 10 de octubre de 2026

«UNA PARÁBOLA SOFISTICADA»... Un pequeño pensamiento para hoy


El evangelio de la misa de este domingo (Mt 22,1-14) nos presenta una de las parábolas más sofisticadas del evangelio. San Mateo nos habla de un rey, que prepara un banquete para su hijo yque es rechazado por los magnates que maltratan y asesinan a algunos de sus criados. El rey, enfurecido, manda atacar y destruir la ciudad. Ahora envía a los pocos trabajadores que le quedan a ir a los cruces de los caminos para invitar a los transeúntes a que vengan al banquete. 

Como es lógico, vinieron toda clase de personas. Pero cuando el rey llega a la sala del banquete y encuentra a uno que no tiene traje de bodas, sucede algo que nos muestra lo más importante y original de la parábola. No debemos perder de vista que esta parábola la pronunció Jesús para poner de manifiesto la fiesta de la libertad de Dios que llama a todo el que encuentra. Por lo mismo, el significado del traje de boda es importante, porque todo el mundo, incluso los más pobres, siempre encuentran unas ropas más decorosas para ir a una boda o a un banquete.

El banquete, en esta parábola, es el reflejo del festín de la salvación, que no en una fiesta de compromiso, sino una fiesta de libertad. Hasta el hombre que no lleva vestido de boda no está allí como los demás, no tiene el vestido de la libertad para participar dela gracia de Dios. Quien no posea esa actitud, «ese vestido», será echado fuera de la fiesta de la libertad y de la gracia. No basta con aceptar la invitación al banquete; es necesario dejarse transformar libremente por la gracia, «revestirse de Cristo» y adoptar una actitud de conversión y de comunión con Dios. Que la Virgen, siempre revestida de esa libertad y llena de gracias nos ayude a estar también nosotros revestidos a la altura que se requiere. ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo.

«Se han revestido de Cristo»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY


Estamos viviendo tiempos difíciles, eso no es ninguna novedad. Todo cambio de época trae situaciones turbulentas y más cuando a eso se une la polarización a nivel internacional que se fue gestando desde hace más de 10 años, el aumento del racismo cada vez más sutil, pero a la vez muy evidente, el odio, la envidia, la mentira y la violencia. Ante esto, las viejas estructuras, valores e instituciones se resisten a desaparecer mientras las nuevas aún están cobrando forma. El sociólogo Antonio Gramsci describía este fenómeno a la perfección: «El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos». ¡Cuánta necesidad tenemos los cristianos de volver nuestros ojos a la Palabra De Dios que ilumina todo tiempo y lugar! 

Muchas veces los seres humanos, incluidos los cristianos, contenidos los que somos pastores y representantes de la comunidad eclesial, incluidos aquellos que hablamos de Cristo como Príncipe de la paz, soberano de la cultura cristiana, de las tradiciones humanistas… dividimos por raza, por género, por ideologías a la gente y nos olvidamos que, por encima de las leyes de la humanidad está la llamada a ser «UNO» en Cristo Jesús: «…se han revestido de Cristo. No hay judío y griego, esclavo y libre, hombre y mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús». Palabras muy claras que San Pablo pronuncia hoy en la primera lectura (Gálatas 3,22-29) y que el papa Francisco tanto nos recalcaba.

Esa es la Iglesia «de puertas abiertas» que él nos pedía. Es la Iglesia que tiene espacio para todos y muestra con claridad el pensamiento más íntimo de Jesús: «Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste» (Jn. 17,21). Francisco, durante su pontificado, nos recordó que el papel de la Iglesia no es el de un tribunal implacable que distribuye excomuniones y desprecios, sino el de un hospital de campaña que atiende las heridas de los caminantes. El juicio sobre la condición interior del ser humano y sobre la autenticidad de su búsqueda de Dios pertenece exclusivamente a la soberanía divina, mientras que al creyente y al pastor les corresponde la tarea de tender la mano y acompañar recordando que, como María, son bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen (Lucas 11, 27-28). Con la ayuda de la Virgen, lograremos ser UNO. ¡Bendecido sábado!

Padre Alfredo.

viernes, 9 de octubre de 2026

«Valientes en Jesús, el hombre fuerte»... Un pequeño pensamiento para hoy


Siempre resultan impresionantes las discusiones en torno a la expulsión de los demonios que Jesús realiza. Hoy, en el evangelio, se trata de la expulsión de un demonio mudo que Jesús acababa de realizar ante la gente. (Lucas 11, 15-26). El evangelista nos presenta tres reacciones diferentes ante esta expulsión: Unos quedaron admirados y hasta aplaudieron, otros se asustaron y dijeron: «Por Beelzebul, príncipe de los demonios, expulsa los demonios» y finalmente otros pedían una señal del cielo, pues no se convencieron ante la señal tan evidente de la expulsión realizada ante todo el pueblo. Jesús se detiene en la acusación de estar expulsando demonios en nombre de Beelzebul y les hace ver que si el demonio expulsa su propio demonio, se divide a sí mismo y no sobrevive y les dice luego: «Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan sus hijos?» Dicho con otras palabras, ellos también estarán haciendo las expulsiones en nombre de Beelzebul 

El Señor llega al punto central de su argumentación y les dice: «Cuando alguien fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están seguros; pero si llega otra persona más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos.» En la opinión de la gente de aquel tiempo, Satanás dominaba el mundo mediante demonios —daimônia—. El era el hombre fuerte y bien armado que guardaba su casa. Por eso la gran novedad es que Jesús consigue expulsar los demonios. Señal de que él es en realidad el hombre más fuerte. Con la llegada de Jesús el reino de Beelzebul entró en picada: «Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a ustedes el Reino de Dios». 

Jesús, verdadero hombre fuerte nos hará también fuertes a nosotros. Recordemos que la primera señal que acompaña el anuncio de la resurrección es la expulsión de los demonios: «Estos son los signos que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas”. (Mc 16,17). Jesús venció, el poder del mal, lo dominó, lo agarró, lo destronó, lo derrotó, lo expulsó, lo eliminó, lo exterminó y lo mató. Esto es lo que en el fondo nos quiere recordar hoy Jesús: «¡A los cristianos está prohibido tener miedo de Satanás!» Por su resurrección y su acción libertadora, Jesús aleja de nosotros el miedo de Satanás, crea libertad en nuestro corazón, nos da firmeza en la acción y pone la esperanza vive en el horizonte. Debemos caminar con Jesús, por su camino, con el sabor de la victoria sobre el poder del mal. Hoy le podemos pedir a María santísima que nos ayude a ser valientes. Ella lo fue y venció. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.

jueves, 8 de octubre de 2026

«LA EXPERIENCIA DE LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN NUESTRAS VIDAS»... Un pequeño pensamiento para hoy


Esta semana, en la eucaristía diaria hemos estado escuchando la lectura continuada de la carta de san Pablo a los Gálatas, pero me enfocado más, para mi reflexión personal y para compartir, en el evangelio. Pero este jueves he querido detenerme en la escena que san Pablo nos presenta (Gálatas 3,1-5) y que está recargada de un aire de recriminación a la comunidad. Es que este trocito de la carta a los Gálatas pone ante nosotros una interesante pregunta del Apóstol de las Gentes a los Gálatas: después de haber comenzado por el Espíritu... ¿por qué pretenden ahora alcanzar la plenitud con sus propias fuerzas? 

A algunos les puede asustar la sinceridad y la energía con las que Pablo plantea esta antítesis teológica. Él presenta a la comunidad de Galacia dos principios que parecen excluirse mutuamente a la hora de recibir el Espíritu: las obras de la Ley o la fe. Y les recuerda cómo experimentaron, desde el principio, la acción de Dios y los dones del Espíritu a través de una fe vivida y anunciada. Pero, por otra parte, es verdad que muchas veces a todos —aunque a mí tal vez más que a otros— nos falla la memoria. Somos necios, no recordamos los abrazos que Dios nos ha dado en los distintos momentos de nuestra vida cristiana: el agua del bautismo, el aceite de la confirmación, la absolución en el sacramento de la reconciliación. Signos concretos de una presencia que nos acompaña y nos recuerda que Dios está siempre actuando en nuestra vida.

Esto nos debe comprometer. ¡Es deber nuestro ser agradecidos! Decía el prefacio IV de la misa en su edición anterior. No podemos olvidar que nuestra fe en Cristo se funda en la experiencia de la acción del Espíritu en nuestra vida diaria. No somos nosotros quienes hacemos posible la obra de Dios con nuestras propias fuerzas; es Él quien sale a nuestro encuentro, nos transforma y nos sostiene. Pienso en la Virgen, ella buscó protagonismos, pero estaba plenamente abierta a la acción de Dios. Su fe no nació de una teoría, sino de la experiencia íntima de ser «llena de gracia». En todo momento María se mantuvo firme en la fe porque no se apoyó nunca en sus propias fuerzas, sino en la fidelidad del Espíritu Santo que la habitaba. Que ella nos ayude sosteniéndonos en el «sí» a la voluntad de Dios. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!

Padre Alfredo.