MISIÓN SIN FRONTERAS...................... MISSION WITHOUT BORDERS................
El blog del padre Alfredo / Fr. Alfredo's blog
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miércoles, 4 de febrero de 2026
En el examen del catecismo...
domingo, 1 de febrero de 2026
Valor ante el sacrificio, el dolor, la Cruz.
El sufrimiento, la pena y el dolor, siempre acompañan la Vida el hombre y la mujer de Dios. Una pequeña muestra de esto es esto que el profeta Jeremías expresa dejándonos ver su sentir: «¿Por qué mi dolor no acaba nunca y mi herida se ha vuelto incurable? ¿Acaso te has convertido para mí, Señor, en espejismo de aguas que no existen?» (Jer 15,18). Jeremías dice que el Señor le respondió: «Si te vuelves a mí, yo haré que cambies de actitud… seguirás siendo mi profeta»... es decir, el Señor seguirá estando con Jeremías siempre, en medio del dolor y de la adversidad, en medio de los fracasos y las crisis por las que todo ser humano puede atravesar.
El Señor es fiel y abrazó él mismo el dolor... la cruz. La cruz de la pobreza y de la soledad: «El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza»... «¿No han podido velar conmigo?».
La cruz de la incomprensión de los que tenía más de cerca: «¿También ustedes van a dejarme?». «¿De qué venían discutiendo por el camino?». La cruz de la traición del apóstol: «¿Judas, con un beso entregas al amigo?» La cruz de la crítica del pueblo: «Este come con pecadores y prostitutas»...
Nuestro Dios es siempre fiel y sabe de penas, de abandono y de desierto. Su bondad da un sabor especial al sufrimiento y al sacrificio y cada día se entrega por nosotros en oblación, en un sacrificio que se realiza incesantemente en todo el mundo: La Eucaristía, el sacrificio de amor por excelencia en el que nuestro Dios se nos da por completo dejándonos su Cuerpo y su Sangre quedándose con nosotros para siempre.
Quien le encuentra, halla un tesoro; quien le descubre, le valora más que una perla de gran valor. En medio de las dificultades y de los problemas de toda vida de dedicación a Dios, el padre Pedro Julián Eymard, uno de los santos no muy conocidos, encontró en la Eucaristía la fuerza y el sostén de su incansable ministerio sacerdotal. En la Eucaristía, san Eusebio de Vercelli encontró eso mismo que también Nuestra Madre la Beata María Inés gustó: «La Eucaristía, fuerza y sostén de mi alma».
Cada vez que celebramos la Eucaristía, Jesucristo viene a nuestro encuentro para darnos valor ante el sacrificio, el dolor, la Cruz. Cada vez que participamos en este banquete, la llamada a darlo todo también nosotros, se hace nueva y nos invita a reestrenar la vocación.
La Virgen Madre, a quien contemplamos en una advocación especial y la llamamos «Nuestra Señora de los Dolores» y también «La Virgen de la Soledad», está a nuestro lado y con una discreta sonrisa en medio de este valle de lágrimas nos da la clave para perseverar con amor y avanzar de la Cruz a la luz. Ella, dirigiéndose a Cristo nos dice: «Hagan lo que Él les diga».
Josefina Kato... Vidas consagradas que dejan la huella de Cristo XC
La Hermana Josefina fue una misionera japonesa incansable que tuve la dicha de conocer por allá en los años ochentas. Sus últimos días de vida fueron difíciles, pues padecía de Alzheimer y se encontraba internada en un centro especial muy cerca de la casa de nuestras hermanas en Karuizawa. Allí duró varios años. Siempre se caracterizó por su amabilidad y por una caridad exquisita. Se puede decir que fue una misionera a tiempo y a destiempo. Una de las características que más la distinguía era la sonrisa, una sonrisa perenne al estilo de nuestra Beata Madre Fundadora, incluso cuando ya permanecía atrapada por esa incomprensible enfermedad.
La hermana pasó muchos años de su vida consagrada en la misión de Ota, en su tierra nata, dedicada, como la mayor parte de su vida, a la catequesis. En las diferentes misiones a donde la obediencia la envió, fue instrumento del que Dios se valió para invitar a algunas de nuestras hermanas japonesas a la vida consagrada.
De una manera muy particular, la hermana Kato —como le llamaban de cariño— conjugaba la educación sobrenaturalizada con una sin igual simpatía que hacía a todo mundo pasar un rato agradable con sabor a recreación pero aprendiendo, a la vez, a vivir para Cristo. Era una persona muy positiva y emprendedora que en el corazón de todo el que convivía con ella, dejaba un olor a entrega, a bondad, a fervor y un gran deseo de que Jesús y su Madre Santísima fueran conocidos, pues su celo por la salvación de las las almas era tan grande, que aún cuando empezó a perder sus facultades por el Alzheimer, en el centro en donde estaba como interna, se ponía a evangelizar a como podía.
Nuestras hermanas religiosas cuentan que en una ocasión, cuando la fueron a visitar, los miembros del personal del centro —algunos de ellos obviamente budistas— les hicieron varias preguntas sobre la Biblia, sobre Cristo, sobre la fe cristiana. Allí logró fundar un grupo de personas de las mismas enfermas que estaban internadas, para hablar de la Fe católica. A la gente le gustaba escucharla...y hasta se hizo famosa por lo que al grupo le pusieron «El Club de la Hermana Kato». Así, junto a los clubs de Origami —figuras de papel doblado— o de música, de canto, tejido y otros, Jose no perdiendo oportunidad... ¡también hizo su club!
Las dos últimas semanas de su vida, estuvo en el hospital. Tuvo que ser trasladada al nosocomio pues aunque ya no padecía dolor por el avanzado grado de su enfermedad, empezó a tener problemas respiratorios, y al examinarla le descubrieron que tenía cáncer en los pulmones. Ya pasaba mucho tiempo en que la mayor parte permanecía dormidita, y fue así que, ya en el hospital, se fue apagando como un cirio esperando la llegada de su Señor.
Las Misioneras Clarisas de la comunidad de Karuizawa estuvieron a su lado para atenderla con mucho amor y dedicación en esos sus últimos días, hasta que llegó el momento del desenlace final en el que la el Esposo Divino llegó por ella, que estaba tan preparada como las diez vírgenes prudentes del evangelio, ya que desde el día en que la hospitalizaron, había recibido el sacramento de la Unción de los enfermos.
Siempre, mientras pudo hablar, aún sin reconocer muchas cosas, se le escuchaba dar las gracias por todo. Murió en una hora muy particular acompañada de su superiora, la hermana Clara Yamazaki, porque, en ese momento, todas las demás misioneras de aquellas tierras del Sol Naciente, asistían a la Santa Misa en nuestras respectivas casas.
Les invito a que ahora que he recordado a nuestra querida hermana Josefína Kato, demos gracias al Señor por el regalo tantas hermanas, misioneras incansables, que han dejado en este mundo, unas huellas que son, sin duda alguna, las huellas de Cristo. Me viene ahora unas palabras de nuestra amada Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento, la iniciadora e inspiradora de esta gran Familia Inesiana de la que muchos formamos parte: «Jesús dulcísimo, que me has amado tanto y que quieres mi bien, y no te cansas de instruirme, se han abierto sobre mi alma esas claridades que sólo pueden dimanar de tu amor misericordioso, me has sumergido en ellas y, humillándose mi alma, ha comprendido, ha aceptado, ha amado».
Padre Alfredo.
LOS PROBLEMAS SOCIALES...
En alguna forma y de alguna medida, todos somos responsables de los problemas sociales. No basta al alimentarnos con la tranquilizante teoría de que ninguna persona es responsable del efecto total de los problemas sociales y que a mí no me toca resolver eso... Todos estamos involucrados.
«CHIQUITO PERO PICOSO»... Un pequeño pensamiento para hoy
Este domingo, siguiendo con esto de «chiquito pro picoso», el evangelio nos lleva al pasaje del capítulo 5 de san Mateo en donde este escritor sagrado, inspirado por Dios, nos transmite «Las Bienaventuranzas». Las Bienaventuranzas son el camino de Jesús hacia la verdadera felicidad. No se trata de un conjunto de buenos deseos que no haya dejado Jesús, sino un programa de vida que se vive en lo pequeño y cotidiano —«chiquito pero picoso»— a través de actitudes como la pobreza de espíritu, la mansedumbre, la misericordia y la búsqueda de justicia, transformando la lucha de cada día en un conjunto de oportunidades para el Reino de Dios y la comunión con Él, contrastando con la búsqueda materialista del mundo que tiene a lo grande, a lo aparatoso, a lo espectacular y generando paz y alegría en el corazón, a pesar de los pesares.
La propuesta de las bienaventuranzas traza un movimiento singular: nace de lo pequeño, de lo chiquito de lo chiquito, de lo humilde, para convertirse también en una lucha en favor de los empobrecidos y pequeños de este mundo. Desde una perspectiva espiritual, solo quien se sabe pequeño experimenta la necesidad de Dios y puede dejar que entre en su vida. Los que participan de este espíritu, el de Dios, son bienaventurados —a pesar de las persecuciones—. Santa Teresita del Niño Jesús, hablaba de su «Caminito—, un sendero de santidad basado en la confianza absoluta en la misericordia de Dios y la aceptación gozosa de la propia debilidad, viéndola como una oportunidad para que el amor de Cristo actúe más plenamente, realizando las pequeñas cosas cotidianas con gran amor y por motivos sobrenaturales, como un niño que se abandona en los brazos de su Padre. Es un camino radical de amor sencillo que nos hace entender el sentido de las Bienaventuranzas y es accesible a todos. María de Nazareth también supo encontrar la dicha en lo pequeño: Belén, Nazareth, Caná... Qué Ella nos ayude a entender esto. ¡Bendecido domingo!
Padre Alfredo.
sábado, 31 de enero de 2026
LA BENDICIÓN DE LOS TAXIS Y MONSEÑOR LUIS MARÍA MARTÍNEZ...
En una ocasión invitaron al Siervo de Dios Luis María Martínez, arzobispo primado de México, a bendecir una flotilla de taxis de aquellos llamados "Cocodrilo" en Ciudad de México —en aquel entonces Distrito Federal—, en verdad muy numerosos; pasaban de un centenar. Cuando al llegar al sitio donde estaban estacionados, el jefe de los taxistas vio la botellita insignificante de agua bendita que cargaba monseñor, y exclamó: —"¡Huy! Monseñor, esa agua no le va a alcanzar ni para el primer taxi"... —A mí me invitaron para bendecirlos, no para lavarlos contestó.
viernes, 30 de enero de 2026
ANUNCIOS PARROQUIALES... para reír un poco
Alguien reunió 11 divertidos anuncios escritos en los pizarrones de avisos de algunas parroquias. Estos avisos son reales y, aunque fueron hechos con la mejor intención, su mala redacción les convierten en absurdos y al mismo tiempo geniales.
Anuncios Parroquiales:
1. Para los que tienen hijos y no lo saben, tenemos en la parroquia una zona arreglada para niños.
2. Esta noche el párroco dará la conferencia "El matrimonio cristiano: lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre". Para las mujeres a las 7:30, para los hombres a las 8:30.
3. Este viernes los monaguillos representarán la obra "Hamlet" de Shakespeare. Se invita a toda la comunidad a presenciar esta tragedia.
4. Estimadas señoras, ¡no se olviden de la tómbola de la kermés! Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa. Traigan a sus maridos.
5. Tema de la catequesis de hoy: "Jesús camina sobre las aguas". Catequesis de mañana: "En búsqueda de Jesús".
6. El coro de los mayores de sesenta años se suspenderá durante todo el verano, con agradecimiento por parte de toda la parroquia.
7. El campeonato de fútbol interparroquial se reanuda este sábado. ¡acompáñenlos a derrotar a "Cristo Rey"!
8. El precio del curso "Ayune con provecho" es de 120 pesos (almuerzo incluido).
9. Por favor, pongan sus limosnas en el sobre, junto con los difuntos que deseen que recordemos.
10. Recuerden que el jueves empieza la catequesis para niños y niñas de ambos sexos.
11. El mes de noviembre terminará con un responso cantado por todos los difuntos de la parroquia.
Riámonos un poco.