domingo, 31 de diciembre de 2023

«La Sagrada Familia y el último día del 2023»... Un pequeño pensamiento para hoy

Hoy hemos llegado al último día del año 2023 y este domingo coincide con la fiesta de la Sagrada Familia, así que la Oración Colecta de la Misa y en sí toda la liturgia nos habla de la familia de Nazareth y nos invita a hacer vida las virtudes que se vivieron en esa comunidad de vida y amor que es modelo a seguir para toda familia biológica y espiritual.

Habría que decir muchas cosas al llegar al final de un 2023 que ha estado marcado por muchas sorpresas. Ciertamente en todos hemos pasado por toda clase de situaciones que ocuparon las poco más de 8.760 horas que conjugaron todo este tiempo. Este ha sido un día para reexaminarse y para evaluar pensamientos, sentimientos y hechos. Un día en el que yo creo que todos hemos ido a recuerdos y a la vez seguramente hemos hecho propósitos.

Pidamos al niño Jesús por la intercesión de María y José por nuestras familias, y por las familias más frágiles, por las que están pasando por momentos de crisis y abramos el corazón dejándonos sorprender para lo que el Señor nos depara en este 2024 que ya llega. ¡Bendecido domingo y feliz año nuevo!

Padre Alfredo.

sábado, 30 de diciembre de 2023

«La verdadera libertad nos la trae el Niño de Belén»... Un pequeño pensamiento para hoy


El hombre siempre ha aspirado a la libertad, vive en esa búsqueda constante de saberse libre. Hoy la Oración Colecta de la Misa nos recuerda que el único que nos puede dar la libertad total, la libertad plena, es Cristo. La libertad, como la fe, el amor, y la verdad, forma parte esencial del verdadero cristianismo. Donde hay libertad, prosperan la fe, el amor y la verdad. Cuando la libertad está limitada o hay carencia de ella, las demás cualidades inevitablemente se resienten (cf. 2 Cor 3, 17. 

La libertad que nos dio el Hijo de Dios al hacerse hombre y nacer para nuestra salvación, tiene el propósito de que podamos expresar nuestra fe y amor al mayor grado, libre de restricciones impuestas por los hombres, no por Dios. Cualquier pérdida complaciente de esa libertad lleva aparejado inevitablemente un sacrificio de la verdad. Quienes imponen tales restricciones lo hacen, no por la verdad, sino por el error. El amor y la fe, las auténticas «reglas» del cristiano, pueden alcanzar a los pensamientos más íntimos y profundos del corazón si la persona vive con libertad. 

La verdadera libertad, la que nos trae Cristo y que va más allá de lo tangible, no se consigue de «golpe y porrazo», de repente. No es el fruto de un acto de magia, ni de ideologías utópicas, ni un regalo de algún mesías populista que la ofrece sin más. Alcanzar la libertad supone, por tanto, recorrer un largo y complejo camino de liberación dejándose alcanzar por Cristo. Para eso ha venido al mundo, para hacernos libres. Libres como María, la humilde servidora del Señor, libres como los santos, libres como tanta gente buena que con la paz y la fe, que acrecienta esa búsqueda de libertad dejan en el corazón. ¡Bendecido sábado de la Octava de Navidad!

Padre Alfredo.

viernes, 29 de diciembre de 2023

«Luz de las naciones, signo de contradicción»... Un pequeño pensamiento


Si ayer encontré un espacio para sentarme a escribir en la tarde. Hoy viernes casi acaba el día y es que, sumergido en la llegada de una gripilla de esas que llegan inesperadamente, encuentro apenas la oportunidad de escribir algo. Estamos en el quinto día de la Octava de Navidad y la Oración Colecta nos hace ir a la luz de la venida de Jesús para que, al contemplarlo, nos dejemos mirar por el rostro sereno del Padre Misericordioso que nos lo ha enviado.

En el Evangelio Simeón nos habla también de esta luz. El anciano predice que Jesús, esa luz que viene de lo alto, será signo de contradicción en el mundo y además nos dice que el corazón de María será traspasado por una espada. Jesús será siempre un signo de contradicción: unos lo amarán, otros lo odiarán y lo llevarán a la Cruz; unos estarán dispuestos a morir por El, mientras que otros no cesarán en hacerlo desaparecer de la historia y de la superficie de la tierra.

El Papa Francisco, invitándonos a recibir a Jesús, luz de las naciones, nos dice que debemos observar que de este «signo de contradicción», Simeón pasa directamente a la Madre y se dirige a su corazón, vinculando la contradicción, que se refiere al Hijo, con la experiencia interior de la Madre: «Y una espada atravesará tu alma» Así, hace una invitación a cada uno de nosotros a no soltarnos de la mano de María para comprender quién es Jesús. ¡Bendecido viernes de la Octava de Pascua!

Padre Alfredo.

jueves, 28 de diciembre de 2023

«Los santos inocentes y el testimonio de nuestra fe»... Un pequeño pensamiento para hoy


Escribo ya al atardecer de este día en el que celebramos a los Santos Inocentes dentro de la Octava de Navidad porque el día se me ha escurrido como agua en diversas actividades del ministerio sacerdotal que en estos días desarrollo acá en Huatabampo. Así que solamente serán unas cuantas ideas para reflexionar un poco sobre esta fiesta que, desde muy antiguo, se celebra en la Iglesia para alentarlos a ser valientes y a crecer en la esperanza de que el Cielo nos espera.

La oración colecta nos invita a dar testimonio de nuestra fe no solamente con nuestros labios, sino con la conducta diaria. Los ejemplos de una vida de fe manifestada en las cosas pequeñas de cada día, están entrelazados en toda la Escritura, especialmente si nos fijamos en las figuras que rodean la infancia de Jesús en el Evangelio. De hecho el mismo Cristo habló extensamente sobre la forma en que debemos comportarnos con los demás, con los amigos y con los enemigos. No obstante, más que eso, la vida que Él vivió, marcada por su amor y compasión en hechos ordinarios, proporciona el mejor ejemplo de cómo debe ser el comportamiento cristiano.

Estos niños inocentes, fueron llamados por Dios dando la vida por la causa de Cristo, nos invitan, con su testimonio, a ser una total pertenencia de Cristo. Ante los sucesos inexplicables que jalonan nuestra existencia, como ese acontecimiento que vivieron los padres y madres de aquellos pequeños, el entendimiento humano puede rebelarse y optar por un ateísmo práctico, pero con eso lo único que logra es bloquear la razón y llenarla de oscuridad y como consecuencia sembrar la desolación. En la vida diaria hay que dar testimonio de nuestra fe aún en esos momentos rodeados de oscuridad. Que María nos aliente para ser valientes. ¡Bendecido jueves sacerdotal y Eucarístico!

Padre Alfredo.

martes, 26 de diciembre de 2023

«En el día de San Esteban»... Un pequeño pensamiento para hoy


La liturgia de estos días de la Octava de Navidad, que celebra la Navidad en ocho días al modo de las grandes fiestas que se preconizaban en el Antiguo Testamento, es muy variada y nos va llevando por diversas celebraciones en torno a las gracias que hemos recibido los discípulos–misioneros de Cristo a raíz de su encarnación y nacimiento entre nosotros. Así caminaremos hasta el 1 de enero en que celebraremos la solemnidad de María, la Madre de Dios y cerraremos estos días de fiesta. Solamente dos grandes acontecimientos se celebran con una Octava: la Navidad y la Pascua.

Hoy, a un día de haber festejado el nacimiento del Mesías Salvador, la Iglesia nos invita a contemplar la persona de Esteban, el primer mártir —protomártir— de la Iglesia y a divisar, con él, el Cielo que nos ha prometido Cristo y al que todos somos invitados a llegar. Esteban es, para todo creyente, la expresión más clara del mandamiento y testimonio de Cristo que dio su vida por nuestra salvación. Él murió por Cristo y murió perdonando y amando a sus enemigos, esos que lo apedrearon despiadadamente. De hecho la Oración Colecta de este día nos invita a aprender de él, que oró por sus enemigos, a amar aun a nuestros enemigos. Según San Gregario de Niza, en los primeros siglos cristianos se quiso solemnizar en torno a Navidad a los grandes Santos que fueron los primeros testigos de Cristo y Esteban es el primero entre ellos.

Entre la fiesta de Navidad y la de San Esteban, existe una profunda conexión en el orden de la santidad y la gracia. Cristo, nacido para nuestra salvación, se sitúa en el centro de nuestro camino hacia la perfección. San Esteban fue el primero en seguirle al Señor por este camino de santidad. Fue su testigo a través de su palabra valiente, de su servicio desinteresado a los pobres como diácono, de su constancia durante el proceso del juicio que le hicieron y sobre todo por su muerte heroica. Su figura se agranda y se ilumina a la luz de Cristo, que vino al mundo gracias al «sí» de María que, con Esteban, nos invita también a nosotros a decir que «sí». ¡Bendecido martes de la Octava de Navidad!

Padre Alfredo.

lunes, 25 de diciembre de 2023

Hoy es Navidad»... Un pequeño pensamiento para hoy


Escribo, como en otras ocasiones lo he hecho, en el aeropuerto de Monterrey, mientras llega el momento de la partida de mi vuelo a Ciudad Obregón Sonora, de donde por carretera me dirigiré a Huatabampo en un tiempo estimado de hora y media para iniciar esta noche, los Ejercicios Espirituales para nuestras hermanas Misioneras Clarisas de esa querida comunidad a la que hace muchos años no he vuelto. Tengo la ilusión, de que, en un tiempo organizado de estos días hasta el 3 de enero que regrese, Dios mediante, encontraré —y así lo espero— incluso tiempo para rezar el Rosario en Facebook con anteriormente lo podía hacer.

Hoy es Navidad y hace días que no tocaba la computadora porque no encontraba el espacio de tiempo necesario para eso. Los preparativos de la llegada de Jesús de Nazareth, que ha nacido para llenarnos de luz... ¡me traía de un ala! Las diversas oraciones de las Misas para esta solemnidad —vísperas, noche, aurora y día—, me han llevado mucho a pensar en Cristo como luz que viene a iluminar las tinieblas de este mundo. ¡Qué dichosos debemos sentirnos de poder ser luz por haber conocido a Cristo y haberlo recibido en el pesebre de nuestro corazón!

Vivamos con una inmensa alegría, una alegría desbordante estos días de la Octava de Navidad. En el niño de Belén, Dios ha venido a nuestro encuentro para iluminarnos y hacernos protagonistas de la vida que nos rodea. Se ofrece para que lo tomemos en brazos, para que lo alcemos, lo abracemos y lo mostremos al mundo, muchas veces oscuro, que nos rodea a los creyentes. En este niño, Dios nos invita a hacernos cargo de la esperanza que alumbra el camino al cielo. Pidámosle a María, que nos permita abrazar a su Hijo Jesús en este recién nacido Niño de Belén. ¡Feliz Navidad!

Padre Alfredo.

viernes, 22 de diciembre de 2023

«La llegada de la Navidad es inminente»... Un pequeño pensamiento para hoy


La llegada de la Navidad es inminente, ya estamos a día 22 y en el ambiente se percibe, sobre todo, el acelere de mucha gente abarrotando los negocios comerciales para conseguir regalos de última hora, sin embargo eso no nos puede distraer de lo principal que debemos celebrar en ese día de gloria: La llegada del Mesías a nuestra tierra.

La oración colecta de este viernes nos lleva a agradecer, con la llegada del Unigénito, el rescate que Él hace de nuestras vidas al sacarnos del vicio enredoso de la mundanidad a la que el Papa Francisco mucho se refiere. En la parroquia de San Francisco, en el pintoresco estado de Michoacán de nuestro México lindo y querido, y a la que pertenece nuestra Casa Misión Don Vasco de Quiroga, hay una imagen de Cristo conocida como «El Señor del Rescate», agradeciendo precisamente esta acción misericordiosa de Dios al habernos liberado del yugo del mal. Esta imagen, según cuenta la tradición, liberó al pueblo en el siglo XVIII de la peste de viruela negra. La historia señala que fue en el siglo XVIII cuando en esta región azotó la temible peste de la viruela en la cual se perdieron muchas vidas y era tanta la preocupación de la gente de la localidad que un guardián del convento franciscano acudió a los pies del cuadro que ya se encontraba dentro del convento franciscano y suplicó ayudase a todos los habitantes de este municipio infectados por esta terrible enfermedad. Entonces el milagro ocurrió y la peste se fue alejando de las comunidades indígenas. Días después la peste desapareció por completo dejando al pueblo completamente agradecido con la Bendita Imagen que desde ese entonces ocupa un lugar especial en la parroquia.

Agradezcamos que el mismo Jesús Niño al que esperamos ya en estos días, es el mismo que, entregado en la cruz, nos rescató. Preparemos, con María y José, rumbo a Belén, nuestros corazones y abramos la puerta de nuestras almas a la llegada del Salvador. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.

martes, 19 de diciembre de 2023

«Valorar el misterio de la encarnación»... Un pequeño pensamiento para hoy

La oración colecta de este día me hace ir a la encarnación de nuestro Salvador, porque invita a honrar este misterio y a celebrarlo con nuestra generosa entrega. Este tiempo de Adviento, previo a la Navidad nos invita a profundizar en este gozo de la Encarnación, elemento esencial de nuestra fe. Pero, ¿qué significa para nosotros como discípulos–misioneros vivir de forma coherente nuestra relación con Jesús, el Verbo de Dios que se hizo carne y vino a habitar entre nosotros?

¿Qué consecuencias nos trae asumir en profundidad este misterio ante desafíos como el del calentamiento global y la destrucción de la naturaleza que afecta especialmente a los más pobres y vulnerables de nuestro planeta... ante la guerra, que parece no acabar nunca... ante el descarte de tanta gente que la sociedad materializada no contempla como productiva? Hay que dejarnos interpelar por Dios y escuchar el grito de la madre tierra que recibe al Redentor.

La encarnación de Jesús tiene su origen en el amor apasionado del Dios Trino por toda su creación: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su propio Hijo». La beata María Inés Teresa quedó embelesada con este misterio y meditó sobre el gran regalo del amor de Dios que no se contentó con crear el mundo, sino que quiso hacerse uno de nosotros y asumir plenamente la realidad humana. Con ella y bajo la protección de María, la Virgen expectante, abramos nuestro corazón para que Dios mismo se revele en nosotros y nos transforme según su benévola voluntad. ¡Bendecido martes!

Padre Alfredo.

lunes, 18 de diciembre de 2023

«Que el nuevo nacimiento de Cristo nos libere del pecado»... Un pequeño pensamiento para hoy


Los Santos Padres, ese grupo más o menos circunscrito de personajes eclesiásticos pertenecientes al pasado, cuya autoridad fue decisiva en materia de doctrina, decían que nuestra única y verdadera «posesión» son nuestros pecados. Porque ellos afirman en sus escritos —que coinciden entre sí—, que no somos dueños sino solamente de eso que hemos creado de la nada. Así, cumpliendo con esta condición, Dios hizo a la criatura, y la criatura hizo el pecado. La oración colecta de la misa de este día dice: «Concédenos, Dios todopoderoso, que a quienes gemimos oprimidos bajo el peso del antiguo yugo del pecado, nos libere el nuevo nacimiento de tu unigénito, que estamos esperando».

Esa serie de pecados de debilidad que asaltan continuamente aún a los que no quieren de ninguna manera separarse de Dios habla de la presencia en este mundo del enemigo, que, como dice la Escritura: «Ronda buscando a quién devorar» (1 Pe 5,8). Estos pecados no sólo existen, sino que Dios permite muchas veces que hagan en nosotros un largo recorrido y nos veamos agobiados y dominados por ellos. El estipendio del pecado es la muerte y, en parte, nos viene bien experimentar el peso de nuestra condición pecadora. «Ha sido conveniente a lo largo de la historia de la salvación, dice santo Tomás de Aquino, que Dios permitiera al hombre caer en pecado, para que experimentando su debilidad, reconociera la necesidad de la gracia» (I-II, 106,3c).

Por eso, en estos días de Adviento, ante la llegada ya inminente de la Navidad, le pedimos al Señor Dios todopoderoso que venga a liberarnos de esta esclavitud del pecado, y eso se logra cuando nos dejamos alcanzar por Cristo, que nace para nuestra salvación y nos mueve a ir a confesar nuestros pecados, esos escondidos, y acoger el perdón de Dios, para pedir perdón a quien hemos ofendido. Así comienza una nueva vida. Y la vía es una sola, la de la humildad. Pidámosla a María santísima, para que ella, a su vez, nos la alcance de Dios y podamos recibir con alegría a su Hijo Jesús en el corazón libres de nuestros pecados. ¡Bendecido lunes!

Padre Alfredo.

domingo, 17 de diciembre de 2023

«Domingo de Gaudete»... Un pequeño pensamiento para hoy


El tercer domingo de Adviento, es llamado en la liturgia «Domingo de Gaudete» o «Domingo de Alegría», porque está cerca el nacimiento del Niño Dios y eso nosdebe llenar de alegría. Toda la liturgia de este día habla precisamente de este tema al acercarse al día de la llegada del Mesías que anuncia Juan el Bautista en el Evangelio de hoy (Jn 1,6-8.19-28). La oración colecta de la misa hace referencia a la espera fervorosa de la fiesta del nacimiento de Cristo y a irnos preparando a celebrar esa dicha con «vivísima alegría».

La alegría, aunque no lo parezca, es una carencia muy grande en la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Aunque aparentemente hay muchos momentos que invitan a la alegría, son solamente cuestiones pasajeras que se convierten más bien en «distractores» que hacen a un lado la verdadera alegría. ¿Cuánto puede durar la alegría de un concierto de algún artista de moda? ¿Cuánto puede durar el rato de alegría de una obra cómica de teatro? ¿Cuánto tiempo puede abarcar la alegría de una fiesta que termina envuelta en el alcohol y las comidonas en exceso?

La clave de esa vivísima alegría que hemos de vivir la da san Pablo hoy en la segunda lectura (1 Tes 5,16-24). Después de invitar a vivir siempre alegres, el Apóstol e las Gentes dice: «oren sin cesar». Sí, esa es la clave para mantenerse en la vivísima alegría, porque todo lo demás va y viene, el único que permanece es el Señor y la alegría que él puede brindar al corazón aún en medio de las penas y dolores que todos enfrentamos. Es la alegría que acompañó a María santísima en la dulce espera de la llegada de su Hijo Jesús. ¡Bendecido Domingo de Gaudete!

Padre Alfredo.

sábado, 16 de diciembre de 2023

«Ser luz»... Un pequeño pensamiento para hoy


Hoy empiezan las posadas y con ello espero poder escribir cada día alguna pequeña reflexión que nos acompañe, basándome, como me he propuesto para este año litúrgico, en la oración colecta de la Misa de cada día. La llegada de la Navidad es inminente ya, es tiempo de pensar en que, como dice la colecta de este día, «la venida del Unigénito del Padre ponga de manifiesto que somos hijos de la luz». Es entonces tiempo de que pongamos empeño en fortalecer nuestros valores cristianos, de modo que la Navidad sea lo que debe ser: una luz que brille en medio de la oscuridad con el nacimiento de Cristo.

Con la ayuda del Espíritu Santo podemos desterrar todo indicio de oscuridad en nuestras vidas y a nuestro alrededor. Buscando ser luz es tiempo de perdonar y reconciliarnos con Dios y con los hermanos, y vivir una vida nueva. Esta es la Buena Noticia que, en los primeros tiempos de la Iglesia San Pablo proclamó en sus cartas, tal como quedó registrado en su epístola a los Romanos (5,1-11). Vivir la Navidad es ser un espacio de luz para los demás, especialmente para los más cercanos, los que conviven con nosotros en casa, en el trabajo, en el circulo de amigos en el que pasamos estos días previos a la Navidad.

Así, buscando ser luz, construimos esa paz que los ángeles anuncian en Belén: paz en la tierra a los hombres que aman al Señor y se aman entre sí, porque la luz hace ver las cosas claras, la situación como es, como se presenta, sin los tapujos que crea la oscuridad. Los seres humanos estamos ante una constante disyuntiva: podemos irnos al lado de la luz que viene de lo alto o dejarnos atrapar por la oscuridad del consumismo, del materialismo, del culto a la mentira reinante en nuestra sociedad. Pidamos a María santísima, en este tiempo de espera de la llegada de nuestro Salvador que ella, Nuestra Señora de la Luz, nos tenga cercanos a su corazón expectante. ¡Bendecido sábado de inicio de las posadas!

Padre Alfredo.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

«El día de Santa Lucía»...Un pequeño pensamiento para hoy


Creo que nunca, como este año, he tenido un Adviento tan accidentado por diversas circunstancias. Mis 4 lectores se habrán percatado de que no he escrito desde el día de la Inmaculada. La verdad la vida me desborda entre tantas cosas, incluso me preguntan: ¿ya no reza el Rosario en Facebook, verdad?... Y es cierto. Repaso las cuentas de la camándula en cualquier momento y lugar haciendo míos los misterios que nos recuerdan que María camina a nuestro lado como lo está al lado de su Hijo Jesús, pero desde hace meses ha sido imposible encontrar la manera de conectarme. Los gigas del plan que tengo se esfuman en poco tiempo.

Hoy es día de santa Lucía. La oración colecta de la Misa nos invita a pedir su intercesión para contemplar la gloria de Dios en el Cielo eternamente. Lucía nació en Siracusa de Sicilia, probablemente, en el año 251 de nuestra era, en el seno de una familia cristiana, que pertenecía a la rica nobleza terrateniente del lugar. Lucio, su padre, murió cuando la niña contaba apenas cinco años, quedando bajo la tutela de Eutiquia, su madre. Con el paso de los años, Lucía se convirtió en una bella jovencita, modesta en su comportamiento y dotada de gran bondad. Su madre soñaba para ella con un feliz matrimonio, pero Lucía abrigaba en su corazón un propósito distinto: Se había consagrado al Señor con voto perpetuo de virginidad. La decisión de Lucía causó estupor entre los paganos, especialmente en un joven de alta sociedad, que deseaba ardientemente casarse con Lucía. Ante la negativa de la joven para atender sus deseos, se confirmó la sospecha de que Lucía fuese cristiana. Así pues decidió denunciarla ante Pascasio, el prefecto de su ciudad Este le ordenó que sacrificara a los dioses, a lo cual, se negó rotundamente contestando «que los que viven casta y piamente, son templo de Dios y morada del Espíritu Santo». Pascasio se enfureció y ordenó que fuera decapitada. Comprendió Lucía que el momento de confesar a Cristo y morir mártir por El había llegado, se arrodilló para recibir el golpe mortal y un esbirro le cortó la cabeza. Era según la tradición, el 13 de diciembre del 304.Así, pudo contemplar la gloria de Dios en el Cielo.

Estamos en Adviento, un buen tiempo para pensar en que nosotros también somos invitados a contemplar esa gloria de Dios, por lo cual hemos de ir preparando en nosotros las condiciones que necesitamos para llegar hasta allá: Vivir en esperanza, fidelidad a Dios, servicio a los hermanos... ¡Hay mucho que hacer! Que santa Lucía nos ayude, intercediendo por nosotros con María, para que, conscientes de que el Cielo nos espera, vivamos este tiempo litúrgico tan especial, con el anhelo de llegar a ver al Señor. ¡Bendecido miércoles!

Padre Alfredo.

viernes, 8 de diciembre de 2023

María Inmaculada»... Un pequeño pensamiento para hoy


Hoy celebramos a la «Inmaculada», el dogma que la Iglesia proclamó en 1854 y que sostiene que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el momento de su concepción por los méritos de su Hijo Jesucristo. La doctrina católica sostiene que Dios, en previsión del nacimiento de su Hijo, preservó a María de toda mancha o efecto del pecado original. Pienso ahora, mientras escribo en una de las salas de espera del aeropuerto de Guadalajara, mi vuelo a Monterrey, en tantos templos dedicados a la Inmaculada Concepción o como es conocida también: «Purísima Concepción». En mi tierra natal, la Sultana del Norte —La tierra de los Tigres... tenía que decirlo—, tenemos la Basílica de la Purísima Concepción, una verdadera joya de la arquitectura moderna que alberga la imagen de la Inmaculada conocida como «La Virgen Chiquita».

Pienso también en tanta gente que acude a estos templos pidiendo pureza de corazón y rectitud de intención para mantener vivo el compromiso bautismal. Las tradiciones de nuestro pueblo cristiano son todavía, a pesar de los embates de los antivalores de la época, sanas y robustas, aferradas a una fidelidad serena a la Madre de Dios. Mucha gente recurre a la Inmaculada buscando no dejarse engañar por el maligno, seguros de que ella disipa las tinieblas de la cultura de la muerte, como llamaba san Juan Pablo II a la oscuridad de tantas ideologías que, desde su pontificado, empezaban a invadir al mundo.

Pidámosle a María Inmaculada, estrella de la mañana, que aparte de nuestro camino tantas seducciones de la mundanidad; que ella robustezca las energías no sólo de los jóvenes, tan tocados de cerca por esas ideologías nefandas, sino de todas las edades, ya que todos estamos también expuestos a las tentaciones del Maligno. Contemplemos en este día a la más perfecta, a la más bella de las mujeres. «Tota pulchra est Maria» repetía la beata María Inés Teresa cada sábado en honor de María. Que ella, la Reina del cielo y de la tierra nos conserve santos e irreprochables ante Dios. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.

martes, 5 de diciembre de 2023

«Adviento, tiempo de conversión»... Un pequeño pensamiento para hoy


El adviento, como todos sabemos, es un tiempo de conversión, un espacio de tiempo privilegiado para trabajar en la propia conversión, buscando volver a Cristo que vino a nacer entre nosotros y que volverá lleno de gloria. Es cierto que lo ideal de la vida de todo bautizado es tener esta actitud de conversión a lo largo de toda nuestra vida, pero la Iglesia, y Dios mismo que nos ama, conoce la debilidad del hombre y nos regala este tiempo para que, al despertar al amor de Cristo que se acerca, trabajemos en el cambio, en la transformación, en la conversión de nuestro corazón.

La oración colecta de la Misa de hoy nos invita a adentrarnos en la realidad de la segunda venida de Cristo, que pondrá de manifiesto la realidad de cada uno. La oración pide al Padre misericordioso que, consolados por la presencia de Cristo, que ya viene, no nos manche algún contagio del antiguo pecado. Esto lo pedimos porque es fácil caer en la falsedad de que esta conversión, esta vuelta hacia Cristo, es algo que se hace con nuestras fuerzas, a través de los propios méritos y no de la gracia que Dios nos infunde.

Cristo ya ha vencido a la muerte, ha vencido sobre el pecado que nos esclaviza y nos mata en vida. Entonces, esta conversión debe expresarse en un abrir el corazón al amor de Dios, en hacer su voluntad, que es el sumo bien. El Espíritu Santo, que baja en Pentecostés, y que es recibido en el bautismo, es la vía para entrar en esta comunión con Dios y aceptar dócilmente su voluntad en un camino de conversión a ser buenos, para ser santos. Que María santísimo nos ayude a no distraernos y trabajar con entusiasmo en nuestra conversión para recibir a Cristo llenos de amor. ¡Bendecido martes!

Padre Alfredo.

lunes, 4 de diciembre de 2023

«Ardorosamente»... Un pequeño pensamiento para hoy


La oración colecta de la Misa de este lunes, pide la ayuda de Dios para esperar «ardorosamente» la venida de su Hijo Jesucristo. Me llama la atención esa palabra: «ardorosamente», porque habla de una espera ardiente que se da sobre todo en este tiempo de Adviento, una espera que debe inundar el corazón por el anhelo de que Cristo ya venga por segunda vez. Porque él vino ya por primera vez, viene constantemente en cada persona y en cada acontecimiento y vendrá por segunda vez a juzgar a vivos y muertos.

Su venida gloriosa al final de los tiempos no será otra cosa que la revelación de las venidas que ahora realiza en nosotros. Hay continuidad real entre su venida actual y su venida gloriosa. Exactamente igual que la semilla que se prolonga en el fruto. Esta es la verdad de fe más grandiosa. Quien quiera encontrarse con el Cristo viviente, debe penetrar en el misterio de su presencia. Es necesario que el cristiano tenga una «ardiente» mirada interior. El adviento es radicalmente cercanía y presencia del Señor al que esperamos con ardor.

Que María santísima nos ayude a esperar con ella. A mantener el corazón «ardiente» anhelando que ya venga Cristo nuevamente. La venida del Mesías constituye el anuncio del gran gozo para el pueblo, de una alegría que conmueve hasta los mismos cielos cuando el pecador se arrepiente y deja que ese «ardor» en el corazón le llene de alegría. ¡Bendecido lunes!

Padre Alfredo.

«Iniciando el Adviento»... Un pequeño pensamiento para hoy


Iniciamos, con la gracia de Dios, este tiempo privilegiado del Adviento. A mí me toca empezar este nuevo año litúrgico en Ciudad Victoria, pues por cuestiones de la causa de beatificación y canonización de la venerable Gloria María Elizondo me encuentro en estas pintorescas tierras en la que, entre otras cosas, he podido contemplar, desde ayer, un cielo azul que poquísimas veces se ve en Monterrey y en mi querida Selva de Cemento en donde estoy con más frecuencia.

Este año, para la diaria reflexión que pretendo compartir —esperando sea con más frecuencia que el año pasado— no he elegido el Evangelio o alguna de las lecturas de Misa, sino la oración colecta de cada celebración, que da de alguna mentar la pauta para dirigir las súplicas y oraciones de cada una de las celebraciones litúrgicas de la Iglesia para cada día. Estoy seguro de que el Señor, en cada uno de estos textos eucológicos nos dará algo especial para reflexionar cada día, como sucede en este primer domingo de Adviento en el que resuenan en mi mente y en mi corazón las palabras de la oración que dicen: «Concede a tus fieles, Dios todopoderoso, el deseo de salir al encuentro de Cristo que viene a nosotros».

¿Qué viene a encontrar Cristo en nosotros al venir a nuestro encuentro? Ciertamente que lo que queremos es que vea nuestras buenas obras, esas que, por su infinita misericordia podemos hacer en favor de quienes nos rodean. Pidámosle a María santísima, esperando con ella a Jesús que se acerca, que podamos, ante la segunda venida del Señor que vendrá lleno de gloria, presentar un cúmulo de buenas obras, pequeñas, sencillas, humildes pero de peso, al haber hecho algo por nuestros hermanos. Preparemos así nuestro corazón para recibir a ese Cristo que viene a nuestro encuentro. ¡Bendecido primer domingo de Adviento!

Padre Alfredo.

viernes, 1 de diciembre de 2023

«Lo que perdura»... Un pequeño pensamiento para hoy


Iniciamos con gozo y mucha esperanza el último mes de este año de 2023. Definitivamente es una de las épocas más esperadas por la mayoría de las personas porque en este mes celebramos la Navidad y el fin del año civil. De por sí para los católicos el mes está lleno de cosas especiales, tales como celebrar la fiesta de la Inmaculada, el día de la Virgen de Guadalupe el 12 y el caminar de las posadas hasta llegar a la fiesta de la Navidad. ¡Hay que disfrutar mucho cada celebración y cada momento de gozo!

Iniciamos el mes dirigiendo nuestra mirada hacia el Evangelio del día de hoy (Lc 21,29-33) en el que Jesús insiste en la atención que hay que dar a los signos de los tiempos y en la esperanza, fundada en la su Palabra. Es bueno recordar cómo todo el capítulo 21 de Lucas no busca generar temor ante «lo que pasará» sino más bien, ayudar a las comunidades a leer sus penurias con lentes de esperanza. Frente a los «adivinos», que son pesimistas y ven el vaso medio vacío, que viven lamentándose de que el planeta se está envenenando por culpa de la ceguera humana y anunciando catástrofes a la vuelta de la esquina, Jesús nos enseña hoy a considerar la vida presente como algo pasajero. En este mundo vamos de paso.

Jesús no quiere que nos desentendamos de nuestro compromiso, sino que valoremos aquello que siempre perdura: el amor y la vida, porque más allá de los aparentes signos de muerte y destrucción, es bueno afirmar con fuerza que en todo ser humano existe esa semilla del Reino que, tocada por la gracia, puede brotar y desarrollarse. Por eso, al llegar al último mes del año, hemos de ver cómo hemos aprovechado hasta ahora este tiempo que Dios nos ha regalado para estar en la tierra como caminantes que vamos de paso. De la mano de María hoy nos podemos preguntar: ¿soy testigo de esperanza en medio de las situaciones de muerte que aparecen a mi alrededor? ¡Bendecido viernes, primer día del mes de diciembre!

Padre Alfredo.