sábado, 4 de julio de 2026

«DE ODRES Y REMIENDOS»... Un pequeño pensamiento para hoy


La lectura del pasaje evangélico de este día (Mateo 9,14-17), nos deja ver que la doctrina de Jesús es algo totalmente nuevo. Él no viene a reformar la ley religiosa de su tiempo, sino que viene a darle su verdadero sentido de plenitud. Lejos de abolir aquello que había sido instituido, completa su propósito final: transformar el cumplimiento externo en una vida guiada por el amor a Dios y al prójimo, cambiando las normas formales por una transformación interior. A través de parábolas, como las de hoy, Jesús enfatizaba que Él estaba dando cumplimiento a la Ley haciendo algo nuevo inaugurando una nueva relación de pacto entre Dios y su pueblo. Los discípulos de Juan eran judíos. Todavía seguían las reglas del judaísmo y vivían bajo las obligaciones del Antiguo Testamento, con sus rituales ceremoniales y regulaciones religiosas, incluyendo el ayuno en ciertos días.

El Evangelio, según hoy nos muestra Jesús, es Buena Nueva. Es una gran novedad. Por eso lo normal es que Dios tenga cosas nuevas que anunciarnos: de lo contrario no sería ni mejor ni mayor que nosotros. Por eso, habla Jesús de vino nuevo. El Evangelio es como un traje nuevo que no admite llevar cosidos viejos harapos en un remiendo cualquiera. Este traje y este vino es el regalo que Jesús nos trae de parte de Dios. Y espera que nosotros guardemos este vino nuevo en un odre también nuevo, ¿o qué no estamos llamados a ser la humanidad nueva? Hay que buscar ser un odre que no eche a perder el vino. 

El cuero de un odre viejo ya se ha estirado y endurecido; al no poder expandirse, se agrieta y revienta, destruyendo tanto el envase como el líquido. Esta metáfora, tan bien empleada por el Maestro, junto a la del remiendo, ilustra cómo las estructuras rígidas o antiguas no pueden contener transformaciones o verdades revolucionarias sin destruirse en el proceso. Las dos parábolas revelan esta verdad: si no comprendemos que se necesita algo nuevo, dos objetos valiosos —la ropa y los odres— corren el riesgo de arruinarse. ¡Qué alegría que tenemos una nueva vida de libertad en Jesús que todo lo hace nuevo llevando a plenitud la Ley! Que María santísima nos ayude a ser fieles en todo tiempo y lugar. ¡Bendecido sábado!

Padre Alfredo.

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