martes, 3 de marzo de 2015

TODOS LOS SANTOS... HORA SANTA 15


Monitor: La santidad es un llamado que Dios nos hace a todos los miembros de la Iglesia. Es tarea y conquista que solamente con Él, por Él y en Él podemos realizar. Recordamos ahora las palabras del Conclio Vaticano II que, hablando de todos los santos, en la Lumen Gentium nos dice: "Es sumamente conveniente que amemos a estos amigos y coherederos de Cristo, hermanos también y eximios bienhechores nuestros; que rindamos a Dios las gracias que le debemos por ellos; que los invoquemos humildemente y que acudamos a sus oraciones, protección y socorro. Todo genuino testimonio de amor que ofrezcamos a los santos se dirige a Cristo y termina en El, que es "la corona de todos los santos" y por El va a Dios, que es admirable en sus santos y en ellos es glorificado" (L.Gor.

CANTO

“SEÑOR, ¿A QUIÉN IREMOS?”

SEÑOR, ¿A QUIÉN IREMOS?
TU TIENES PALABRAS DE VIDA
NOSOTROS HEMOS CREÍDO
QUE TÚ ERES EL HIJO DE DIOS.

Soy el pan que os da la vida eterna
el que viene a mi no tendrá hambre,
el que viene a mí no tendrá sed,
así ha hablado Jesús.

SEÑOR, ¿A QUIÉN IREMOS? ...

No busquéis el alimento que perece,
sino aquel que perdura eternamente;
el que ofrece el hijo del hombre,
que el Padre os ha enviado.

SEÑOR, ¿A QUIÉN IREMOS? ...

Pues si yo he bajado del cielo,
no es para hacer mi voluntad,
sino la voluntad de mi Padre,
que es dar al mundo la vida.

SEÑOR, ¿A QUIÉN IREMOS? ...

El que viene al banquete de mi cuerpo,
en mí vive y yo vivo en él;
brotará en él la vida eterna,
y yo lo resucitaré.

Presidente: Oremos:
(breve pausa)
Dios todopoderoso y eterno, en Cristo tu Hijo has mostrado tu gloria al mundo. Guía, a través de Él, aquí presente en la Eucaristía, el trabajo de tu Iglesia. Que Él nos ayude a proclamar tu invitación a la santidad, a perseverar en la fe y a traer salvación a todos en todas partes. Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.
R: Amén

Lector:
Del Evangelio según San Juan:

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepárales un lugar. Cuando me vaya y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy». Entonces Tomás le dijo: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le respondió: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí».
Palabra del Señor. 

Momentos de silencio.

Lector 1:
El Evangelio que hemos escuchado nos hace una llamada a la paz. Esa paz que en este mundo se hace camino de santificación hasta llegar a gozar de la paz eterna en el Cielo. Esto, entonces, resulta para nosotros una llamada a reflexionar sobre nuestra propia vocación a la imitación de Cristo buscando crecer en santidad.

Lector 2:
La vocación de los primeros seguidores de Jesús fue esa, seguirle de cerca conservando la paz interior que nace de haberlo dejado todo para ponerlo a Él como centro de la vida. «Vengan conmigo» les había dicho. Y ellos, de inmediato, dejaron las redes y lo siguieron para ser pescadores de hombres.

Lector 1:
Los discípulos de los rabinos elegían a su rabí o a su maestro. Los discípulos de Jesús en cambio, no
eligen, sino que son elegidos y son elegidos para estar con Él eternamente. «Los llevaré conmigo» dice. Toda vocación, en nuestra fe cristiana, es iniciativa de Dios, es elección por gracia, porque Dios elige a los que Él quiere.

Lector 2:
Esta llamada personal, que es una llamada a la santidad, obviamente no se dirige sólo al grupo de los doce apóstoles o al círculo más amplio de los primeros discípulos de Cristo. Se dirige también a cada ser humano, sea hombre o mujer, sacerdote o laico, contemporáneo de Jesús o posterior a Él. Se dirige a cada uno de nosotros.

Lector 1:
En nuestro bautismo fuimos llamados, por primera vez, a la imitación de Cristo. Y desde entonces, Dios repitió y renovó esta vocación muchas veces y de muchas maneras. Hoy, a través de este Evangelio, Dios vuelve a dirigir su llamada a cada uno de nosotros para recordarnos que Jesús, a quien tenemos aquí presente en la Eucaristía, es el Camino, la Verdad y la Vida; el verdadero Dios que da sentido a nuestro paso por este mundo.

Lector 2:
 Si Dios nos ha llamado, ha sido para confiarnos una misión. Toda vocación lleva inherente una misión, la de ser santos como el Padre Celestial es santo. Cada uno de nosotros, sacerdote, consagrado o laico; niño, adolescente, joven o adulto es llamado por Dios para una misión personal. En los planes de
Dios con este mundo, cada hombre tiene su valor y significado, y forma parte irremplazable del plan de salvación que Dios ha trazado para la humanidad.

Lector 1:
Cada día que transcurre en nuestra vida, tenemos que dar nuestra respuesta a la llamada de Dios, aun cuando no la entendamos, aun cuando nos cueste aceptarla. Y lo que más nos cuesta aceptar, en nuestra vida, no podemos negarlo, son los momentos de sufrimiento y de cruz por la que atravesaron todos los santos a imagen de Cristo.

Lector 2:
Dios espera una respuesta libre a su llamada a la santidad: un compromiso de corazón y de toda la vida.  De cada uno de nosotros Dios espera una respuesta adecuada ¿Estamos nosotros siempre abiertos y
atentos para responder a su invitación a ser santos, para las inspiraciones y exigencias que esto ocasiona?

Momentos de silencio.

CANTO

“CERCA DE TI”.

Cerca de ti Señor,
quiero morar, tu grande y tierno amor, quiero gozar.
Llena mi pobre ser, limpia mi corazón; hazme tu rostro ver en la aflicción (bis).

2.- Pasos inciertos doy, el sol se va; mas, si contigo estoy, no temo ya.
Himnos de gratitud ferviente cantaré y fiel a Ti, Jesús, siempre seré (bis).

3.- Día feliz veré creyendo en Ti, en que yo habitaré cerca de Ti.
Mi voz alabará tu santo nombre allí y mi alma gozará cerca de Ti (bis)

Lector 1:
De los escritos de San Maximiliano María Kolbe:
Sigue tu rutina diaria con fidelidad y alcanzarás la salvación. Comienza a servir a Dios hoy mismo porque este podría ser el último día de tu vida. Vive como si fuera el último. El mañana es incierto, el ayer ya no te pertenece; solo el presente es tuyo. Recuerda que hay un oído que escucha todo, un ojo que escudriña las emociones más secretas de tu corazón, una mano que lo anota todo. «Yo no juzgué a nadie, por lo tanto, confío en que Dios tampoco me juzgará» (cf. Mt 7,1).

Lector 2:
Enamórate de la Santísima Virgen María y recuerda también que cada una de tus acciones quedará registrada para siempre. Sé santo; si otros lo han logrado, ¿por qué no podrías tú también? Si lo crees, si lo deseas, con la ayuda de Dios aún puedes llegar a ser santo. Sí, tu puedes.

Lector 1:
No te avergüences de tus convicciones. Trata a los demás como quieres que te traten a ti. Ten sentido del deber, cúmplelo bien, sin preocuparte de que alguien te observe. Pero cuando te arrodilles ante el altar, haz saber a la gente que eres consciente de ante quién te arrodillas.

Momentos de silencio.

CANTO

“CUANDO PIENSO EN TU SANTIDAD”

Cuando pienso en tu santidad
Cuando pienso en tu santidad
Y te veo en tu majestad,
Cuando todo alrededor es sombra,
Al lado de tu luz.

Cuando tu corazón logre alcanzar
Y mi voluntad se rinde a ti,
Cuando todo alrededor es sombra
Al lado de tu luz.

////Te adoro a ti////
La razón por la cual yo vivo es para adorarte.

Presidente: 
Oremos juntos queridos hermanos con las letanías de la Sagrada Eucaristía

Señor, ten piedad. R./Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. R./Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. R./Señor, ten piedad.

Vamos a responder a cada invocación: Ten piedad de nosotros.

Jesús, Altísimo
Jesús, Santísimo
Jesús, Palabra de Dios
Jesús, Hijo único del Padre
Jesús, Hijo de María
Jesús, crucificado por nosotros
Jesús, resucitado de entre los muertos
Jesús, rey de la gloria
Jesús, viene en gloria
Jesús, nuestro Señor
Jesús, nuestra esperanza
Jesús, nuestra paz
Jesús, nuestro Salvador
Jesús, nuestra salvación
Jesús, nuestra resurrección
Jesús, juez de todos
Jesús, Señor de la iglesia
Jesús, Señor de la creación
Jesús, amor de todo
Jesús, vida del mundo
Jesús, libertad de los prisioneros
Jesús, alegría de la tristeza
Jesús, dador del espíritu
Jesús, dador de los dones
Jesús, fuente de vida nueva
Jesús, Señor de la vida
Jesús, sumo y eterno sacerdote
Jesús, sacerdote y víctima
Jesús, pastor verdadero
Jesús, luz verdadera
Jesús, pan del cielo
Jesús, pan de vida
Jesús, pan de acción de gracias
Jesús, dador de vida
Jesús, santo maná
Jesús, la nueva alianza
Jesús, alimento para la vida eterna
Jesús, alimento para nuestro camino
Jesús, santo banquete
Jesús, verdadero sacrificio
Jesús, perfecto sacrificio
Sacrificio de Jesús, eterno
Jesús, víctima divina
Jesús, el mediador de la nueva alianza
Jesús, misterio del altar
Jesús, medicina de inmortalidad
Jesús, prenda de la gloria eterna
Jesús, cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo...
Jesús, portador de nuestros pecados, que quitas los pecados del mundo
Jesús, Redentor del mundo, que quitas los pecados del mundo
Cristo, escúchanos. R./Cristo, escúchanos.
Cristo, glorioso escúchanos. R./Cristo, glorioso escúchanos.
Señor Jesús, escucha nuestra oración. R./Señor Jesús, escucha nuestra oración.

CANTO

“CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES”.

Cantemos al Amor de los Amores, cantemos al Señor.
Dios está aquí, venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor.

Gloria a Cristo Jesús, Cielos y Tierra bendecid al Señor,
honor y gloria a Ti, Rey de la Gloria,
Amor por siempre a Ti, Dios del amor. (bis)

Oremos: Señor Dios nuestro, en este gran Sacramento contemplamos la presencia de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, nacido de la Virgen María y crucificado por nuestra salvación. Proclamamos nuestra fe en esta fuente de amor y misericordia que nos invita a ser santos como Él es santo. Él que vive y reina, por los siglos de los siglos.
℟: Amen.

(Si está presente un sacerdote o diácono, se dará la bendición del forma acostumbrada, de otra manera, se hace la reserva).

Bendito sea Dios
Bendito sea su santo Nombre
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre
Bendito sea el nombre de Jesús
Bendito sea su sacratísimo Corazón
Bendita sea su preciosísima Sangre
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito
Bendita sea la excelsa Madre de Dios: María santísima
Bendita sea su santa e inmaculada concepción
Bendita sea su gloriosa asunción
Bendito sea el dulce nombre de María, Virgen y Madre
Bendito sea San José, su castísimo esposo
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. Amén

CANTO FINAL:

“TÚ REINARÁS”.

Tú reinarás, este es el grito que alegre exhala nuestra fe,
Tú reinarás oh rey bendito pues tu dijiste: reinaré.

Reine Jesús por siempre, reine su corazón.
En nuestra patria, en nuestro suelo,
que es de María la nación.
En nuestra patria, en nuestro suelo
que es de María la nación.

Ⓡ Padre Alfredo.

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