lunes, 23 de diciembre de 2019

PARA PEDIR POSADA EN FAMILIA EL 24 DE DICIEMBRE EN LA NOCHE...


Les presento una forma muy bonita de pedir la posada que creo vendrá muy bien para la última posada en la noche del 24 para hacerla en casa:


Lectura del Santo Evangelio según san Lucas: 

«Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.» (Lc 2,1-7)

PRIMERA PETICIÓN:

AFUERA:
En el nombre del cielo,
os pido posada,
pues no puede andar, mi esposa amada.

ADENTRO:
Aquí no es mesón,
sigan adelante,
yo no puedo abrir,
no sea algún tunante.

SEGUNDA PETICIÓN:

Pensemos ahora en todos aquellos que se negaron a recibir a los santos peregrinos debido a los peligros que podían tener ante gente desconocida en una época que, como en la nuestra, había muchos robos y asaltos. Seguramente la mayoría ni siquiera saldrían para ver de qué se trataba. Pidamos por todos los indiferentes que no hospedan a Jesús en sus corazones.

Señor, que sigamos haciendo el bien y buscando la justicia, aunque veamos que muchos nos cierran las puertas sin que haya posada para los portadores de Cristo así como no la hubo para José y María. Fortalece nuestra esperanza sabiendo que al final, como dice San Pablo: «Todo contribuye par el bien de los que aman a Dios» (Rm 8,28).

AFUERA:
Venimos rendidos,
desde Nazareth,
yo soy carpintero,
de nombre José.

ADENTRO:
No me importa el nombre,
déjenme dormir,
pues que ya les digo,
que no hemos de abrir.

TERCERA PETICIÓN:

Tengamos presentes a todos aquellos que necesitan de nosotros, ya que el ayudar causa molestia y pide renuncia a nuestros intereses personales, desde dar tiempo hasta desprendernos de algo que nos gusta o dar una ayuda económica.

Pidámosle a Dios que nos ayude como individuos y como familia a estar abiertos a las necesidades ajenas, aunque nos cueste sacrificio ayudar o servir.

AFUERA:
Posada te pide,
amado casero,
por solo una noche,
la Reina del cielo.

ADENTRO:
Pues si es una reina,
quien lo solicita,
como es que de noche,
anda tan solita.

CUARTA PETICIÓN:

Pensemos en María, Reina del Cielo, la más santa entre todas las mujeres, escogida por Dios como Madre de su Hijo y su transitar por el camino. Al tocar de puerta en puerta era vista como una de tantas, que incluso se convertiría en molestia para algunos.

Pidámosle a Dios que en todo momento reconozcamos a María como Madre de Dios y madre nuestra, como Reina del cielo y colaboradora de la obra redentora del Señor.

AFUERA:
Mi esposa es María,
es Reina del cielo,
y Madre va a ser,
del Divino Verbo.

ADENTRO:
Eres tú José,
tu esposa es María,
entren peregrinos,
no los conocía.

QUINTA PETICIÓN:

Vivamos la alegría de María y José, al ser recibidos por una familia sencilla que les brindó un espacio y un pesebre para el Divino Niño que habrá de llegar.

Gracias Jesús, José y María, por la gente que recibe al peregrino, que sostiene al débil, que apoya al enfermo y al desvalido. Gracias por el que colabora en el esfuerzo de los demás para disminuir su fatiga.

AFUERA:
Dios pague señores,
vuestra caridad,
y os colme el cielo,
de felicidad.

ADENTRO:
Dichosa la casa,
que alberga este día,
a la Virgen pura,
la hermosa María.

ENTRADA DE LOS PEREGRINOS:

Señor Dios, que esta fiesta que conmemoramos en esta noche tan especial, avive nuestra esperanza de ser de aquellos a quienes Cristo Jesús, juez de vivos y muertos colocará a su derecha diciendo: «pasen benditos de mi Padre a mi derecha; vengan a la fiesta eterna que mi Padre ha preparado para ustedes, porque estaba cansado del camino y me recibieron».

TODOS:
Entren santos peregrinos, peregrinos,
reciban este rincón,
que aunque es pobre la morada, la morada,
os la doy de corazón.
Cantemos con alegría, alegría,
todos al considerar,
que Jesús, José y María, y María,
nos vinieron hoy a honrar.

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