El blog del padre Alfredo / Fr. Alfredo's blog
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martes, 21 de julio de 2026
«Theresia Sri Mudjiati, una mujer consagrada que supo cosechar»... VIDAS CONSAGRADAS QUE DEJAN LA HUELLA DE CRISTO XCII
«La gente buena y santa en nuestro camino»... Un pequeño pensamiento para hoy
Abundio calca perfectamente en su ser y quehacer lo que Miqueas nos deja en herencia en la primera lectura de hoy (Miq 6,1-4.6-8) Este profeta, según podemos ver en este trozo de la Escritura, es un maestro por antonomasia, que, con pocas palabras y con el mejor modo de hacerse entender, nos enseña mucho. En primer lugar nos enseña que es de Dios de donde procede siempre y solamente el bien; luego nos muestra que es Dios mismo quien ha devuelto la libertad de hijos a todos y que espera siempre una respuesta, no para engrandecerle a él, sino para perfeccionarnos nosotros y ser lo que debemos ser porque libremente elegimos seguirle. Finalmente nos recuerda que la repuesta que nos pone con alegría ante él, esta forjada de humildad reconociendo a nuestro excelso Señor como quien da sentido a lo que somos y hacemos. ¡Cuánto aprendo del padre Abundio con solo mirarlo, con sentir su cariño de padre y de hermano, con sus consejos y con su testimonio de una vida cargada de años —con los achaques correspondientes— y marcada por una portentosa fidelidad y perseverancia!
¿Haz pensado en las personas buenas y santas que Dios ha puesto en tu vida comenzando con nuestras familias, ya sean biológicas o no? Podemos guardar recuerdos maravillosos, conmovedores e inolvidables de familiares y amigos que, en diversas circunstancias de la vida nos han acercado o regresado a Dios. Hay recuerdos que quizá desearíamos olvidarlos sin importar a qué categoría pertenezcan, pero los que vienen de gente de bien, representan la mano activa o de Dios en nuestras vidas. Desde que llegamos a este mundo, como peregrinos que vamos de paso, recibimos bendiciones y más bendiciones de estas personas que Dios pone en nuestro camino. Sus vidas nos inspiran, nos enseñan a perseverar y nos muestran caminos concretos de santidad. A través ellos Dios nos concede ayuda, consuelo y fuerza para seguir su voluntad. No olvidemos que junto a ellos nos acompaña María, los santos, la Iglesia por la comunión de los santos. ¡Bendecido lunes!
Padre Alfredo.
domingo, 19 de julio de 2026
«PACIENCIA, PACIENCIA»... Un pequeño pensamiento para hoy
Dios es paciente porque permite que el bien y el mal coexistan en el mundo y espera por la conversión humana, como ilustra la parábola de la cizaña. Dios es paciente, porque espera unos meses a que de un granito tan pequeño como el de la mostaza brote un arbusto. Dios es paciente porque espera que la levadura fermente la masa. ¿Pero cuánto tardan el trigo y la cizaña en crecer? ¿En cuánto dura el crecimiento de la mostaza para llegar a ser un arbusto? ¿Cuánto tiempo tarda la levadura en fermentar la masa? El trigo y la cizaña llegan a su madurez entre 130 y 180 días. El granito de mostaza en tres o cuatro meses ya es un arbusto que ha e fortalecerse y la levadura tarda entre 3 o 4 horas. Pues Dios, como nos damos cuenta, es mucho, muchísimo más paciente con nosotros.
La paciencia de Dios con nosotros es infinita e incondicional. A diferencia de nuestra paciencia humana, la de él no depende de nuestro comportamiento, sino de su naturaleza misericordiosa, de su compasión, de su bondad. Su propósito no es castigarnos al primer error, sino darnos el tiempo y la oportunidad de arrepentirnos y cambiar. En la Sagrada Escritura, en otros pasajes, esta paciencia divina se describe como «lenta a la ira». Lejos de cansarse de nuestras fallas, Dios, como Padre bueno y cariñoso que nos ama, nos ofrece una y otra vez su gracia. Su mayor deseo es que nadie se pierda y todos tengan la oportunidad de acercarse a Él, sosteniéndonos con amor incluso cuando nos desviamos del camino. De seguro Jesús vio el crecimiento del trigo y la cizaña desde pequeño, al igual que los granos y arbustos de mostaza en los grandes patios de las pequeñas casas del oriente medio y allí, en la pequeña casita de Nazareth, vio fermentar la masa. Que María nos ayude a valorar la paciencia de Dios y a ser agradecidos. ¡Bendecido domingo!
Padre Alfredo.
«María Luisa Ruiz Estrada, la hermana que hablaba desde el silencio de su sí»... VIDAS CONSAGRADAS QUE DEJAN LA HUELLA DE CRISTO XCI
«EL TRIGO Y LA CIZAÑA ADENTRO Y AFUERA»... Homilía en el Triduo Inesiano en la Casa Madre
HOMILÍA EN EL TRIDUO INESIANO
DOMINGO 19 DE JULIO DE 2026
Sáb 12,13.16-19Sal 85Rom 8,26-27Mt 13,24-43
sábado, 18 de julio de 2026
«Hora Santa para pedir perdón y preprarse a la reconciliación»... HORA SANTA 45
Monitor: Bienvenidos queridos hermanos y amigos. Nos reunimos en oración, porque queremos adorar en esta Hora Santa a Jesús Sacramentado. Él desea inmensamente estar a nuestro lado y por eso nos invita a orar como sus discípulos-misioneros. Nuestro alimento en este espacio de tiempo será estar con Él en el Sacramento Eucarístico y escucharle en su Palabra, para ir, después, al encuentro de los hermanos más alejados. Nos ponemos de rodillas para entonar el canto y recibir a Jesús que llega en la Eucaristía.
CANTO
Lector 1: A cada petición vamos a responder: Perdona las traiciones, Corazón Agonizante de Jesús.
Por los que no quieren salir de sus pecados y más bien perseveran en ellos. R/
Por los incrédulos que dudan de la presencia real de Jesucristo en este adorable Sacramento. R/
Por los que desprecian tu presencia amado Jesús en el Santísimo Sacramento. R/
Por los que te profanan Jesús en tu presencia real en cuerpo, sangre, alma y divinidad. R/
Por los que ultrajan las Hostias Consagradas. R/
Por los que te reciben sin contrición, sin deseo de corregirse. R/
Por los irrespetuosos ante tu presencia real. R/
Por los soberbios que se creen merecedores de tan Altísimo Sacramento. R/
Por los desconfiados de las gracias y dones de Jesús en su presencia en la Eucaristía. R/
Por los que le son indiferentes ante su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad presente en todos los Sagrarios del mundo. R/
Por los que se presentan con fastidio ante El, Jesús Eucaristía. R/
Por los que prefieren divagar durante la Santa Misa, y en la adoración frente a el Santísimo Sacramento. R/
Por los que hablan, se duermen u ocupan ese tiempo sagrado en cosas terrenas. R/
Por los que no se reverencian, o lo hacen sin amor ante Su presencia Eucarística. R/
Por los que no se arrodillan en los momentos más sagrados en la Santa Misa, así como al entrar y salir del templo de Dios. R/
«DEJARNOS MIRAR POR JESÚS»... Un pequeño pensamiento para hoy
Escribo esta mañana mi reflexión desde este bendito lugar «La Casa Madre» en donde la Beata María Inés Teresa echó a andar el proyecto misionero que Dios, acompañado de su Madre santísima le encomendó: «La Familia Inesiana». Y lo hago en este marco hermoso que, desde ayer, renueva el carisma en cada uno de los más de 150 representantes de las 6 expresiones inesianas compartimos este «Triduo Inesiano». Mientras que la confabulación para el mal que en muchas partes del mundo busca instalarse en el corazón del hombre llevándolo a la guerra, a la violencia, al acoso, a las enemistades y las discordias, incluso en gente que se considera buena. Madre Inés, como Miqueas (2,1-15) no se queda callada y nos habla de esperanza. Así es y así se ha de vivir: el mal no tiene lugar en el corazón del que pertenece al Señor. Ni el odio, ni la mentira, ni el robo a los pobres, ni el racismo o la xenofobia es parte de la viña del Señor.
Madre Inés, con su testimonio de vida, que ayer hemos contemplado muy de cerca, nos invita a dejarnos mirar por Jesús con su actitud de apertura, seguro de que el bien y la bondad son la expresión de la misericordia a pesar de los pesares del mundo actual y que nada del mal ni de ninguna otra triquiñuela del enemigo puede, como dice el Evangelio de hoy (Mateo 12,14-21) quebrar la caña desquebrajada, ni apagar la mecha vacilante. Es verdad que vivimos tiempos de mucha incertidumbre, quizás más oscuros de los que hemos vivido en los últimos años, pero también es verdad que gente buena, gente santa como madre Inés, nos llenan de esperanza. Los tiempos en que ella escuchó la llamada el Señor y quiso responder con fidelidad, eran tiempos turbulentos. La persecución religiosa arreciaba en México y ella, con una valentía impresionante pero seguro acompañada del miedo natural de todo mortal, emigró, sin ser acompañada por ningún miembro de su familia, a los Estados Unidos para poder realizar su vocación.
No podemos dejar de proclamar que todos vivimos tiempos duros en los que nos damos cuenta de que somos cañas desquebrajadas; todos somos mechas que vacilamos entre la esperanza y el desengaño y la Palabra de Dios, pero los gestos de Jesús y el ejemplo de los santos, como estamos viendo en estos días aquí en Casa Madre, renuevan como siempre la confianza en que podremos seguir adelante. La confianza de que ante el dolor, la persecución o la muerte no estamos totalmente perdidos, nuestro lote nos lo ganó Aquel que lucha por el derecho de todos, por la dignidad ante todo y de todo ser humano, Aquel que, en el silencio de su amor, nunca nos abandona. Hay que dar gracias a Dios con María por personas como la Beata María Inés, cuya vida, es una muestra clara de lo que Dios espera de nosotros. ¡Bendecido sábado!
Padre Alfredo.
viernes, 17 de julio de 2026
«LA LEY DE LA MISERICORDIA Y DE LA COMPASIÓN»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY
No es casualidad que el evangelio de hoy (Mateo 12,1-8) me lleve a encontrarme con Jesús que ofrece vida sin fin, «enredado» en cuestiones legales, como tantas otras veces, con los fariseos. Para los fariseos todo se jugaba en el estricto cumplimiento de la Ley. Una ley que contaba con más de 613 preceptos —248 positivos y 365 negativos— que pretendían regir y controlar la vida entera de la persona. Quienes no los cumplían al pie de la letra eran, además de pecadores, personas impuras. Cierto que una gran parte del pueblo no los cumplía porque... ¡no los conocían! Es realmente difícil poder aprender 613 mandatos y tampoco se enseñaban a la gente sencilla, que era analfabeta en su mayoría, además de que las Escrituras estaban reservadas a las élites religiosas. Creo que ante esto vale la pena preguntarnos si nos sabemos los 10 mandamientos.
La cita elegida en esta ocasión por Jesús: «quiero misericordia y no sacrificio», (Os 6,6) nos deja ver que para Él lo único que hay que hacer es todo aquello que contribuya al bien del ser humano, y lo único que no hay que hacer es aquello que le hace daño. Es así como toda ley puede tener sentido. La primacía del amor, la misericordia, la compasión… por encima de toda normativa, precepto, casuística. Jesús lo anuncia con palabras y gestos, y terminará su vida pidiéndonos a sus discípulos–misioneros que nos amemos. No hay otra obligación, no hay otra prioridad. Es de esto e donde brotó la fuerza de Madre Inés para que la obra inspirada por Dios marchara en perseverancia y fidelidad. Al ver su vida nos damos cuenta de que la vida vivida con autenticidad no es fácil, pero no podemos excusarnos tratando de ignorar o tergiversar lo que Jesús propone. De hecho, desde nuestras pequeñas experiencias de compasión, solidaridad, entrega, compromiso con los más vulnerables, amor a los otros… es seguro que podemos dar continuidad a lo que la Beata, que nunca se soltó de la mano de María, empezó. ¡Bendecido viernes!
Padre Alfredo.
jueves, 16 de julio de 2026
«EL YUGO SUAVE Y LA CARGA LIGERA»... Un pequeño pensamiento para hoy
La expresión «los que están fatigados y agobiados por la carga» designa dos tipos de fatiga. Están los que trabajan, es decir, los que se agotan en un esfuerzo constante e infructuoso. Y están, por otra parte, los que soportan una carga, es decir, los que han recibido un peso que no pidieron. Unos se agotan intentando, otros se ven aplastados bajo el peso de lo que se les ha impuesto. Y en tiempos de Jesús, al diario trabajar había que añadir un «yugo» muy especial —La Ley— que se había vuelto más pesado debido a las interpretaciones acumuladas causadas por una casuística que transformaba cada acción cotidiana en una ocasión para el pecado potencial y que no dejaba ser libre.
Jesús no condena ni el trabajo ni la Ley ni. No dice: «Deséchenlo todo». Dice: «Tomen mi yugo sobre ustedes». Su yugo es la relación con Él que da fuerza para llevar la carga. En este pasaje Jesús no dice: «Deja tu carga y descansa», sino: «Deja tu carga y toma la mía». No se trata de quitar el yugo, sino de intercambiar un yugo por otro. La diferencia entre su yugo y los del mundo reside en él mismo: «pues soy manso y humilde de corazón». El amo determina la naturaleza del yugo. Un yugo impuesto por un tirano es diferente de un yugo impuesto por alguien que te conoce, te ama y comparte tu carga. Y lo curioso es que Jesús conoce muy bien nuestras cargas, esas pesadas que no provienen tanto de la realidad objetiva sino de lo que creemos que deberíamos ser, de lo que imaginamos que los demás esperan de nosotros, de lo que nos imponemos para aparentar estar a la altura. El yugo de Jesús aligera porque pide algo más: no desempeño, sino humildad. Pidamos a la Virgen, a quien hoy celebramos como Nuestra Señora del Carmen que nos ayude. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!
Padre Alfredo.
miércoles, 15 de julio de 2026
San Buenaventura y los sabios y entendidos... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY
Él logró unir la más alta teología con una profunda mística que brotaba de su capacidad contemplativa. Desde niño, cuando se llamaba Giovanni di Fidanza, quedó prendado de la humildad de San Francisco de Asís, quien intercedió por él y lo sanó milagrosamente de una grave enfermedad. Con el tiempo, ingresó a la orden franciscana y llegó a ser su Ministro General durante 17 años, logrando unificarla en tiempos de división, por lo que es considerado su «segundo fundador». Destacó como sacerdote defendiendo la fe católica con una profundidad impresionante y una claridad excepcional, lo que llevó al Papa Sixto V a declararlo Doctor de la Iglesia en 1588. Su obra maestra, «El Itinerario de la mente hacia Dios», refleja su convicción de que estudiar teología y filosofía no sirve de nada sin la oración. A pesar de ser una de las mentes más brillantes de la Edad Media, sus contemporáneos solían encontrarlo lavando platos o trapeando pisos, equilibrando el estudio riguroso con el carisma de pobreza de San Francisco.
Los misterios del Evangelio se siguen ocultando a los soberbios que creen bastarse a sí mismos, pero se revelan a los humildes que reconocen que toda sabiduría viene de lo alto. Ese es nuestro reto actual: estudiar y profundizar en nuestra fe, pues la falta de formación debilita la vivencia religiosa y nos vuelve vulnerables ante ideologías o sectas. La incapacidad de defender la doctrina, el abandono de los sacramentos y una fe inconsistente nos desafían a ser nuevos «Buenaventuras» que unan el conocimiento con el encuentro con Nuestro Señor en momentos privilegiados de oración. Que la Virgen María, con quien San Buenaventura tuvo una profunda devoción rezando el rosario con sencillez, interceda por nosotros y nos ayude. ¡Bendecido miércoles!
Padre Alfredo.