viernes, 19 de marzo de 2021

«San José, el hombre de los sueños»... Un pequeño pensamiento para hoy


Tengo una imagen del sueño de san José que me regalaron Rogelio y Elisa Cisneros y que me recuerda la fiesta de hoy en honor de san José y el Evangelio que la liturgia presenta para celebrarlo (Mt 1,16.18-21.24). En esta imagen de bulto, que es muy conocida, duerme José, pero sabemos, por lo que el Evangelio nos narra, que está en disposición de oír la voz del ángel. José está dormido con un corazón que está lo suficientemente abierto como para recibir lo que el Dios vivo y su ángel le comuniquen. En esa profundidad el alma de cualquier hombre se puede encontrar con Dios y él se da cuenta de lo que Dios le pide para ser custodio de la familia que formará con María para recibir a Jesús. Hace poco, el 8 de diciembre, con motivo del 150 aniversario de la Declaración de san José como Patrono de la Iglesia Universal, el Papa Francisco —que le tiene una gran devoción— publicó la Carta Apostólica «Patris Corde», con la que abrió un año dedicado a san José y el día de hoy, unido a este acontecimiento, se inicia, porque él nos ha invitado, un «Año de la Familia», coincidiendo con el quinto aniversario de la publicación de la Exhortación Apostólica «Amoris Laetitia». Así que viviremos un año especial con José como custodio no solamente de su familia, sino de todas las familias del mundo.

En su carta apostólica «Patris Corde», cuyo objetivo es «que crezca el amor a san José, para ser impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes, como también su resolución», el Santo Padre explica que así como Dios hizo con María cuando le manifestó su plan de salvación, también a José le reveló sus designios y lo hizo a través de sueños que, en la Biblia, como en todos los pueblos antiguos, eran considerados uno de los medios por los que Dios manifestaba su voluntad. San José, soñando, está muy despierto, muy disponible para escuchar a Dios. San José se fía de Dios. A nosotros nos invita a confiar más en su gracia que en nuestras cualidades, más en sus planes que en los propios. No hay mejor intérprete que aquel que deja que Dios haga la parte que en su vida tiene asignada ¡que no es poca! Cuando nos empeñamos en caminar dejando de lado su voz y preferimos no saber lo que Él quiere, sin darnos cuenta nos quedamos sin el «apuntador», sin aquel que sabe en cada momento lo que mejor nos conviene y desea dárnoslo a conocer. Los sueños de san José nos invitan a confiar más y más en el Señor y a vivir bajo la voluntad de Dios en familia, con la sencillez de las acciones que a diario podemos realizar, acciones que van haciendo realidad los sueños que se puedan tener y que se van realizando en la sencillez de cada día como vivió la Sagrada Familia. El Papa Francisco dice: «La de Nazaret es la familia-modelo, en la que todas las familias del mundo pueden hallar su sólido punto de referencia y una firme inspiración».

San José, el hombre de los sueños, en esta Sagrada Familia, no es un soñador que vaya tras ilusiones. No, él es un hombre que puede decirnos tantas cosas, pero no habla; es el hombre escondido, el hombre del silencio. Y es que las cosas que Dios confía al corazón de José son cosas muy personales que calan en el interior de la persona, son promesas. Y luego el nacimiento del Niño, la huida a Egipto, etc., son también situaciones en las que se pide mucho su tarea personal. José toma en su corazón y saca adelante todas esas responsabilidades como se llevan adelante los compromisos personales: con compromiso, con dedicación, con ternura, con esa ternura con que se coge a un niño en brazos. Es el hombre que no habla, sino que obedece, el hombre del compromiso, el hombre de la ternura, el hombre capaz de llevar adelante las promesas para que se conviertan en firmes, en seguras; el hombre que garantiza la estabilidad del Reino de Dios, la paternidad de Dios, nuestra filiación como hijos de Dios. Definitivamente san José es una figura que tiene un mensaje para todos al que me gustaría pedir junto con ustedes que nos dé la capacidad de soñar, porque cuando soñamos cosas grandes, cosas bonitas, nos acercamos al sueño de Dios, a las cosas que Dios sueña sobre nosotros. Celebremos con María y con Jesús esta fiesta de san José y encomendemos a todas las familias al inicio de este año dedicado a la familia. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario