Se rezará al comenzar cada día.
Señor Dios, Padre nuestro, que concediste a la Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento una sed ardiente de la gloria de Dios y la salvación de las almas, infunde en nuestros corazones ese mismo celo misionero. Que su amor entrañable a la Santísima Virgen de Guadalupe y su entrega total a la Eucaristía nos guíen para hacer de nuestra vida una constante ofrenda de amor. Concédenos, por su intercesión, la gracia que hoy te pedimos con fe. Amén.
Día 1: El Amor al Santísimo Sacramento.
Reflexión: La Beata María Inés centró toda su existencia en Jesús Sacramentado. En el Sagrario encontraba la fuerza para su labor misionera. Ella nos enseña que la oración contemplativa es el motor de toda acción apostólica.
Oración: Jesús Sacramentado, te pedimos, por intercesión de la Beata María Inés, que aumentes nuestra fe y devoción a la Sagrada Eucaristía. Que sepamos buscarte, como ella, en el Sagrario, con un corazón puro y humilde, reconociendo que solo en ti se encuentra la verdadera paz y la alegría del alma. Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Día 2: El Espíritu Misionero y Universal.
Reflexión: El lema de la Beata María Inés era: "Urge que Cristo reine". Su corazón no conoció fronteras; deseaba que todos los hombres, en todos los continentes, conocieran el Evangelio y el amor de Dios. «Que todos te conozcan y te amen, es la única recompensa que quiero» le decía al Señor.
Oración: Dios de bondad, enciende en nosotros el fuego de la caridad misionera como lo hiciste en el corazón sin fronteras de Madre Inés. Ayúdanos a comprender que todos somos responsables de llevar tu palabra a los demás, empezando por nuestras familias y comunidades. Danos la valentía de anunciar tu Reino sin miedo, con alegría y sencillez. Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Día 3: La Confianza Filial en María de Guadalupe.
Reflexión: Bajo la mirada de la Virgen de Guadalupe, la Beata María Inés caminó con absoluta confianza filial. Aprendió de María a ser dócil a la voluntad del Padre y a interceder con ternura por los más necesitados y alejados. «Vamos María» se le escuchaba decir.
Oración: Madre Santísima de Guadalupe, Virgen de la Promesa, tú que fuiste la gran inspiradora y protectora de la Beata María Inés, enséñanos a confiar plenamente en la Divina Providencia. Alcánzanos un corazón humilde como el tuyo, para aceptar con amor los planes de Dios en nuestra vida ordinaria. Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Oración Final para todos los días.
Se rezará al terminar cada día.
Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento, intercede ante el Padre Celestial para que alcancemos la gracia de una fe viva, una esperanza firme y una caridad ardiente. Pide para nosotros la bendición de vivir siempre en sintonía con el Corazón de Jesús y el de tu amada Madre de Guadalupe. Te encomendamos de manera especial esta petición: (Mencione aquí su intención personal). Ruega por nosotros, Beata María Inés, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Padre Alfredo.
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