domingo, 27 de marzo de 2011

El discurso del Rey... Buen cine que vale la pena ver

Siempre me ha gustado el cine. Recuerdo desde pequeño las idas al cine Encanto, una de las construcciones de mi abuelo Gerónimo, de la que él se gozaba explicándonos cómo tuvo que hacer en aquellos años para que le permitieran contruir un techo "de tensión" sin columnas. Luego aquellas épocas de adolescente cuando existían el cine Olimpia y el cine Elizondo y nos íbamos Humberto Rebolledo y yo a la función de las 4 a uno para pasarnos luego a la de 7:30 al otro. Hoy gozo de la magia de poder ver cine en casa en DVD o Internet. La verdad hace muchísimo que no me paro en un cine, pero, el gusto por el Séptimo Arte no se ha terminado.

Quiero ahora comentar la película "El Discurso del Rey", que como todo cinéfilo sabe, es la película ganadora del Oscar 2011. Una película drámatica, protagonizada por Colin Firth, Geoffrey Rush y Helena Bonham Carter, basada en la historia real del Rey Jorge VI (padre de la actual reina de Inglaterra). Y quiero hablar de ella porque me da gusto ver una película libre de adicciones y llena de valores.

Tras la muerte de su padre, el rey Jorge V (Michael Gambon), y la escandalosa abdicación del príncipe Eduardo VII (Guy Pearce), Bertie (Colin Firth), afectado desde siempre de un angustioso tartamudeo, asciende de pronto al trono como Jorge VI de Inglaterra. Su país se encuentra al borde de la guerra y necesita desesperadamente un líder fuerte y creíble, por lo que su esposa Isabel (Helena Bonham Carter), la futura reina madre, le pone en contacto con un excéntrico logopeda llamado Lionel Logue (Geoffrey Rush).

A pesar del choque inicial, los dos se sumergen de lleno en una terapia poco ortodoxa que les llevará a establecer un vínculo inquebrantable. Con el apoyo de Logue, su familia, su gobierno y Winston Churchill (Timothy Spall), el rey supera su afección y pronuncia un discurso radiofónico que inspirará a su pueblo y los unirá en la batalla.

En primer lugar, habremos de decir que la película es sumamente actual, en cuanto al auge que se le está dando a la figura del «entrenador» (Coach) en todos los campos. Según múltiples y diversas voces, vivimos la mayor crisis de liderazgo de nuestra historia. Pero, ¿por qué no se forjan nuevos líderes? ¿Y en el mundo empresarial o en el campo político o religioso por qué no tenemos figuras destacadas? Una mirada a la historia reciente de nuestros pueblos, siempre enriquecedora, nos resulta en este caso reveladora en nuestro afán por dar respuesta a preguntas como éstas.

Aunque todos nacemos con voz, hay que trabajarla igual que el lenguaje, pues es a través de nuestras palabras como ganamos la confianza de nuestro entorno y, en el caso de un misionero, será clave para su predicación.

El 1% de la población mundial padece tartamudez. En el caso del cine podemos pensar en figuras como el actor Bruce Wills, que se dio cuenta que arriba del escenario su tartamudez desaparecía ya que le era más fácil expresarse estando en una tarima. Marck Anthony y la controvertida Marilyn Monroe eran tartamudos. James Earl Jones, mejor conocido por ser la voz de Darth Vader en la saga de Star Wars, y Mufasa en el “Rey León” comenzó a tartamudear cuando tenía cinco años. Este hombre se mantuvo en silencio durante 8 años, hasta que entró a la escuela secundaria y un maestro descubrió que tenía talento para escribir poesía, y a manera de ayuda lo obligó a recitarlos frente a su salón de clase. Lo que dio resultado. Anthony Hopkins, famoso en México por la entervista con Dóriga en el «Juai de rito», solía balbucear y babear. Según comenta él mismo: “Yo era un solitario con dislexia, que pasó la escuela de manera improductiva, por lo que decidí internarme en el mundo del arte”. Cuando Hopkins tenía 15 años, fue alentado para convertirse en actor, y hoy es reconocido mundialmente por su legendario papel del “Doctor Hannibal Lecter”, que le dio un Óscar en 1992. También las actrices Sandra Buclok y Julia Roberts son y fueron tartamudas, aún cuando la técnica usada les permitió hablar sin revelar ningún asomo del padecimiento.

Lewis Carrol, autor de “Alicia en el País de las Maravillas”, Miguel de Cervantes y Saavedra, autor de “El Quijote”, también Napoleón Bonaparte, Charles Darwin e Isaac Newton, por citar algunos de entre los hombres más famosos del planeta, fueron tartamudos.

También se sabe del problema de tartamudez de Eduardo VI de Inglaterra, del ex presidente de esa misma nación, Winston Churchill y del escritor Jorge Luis Borges, famosos cuyo trastorno no evitó que alcanzaran las estaturas que exhibieron en los roles que les tocó desempeñar. El rey Carlos I y Charles Darwin, fueron tartamudos en algún período de sus vidas.

En la antigüedad, Demóstenes, Virgilio, Erasmo y en el campo religioso podemos recordar el caso de Moisés, todo un líder que movía masas, ayudado (entrenado) por su hermano Aarón. Éxodo 4,10 apunta: “Moisés dijo a Yavé: Te suplico tengas presente que yo nunca he tenido facilidad para hablar, ni aún después que tú me hablaste, pues no encuentro palabras para expresarme". Asimismo en 6, 12 se lee: "Moisés dijo a Yavé: Si los hijos de Israel no me hacen caso. ¿Cómo pretendes que me escuche el Faraón, siendo además yo de lengua tan torpe?"

Jorge VI tenía en su interior muchos valores que superando sus limitaciones consigue sacar ¿Te parece que esta cinta potencia valores como el humor, el afán de superación, la amistad, cuestiones todas que deben reinar en nuestra vida?

Para conseguir que alguien llegue a ser un líder, pues aunque se nace con capacidades es una faceta que hay que trabajar para llegar a la excelencia, hay que llegar a la profundidad de la persona. ¿Cómo juzgas el valor de Jorge VI como líder durante la II Guerra Mundial?

No se puede liderar sin ser un gran comunicador, pues si quieres ser una persona que influye, la información debe fluir y la conversación debe ser un placer donde tiene que tener cabida el otro. ¿Cómo logra todo Su Majestad?

En la rígida sociedad inglesa la comunicación rompe las barreras. Sólo consiguiendo el grado de confianza que desarrollan el señor Loake (terapeuta australiano) y su Majestad hacen posible una empresa en la que los más reputados doctores de todo el imperio británico habían fallado. ¿Podemos destacar el componente emocional de la relación entre el Rey y su entrenador (coach)?

En la película el Rey es el líder del pueblo británico, aunque no quiera desempeñar este papel, y por ello está obligado a transmitir seguridad y confianza en su figura, que trasciende al hombre para convertirse en un referente. ¿Se fijaron en la importancia de la ilusión y el entusiasmo, además de la utilización de preguntas y la valentía?

Como le ocurría a Bertie con su hermano, siempre hay gente que nos provoca bloqueos o tartamudez. ¿Cómo vencer esos obstáculos? ¿A quién o a qué podemos recurrir?

Asuntos como la capacidad de superación de uno mismo, la constancia, el rigor, la confianza, el poder de la comunicación... fueron pilares sobre los que se necesita basar la capacidad de liderazgo. Como misioneros, estamos llamados a ser líderes. Debemos confiar, como Jorge VI lo hizo, en quienes nos puedan ayudar y que son conocedores o profesionales en este campo y dejarnos asesorar por aquellos técnicos en la materia.

Hay un libro que viene a completar la película y es "The King's speech. How one man saved the british monarchy", de Mark Logue y Peter Conradi. Mark es el nieto de Lionel Logue, el entrenador de Jorge VI, y custodio de los archivos familiares. El proceso de coaching es confidencial, evidentemente; sin embargo, tras el fallecimiento del pupilo (el padre de la actual soberana británica, Isabel II) y del coach, los diarios de éste han salido a la luz. El libro va más allá del discurso que inicia la II Guerra Mundial en 1939, porque Lionel acompañó al Rey durante todo el conflicto bélico: Desde los días más oscuros, la victoria en 1945, hasta su fallecimiento el 5 de febrero de 1952. Cuando murió el Rey, su viuda, la actual Reina Madre, escribió a su entrenador: "Creo que se, tal vez mejor que nadie, cuánto ayudó al rey, no sólo con su modo de hablar, sino que a lo largo de toda su vida y de su modo de ver la vida".

Lionel Logue murió el 12 de abril de 1953. En el obituario, The Times dijo de él, "uno de los mejores especialistas en el tratamiento de defectos del habla y que el principal responsable de que el Rey Jorge VI superara los impedimentos en sus discursos. Mantuvo una relación muy cercana durante mucho tiempo".

Alfredo Delgado, M.C.I.U.

martes, 8 de marzo de 2011

El día internacional de la mujer...

Hoy es día internacional de la mujer. Quisiera felicitar hoy a todas sin excluir a ninguna, por supuesto pienso en mi mamá, en mi cuñada, en mis tías y primas, en “las madres” o sea las religiosas. Felicito a las casadas, a las solteras, a las viudas, a las que se han quedado solas. Pienso en las amigas y en las que no lo son tanto; en las de cerca y en las de lejos. A cada una la felicito con sus historias y realidades, con sus sueños, sus ilusiones y esperanzas, a cada una con el haber de una vida corta como la de la que acaba de ver la luz del mundo en este momento y que no conozco o la de quien parece estar trabajando horas extras con mucho amor al pasar de los 100 años de vida, como tía Amparo o Mimí que este año cumplirán 105.

Pienso en María de Nazareth, quien antes de ser madre, y ganarse el título de Madre de Dios, fue mujer. Una mujer que consciente y libremente se arriesgó, se jugó el todo por el Todo y asumió sus responsabilidades como debe hacerlo toda mujer de hoy. 

Ante Dios, la Virgen dio su “Sí” a la voluntad de Dios después de cerciorarse bien sobre lo que se le pedía (Lc. 1, 34-38). Ante la sociedad, María se presentó arriesgándose a ser criticada (Mt. 1,18). Ante la historia, la “Mujer” dio a luz al Salvador del mundo, respondiendo a Dios con todo su yo humano, femenino, en la misión más importante encomendada por Dios a una persona (Lc. 1,31-33. 38; Jn.19,25). 

Me llama la atención que María fue una mujer de pueblo y no una princesa, y que de esa mujer pobre nació el Hijo de Dios en la tierra. Ella, como mujer también fue esposa y madre. Contó con un esposo, José, que la respetó (Mt. 1,18-19), creyó y confió en ella (Mt. 1,24-25), la defendió (Mt. 2,14) y la acompañó en el diario vivir de una vida escondida con Cristo en Dios (Col 3,3). De María seguro decían: “Ella es la mujer del carpintero”. 

Quizá la más hermosa definición de una “Mujer” como ella, en toda la extensión de la palabra, la encontramos en el pasaje aquel de San Lucas (Lc 11,27) que nos cuenta de una mujer que, de entre la muchedumbre que estaba escuchando las palabras de Jesús, lanza un piropo para María por ser la madre física de Jesús. Él entonces dice: “Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan”. Dichosa tú, mujer, que eres aventurada como María, porque ella tiene una fecundidad espiritual con Jesús y tú la tienes en el Espíritu al hacerte mamá, amiga, hermana y compañera. 

¡Feliz día internacional de la Mujer! 

Alfredo Delgado, M.C.I.U.

domingo, 27 de febrero de 2011

Misterio de Amor. ¡Vamos a Misa!

Yo creo que mucha gente no participa en misa porque no se conoce o no se entiende todo lo que sucede en torno al altar, ni saben qué significan los signos, los ritos, los cantos, las palabras litúrgicas y los tiempos de la ceremonia. De esta manera se convierten en una especie de espectadores extraños y más si solamente van a Misa cuando hay boda, quince años o difunto. La asistencia a misa dominical es realmente muy reducida entre el número de católicos. 

La misa no es un misterio abstracto, no es algo puramente teatral o intelectual, ni algo frío, inerte o simplemente técnico o rubricista. La misa es una celebración viva y palpitante que, cuando se comprende, nos hace revivir los acontecimientos de la última cena, nos hace presente el sacrificio de la cruz, y nos hace injertarnos de vida divina mediante la participación de la comunión eucarística para proyectarnos hacia la unión perfecta y eterna con Dios dando testimonio de su amor en el mundo. 

La misa es el acto de adoración más perfecto que pueda ofrecerse a Dios porque allí Cristo continúa ofreciendo al Padre Eterno lo que es y lo que hace en nosotros. En la misa estamos unidos plenamente a Cristo y lo expresamos con gozo en el «Amén» que la asamblea recita o canta después de que el presidente de la celebración dice: “Por Cristo, con Él y en Él, a ti Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos”. 

La misa es la acción de gracias más sentida que le podamos dar a nuestro Padre Dios, porque no son donde de la naturaleza los que se ofrecen en sacrificio, bajo las apariencias de pan y vino, ofrecemos a Dios lo único capaz de darle gracias perfecta y substancialmente, lo mismo que Él nos ha dado, su Hijo Jesucristo. 

En la misa, Jesucristo ejercita la mediación en persona, estando realmente ofreciéndose al Padre, presentándole sus sufrimientos del viernes santo y exteriorizándole todo lo que hay en nuestros corazones como necesidades, súplicas, intenciones y acciones de gracias. 

En la misa, que no deja de celebrarse cada día alrededor del mundo, Jesucristo ofrece el precio de nuestra redención a fin de que libres de la condenación eterna, seamos agregados a los elegidos. Esa entrega redentora de Jesucristo alcanza también a los que nos precedieron y duermen ya el sueño de la paz, porque satisface las deudas de los difuntos y los libra del tiempo de purificación, para que entren ya a gozar del cielo que abrió con su sangre el Cordero Inmaculado.  

Así como los primeros discípulos, participaban de la celebración Eucarística acompañados por María, pidámosle que ella nos ayude a valorar y comprender todo este misterio de amor en plenitud.

Alfredo Delgado, M.C.I.U. 

jueves, 24 de febrero de 2011

Una receta para salsa...

Esta salsa queda buenísima... ¡y es muy norteña!:

Ingredientes:

100 gramos de chile de árbol
4 dientes de ajo grandes
1 cucharada de pimienta negra
1 cucharada de comino
1 pedacito de cebolla (al gusto)
Sal al gusto
1 puño de orégano
1 cucharita de aceite de oliva.

Elaboración:

Se mete todo a la licuadora y... ¡ya está!.

martes, 22 de febrero de 2011

Los 105 años de la tía Amparo

El sábado pasado buena parte de la familia de mi papá, nos dimos cita en la Casa de Reposo "Divina Providencia", hogar de nuestra querida tía Amparo, quien nos invitó a compartir con ella unos momentos de oración y de fiesta para darle agracias a Dios por haber llegado a sus 105 primaveras.

La cita era a las 4 de la tarde, respetando el horario de visita de la institución, que nos permitiría estar allí de 4 a 7. Al llegar nos fuimos saludando los que nos encontramos seguido, además de irnos reconociendo los que hace años no nos veíamos. Empezamos nuestra reunión con una celebración de la Palabra en la que la festejada participó activamente escuchando el mensaje que el Señor le dirigía. Le dimos a gracias a Dios por el regalo de esta maravillosa mujer que, a sus años, sigue dando muestras claras de lo que es la caridad cristiana y, como dicen que para muestra basta un botón, recordamos que en Navidad pasada tía Amparo rifó entre familiares y amigos una colcha para bebé que ella misma tejió para destinar los fondos a una institución que vela por niños desamparados.

Después llegó el momento de la merienda, unos ricos taquitos al vapor que la misma cumpleañera había dispuesto que se sirvieran y claro, acompañados de refrescos y agua fresca. Enseguida llegó el momento del pastel, que se convirtió en un desfile de pasteles de diverso calibre: Primero los que habían sido decorados con la leyenda "Feliz cumpleaños 105" y luego el de Tres leches, el de mango, pays y demás.

Tía Amparo estuvo radiante todo el tiempo, enfundada en un elegante conjunto celeste y perfectamente peinada. Desde su silla de ruedas sonrió a cada uno y dio palabras de aliento que comprometen a amar la vida y a vivirla como Dios lo va disponiendo, porque siempre, es una oportunidad para dar amor.

No fue casualidad, como lo dijimos, que la reunión haya sido en sábado, día dedicado a la Virgen, porque ella, ha sido la compañera inseparable de "Amparito" como muchos le llaman de cariño.

¡Feliz cumpleaños 105, tía Amparo".

lunes, 21 de febrero de 2011

Los viajes recorriendo México...

Los años pasan, la vida da vueltas y más vueltas, y como bien dicen por allí, recordar nuestro pasado enriquece nuestro presente. Soy feliz de ser misionero, volvería a hacer esta elección vocacional siempre, me siento contento de haber podido responder con un "sí" al llamado inicial que Dios me izo y que trato de reestrenar cada día.

Un misionero, por lo general, tiene que viajar mucho. Yo creo que lo traigo en la sangre como herencia de unos padres a los que, desde antes de que yo naciera, ya viajaban y, en unas líneas, quiero hacer remembranza de algunos de esos viajes que han quedado grabados en mi corazón y que me ayudaron, desde pequeño, a valorar la fe recorriendo tantas y tantas iglesias y conventos en diversos lugares. Museos, Catedrales, parques temáticos y de diversiones, ruinas arqueológicas, malls, zoológicos y tantas cosas más.

Tengo vivos recuerdos de infinidad de viajes que hicimos Lalo y yo con papá y mamá. Aquellos veranos en México, visitando al abuelo, aprovechando que papá, por el trabajo, pasaba gran parte de julio y agosto allá; o aquellas cabalgatas en la tierra coahuilense que vio nacer a papá, paseos entre Allende, Zaragoza, Piedras y por supuesto Eagle Pass. Las idas a Laredo los sábados o a McAllen con los padrinos Raúl y Amelia. Según, sé, desde el vientre materno fuí a San Antonio Texas. Me viene ahora a la mente aquel otro viaje con Lalo, Yoyina y las sobrinitas a Houston y las divertidas vacaciones en diversos años a La Isla del Padre.

Me acuerdo de vacaciones en Tampico y Veracruz, acompañados de los tíos y primos en algunas ocasiones o de los padrinos en otras. Los recorridos de San Luis Potosí y San Juan de los Lagos o Zacatecas, Guadalajara y Guanajuato con los amigos de papá y mamá en Guadalajara.

Cómo olvidar los paseos en las playas del Revolcadero o Caleta en Acapulco con los Gómez, o aquellas playas vírgenes de Tuxpan... Algunos de los primos o tíos recordarán aquel viaje que hicimos a México: unos en avión, otros en autobús o en aquella camioneta verde del tío Humberto para luego continuar a Guadalajara con una "fallida" escala en Morelia. Me veo retratado de pequeño en el acueducto de Querétaro o en una trajinera de Xochimilco junto a Lalo y aquellas tías de México que nos llevaban a la Basílica Antigua. Qué días aquellos en los que subíamos corriendo los escalones de la pirámide del sol en Teotihuacán o jugábamos carreritas Lalo y yo en Tajín.

Y pienso también en los viajes que compartimos ya siendo yo seminarista o sacerdote a Cuernavaca, a la Casa Madre; a Tabasco, con la belleza de La Venta y Palenque; o a Puerto Madero y Tapachula en Chiapas; a "La Caldera" en Abasolo y por supuesto a muchos lugares de Michoacán como la ribera del lago de Pátzcuaro que tanto hemos disfrutado hasta hace pocos años.

Por eso ahora, cuando tengo que pasar horas enteras dentro de un autobús o de un avión... contemplo, recuerdo, revivo aquellos momentos y rezo dando gracias a Dios por esta maravillosa vocación de ser misionero y viajar para llevar el mensaje de salvación como misionero, portador del amor de Jesús, el Misionero del Padre que, desde pequeño, hubo también de viajar.

Con estas palabras, he hecho ahora también  un viaje, y conste que escribo "estando de viaje",  hospedado en el Distrito Federal en frente de la Basílica de Guadalupe y celebrando el día 2 de la Candelaria.

¿Cuántos viajes más haré? No lo sé, porque en tantos años, la tarea misionera me ha hecho ir hasta África, pero sé, definitivamente, que habrá un viaje final, y será hermoso, porque será el regreso feliz a la Casa del Cielo para contemplar a Dios cara a cara. Mientras llega el día... mañana sigo aquí para ir al funeral de la mamá de uno de nuestros vanclaristas más entregados; luego participo en un encuentro sacerdotal misionero; el sábado voy a Puebla y lunes a Cuernavaca , luego regreso a Monterrey y después... ¡Si Dios quiere, a dónde Él quiera!

domingo, 20 de febrero de 2011

Tía Reyna voló al cielo...

"Las almas de los justos están en las manos de Dios
y no los alcanzará ningún tormento".
Sab 3,1-9


Corrían los primeros minutos del sábado pasado cuando Reyna Ayala dejó este mundo luego de una enfermedad que le acompañó por un buen tiempo. "Tía Reyna", como me enseñaron mis papás a llamarle desde muy pequeño, era la comadre entrañable de mi mamá que, motivada por mi misma madre, se adentró a vivir su vocación de esposa, madre y apóstol cristiano en la "Agrupación de Esposas Cristianas" desde hace mucho tiempo.

Son muchas, muchísimas las cosas que recuerdo de esta maravillosa mujer, casada con "mi tío Samuel" (también tío de cariño y ferviente y comprometido miembro de la Iglesia Metodista) y madre de Samuelín, Carmina y la Chata. Fueron 82 años de una larga vida en la que no pude ver otra cosa que no fuera el rostro de una mujer feliz que destilaba caridad y justicia. Sí, podemos decir que esa fue una característica especial en ella: dar a cada uno lo que le corresponde y eso, acompañado de mucho amor. Así lo puede testimoniar la familia, los "sobrinos" como yo, los compadres, los chicos y chicas que se asistían en su casa, los vecinos, en fin...

De muy pequeño, era la vecina de al lado, con todas las buenas características que una vecina excepcional pueda tener. Mujer de temple y a la vez alegre, con una carcajada que para mí será siempre inolvidable y que invitaba a reír con ganas. Sencilla y generosa, ¡siempre dio y se dio con alegría! Entre las amigas de mi madre era conocida como "la comadre Reyna"

Tanto ellos, como nosotros, nos cambiamos de aquella calle de Torreón, en la colonia Chapultepec y las relaciones cordiales y de familia siguieron siendo las mismas, o quizá, más profundas. Los hijos tomamos rumbos diferentes y los compadres siguieron su mismo camino de compartir la vida en la plática alegre, las visitas mutuas, el café y la tarea hermosa de vivir para Cristo con una vida serena y llena de Dios. ¡Era sabrosa la plática con tío Samuel y tía Reyna!

Hace algunos años le diagnosticaron un cáncer en el estómago que no diezmó para nada su fe, vivió alegremente llena de esperanza obedeciendo a los médicos, siguiendo tratamientos y visitando frecuentemente el hospital. En los últimos meses, aunque ella no lo decía, sí lo decían los demás con un cierto aire de dolor: "¡Se le ve muy cansada!"

Ahora ella ya no está cansada, ella goza, estoy seguro que ha "volado" al cielo porque su vida fue un cumplir la voluntad de Dios realizándose plenamente en lo que Dios le había encomendado. El Señor me permitió acompañarle en el último adiós en la Misa Exequial en la que muchísima gente participó con fe, agradeciendo los infinitos beneficios que Dios concedió a tía Reyna y a muchos y muchas a través de ella, la mujer justa y llena de caridad. La Virgen la llevó de su mano al cielo, era sábado el día del funeral.

¡Qué hermoso es desgastar la vida así... dándose! Descanse en paz tía Reyna.

Alfredo Delgado, M.C.I.U.

martes, 15 de febrero de 2011

Pay de queso...

Soy alérgico a los productos lácteos de vaca, muchos lo saben. Esa alergia me vino no se de qué ni por qué. Los médicos dicen que mi organismo no produce una enzima que es la encargada de lidiar con algunas bacterias de los lácteos, menos mal que el resto de la vaca no me hace daño.

Hace años, para ser exacto, algunos lustros, se puso en boga un pay de queso que era frío y que a los pequeños y adolescentes nos encantaba. En una visita que hice a casa de mis papás, me vino a la mente aquel pay y mamá, ni tarda ni perezosa, me apuntó en un papelito y de memoria, la receta. Yo recuerdo que ella y tía Angélica, entre otras, hacían hasta la base del pay con galletas Marías y margarina; dice mamá que ahora ya venden esa base hecha.

Les comparto la receta del pay de queso frío.

Ingredientes:
1 base para pay.
1 lata de leche condensada La Lechera.
1 barra de queso Philadelphia.
1 sobre de gelatina sin sabor  Knox.

Modo de preparación:
Con la batidora, se acrema el queso Philadelphia con la leche condensada. Por otra parte, la gelatina sin sabor se disuelve en 1/2 taza de agua caliente y 1/2 taza de agua fría. Se añade la gelatina a la mezcla acremada, se sigue batiendo y se mete al congelador. Cuando está a medio cuajar se saca y se vuelve a batir. Se coloca en la base para pay y se adorna con galleta molida espolvoreada, con alguna jalea de frutas o con fruta en almibar. ¡Es una delicia! Pero, si lo hacen, no me vaya a dar, porque eso, de verdad, literalmente... ¡me mata! 

lunes, 14 de febrero de 2011

El día del amor y la amistad...

Ya casi se termina este día del amor y la amistad y para mucha gente termina la fiesta de celebrar algo. Lo más hermoso es pensar que, desde que Cristo vino al mundo, para los creyentes, cada día que pasa es el día del amor y la amistad, porque su huella de amor al Padre y a los hermanos, ha quedada plasmada en cada bautizado que como Él, quiere pasar por el mundo amando a su estilo... Así, cada día no celebramos algo como este día, sino celebramos a Alguien que es Amor y Amistad en plenitud. ¡Felicidades cada día!

viernes, 11 de febrero de 2011

Celebrar en comunidad, las primeras comunidades cristianas y nuestra Misa.

La Primera carta a los Corintios describe lo espontaneo de las Misas de aquellos tiempos; san Pablo da instrucciones que aseguren el orden, pero todo se hace siguiendo las iniciativas de los miembros de la comunidad: «¿Qué concluimos, hermanos? Cuando os reunís, cada cual aporta algo: un canto, una enseñanza, una revelación, hablar en lenguas o traducirlas; pues que todo resulte constructivo. Si se habla en lenguas extrañas, que sean dos cada vez o, a lo más, tres, por turno, y que traduzca uno solo. Si no hay quien traduzca, que guarden silencio en la asamblea y hable cada uno con Dios por su cuenta... De los inspirados, que prediquen dos o tres, los demás den su opinión. Pero en caso que otro, mientras está sentado, reciba una revelación, que se calle el de antes, porque predicar inspirados podéis todos, pero uno a uno, para que aprendan todos y se animen todos. Además, los que hablan inspirados pueden controlar su inspiración, porque Dios no quiere desorden, sino paz» (1 Cor 14,26-33).

La norma consistía en evitar el bullicio para que no se perdiera el individuo como don y carisma; para que todo aprovechara a la asamblea. Procuraba también san Pablo que los inspirados no se excedieran y cansaran a la gente; dos o tres a lo más. Por lo demás, libertad plena; cada uno podía contribuir con lo que tuviese, dando así amplias facilidades a la expresión individual y colectiva; las experiencias cristianas podían manifestarse sin traba. Ninguna mención se hace de un responsable del orden; la autoridad del Apóstol, aunque distante, parecía suficiente, pñorque formaban una verdadera comunidad. Con su sentido habitual de la igualdad, no envía san Pablo las normas a un individuo que asegure su observancia, las propone a la comunidad entera, después de una larga explicación (1 Cor 14,1-25) que prepara la unanimidad.

Así tendrían que seguir siendo nuestras celebraciones hoy. Una celebración centrada en Cristo; ningún miembro de la asamblea reclamaba para sí una atención especial o acaparaba la celebración; incluso podemos pensar en la presencia de María en aquellas celebraciones. Hoy nos encontramos con coros u orquestas, sobre todo en bodas, que son el centro, más que Cristo y los novios; o por otra parte ministros "extraordinarios" que se sienten dueños de la celebración y que no dejan participar a otras personas; sacerdotes que a veces hablan y hablan en la homilía alargando la celebración hasta cansar o que por otra parte hacen del espacio de la predicación un foro para hablar de todo, menos de Dios.

En algunos escritos del Nuevo Testamento, redactados más tarde, como las cartas a Timoteo y a Tito; aparecen cargos, los presbíteros u obispos, a quienes se atribuye el papel de presidir. Ciertamente un desarrollo necesario; en todo grupo se manifiesta el líder, y es posible que en Corinto mismo, aunque san Pablo no lo mencione, alguno o algunos se encargasen del orden; tal función si existía; san Pablo reprocha precisamente a un inspirado que pronunciaba la Acción de Gracias en una lengua incomprensible, sin desempeñar, por lo que parece, ningún cargo en la comunidad (1 Cor 14,16-17).

Es instructivo comparar la celebración cristiana con la de los pueblos primitivos. Entre ellos, aunque hubiera un líder, el portador del ritual mágico era el grupo, pues para poner en movimiento a las fuerzas trascendentes pensaban que hacía falta un todo transpersonal. La unidad del grupo era, pues, creadora y estaba dirigida y abierta a lo numinoso.

Cambiando las categorías se puede aplicar este principio a la celebración cristiana: la manifestación divina tiene lugar en el grupo unido. Así, podemos decir que en la celebración de nuestras Eucaristías, es de vital importancia la participación de todos, cada uno en su papel. Es secundario que algunos miembros ejerzan funciones especiales, necesarias o convenientes para la mayor eficacia; en este contexto, ni siquiera el carisma establece mérito particular. Dios mira a su pueblo, redimido con la sangre de Cristo, «pueblo santo y sin defecto en virtud del amor mutuo» (Ef 1,4). No son los dones particulares ni las funciones en el interior del grupo lo importante ante Dios, sino la unión en la caridad fraterna.

En las primeras celebraciones cristianas, la unión era casi física, a nivel de especie; era la expresión de ser amor y vivir la hermandad. Esto se hacía a un nivel libre, como respuesta personal a Dios que se revela. El único vínculo necesario para la celebración es, hoy también, el amor mutuo, y su centro no es ningún miembro particular del grupo, sino necesariamente Cristo mismo. El Espíritu actúa cuando la comunidad responde con la fe, Cristo está presente entre los que cumplen su mandamiento, y Dios se revela como Padre solamente en una comunidad de hermanos.

En el pasaje citado de san Pablo aparecía netamente la aportación de cada uno según el propio carisma. La celebración cristiana excluye el monopolio; no hay miembros pasivos en el grupo cristiano ni los dones se repiten; cada uno tiene el suyo particular y ha de contribuir con él, por modesto que sea.

Con razón la Venerable Madre María Inés Teresa Arias decía simplemente: "Procura tú también con el Sacerdote celebrar la Santa Misa, humildemente recogido, en actitud de adoración, penetrado hondamente de tu papel, de tu actuación en ese gran sacrificio" (Lira, Primera Parte, III).