Qué simpáticos los discípulos, ven lo que hay que hacer... pero no tienen los medios de hacer frente a la situación y solucionar la carencia de alimento para todos... A menudo a nosotros, los párrocos, los sacerdotes asesores de movimientos, los coordinadores de los grupos, escuchamos que la gente nos hace ver los problemas y a veces con insistencia... pero no ofrecen soluciones. Incluso si los grandes retos del mundo de hoy —la guerra, el hambre, la injusticia social, por ejemplo— nos sobrepasan, no tenemos derecho a quedarnos sin hacer «nada». Basta que se colabore con lo más mínimo, como los cinco panes y dos peces que presentan los discípulos para que el Señor actúe.
Bastaría pensar, al leer estas letras, cuántas veces el Señor ha actuado en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestras parroquias, grupos y comunidad, gracias a que hemos puesto un granito de arena y nos hemos quedado sin hacer «nada». Que la Virgen santísima interceda por nosotros y, como se dice ahora por allí: «nos pongamos las pilas poniendo lo que esté de nuestra parte. ¡Bendecido lunes!
Padre Alfredo.
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