domingo, 22 de marzo de 2020

«La Eucaristía, alimento que nos conforta»... HORA SANTA 39

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Monitor: Hoy vivimos una experiencia más para contemplar a Jesús vivo y presente en la Eucaristía. Él nos convoca para que participemos en oración, en un momento de adoración a la escucha de su Palabra para alimentar nuestro espíritu uniéndonos a su cuerpo místico que es la Iglesia. Nos ponemos de pie para recibir al Santísimo Sacramento:

Canto inicial:

ES MI CUERPO

ES MI CUERPO: TOMAD Y COMED,
ES MI SANGRE: TOMAD Y BEBED;
PORQUE YO SOY VIDA, YO SOY AMOR;
¡OH, SEÑOR!, NOS REUNIREMOS EN TU AMOR.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
Él nos guía como estrella en la inmensa oscuridad.
Al partir juntos el pan Él nos llena de su amor,
pan de Dios, el pan, comamos, de amistad.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
para la gente del pueblo es el hijo de José;
con sus manos trabajó como hacían los demás,
conoció los sufrimientos y el dolor.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio;
como todos sus amigos, trabajaba en Nazaret;
carpintero se alegró trabajando en su taller,
con sus manos Cristo obrero trabajó.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
el mayor entre ustedes hágase como el menor,
Yo he lavado ya sus pies, aunque yo soy su Señor;
repitan entre ustedes mi lección.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
los que tengan hambre o sed vengan a Mí y los saciaré
pues Yo soy el Pan vital y el agua que no da más sed;
vamos todos caminantes hacia Dios.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
y su amor tan grande fue que lo condujo hasta la cruz
pero más pudo el amor que la muerte y el dolor;
vencedor, tres días después resucitó.

El Señor nos ama hoy como nadie nos amó,
al que vive en sufrimiento y al que llora en soledad,
entreguemos nuestro amor y consuelo fraternal;
es el signo que el maestros nos dejó.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio,
en la cruz el Salvador su propia vida nos dio
y toda la humanidad es el cuerpo del Señor,
nada puede separarnos de su amor.

(Mientras está el canto se hace la exposición del Santísimo según el rito ordinario).

Ministro: Oremos: Señor y Dios nuestro, que en la Nueva Alianza instituida por Cristo, continúas formándote sin distinción de razas ni fronteras, un pueblo congregado por el Espíritu Santo en la unidad y fiel a la misión que le confiaste, haz que compartamos siempre las alegrías y las esperanzas para que todos los hombres se salven. Por nuestro Señor Jesucristo...
Todos: Amén.

Silencio meditativo.

Monitor: Dispongamos nuestra mente, nuestro corazón y nuestros oídos a escuchar con atención el siguiente texto:

Lector 1: Jesús Eucaristía es la luz que ilumina toda nuestra realidad. Vivimos en una globalización ambivalente, y que por eso es a veces excluyente. Aparecen sistemas económicos salvajes que no tienen en cuenta al ser humano, culturas poderosas que excluyen a los más débiles y que hacen que la brecha entre ricos y pobres, en lugar de acortarse, se haga más ancha.

Lector 2: Lamentamos el oscurecimiento de la conciencia moral, la pérdida de la capacidad de amar hasta el fin, el terrorismo, la muerte, y el sufrimiento ocasionados por la violencia, el desinterés por la verdad, la desunión en las familias, el dolor de vivir la existencia sin sentido, el aborto mediante el cual se mata sin piedad a los más indefensos, empleos precarios que van asfixiando lentamente la vida individual y familiar de muchos en el mundo.

Lector 1: Las tinieblas parecen ensombrecer el camino del cristiano: «Entre otros pecados se deben recordar el comercio de drogas, el lavado de las ganancias ilícitas, la corrupción en cualquier ambiente, el terror de la violencia, el armamentismo, la discriminación racial, las desigualdades entre los grupos sociales, la irrazonable destrucción de la naturaleza. Estos pecados manifiestan una profunda crisis debido a la pérdida del sentido de Dios y a la ausencia de los principios morales que deben regir la vida de todo hombre. Sin una referencia moral se cae en el afán ilimitado de riqueza y de poder, que ofusca toda visión evangélica de la realidad social» (Ecclessia in America, 56).

Lector 2: Ante esta realidad nos preguntamos: ¿qué hacer para que Cristo sea Buena Noticia para los que me rodean?

Lector 1: ¿Cómo discípulos de Jesús, somos luz que transforma el ambiente social en el que nos movemos?

Lector 2: ¿Cuál es nuestro testimonio para que Cristo sea conocido y amado por aquellos con quienes convivo?

Silencio meditativo.

Canto de meditación:

«DAME UN NUEVO CORAZÓN»

Dame un nuevo corazón,
que te ame solo a ti, Señor,
que se entregue al amor,
que se consuma en este mismo amor.

Dame un nuevo corazón,
que te busque solo a ti Señor,
que se anegue en tu caridad,
y que a todos quiera dar.

1. Un corazón humilde,
que piense primero en los demás,
que sea generoso, para sin medida dar,
un corazón que sea sencillo,
que no se ufane en lo que tu le das.

2. Que sea puro y casto,
y que a los demás me enseñe a amar,
que solo a ti te busque, atento y dócil para amar
abierto al Espíritu Santo,
que no se canse de alabar.

3. Un corazón dispuesto
hasta el martirio llegar,
y que prefiera la muerte,
antes que volver a pecar.

Monitor: El mismo Cristo ora al Padre por aquellos a quienes les ha confiado ser luz del mundo, de transformarlo, para que nuestro mundo sea verdaderamente el espacio en donde todos vivamos los valores del Reino. La presencia de los discípulos en el mundo es la esperanza para que el mundo acepte la Buena Noticia. Pongámonos de pié y escuchemos las palabras del Evangelio:

(Si está presente un diácono o un sacerdote, a ellos les corresponde hacer esta lectura).

Del Evangelio según san Juan (Jn 17,6-11)

En aquel tiempo dijo Jesús: «A los que me diste, salvándolos del mundo,  les he hecho saber quién eres tú. Los sacaste del mundo, pues eran tuyos, y me los diste, y han hecho caso de tu palabra. Ahora ellos reconocen que viene de ti todo lo que me diste. Las palabras que me confiaste, se las he entregado y las han recibido. Reconocieron verdaderamente que yo he salido de ti, y creen que tú me enviaste. Yo ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que tu me diste, que ya son tuyos —todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío—, y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos se quedan en el mundo, mientras yo vuelvo a ti. Padre Santo, guárdalos en ese tu Nombre que a mí me diste, para que todos sean uno como nosotros». Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor Jesús.

Silencio meditativo.

Canto de meditación:

«ID Y ENSEÑAD»

Sois la semilla que ha de crecer,
sois la estrella que ha de brillar,
sois levadura, sois grano de sal,
antorcha que ha de alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar,
sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar.

ID, AMIGOS POR EL MUNDO, ANUNCIANDO EL AMOR,
MENSAJEROS DE LA VIDA, DE LA PAZ Y EL PERDÓN.
SED, AMIGOS, LOS TESTIGOS, DE MI RESURRECCIÓN,
ID LLEVANDO MI PRESENCIA. ¡CON VOSOTROS ESTOY!

Sois una llama que ha de encender
resplandores de fe y caridad,
Sois los pastores que han de guiar
al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger,
sois palabra que intento gritar,
Sois reino nuevo que empieza a engendrar
justicia, amor y verdad.

ID, AMIGOS POR EL MUNDO...

Sois fuego y savia que viene a traer,
sois la ola que agita la mar,
La levadura pequeña de ayer
fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder,
ni los montes se han de ocultar,
En vuestras obras que buscan el bien
los hombres al Padre verán.

ID, AMIGOS POR EL MUNDO...

Monitor: Llenos de gozo y esperanza, roguemos al Señor para que Jesucristo sea Buena Noticia para todos, que todos le conozcan y le amen y le hagan amar del mundo entero. Digamos después de cada súplica: HAZNOS TESTIGOS DE TU EVANGELIO EN EL MUNDO.
Todos: HAZNOS TESTIGOS DE TU EVANGELIO EN EL MUNDO.

Lector 1: Para que haya paz y solidaridad en el mundo entero...
Lector 2: Para que toda la humanidad conozca la Buena Nueva...
Lector 1: Para que en todo el mundo prevalezca la vida sobre la muerte...
Lector 2: Para que en todos los corazones prevalezca la esperanza sobre el desencanto...
Lector 1: Para que se multipliquen los profetas, los pacificadores y voluntarios en todas partes...
Lector 2: Para que seamos sembradores de la Buena Noticia en nuestros ambientes...
Lector 1: Para que compartamos el pan que tú nos das para la salvación de todos...

Monitor: Escúchanos, Jesús Eucaristía, tú que eres la Buena Noticia del Padre, aumenta nuestra fe y hazte presente en medio de nuestro mundo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Todos: Amén.

Canto de meditación:

«CAMINAMOS»

Caminamos hacia el sol, esperando la verdad.
La mentira, la opresión, cuando vengas cesarán.

Llegará con la luz la esperada libertad. (bis)

Construimos hoy la paz, en la lucha y el dolor,
nuestro mundo surge ya, a la espera del Señor.

Llegará con la luz la esperada libertad. (bis)

Te esperamos, Tú vendrás, a librarnos del temor.
La alegría, la amistad, son ya signos de tu amor.

Llegará con la luz la esperada libertad. (bis)

(Si está presente un diácono o un sacerdote, a ellos, como ministros ordenados, toca en este momento continuar presidiendo el momento, de manera que den la bendición con el Santísimo Sacramento, de otra manera el ministro hará la reserva del mismo en el Sagrario).

Ministro: Nos diste, Señor, el Pan del Cielo.
Todos: Que en sí contiene todas las delicias.

Ministro: Oremos: Señor nuestro Jesucristo, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros los frutos de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Todos: Amén.

(El sacerdote o el diácono dan la bendición con el Santísimo Sacramento).

Letanías a Jesús Sacramentado: 

Bendito sea Dios que escogió a María para hacerla su Primer Sagrario.
Bendito sea su Santo Nombre tres veces Santo.
Bendito sea Jesucristo, Dios verdadero por quien se vive.
Bendito sea Jesús Eucaristía, Pan bajado del cielo para dar vida a todas las naciones.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón custodiado en el Inmaculado Corazón de María.
Bendita sea su Preciosísima Sangre derramada por la salvación de muchos.
Bendita sea su gloriosa Ascensión, esperanza de los que dejan todo por él.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito, Luz de nuestras vidas.
Bendita sea la gran Madre de Dios, que nos dio a luz al Salvador de todos los hombres.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre, primera evangelizadora de nuestro pueblo.
Bendito sea San José, su castísimo esposo, hombre justo, casto y fiel.
Bendita sea la beata María Inés Teresa, amante incansable de Jesús Eucaristía
Bendito sea Dios en sus ángeles, en sus santos y en todos aquellos que anuncian su Reino.

Canto final:

«No podemos caminar»

No podemos caminar con hambre bajo el sol
Danos siempre el mismo pan: tu Cuerpo y Sangre, Señor.

Comamos todos de este pan, el pan de la unidad
En un cuerpo nos unió el Señor, por medio del amor.

Señor, yo tengo sed de Ti, sediento estoy de Dios
Pero pronto llegaré a ver el rostro del Señor.

Por el desierto el pueblo va cantando su dolor

En la noche brillará tu luz, nos guía la verdad.

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