El blog del padre Alfredo / Fr. Alfredo's blog
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sábado, 24 de octubre de 2026
«La beatificación de la madre Inés Teresa Arias, un don memorable del Papa Benedicto XVI a México»... HOMILÍA DEL CARDENAL ÁNGELO AMATO
viernes, 23 de octubre de 2026
«Sin olvidar el camino de pequeñez y confianza»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY
Este camino de pequeñez y confianza absoluta encuentra un reflejo perfecto en la vida de una de las santas más cercanas a nosotros: Santa Teresa del Niño Jesús, esta Doctora de la Iglesia que revolucionó la espiritualidad a través de su célebre «Caminito». Esta joven carmelita comprendió con asombrosa lucidez que la santidad no consiste en realizar hazañas heroicas ni poseer una erudición deslumbrante, sino en dejarse llevar por el amor de Dios en lo cotidiano, en «lo pequeño» de cada día. En la sencillez de sus deberes diarios y en la silenciosa aceptación de sus enfermedades, Teresita aprendió a ofrecer cada pequeño instante como una ofrenda de alabanza. Su vida nos enseña que el abandono en las manos del Padre transforma lo ordinario en extraordinario, demostrándonos que la verdadera fortaleza reside en reconocer nuestra propia fragilidad para permitir que la gracia divina actúe plenamente en nosotros.
Al concluir este viaje de amigos sacerdotes, renuevo junto a los padres con los que he compartido estos días, el compromiso de encarnar esta infancia espiritual en mi propia realidad de pastor y servidor del pueblo de Dios manteniendo abierto un espacio para la mansedumbre en el trato con los demás. Al terminar estas andanzas, el Buen Dios nos extiende una invitación reconfortante: acudir a Él cuando estemos cansados y agobiados para encontrar el verdadero descanso en su sagrado corazón. Que a ejemplo de Santa Teresita y creciendo en el amor a María, a quien hemos contemplado en su imagen de Nuestra Señora de la Almudena, tengamos la valentía de buscar la santidad a través de los pequeños gestos de caridad, la escucha atenta y el servicio humilde, sabiendo con certeza que, ante los ojos del Creador, el amor con el que realizamos nuestras acciones es lo único que verdaderamente permanece para la eternidad. ¡Bendecido viernes!
Padre Alfredo.
jueves, 22 de octubre de 2026
«Amigos que construyen la paz»... Un pequeño pensamiento para hoy
El amor auténtico, cuando nace del corazón y viene respaldado por Dios puede compararse con un fuego que no destruye, sino que transforma. Un fuego que nos quema y nos ayuda a dejar atrás el egoísmo abriendo espacio para la generosidad y el compartir con libertad. Eso también se aprende en las pequeñas situaciones de cada día sobre todo en las discusiones entre familiares y amigos porque se cimientan sobre una base de confianza preexistente y afecto genuino. A diferencia de los debates formales o las negociaciones institucionales —donde suelen primar los intereses estratégicos y las posturas rígidas—, el espacio seguro de la amistad permite desarmar el ego, hablar con honestidad y, al mismo tiempo, escuchar con empatía real. En última instancia, estas conversaciones demuestran que la verdadera paz no surge de la ausencia de desacuerdos, sino de la voluntad compartida de comprender y ser comprendido. La sonrisa, en medio de todo esto, nos recuerda que a veces convertimos algo pequeño en un gran conflicto, cuando podríamos responder con más paciencia y menos empeño en llevar siempre la razón. Si el amor de hermanos y amigos orientara siempre nuestros deseos y nuestras decisiones importantes, cambiarían nuestras relaciones y, poco a poco, también el mundo que compartimos para llevarlo a la paz.
Pero es verdad que no se trata de esperar a que los demás hermanos y amigos den el primer paso: podemos empezar escuchando sin interrumpir, respetando las diferencias y ofreciendo ayuda sin buscar nada a cambio. Nuestros días de descanso y convivencia entre amigos sacerdotes casi llegan a su fin. Solamente nos queda el día de mañana en Madrid, a donde llegaremos en un rato desde este aeropuerto de Milán. ¡Cómo valoro a los amigos! Porque la verdadera amistad es el primer territorio donde se entrena y se construye la paz que luego vamos dando a los demás. Una vez más nos hemos dado cuenta de que ser amigos no es coincidir en todo, sino aprender a abrazar nuestras diferencias con respeto, paciencia y un corazón dispuesto a escuchar, a reír, a cantar y a rezar con y por el otro. Que la Virgen nos ayude a que nuestra amistad siga creciendo en gestos concretos y el deseo enorme de seguir creciendo juntos compartiendo el don del sacerdocio. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!
Padre Alfredo.
miércoles, 21 de octubre de 2026
Caty Gutiérrez, invitación a una generosidad desinteresada... Vidas consagradas que dejan la huella de Cristo XCVI
«Vacaciones en clave sacerdotal»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY
martes, 20 de octubre de 2026
«Estar preparados, sirviendo y esperando con fe»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY
También el Señor nos dice que hay que mantener las lámparas encendidas, es decir, la llama de la fe y el amor. Una lámpara encendida en medio de la noche requería en aquellos años lejanos aceite constante —recordemos la parábola de las 10 vírgenes—. Ese aceite es nuestra vida de oración, los sacramentos y, de manera muy especial, nuestras obras de misericordia, caridad y servicio al prójimo. Estar preparados no es cruzarse de brazos a esperar que el tiempo pase; es hacer que nuestra fe brille con fuerza en un mundo que a veces parece sumido en la oscuridad, perdido en el consumo y el sin sentido. Pero tal vez la parte más conmovedora de la parábola les parezca la misma que a mí y a la que ahora voy en el último párrafo:
En lugar de exigir ser atendido, cuando el señor regresa, Jesús narra que él mismo se ceñirá, hará sentar a sus siervos a la mesa y se pondrá a servirles. Esto rompe toda lógica humana y más en la época actual, cuando nadie quiere mover ni un dedo para hacer algo por el otro. Ese es el mismo Cristo que lavará los pies a sus discípulos y nos invitará a hacer lo mismo: nuestro Dios no es un tirano que busca esclavos, sino un Padre amoroso que premia la fidelidad haciéndose nuestro servidor. El premio a la espera vigilante es la comunión íntima y plena con Él. Jesús menciona que el señor puede llegar a medianoche o de madrugada, momentos donde el sueño y el cansancio son más pesados. Hoy, la invitación es a no dormirnos en la fe, a no dejar que el egoísmo apague nuestra luz. Pidámosle a María que nos acompañe para estar dispuestos siempre, con un corazón y una mente abierta olvidándonos de condicionantes, horarios y apetencias. ¡Bendecido martes!
Padre Alfredo.
lunes, 19 de octubre de 2026
«Bajo la mirada de Dios»... Un pequeño pensamiento para hoy
No es fácil, en medio de un mundo que presenta tantas opciones para alcanzar la felicidad —aunque solo sea de manera pasajera— llevar a cabo una deliberación que seleccione lo conviene hacer para alcanzar la plena realización personal y dar gloria a Dios. Hoy, más que nunca, es necesario establecer primacía entre tan diversos y a veces opuestos deseos, que llegan del exterior y despiertan una infinidad de deseos promocionados por esa fuerte influencia que llega de afuera. Si antes el anhelo y el deseo que predominaba era dejar huella, hoy los sueños van en torno al tener, al acaparar bienes, al alcanzar riquezas…. Lo que el texto del evangelio de hoy (Lucas 12, 13-21) llama codicia, uno de los pecados capitales clásicos. A veces l codicia es tan fuerte, que llega a cegar la mente humana, su capacidad de elección y de búsqueda de Dios.
¡Cuánta ceguera hay en el mundo que no permite ver ni siquiera lo efímero que es lo que va y viene en este mundo! Cuando uno contempla obras tan impresionantes como la Catedral de Munich que la guerra quiso destruir y que sigue en pie gracias a la reconstrucción de sus partes dañadas, contempla ese anhelo, ese deseo de llegar a Dios. Y es que los deseos realmente humanos son más fuertes que la muerte: el amar, el aproximarse a la verdad, el conectar con el Dios que nos trasciende y engrandece. Estos son los deseos de lo que construye nuestra condición humana, nuestra persona; que nos lanzan a la plenitud de lo que somos, que se conseguirá en el más allá que hemos de anticipar, de modo limitado, en el aquí y ahora. Que gusto poder ver en este viaje tantas obras que hablan por sí solas y nos invitan a centrar nuestros sueños, nuestros anhelos, nuestras esperanzas... en Dios. Que la Virgen santísima, Madre de los sacerdotes, nos siga acompañando en nuestro viaje. ¡Bendecido lunes!
Padre Alfredo.
domingo, 18 de octubre de 2026
«El DOMUND en la Bürgersaalkirche de Munich»... Un pequeño pensamiento para hoy
Hoy la Iglesia celebra el DOMUND —DOmingo MUNDial de las misiones y nunca me imaginé que un día como este estuviera yo en misa en la nación que más ayuda a la Iglesia misionera. Aquí no hace falta recordar a la gente que hay que ayudar a las misiones. Todos los bautizados tienen tatuado en su corazón el ayudar a la Iglesia misionera. Solo en el 2025 entregaron poco más de 537 millones de euros sin contar lo que durante el año organizan parroquias, colegios y comunidades diversas para enviar sus ayudas. Asistimos a misa a la «Bürgersaalkirche», la Iglesia en donde están los restos del beato padre jesuita Rupert Mayer (1876-1945). La misa muy solemne y con el gran regalo de escuchar, en medio de los espectaculares cantos en latín, el llorido de algunos bebés, indicándonos que la Iglesia en Alemania, a pesar de todo lo que escuchemos, es una Iglesia que está viva. El padre Rupert fue capellán militar durante la Primera Guerra Mundial y perdió la pierna izquierda en un ataque con granadas, convirtiéndose en el primer sacerdote católico en recibir la Cruz de Hierro.
En el período de entreguerras, este hombre extraordinario alcanzó gran renombre como predicador, director de retiros espirituales y líder de la Marianische Männerkongregation (Congregación de Caballeros Marianos), una cofradía masculina precursora de las actuales Comunidades de Vida Cristiana. Ya enemigo de los nazis en la década de 1920, el padre Mayer sufrió acoso y encarcelamiento constantes durante el Tercer Reich y pasó la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial bajo arresto domiciliario en la abadía de Ettal. Tras vivir lo justo para presenciar la derrota del nazismo y recuperar su libertad, el padre Mayer falleció de un derrame cerebral el día de Todos los Santos de 1945. En 1987, Rupert Mayer fue beatificado por el papa Juan Pablo II. ¿Y qué tiene que ver esto con el DOMUND? Es que en el DOMUND de una o de otra manera todos los miembros de la Iglesia estamos involucrados. De todos esos hombres que formaron la cofradía, sigue habiendo descendientes que oran, se sacrifican y brindan ayuda económica a la Iglesia misionera. ¡La Iglesia estaba repleta!
Este domingo el profeta Isaías ilumina el anhelo misionero de muchos en la Iglesia con este pasaje (Isaías 25,6-10a) en el que nos habla del proyecto de Dios sobre la historia humana poniéndonos la imagen de un festín con manjares exquisitos y vinos refinados. Dios quiere sentar a la misma mesa a todos los pueblos sin excepción alguna; quiere que todos participen de la misma fiesta, de la misma alegría, y compartan el mismo alimento: la Palabra y la Eucaristía. En esa comunión que nos viene del encuentro con el Señor nos viene nuestra alegría y nuestra felicidad ya desde ahora. ¿Por qué no querer que esa alegría llegue a todos hasta los últimos rincones de la tierra? La garantía de todas estas afirmaciones no es otra que la promesa de Dios. El centro del pasaje son las palabras: «lo ha dicho el Señor». Por eso a nosotros nos toca trabajar de la mano de María la Madre de Dios, nos toca salir a las esquinas (Mateo 22, 1-14) para invitar a todos a entrar a una Iglesia de puertas abiertas con el traje de fiesta puesto que es el deseo de transformar el corazón para hacerlo semejante al de Cristo. ¡Bendecido DOMUND 2026!
Padre Alfredo.
sábado, 17 de octubre de 2026
HAZ UNA CADENA DE ORACIÓN POR LOS SACERDOTES QUE CONOCES...
Detrás de cada «padrecito» hay un hombre que sostiene las batallas de toda una comunidad, muchas veces en absoluto silencio y con sus propias batallas. Cada día, un párroco recibe las heridas más profundas en la confesión, acompaña los duelos más dolorosos y se desgasta por la salvación de nuestras almas. Cada día un vicario parroquial se parte en pedazos para atender las necesidades de los grupos parroquiales apoyando a su párroco. Cada día, los sacerdotes formadores, empiezan su día muy de madrugada para alentar a los seminaristas que serán sus relevos. Sin embargo, olvidamos con frecuencia que ellos también sienten el cansancio, la soledad y la incomprensión del mundo actual.
El don del sacerdocio viene de lo alto, es divino, un regalo de Dios. Pero quienes lo portan somos seres humanos de carne y hueso. Cada sacerdote necesita del respaldo espiritual de los laicos para mantenerse firme, santo y fiel frente a las tentaciones cotidianas.
La intercesión de los fieles laicos no puede ser un auxilio de última hora cuando el pastor ya está debilitado. Al contrario, la oración fiel es el escudo protector y el bálsamo con el que el Señor sostiene el corazón de sus consagrados. Cada día es un buen día para cobijar a los pastores bajo el manto y la protección maternal de la santísima Virgen María.
Haz pensado que puedes hacer una cadena de oración por los sacerdotes que conoces... ¿Pudieras empezar ahora mismo?
Padre Alfredo.
«Lo que decimos, lo que hacemos y lo que somos»... UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY
Hoy, en la primera lectura (Efesios 1, 15-23) san Pablo escribe a los suyos que están en Éfeso y les dice que los recuerda en su oración. Yo también así estoy en estos días de vacaciones. El Código de Derecho Canónico reconoce el derecho de los sacerdotes —específicamente párrocos y vicarios parroquiales— a tener un tiempo anual de descanso —de hasta un mes continuo o interpolado— porque nos recuerda que somos seres humanos con necesidades físicas, psicológicas y espirituales, y no solo «instrumentos de trabajo eclesial», como nos ve la mayoría de la gente (canon 283 § 2 y 533 § 2). Las leyes de la Iglesia aseveran que es muy importante conservar la salud física y mental del sacerdote porque el ministerio pastoral conlleva una gran carga de estrés, soledad y desgaste emocional. El descanso del sacerdote —afirma la Iglesia— previene problemas como el agotamiento extremo —burnout— o la fatiga crónica. En los Evangelios, el propio Jesús invitaba a sus apóstoles a retirarse a un lugar tranquilo para descansar cuando la muchedumbre los abrumaba —«Vámonos aparte, a un lugar retirado, y descansarán un poco» Mc 6,31—.
Un sacerdote descansado, equilibrado y en paz puede ejercer de forma mucho más fructífera y saludable su labor al frente de la comunidad parroquial. En tiempo, que corre tan rápido como el agua de un riachuelo, mucho nos ha ayudado el convivir, el reír juntos, el conocer lugares, el rezar... Cada momento de estos días refuerza nuestro sacerdocio en el don de la amistad sacramental que nos une. Quiero ahora, en este mal tramado escrito volver a done inicié tocando unas palabras de san Pablo a los Efesios para decirles que así como nosotros los tenemos muy presentes en la oración, pidan ustedes a Dios que nos de siempre el espíritu de sabiduría y revelación para que podamos entrar con sencillez cada día en el misterio de Dios y preparemos muy bien —con una vida coherente— el mensaje que de parte de Dios queremos compartir. Pidamos juntos a María que nos alcance de Cristo la fuerza para seguir creciendo en la fe dando testimonio con nuestro ser y quehacer sacerdotal al pueblo santo de Dios en cada una de nuestras comunidades y a toda la humanidad.
Padre Alfredo.





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