Como es lógico, vinieron toda clase de personas. Pero cuando el rey llega a la sala del banquete y encuentra a uno que no tiene traje de bodas, sucede algo que nos muestra lo más importante y original de la parábola. No debemos perder de vista que esta parábola la pronunció Jesús para poner de manifiesto la fiesta de la libertad de Dios que llama a todo el que encuentra. Por lo mismo, el significado del traje de boda es importante, porque todo el mundo, incluso los más pobres, siempre encuentran unas ropas más decorosas para ir a una boda o a un banquete.
El banquete, en esta parábola, es el reflejo del festín de la salvación, que no en una fiesta de compromiso, sino una fiesta de libertad. Hasta el hombre que no lleva vestido de boda no está allí como los demás, no tiene el vestido de la libertad para participar dela gracia de Dios. Quien no posea esa actitud, «ese vestido», será echado fuera de la fiesta de la libertad y de la gracia. No basta con aceptar la invitación al banquete; es necesario dejarse transformar libremente por la gracia, «revestirse de Cristo» y adoptar una actitud de conversión y de comunión con Dios. Que la Virgen, siempre revestida de esa libertad y llena de gracias nos ayude a estar también nosotros revestidos a la altura que se requiere. ¡Bendecido domingo!
Padre Alfredo.

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