En realidad Cristo nos está haciendo miembros de su familia, como dicen ahora: «¡Somos del cuadro chico!». Pero para lograr mantener esa cercanía, debemos cumplir la voluntad de Dios. Porque no es suficiente con querer, tenemos que hacer. De hecho siempre hablamos de la Iglesia como de la gran familia de Dios con Cristo a la cabeza. Su Santísima Madre —desde que Juan la recibió como Madre— es un ejemplo de fidelidad y disponibilidad hacia Dios porque siempre cumplió su voluntad aún en los momentos más difíciles.
Jesús nos hace ver que estamos unidos a Él a través del Padre, y lo mismo que San Marcos nos describe la escena con Él en medio de la gente, hoy sigue en medio de nosotros. Tenemos que ser conscientes de que somos sus hermanos, miembros cercanos de su familia. Debemos hacer la voluntad de Dios para gozar de este privilegio, aceptar sus preceptos, cumplir sus mandatos. Tengamos siempre presente que Cristo está con nosotros y que el Padre se complace si hacemos su voluntad. Que el Espíritu Santo nos ayude a aumentar nuestra Fe y a entender estas cosas como lo hizo María Santísima. ¡Bendecido martes!
Padre Alfredo.
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