El recordado y muy querido papa Francisco, en el año de 2019 instituyó la celebración del «Domingo de la Palabra de Dios» en este tercer domingo del Tiempo Ordinario con el fin de resaltar la importancia de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia y de cada cristiano. Este año, con la frase de san Pablo «La palabra de Cristo habite en ustedes», se nos invita a que la Palabra de Dios no solo sea escuchada o estudiada, sino que habite realmente en nosotros, nos configure y haga creíble el testimonio que damos como discípulos en el devenir del día a día.
De manera particular, este «Domingo de la Palabra de Dios» cae en el 25 de enero en que de ordinario se celebra la fiesta de la conversión del apóstol san Pablo, celebración que cierra, año con año, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, semana en la que se nos invita a los cristianos de todas las confesiones a la comunión, a unirnos en oración para recordar que «uno solo es el cuerpo y uno solo el espíritu, como una es la esperanza a la que han sido llamados» (Ef 4,4).
Que en la Iglesia Católica tengamos que dedicar un día extraordinario a la Palabra de Dios parece una broma, pues escucharla, vivirla y transmitirla debería ser la verdadera marca de toda la cristiandad, entre la cual, nuestra Iglesia es la más antigua y en la que en comunidad, de manera particular cada vez que celebramos la Eucaristía, la escuchamos y la reflexionamos recordando que llevarla a la vida debe ser lo ordinario en nuestra vida creyente. Sin embargo, debido a muchos motivos, esta Palabra sigue siendo la gran desconocida para una gran parte de los bautizados en la fe católica. Que por intercesión de María, que fue la primera que escuchó la Palabra y la puso en práctica, el Señor nos abra el oído y el corazón para anidar en nuestro ser y quehacer la gracia de escuchar y vivir su Palabra. ¡Bendecido «Domingo de la Palabra de Dios»!
Padre Alfredo.
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