lunes, 25 de marzo de 2024

«Nuestra debilidad y la fuerza de Dios»... Un pequeño pensamiento para hoy


Qué raro Alfredo... ¿escribiendo la reflexión diaria a esta hora? Sí, a pesar que el día comienza a diario a las 4:30 o 5:00 de la mañana no doy para más... y menos en este tiempo de Cuaresma que, como expresé el otro día, ha sido para mí como ir en un río rápido haciendo rafting. La mañana se esfumó, hasta entradas las tres de la tarde, entre varios asuntos de diversa índole, luego de comenzar con el ejercicio espiritual de la oración matutina y el ejercicio físico en la rutina de cada día. Por la tarde el padre Bernardo Limón y el padre Luis Gerardo Montemayor me ayudaron a confesar. Bernardo y yo de 5 de la tarde a 9:30 de la noche y el padre Luis Gerardo de las 7:00 p.m. en adelante. Tuvimos mucha gente que, como comentamos, no veíamos desde hace mucho tiempo por la parroquia... Y eso causa una alegría enorme. Definitivamente este es un tiempo de gracia para muchos.

Hoy lunes santo, la Oración Colecta se enfoca en nuestra debilidad, esa debilidad que nos hace desfallecer y que requiere del testimonio de la Pasión de Cristo para recuperar el sentido de la vida, una vida que tiene que ser imitación fiel de la suya y que, en estos días santos contemplamos en su máxima expresión de entrega. Hoy, en esa acción compasiva, misericordiosa, serena, de dejarse lavar los pies por la mujer pecadora (Jn 12,1-11). Ella, reconociendo su debilidad, sabe que la fuerza le puede venir solo del contacto con el Señor. Es la misma actitud que nosotros, con nuestra debilidad, nos encontramos frente a frente con Jesús Eucaristía y lo recibimos incluso, como ella, sintiéndonos indignos.

Por otra parte, hoy 25 de marzo ordinariamente se celebra la fiesta de la anunciación del Señor, pero como estamos en Semana Santa, se celebrará, Dios mediante, el próximo día 8 de abril. Eso, por supuesto, no impide que en nuestra reflexión veamos a María, que, ante el anuncio del ángel dice: «Se fijó en la humildad de su sierva», es decir, en su pequeñez, en su debilidad... Que Ella interceda por nosotros y nos acerque a su Hijo Jesús, el único que nos pueda fortalecer. ¡Bendecido lunes santo!

Padre Alfredo.

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