sábado, 1 de octubre de 2016

OCTUBRE... MES DEL ROSARIO Y DE LAS MISIONES


El mes de octubre, está dedicado al Santo Rosario, singular oración contemplativa con la que, guiados por la Santísima Virgen, fijamos nuestra mirada en el rostro misericordioso del Redentor, para ser configurados con su misterio de alegría, de luz, de dolor y de gloria. Octubre es también, el mes misionero, y es cuando se celebra la Jornada mundial de las misiones «DOMUND». 

En este mes misionero y mariano, ¡cuántos fieles y cuántas comunidades ofrecen el rezo del Rosario por los misioneros y por la evangelización! Así, pues, octubre es el mes de la oración del rosario y el compromiso en favor de las misiones. Cada año la Santísima Virgen nos invita a redescubrir la belleza de esta oración, tan sencilla y tan profunda. San Juan Pablo II y la Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento, fueron, como otros muchos santos, grandes apóstoles del Rosario, sumergiéndose en la contemplación de los misterios de la vida de Cristo. 

La Iglesia es por su misma naturaleza misionera. «Como el Padre me envió, también yo los envío» (Jn 20, 21), dijo Nuestro Señor resucitado a los Apóstoles en el Cenáculo. La misión de la Iglesia es la continuación de la de Cristo bajo la mirada amorosa de su Madre Santísima: llevar a todos el amor de Dios, anunciándolo con las palabras y con el testimonio concreto ser, como María, expresión de su misericordia. 

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses, como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra «Rosario» significa «Corona de rosas». 

Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro del Señor. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

La Iglesia recomendó en aquel entonces, rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas y no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este «Rosario corto» se le llamó «El salterio de la Virgen».

Cuenta la Historia que un día, a finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán quien sufría mucho al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses, decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio. Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo que la gente se asustara. Todos los presentes pudieron ver que la imagen de la Virgen que estaba en la catedral alzaba tres veces los brazos hacia el Cielo. Santo Domingo empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó.

En otra ocasión, la historia nos cuenta que Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia de Notre Dame en París con motivo de la fiesta de San Juan y, antes de hacerlo, rezó el Santo Rosario. La Virgen se le apareció y le dijo que su sermón estaba bien, pero que mejor lo cambiara y le entregó un libro con imágenes, en el cual le explicaba lo mucho que gustaba a Dios el rosario de Avemarías porque le recordaba ciento cincuenta veces el momento en que la humanidad, representada por María, había aceptado a su Hijo como Salvador. Santo Domingo cambió su homilía y habló de la devoción del Rosario y la gente comenzó a rezarlo con devoción, a vivir cristianamente y a dejar atrás sus malos hábitos.

Santo Domingo murió en el año de 1221, después de una vida en la que se dedicó a predicar y hacer popular la devoción del Rosario entre las gentes de todas las clases sociales para el sufragio de las almas del Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y prosperidad de la Santa Madre de la Iglesia, por eso ahora tenemos asociados el Santo Rosario y el compromiso misionero de la Iglesia para que todos conozcan y amen al Señor. La Beata María Inés nos dice: «Con el fervoroso rezo diario de una parte del santo Rosario (cinco misterios), se dispone el misionero a alcanzar señaladas gracias de su Madre Celestial. Santo Domingo, desalentado casi, porque ni con sus penitencias, ayunos y predicaciones podía alcanzar que se convirtieran los herejes de su tiempo, recibió de María Santísima el depósito sagrado de su Santo Rosario, enseñándole la Augusta Señora la manera de rezarlo con fruto.» (Lira del Corazón, Primera Parte, Capítulo VIII).

El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios, a través de la intercesión de la Santísima Virgen. San Pío V, el Papa de aquel entonces, pidió a los cristianos rezar el Rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de pronto se levantó y anunció que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordenó el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre. Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre.

A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia universal. Nuestra Madre del Cielo ha seguido promoviendo su rezo, principalmente en sus apariciones a los pastorcitos de Fátima.

Todo bautizado es un misionero y todos podemos rezar el Rosario. Es una oración muy completa, ya que requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona: física, vocal y espiritual. Las cuentas favorecen la concentración de la mente. Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Recordamos, al rezarlo con la mente y el corazón, los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos y los gloriosos. Nos adentramos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran por la salvación del mundo entero. El Rosario es una oración universal, no sólo por su estructura interior, sino porque es una oración eclesial, querida por la Virgen, recomendada por los Papas, rezada por los cristianos de todo el mundo y a favor de todo el mundo. En conjunto el rosario es una oración eminentemente misionera.

En este mes de las misiones, la Iglesia reza el Rosario especialmente en el «Rosario Misionero». Una forma de rezarlo creada por el Venerable Monseñor Fulton Sheen, para unir la contemplación de los misterios de la vida de Jesucristo y de su Madre Santísima, con la oración por las necesidades de los misioneros y los trabajos de evangelización en cada continente. El Rosario Misionero es una forma de oración, en la cual, por intercesión de María, se pide por las intenciones y necesidades de todo el mundo.

El «Rosario Misionero» es una oración mariana universal y misionera, que consiste en rezar los cinco misterios de cada día teniendo presentes los cinco continentes del mundo, pensando en la situación concreta de cada continente desde el punto de vista de la evangelización y de la presencia cristiana, y orando por los misioneros y misioneras, por todos los agentes de la evangelización, y por todos los que aún no conocen la Buena Nueva de la salvación, para que se abran a la luz del Evangelio. Esta es una invitación para que todas las familias retomen el Rezo del santo Rosario, que enseñen a los niños y a los jóvenes a hacerlo y a reconocer que el Rosario no es una fórmula que se repite sin sentido; sino por el contrario es una verdadera oración cuando se hace de corazón. La Beata María Inés Teresa, pensando en el rezo del Santo Rosario Misionero, hace una súplica al Señor: «Concédenos, Señor que, por mis oraciones y limosnas de a cada continente lo que necesita. Al África: un clero nativo de negras manos levantando blanca hostia. Al Asia: una rica cosecha en la roja semilla de sus mártires. A Oceanía: un collar de ideas hechas un rosario por la fe. A Europa, fatigada y vieja: una renovación de juventud frente al altar de Dios. A América: un trato que dé riquezas materiales por la perla de la oración» (Carta colectiva desde Madrid, el 4 de octubre de 1969. f.3841".

Los veinte misterios que se rezan nos recuerdan la vida de Jesús y, dependiendo del día, se rezan de la siguiente forma:

LUNES Y SÁBADO
MISTERIOS GOZOSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Anunciación del ángel a la Virgen. La obediencia.
2. La Visita de la Virgen a su prima Isabel. Amor al prójimo.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios. Desprendimiento
4. La Presentación del niño Jesús en el templo. Pureza de intención.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo Sabiduría en cosas de Dios.

MARTES Y VIERNES
MISTERIOS DOLOROSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Oración de Jesús en el huerto. Verdadero arrepentimiento de los pecados.
2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo. Espíritu de sacrificio
3. La coronación de espinas. Desapego a lo material
4. Jesucristo es cargado con la Cruz. Paciencia por mi cruz.
5. La crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. Generosidad

MIERCOLES Y DOMINGOS.
MISTERIOS GLORIOSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Resurrección de Jesucristo. Fe, Esperanza y Caridad
2. La Ascensión del Señor a los Cielos. Deseo de ir al Cielo
3. La venida del Espíritu Santo. Deseo de vivir en Gracia
4. La Asunción de la Virgen a los Cielos. Amor a María
5. La Coronación de la Virgen en los Cielos. Perseverancia

JUEVES.
MISTERIOS LUMINOSOS
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán 2 Co 5, 21; . Mt 3, 17.
2. Las bodas de Caná; Jn 2, 1-12.
3. El anuncio del Reino de Dios Mc 1, 15; Mc 2. 3-13; Lc 47-48.
4. La Transfiguración; Lc 9, 35.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. Jn13, 1.

Alfredo Delgado, M.C.I.U.

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