¡Oh Jesús!, anonadado en la Eucaristía para ser el horno de caridad de la Iglesia Católica y la fuerza de las almas, te ofrecemos nuestras oraciones, acciones y sufrimientos en favor de tus sacerdotes, y a fin de que se extienda cada día más el reinado de tu Sacratísimo Corazón, vuelve a nosotros por medio de tus sacerdotes y dígnate seguir derramando, sobre ellos, las olas vivificantes de tu amor infinito.
Jesús, Salvador del mundo; santifica a tus sacerdotes y seminaristas.
Jesús, Salvador del mundo; santifica a tus sacerdotes y seminaristas.
Jesús, Salvador del mundo; santifica a tus sacerdotes y seminaristas.
Jesús, Salvador del mundo; santifica a tus sacerdotes y seminaristas.
Jesús, Salvador del mundo; santifica a tus sacerdotes y seminaristas.
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