sábado, 23 de mayo de 2026

«EL CURSO DAVID NOEL 2026»... Un pequeño pensamiento para hoy


Esta madrugada regresé de Cancún luego de haber vivido unos días maravillosos de formación sacerdotal con casi 60 padres del presbiterio de Monterrey del cual, como Misionero de Cristo formo parte en esta etapa de mi vida. El Señor me permitió impartir la temática y las mesas de trabajo y reflexión de este curso en torno a la Fraternidad Sacramental en los sacerdotes y el don de la amistad. Me siento —a estas alturas de la vida— un poco cansado como todos los participantes porque el vuelo de regreso se retrasó 6 horas. Pero por supuesto, estoy feliz de haber podido servir a mis hermanos acompañándolos con la exposición y estudio de estos temas imprescindibles en nuestra vocación. Este curso anual, en el que ya he participado años y años como receptor, se debe a la iniciativa de nuestro querido y recordado David Noel Ramírez Padilla (+2025), quien fuera rector del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y un ferviente y comprometido católico que veló siempre por el cultivo de la espiritualidad, el estudio, el descanso y la convivencia entre sacerdotes. ¡Gracias infinitas David Noel!

La lectura del Evangelio de hoy (Jn 21,15-19), me cae como anillo al dedo luego de la experiencia de estos días, y no dudo que a mis hermanos que vivieron el curso les suceda lo mismo. Jesús, al igual que a Pedro y a cada uno de los apóstoles y discípulos, se acerca a nosotros tal como somos y estamos para dialogar y confiarnos su misión, Él se abaja hasta nuestro suelo y desde ahí nos invita al «seguimiento» que se reestrena cada día. Parecería que Jesús se ha adaptado a Pedro, en vez de que Pedro se adaptara a Jesús. Eso ha hecho con nosotros en estos días. El texto narra un encuentro, el largo diálogo que mantuvieron Jesús y Pedro en medio de una comida. El contenido del diálogo nos muestra la misericordia de Dios como su gran amor por los discípulos y el mundo. Ambos, hablan de amor, de amistad, de perseverancia y fidelidad. 

Junto al encargo que el Maestro le ha dado a Pedro y que ya desempeña al frente de sus hermanos, olvidando el pasado le invita a una confesión de amor. El Señor requiere el amor de Pedro por tres veces. Luego del interrogatorio en este clima de sencillez, Simón Pedro comprende que a Jesús le basta su amor pobre, el único del que es capaz y le responde: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero». El Pasaje evangélico nos enseña que el amor y el seguimiento de Cristo no son estáticos; se renuevan cada día y nos exigen un corazón dispuesto a aprender y a crecer constantemente. Sin la formación permanente, eso sería imposible de lograr. "Ayúdenme a darle gracias a Dios nuestro Señor por habernos regalado este tiempo de gracia contemplando el mar, que siempre me habla en especial de la misericordia de Dios. Para mí hasta el Padrenuestro de siempre, sabe especial en el mar. Que los frutos y los beneficios espirituales recibidos fructifiquen en el ser más amigos de Cristo, más amigos entre nosotros y en hacerle muchos amigos a Dios. Qué María santísima nos lo alcance de su Hijo Jesús. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.

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