domingo, 1 de febrero de 2026

«CHIQUITO PERO PICOSO»... Un pequeño pensamiento para hoy

Febrero es especial por ser el mes más corto del año, por tener el día 2 la fiesta de la Candelaria, el recuerdo de la presentación del Señor en el Templo en donde se celebra la Jornada de la Vida Consagrada. El primer domingo de este mes se celebra en México una fiesta tradicional en torno a una bebida antiquísima que se sigue consumiendo sobre todo en la capital mexicana: el Día del Pulque; la conmemoración de la Constitución mexicana el 5 y el Día de la Bandera el 24. Además en este mes nació el enigmático volcán Paricutín. Febrero tiene la particularidad de ser el mes bisiesto cada cuatro años. Se celebran también en este mes el Día Mundial de los Humedales el 2, el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer el 4, el Día Mundial de las Legumbres el 10 el Día Internacional del Cáncer Infantil el 15 y el Día Internacional del Síndrome de Asperger el 18 de febrero; además contiene el Día Mundial de la Justicia Social el 20, el Día Internacional de la Lengua Materna el 21. Así que bien podemos decir como se estila en México: Febrero es un mes «chiquito pero picoso».

Este domingo, siguiendo con esto de «chiquito pro picoso», el evangelio nos lleva al pasaje del capítulo 5 de san Mateo en donde este escritor sagrado, inspirado por Dios, nos transmite «Las Bienaventuranzas». Las Bienaventuranzas son el camino de Jesús hacia la verdadera felicidad. No se trata de un conjunto de buenos deseos que no haya dejado Jesús, sino un programa de vida que se vive en lo pequeño y cotidiano —«chiquito pero picoso»— a través de actitudes como la pobreza de espíritu, la mansedumbre, la misericordia y la búsqueda de justicia, transformando la lucha de cada día en un conjunto de oportunidades para el Reino de Dios y la comunión con Él, contrastando con la búsqueda materialista del mundo que tiene a lo grande, a lo aparatoso, a lo espectacular y generando paz y alegría en el corazón, a pesar de los pesares.

La propuesta de las bienaventuranzas traza un movimiento singular: nace de lo pequeño, de lo chiquito de lo chiquito, de lo humilde, para convertirse también en una lucha en favor de los empobrecidos y pequeños de este mundo. Desde una perspectiva espiritual, solo quien se sabe pequeño experimenta la necesidad de Dios y puede dejar que entre en su vida. Los que participan de este espíritu, el de Dios, son bienaventurados —a pesar de las persecuciones—. Santa Teresita del Niño Jesús, hablaba de su «Caminito—, un sendero de santidad basado en la confianza absoluta en la misericordia de Dios y la aceptación gozosa de la propia debilidad, viéndola como una oportunidad para que el amor de Cristo actúe más plenamente, realizando las pequeñas cosas cotidianas con gran amor y por motivos sobrenaturales, como un niño que se abandona en los brazos de su Padre. Es un camino radical de amor sencillo que nos hace entender el sentido de las Bienaventuranzas y es accesible a todos. María de Nazareth también supo encontrar la dicha en lo pequeño: Belén, Nazareth, Caná... Qué Ella nos ayude a entender esto. ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo.

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